No es necesario
dar una definición de lo que significa mentir porque el género humano sabe
mucho al respecto. La mentira ha sido, y es, una práctica habitual a la que
podríamos tildar de intemporal. Se mentía antiguamente, se miente ahora, y se seguirá
mintiendo en el futuro.
Si se habla
claramente sobre el tema, se ha de reconocer que, a lo largo de nuestra vida,
hemos mentido y nos han mentido también, y, si hacemos el intento de recordar
aquellas situaciones en las que hemos tirado de mentirijillas para salir
airosos, vendrán a nuestra mente varios recuerdos relacionados con esas
prácticas.
También
podríamos realizar un ejercicio de memoria intentando traer a nuestra mente
aquellos difíciles momentos en los que pudimos comprobar que las personas a
quienes les habíamos depositado nuestra confianza, nos habían engañado.
La vida es así, caminamos por ella como si transitáramos en una mar de verdades y también de mentiras que hay que tomarse el trabajo de descubrir.
Aunque habría que reconocer que, dentro de la amplia variedad de mentiras, están aquellas que no lastiman, y otras, en cambio, pueden hasta cambiar los destinos de los pueblos.
Dicen que
detrás de injustas guerras también hubieron mentiras que las provocaron. Lo
cierto es que, si adjudicáramos categorías para clasificarlas, el listado sería
el siguiente:
Mentiras inocentes
Mentiras piadosas
Mentiras dañinas
Engaños imperdonables
En nuestra
infancia recibíamos pequeños y dulzones engaños con un halo de magia especial,
aquello de que en determinada fecha los Reyes Magos visitaban sigilosamente
nuestra casa por la noche para depositar obsequios, era ese un engaño que nos
generaba ilusiones.
También en ese
mundo de infancia, en algunos pueblos, se acostumbraba a meter miedo a los
críos para que se quedaran quietecitos dentro de la casa en esas siestas
tórridas de verano donde parece que se detiene el tiempo, así los padres
descansaban tranquilos y los niños, por temor a un personaje llamado
«solapa», no salían de la casa.
La advertencia
sobre la aparición de la solapa no fallaba. Aquel famoso personaje no tuvo una
presencia determinada, sino que cada niño o niña se lo imaginaban a su manera. Nunca
nadie pudo verle, justamente por la eficacia de la amenaza.
Fuimos
creciendo y las picardías nos hicieron mentir también, con solo recordar el
«No he podido estudiar porque tuve vómitos” o «No he asistido a tu
fiesta porque me sentía mal, muy mareada». Acusar a una dolencia siempre
era oportuno e ideal motivo de pretexto.
Sería interminable y agotador detallar el listado completo de mentiras, por eso es preferible referirnos a esas que no ocasionaban daños, las mentiras piadosas, por ejemplo, una especie de medida solidaria que se toma para no mostrar una verdad cruel a la persona a la que le afectaría.
Sabido es que no todos estamos preparados emocionalmente para recibir noticias espantosas.
Lo cierto es que vamos cambiando, algunos deciden dejar de lado las mentiras y ser sinceros en su vida de adultos, otros, en cambio, siguen con esa costumbre, solo que los métodos se han llegado a modificar.
Hoy ya no es
necesario mentir desde un cara a cara, también se puede hacer desde las redes
sociales, las que permiten todo tipo de montajes para que la gente se muestre
como estrellas de cine, donde se pueden incluso inventar escenarios que no les
son propios.
Hasta tal punto
se ha llegado que parecería que la vida de algunas personas es todo una mentira.
Muestran lo que quisieran haber logrado, quizás desde una problemática de
autoestima baja, entre otros motivos.
Pero como la
vida es limitada, y lo sabemos, lo mejor es hacer honor a la verdad, ser
auténticos incluso con nosotros mismos, como bien recomendaba Niezstche cuando
decía: «Conviértete en quien eres».
Porque de eso trata el haber descubierto el verdadero sentido de vivir, de ser sinceros, de no engañarnos ni engañar. La pose es solo eso: pose, mientras, la vida pasa por otro lado.
Tomando
como base el trabajo académico del Dr. Gastón Del Río, podemos señalar algunos
aspectos muy valiosos para la búsqueda de sentido a través del acercamiento al
libro.
El
Dr. Gastón nos indica que la biblioterapia puede definirse como el uso
terapéutico de toda letra escrita. De allí su significado etimológico, donde biblio es la palabra griega que traduce
como libro, y la palabra latina terapia, que traduce como cura o tratamiento.
Los
orígenes de la biblioterapia se remontan a la antigüedad, en especial como
recurso educativo. Por ejemplo, los egipcios la llamaban “casa de salud para el
alma”. En la edad Media se usaba la lectura para “aliviar el dolor”.
Si
llevamos la biblioterapia a nuestro plano personal, seguro vendrán a nuestra
memoria un gran número de libros que de alguna manera u otra han impactado en
nuestro desarrollo vital.
El
texto ha sido una parte esencial en la promoción de la educación en la persona.
Tomando en cuenta el significado de “texto” como el uso de los libros o todo
tipo de expresión escrita.
Para
comprender mejor la biblioterapia, hay una serie de elementos que debemos tener
presente:
El peso de la palabra en sí misma
La permeabilidad con que se recibe la palabra
El impacto que esta tiene en cada persona
El
impacto que ejerce en cada individuo es diferente, porque se trata de una
realidad y un contexto distintos en cada oyente.
El
libro puede tener un impacto en las personas, no solo desde el enfoque
psicológico, sino también desde un enfoque espiritual. Es por ello que la
biblioterapia como herramienta logoterapéutica permite que la persona descubra
su dimensión espiritual a través del relato.
Le
permite al oyente descifrar en el texto las palabras que dan sentido. Para ello
no se requiere que se tenga un gran intelecto, lo que se requiere es el uso de
la conciencia. La conciencia no surge desde la intelectualidad, sino que
contiene una pre-lógica que favorece el despliegue espiritual.
Por
ejemplo, los niños y el efecto de los cuentos sobre ellos. El cuento transmite
los valores que el niño ya posee en sí, pero que a través del relato va
descubriendo y haciendo consiente.
Tenemos
el ejemplo en la propia vida de Viktor Frankl, quien usó la elaboración de un
libro como ejercicio vital, en un primer momento para efectos catárticos, pero
que terminó siendo un libro mundialmente reconocido, leído, y de gran valor
terapéutico.
Viktor
Frankl en 1975, en la Feria inaugural del libro en la ciudad de Viena, expresa
en su intervención que la biblioterapia ofrece recursos para encontrar un
sentido de vida.
En
una visita de Viktor Frankl a la cárcel estadounidense de San Quintín, se le
pidió hablara con un recluso sentenciado a muerte para brindarle tranquilidad.
Viktor, al dialogar con el recluso, le mostró la manera de tener un sentido de
vida a través de la lectura.
Le
recomendó la lectura de una obra de Tolstoi, cuyo personaje (Ivan Illich)
plantea distintas formas de presentarse ante la muerte. Esa lectura produjo
cambios positivos en el recluso en las semanas previas para su ejecución.
El
relato debe ser apelativo a la persona. Deben ser canales de encuentro con el
otro, conectando a las emociones. La biblioterapia es apelativa porque le
permite a la persona que haga uso de su libertad responsable a través de la
experiencia de distintas vivencias.
Le
da a la persona la posibilidad de expresar lo que le pasa (lo que siente).
Identifica a la persona dentro del relato creando un marco común, que beneficia
en la resolución de conflictos. El libro apela a toda la persona.
Los
libros son transmisores de valores y permiten movilizar la conducta en la
existencia de cada persona. Para ello, los textos actúan sobre la persona desde
tres aspectos humanos:
El emotivo
El cognitivo
El espiritual
Esto,
a su vez, conlleva cinco beneficios:
Son aceptados.
Reducen el nivel de resistencia humana y agilizan el cambio conductual.
Propician una identificación con la lectura a través de un rico mundo de imágenes
Ofrecen modelos de identificación flexibles, donde se pueden reflejar problemas semejantes y las herramientas para afrontar esas situaciones.
El valor del relato le da independencia a la persona, permitiendo que esta descubra su propia realidad.
De
esta manera podemos demostrar lo valioso que es el recurso de la biblioterapia.
Para su mejor provecho es conveniente seleccionar un relato apropiado, crear un
buen clima para facilitar la identificación del oyente con la lectura, buscar
el lugar más idóneo, conocer previamente el relato para saber cómo presentarlo,
propiciar el diálogo de lo que resuena más y destacar la moraleja o
intencionalidad.
Seguro te habrás burlado de Aquaman cuando eras pequeño y lo veías
por la tele hablar con delfines y nadar sin respirar, mientras que Batman y
Superman salvaban el planeta. O de la mujer maravilla, con su trajecito
patriótico y su avión invisible.
Y es que eran malos superhéroes en comparación, con menos trabajo de
diseño, nacidos de ideas pobres, dados a luz sin amor…, pero en realidad no
estaban tan mal.
Para demostrarlo, hemos elaborado esta lista de los peores superhéroes del cómic de todos los tiempos, una especie
de Pasillo de la Fama de los casos más patéticos y más rebuscados de los
distintos universos de la historieta.
Los 6 peores personajes del cómic
Los personajes que verás a continuación tienen algo en común: encarnan un estereotipo tan vago, tan fácil y de resolución tan poco verosímil, que lo mejor que les ocurrió en sus vidas fue abandonar las páginas de cómic donde nacieron.
Por raro que pueda parecer, estos personajes fueron creados por guionistas y artistas consagrados, como Jerry Siegel, John Byrne, Curt Swan o Neal Adams, célebres por sus colaboraciones en historietas centrales de los universos Marvel y DC.
Neal Adams (Gabbo / Wikimedia Commons)
Poderes cutres, conceptos manidos, historias enrevesadas, estos seis personajes son el contraejemplo
ideal si pensamos en los mejores superhéroes de cómic.
1. Color Kid
(DC, Adventure Comics #342, 1966)
Color Kid (DC Comics)
Casi todos los listados de superhéroes cutres están encabezados por este ridículo personaje. Creado por Edmond Hamilton y Curt Swan, sus superpoderes se limitaban a cambiar de color los distintos objetosdel universo.
La explicación ofrecida al respecto es que el joven Ulu Vakk, del
planeta Leppra, en el siglo XXXI fue golpeado por un rayo cósmico, un poco como
los 4 Fantásticos, y adquirió estos tan
sorprendentes poderes.
Color Kid formó parte de la
Legión de Héroes Sustitutos, publicada por DC como una suerte de liga de
superhéroes de reserva, a ratos en serio y a ratos en broma, dado el
talante de los personajes involucrados.
Se suponía que los miembros de esta liga fueron aspirantes a
legionarios rechazados (de la Legión de los Super-Héroes), unidos para
demostrar que sus poderes no eran tan inútiles.
Esa liga de perdedores, fundada por Polar Boy, la integraban
Antennae Lad, Chlorophyll Kid, Double Header, Fire Lad, Infectious Lass, Night
Girl, Porcupine Pete, Stone Boy y el desafortunado Color Kid, cuya aparición en
el tomo único de esta liga, publicado en 1985, era conocido temporalmente como
Color Queen, después de que unos gérmenes le cambiaran de género. Todo mal.
2. Ulysses Archer
(Marvel, U.S. 1 #1, 1983)
Portada de Ulysses Archer (Marvel Comics)
También conocido como U.S. 1 o, peor aún, U.S.A., este superhéroe de Marvel Comics es producto de los negocios de patente de la empresa en la década de los 80’s con la empresa juguetera TYCO, que necesitaba maximizar las ventas de un set de camiones eléctricos que llevaban el logotipo de U.S. 1, luego adoptado por el cómic.
¿Y qué mejor forma de hacerlo que lanzar una serie protagonizada por
un superhéroe ciborg camionero? Tan cutre como suena: U.S. era un joven
blanquísimo, rubio y de ojos azules, cuyo destino está surcado por la tragedia.
Sus padres camioneros (ambos, sí) mueren en un accidente de tráfico
que los deja a él y a su hermano bajo tutela de sus tíos, cosa que le permite a
Ulises ir a la universidad, mientras su hermano seguía los pasos paternos y se
hacía, a su vez, camionero.
En un originalísimo giro de la trama, U.S. y su hermano son
derribados gratuitamente por un archivillano de la carretera, accidente del que
solo Ulysses sobrevive, gracias a la milagrosa intervención de la ciencia
médica, que le implanta un cráneo metálico.
Ahí empiezan sus aventuras: con su cráneo metálico es capaz de percibir las ondas de radio de los camioneros y así, montando a su vez un camión, persigue al malvado villano por venganza. Cuesta creer que pueda idearse un personaje peor que éste.
3. Snowflame
(DC, New Guardians #2, 1988)
Snowflake (DC Comics)
También hay supervillanos en esta lista. Snowflame debe ser uno, no
solo de los peor concebidos y de historia más absurda, sino, además, de los más
políticamente incorrectos que haya creado DC.
Se trata de un narco
colombiano que tras inhalar ingentes cantidades de cocaína –o así se explica en
el cómic– ganó una lista de superpoderes que incluyen fortaleza y agilidad
sobrehumanas, inmunidad al dolor, pirokinesis y algo llamado “toque de
cocaína”, que le permitía drogar a quienes le pusieran una mano encima.
Obviamente adicto a la sustancia, Snowflame lideraba un cartel que
enfrentó y casi acabó con los chicos de The New Guardians, hasta que en un
segundo enfrentamiento estos lograron arrojarlo a un pozo lleno de químicos.
Semejante destino espera, según la DC de la época, a quienes se aventuren por
los caminos turbios de la droga.
Una lección que no dejará de ser cierta, pero contiene cuotas enormes de moralina y que hacen de Snowflame uno de los clichés andantes más grandes y vergonzosos de la industria del cómic: el colombiano narcotraficante y adicto.
4. Zeitgeist
(Marvel, X-Force #116, 2001)
Portada de X-Force #116 (Marvel Comics)
Otro de los más populares desaciertos del mundo del cómic, creado
por Peter Milligan y Mike Allred, hizo su aparición en la serie “X-Force”,
alternativa a los X-men, en su segunda cohorte de mutantes, solo para morir en
ese mismo capítulo.
Apodado Zeitgeist (espíritu de
la época, en alemán) por alguna misteriosa razón, tenía el carismático poder de vomitar una gelatina ácida, letal y
altamente corrosiva. Y, en virtud de semejante caso de gastritis, debía
llevar siempre una quijada metálica especial, por lo visto para no quedarse sin
boca entre vómito y vómito.
Como si eso no fuera razón suficiente para deprimirse, los poderes
de Zeitgeist se activaron, como suele ocurrir, en un momento inoportuno de su
adolescencia, digamos: en pleno morreo con una chica.
La pobre sufrió las
consecuencias y el evento traumatizó para siempre al pobre mutante que, años después, en el momento de morir destripado a balazos,
recordaría el nombre de esa pobre primera chica: Felicity. Nada romántico, no.
Por suerte la presencia del personaje en el universo X fue breve.
5. Matter-Eater Lad
(DC, Adventure Comics #303, 1962)
Tenzil Kem (DCAU)
Tenzil Kem es el nombre de este caballero cuyo planeta original se
llama Bismoll. Allí, la carrera evolutiva entre microbios y personas fue tan
intensa –los primeros haciendo la comida incomestible y los segundos
adaptándose al fenómeno–, que los nativos desarrollaron
el talentazo de comer lo que sea. Literalmente.
Lo bueno, claro, es que este chico jamás morirá de hambre. Inventado por Jerry Siegel y John Forte, este personaje se unió a la Liga de Superhéroes y en más de una ocasión salvó el día gracias a su poderoso apetito, como cuando se comió a la indestructible Miracle Machine y las energías del aparato le volvieron loco.
Uno esperaría unos dientes más afilados de parte de un tipo que
puede comer lo que sea.
6. Skateman
(Pacific Comics, Skateman #1, 1983)
Portada de Skateman #1 (Pacific Comics)
Creado por Neal Adams en una ingenuísima apuesta por los patines de
cuatro ruedas (sí, los hubo de cuadro ruedas paralelas primero).
Billy Moon es un veterano norteamericano
de Vietnam y practicante de las artes marciales que, a su regreso de Asia
decide dedicarse, pues…, a patinar.
Todo iba bien hasta que su mejor amigo es asesinado por una banda de
moteros y luego, inspirado por la colección de cómics de un niño llamado Paco,
Billy decide combatir el crimen como un patinador enmascarado.
El personaje, que no tenía ningún superpoder, duró una sola entrega
en lo que constituye una especie de curiosidad en el mundo del cómic, dado que
era fruto de uno de los creadores de cómics más importantes e influyentes del
momento.
En los galardones de la Kitchen
Sink Press se le otorgó a Skateman el dudoso honor de ser el peor cómic de los últimos 25 años y,
en numerosas ocasiones, se ha tomado como máximo ejemplo de qué no hacer.
Al lado de Skateman, de acuerdo a The San Diego Reader, personajes estériles como Dazzler de Marvel comics “parecen escritos
por Marcel Proust”.
Hasta aquí la lista de los peores superhéroes y supervillanos de todos los tiempos. Una perfecta demostración de que no cualquier idea es vendible en el universo de los cómics y que sus lectores no van a comprar cualquier cosa.
Es difícil encontrar alguien que,
por una u otra razón, no se haya puesto en algún momento “a plan” en su vida.
Cada poco, se pone de moda un tipo de dieta que poco después acaba siendo
denostada y tirada por tierra.
Quizás fruto del cansancio de creer y dejar de creer, ahora la tendencia general es buscar los beneficios nutricionales de los alimentos, con el fin de cuidarnos no solo por fuera sino también por dentro, lo que ha puesto en alza la profesión de los nutricionistas, a fin de prevenir y curar las enfermedades a través de la alimentación.
Pero no siempre fue así, siendo la estética la motivación principal, incluso “a costa” de nuestra salud. Afortunadamente, esto está cambiando.
Que la
dieta mediterránea es beneficiosa para la salud, siempre se ha oído con
mayor o menor base científica, pero ahora ha sido nombrada la mejor dieta
general de 2019 (rankings US News and World Report).
Se ha llevado todos los honores: mejor dieta para una alimentación sana; mejor dieta basada en vegetales; mejor dieta para la diabetes y a la dieta más fácil.
Y también los halagos de los hombres de ciencia: por reducir el riesgo de diabetes, de colesterol alto, de demencia, de pérdida de memoria, de depresión y el cáncer de mama.
Parece que seguir una dieta mediterránea nos asegura un corazón más sano, un peso saludable, unos huesos robustos y una vida más larga.
Así que anímense a descartar los alimentos procesados en favor de frutas, verduras, legumbres, cereales y harinas integrales, frutos secos y aceite de oliva virgen extra.
Como hemos dicho, estas bondades hacia años que estaban “cantadas”, y así nos lo vino a mostrar el famoso estudio realizado en Europa sobre nutrición, Predimed, donde se plasmaron estos efectos tan beneficiosos, como la reducción de problemas circulatorios o el riesgo de padecer ciertos tipos de cáncer.
De hecho, la dieta mediterránea ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, y en nuestro país incluso el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación ha puesto en marcha, por segunda vez, un autobús para divulgar el valor de esta alimentación saludable, que recorrerá varias localidades y regiones españolas durante este año.
Gastrobús Mediterráneo (sogama)
Pero si hablamos de la Dieta
Mediterránea, se merece una mención especial una de las salsas más
célebres y habituales en casi todos
sus guisos: el sofrito, que ha sido
objeto de estudio por parte de un grupo de investigadores de la Universidad de
Barcelona, publicándose en la revista Food
Research International.
Este estudio ha concluido que el sofrito
elaborado con ajo, cebolla, pimiento verde, tomate y aceite de oliva virgen
extra, tiene efectos muy beneficiosos para nuestra salud y que, éstos, alcanzan
su cenit cuando se alarga el tiempo de cocción hasta los 60 minutos (la temperatura
no debe ser demasiado alta).
Los efectos de este sofrito ayudan
a prevenir enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes e incluso algunos
tipos de cáncer cual pócima mágica de Panoramix, solo que los ingredientes
son sobradamente conocidos por todos.
Sofrito (Javier Lastras / Wikimedia Commons)
Y si alguien no sabe aún cómo se hace un sofrito, vamos a darle las indicaciones para obtener una rica salsa y el máximo beneficio para nuestra salud:
Echarlas en una sartén con el aceite de oliva virgen extra caliente (sin que llegue a salir humo)
Dejar que se hagan durante una hora sin subir el fuego.
Tras una hora de cocción (que es lo
que permite que interactúen todos sus ingredientes) obtendremos los efectos más
potentes, aportándonos vitamina E, C, ácido fólico, sodio, potasio, magnesio,
calcio, fósforo y zinc.
El grupo de investigadores de la
Universidad de Barcelona, comprobó que, durante el cocinado lento de 60 minutos,
aumenta la presencia de determinados carotenoides, hasta haberse llegado a
encontrar 9 tipos distintos; y esta presencia de carotenoides, ayuda a reducir el
riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes, presión arterial
alta, inflamación crónica, colesterol y triglicéridos.
Propiedades de cada uno de sus ingredientes
1. Aceite de
oliva virgen extra
El estudio de PREDIMED demostró que
protege de numerosas enfermedades y colabora en la reducción del cáncer de mama,
siendo muy rico en vitaminas liposolubres (como A, D, E y K), en compuestos
antioxidantes como los tocoferoles (Vitamina E y polifenoles), en ácidos grasos
insaturados y poliinsaturados (es decir: grasa de buena calidad). Y, además, facilita
el tránsito intestinal (laxante suave)
Los tocoferoles contribuyen al funcionamiento de nervios y músculos, previenen la formación de coágulos de sangre y fortalecen el sistema inmunitario.
Los Polifenoles ayudan a prevenir y
reducir la progresión de la diabetes, el cáncer y las enfermedades
neurodegenerativas y cardiovasculares. También son importantes como
prebióticos.
2. Pimiento verde
Es fuente de Vitamina C (el doble
que la naranja), Vitamina B6 y Vitamina E. Tiene un alto contenido en
betacaroteno (provitamina A) y Vitaminas del grupo B2.
Previene la aparición de enfermedades degenerativas y crónicas, cáncer, hemorragias cerebrales, cataratas y enfermedades cardíacas.
3. Tomate
Es una fruta desde un punto de vista técnico, pero forma parte de las verduras y como tal es rico en Vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra. Presenta una alta concentración de licopenos, que es un potente antioxidante que mejora la elasticidad de nuestra venas y arterias.
El licopeno previene la oxidación del colesterol malo. Su absorción mejora si se consume cocinado y triturado.
4. Cebolla
Es un alimento con propiedades
digestivas, diuréticas, antisépticas y antioxidantes. Es muy rica en fibra, en
potasio, calcio, hierro, magnesio y fósforo. Además en Vitaminas B, Vitamina C
y E.
Según la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria es beneficiosa para prevenir las afecciones cardiacas y la evolución celular cancerosa.
5. Ajo
Ayuda a hacer la digestión
(estimula los ácidos gástricos) y a absorber los nutrientes de los alimentos.
También optimiza las funciones del páncreas y del hígado.
Es un excelente remedio depurativo,
antiséptico y antibacteriano. Ayuda a depurar toxinas, a eliminar parásitos y a
liberar el cuerpo de metales pesados como el mercurio o restos de medicamentos
que el hígado no puede procesar.
También descongestiona, desinfla y es un buen antibiótico natural para tratar problemas pulmonares; contribuyendo además a bajar el colesterol malo.
El ajo contiene Vitamina C,
Vitamina B6 y manganeso, y ha sido recomendado en nuestra dieta por la
Fundación Española del Corazón (FEC).
Conclusión
La Dieta Mediterránea ha sido
calificada como la mejor dieta general del 2019 por US News & World Report,
lo que no nos pilla de sorpresa, al haberse constatado una y otra vez los beneficios
que aporta a quienes siguen esta dieta rica en vegetales, frutos secos y grasas
saludables; pautas que han resultado ser comunes en las dietas que quedaron en
los primeros lugares.
Dentro de la dieta mediterránea, merece referencia especial una de sus salsas más populares: el sofrito.
No exageramos al compararlo, metafóricamente, con la famosa pócima del cómic de Astérix, pues nos aporta tantos beneficios, que debería consumirse al menos dos veces a la semana, ya que ayuda a reducir los riesgos en enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer, etc.
Y, como sucede muchas veces en la
vida real, el trabajo en equipo mejora los resultados de los integrantes por
separado: por ello la salsa de sofrito potencia al máximo los beneficios que
nos darían sus ingredientes por separado.
Es una salsa muy versátil, que
puede ser la base de arroces, pasta, legumbres (judías, lentejas, etc.); o la
guarnición que acompañe cualquier plato de carne o pescado. El sofrito casero
es muy rico en Vitamina E, C, ácido fólico, sodio, potasio, magnesio, calcio,
fósforo, zinc, polifenoles y carotenoides.
Ramiro II ha pasado a la historia como un
gobernante inteligente y enérgico, además de ser un hábil político y un gran
estratega, recibiendo el sobrenombre de «El Grande».
Su mandato supuso el final de una
brillante etapa del reino astur-leonés. A partir de aquí, el reino de León
comienza a eclipsarse, oscurecido en parte su poder por el empuje pamplonés y
castellano.
Tenían los reinos cristianos un gran
enemigo, instalado en el califato de Córdoba. Como todos imaginaréis, nos
referimos a Abderramán III. Pues bien, Ramiro II fue capaz de unir a los
cristianos en un frente común, para combatirle.
Para conseguirlo, Ramiro apoyó a toledanos y zaragozanos con
el único objetivo de debilitar a su contrincante. También reforzó las
relaciones con García Sánchez I de Pamplona y tuvo el acierto de sobrepasar el
río Tormes, que constituía una barrera natural.
En el artículo dedicado a su hermano Alfonso IV el
Monje, pudimos conocer cómo fue la, complicada y turbulenta,
llegada al poder de Ramiro, que tuvo, entre otras consecuencias, el fulminante
ascenso de Fernán González, conde de Castilla que gobernaba las tierras de Lara,
debido al apoyo de éste a la causa remírense, por la que se explicaría su
acopio de poder durante estos años, que terminará, como veremos, en una
rebelión contra el poder leonés.
Mientras Ramiro emprendía una campaña contra la fortaleza
de Madrid, recibió noticias de Fernán González, que le informaba de la llegada
de Abderramán III, al frente de un poderoso ejército.
Abderraman III recibiendo al embajador (Dionisio Baixeras Verdaguer)
Ramiro acude a las proximidades de Osma, derrotando al
omeya en el año 933, poniendo así en entredicho la supuesta superioridad
militar musulmana. La respuesta
de Abderramán no se hizo esperar y, un año más tarde, inició la llamada «Campaña de
Osma» con el propósito de consolidar su hegemonía. Esta campaña supondrá
un duro golpe para los reinos cristianos.
El soberano cordobés, animado por los
éxitos obtenidos en estos enfrentamientos, se decide a intensificar
las aceifas, que habrán de provocar el temor entre los cristianos, al tiempo
que consigue estabilizar sus fronteras.
Crecido Abderramán III, por el resultado de las
escaramuzas, llama a la Guerra Santa contra los cristianos. Es entonces cuando
recluta un poderoso ejército, nunca visto, compuesto por voluntarios tanto del
califato, como del norte de África, junto a nobles y componentes de su propia guardia.
Cuando están preparados parten, el 28 de junio del año 939,
hacia Toledo. Por el camino, un mal presagio hace que la moral de la tropa
omeya se resienta: un eclipse de sol.
En estos años se va a producir la rebelión del
conde Fernán González, como consecuencia del enfrentamiento entre leoneses y castellanos.
Ramiro II, temeroso del poder conseguido por Fernán González, entrega la
titularidad del condado a Ansúr Fernández. Esta decisión no sentó bien a su antiguo aliado, que comenzará a sentar
las bases de una independencia que se plasmaría a la muerte del monarca leonés.
Entre el año 947 y el 950, los musulmanes lanzan
nuevas incursiones por Salamanca y Galicia, pero son derrotados en Talavera por
un Ramiro II, que liderará su último gran triunfo, ya que muere en el año 951
tras abdicar en su primogénito Ordoño III.
El amor genuino constituye una de las motivaciones básicas del individuo y entraña cuidado, respeto, crecimiento, evolución y transformación.
De acuerdo con Marianne Williamson, en su obra Volver al amor, todo lo que levanta barreras y produce separaciones es reflejo del ego, el cual, es contrario al auténtico amor y coloca al individuo en una situación desafortunada.
Así pues, hoy en día, buena parte de la humanidad vive en la perenne infelicidad, sin conocer el verdadero amor.
Ello se debe a que, en la mayoría de los entornos, a lo largo del tiempo, ha predominado el ego, que no es más que el resultado de la ignorancia. No cabe duda que la ignorancia es el peor enemigo del hombre.
Muchas personas creen conocer de qué se trata el amor, pero pocos saben realmente lo que es. A tal efecto, resulta impostergable que el ser humano cambie de mentalidad y deje de vivir una existencia exánime, separada del todo que le rodea.
Nada cambia en una persona, excepto la consciencia. La mayoría de los seres humanos han vivido toda su vida de forma inconsciente y nada ni nadie puede hacerlos cambiar.
A menudo, muchas personas deciden cambiar por sí mismas cuando las dejan en paz o las empujan en dirección contraria e incluso, aprenden cómo amarse a sí mismas, al verse obligadas a bajar la velocidad de sus vidas.
En su libro Teach only Love (Enseña solo amor), Jerry Jampolsky establece principios de sanación de la actitud del ser humano con el propósito de cultivar el auténtico amor.
Enseña que la felicidad es posible independientemente de las circunstancias externas que rodean al individuo y que cada persona tiene el potencial para modificar su realidad interior, aportando más amor a su conciencia.
A tal efecto, Brian Weiss, en su obra Lazos de Amor expresa que el amor genuino es la energía más básica y dominante que existe, siendo el componente fundamental de la naturaleza que conecta y une a todas las cosas y a todas las personas. A su decir, el auténtico amor es la esencia de todo ser humano.
Portada de «Lazos de Amor», Brian Weiss (Ed. B de Bolsillo)
Sin duda, el amor genuino es la ley
fundamental del universo y solamente puede florecer
cuando no hay apego ni dependencia. Una vez desaparecido el apego y la
dependencia, ya no habrá temor a la pérdida.
Aquél que está desapegado entiende perfectamente las circunstancias y, para él, todas las cosas son nuevas y significativas. Vale la pena aprender el arte de disfrutar de las personas y cosas en libertad.
Requiere
de mucho esfuerzo, dejar actitudes, costumbres y creencias que casi forman
parte de la naturaleza humana. Aunque resulte un trabajo arduo y difícil,
desaprender muchas creencias y condicionamientos que están arraigados desde la
infancia, no es imposible.
El desafío radica en destronar al ego y comprender que el único camino para hacer florecer el amor es la introspección y, tarde o temprano, ese camino ha de recorrerse en solitario.
De hecho, aquel individuo que desarrolla el autoconocimiento y se siente a gusto consigo mismo -estando a solas- puede amar genuinamente.
Vale
decir que la práctica de amar genuinamente requiere de la práctica de la fe. En
definitiva, como lo dijo Paulo Coelho “la vida es un acto de fe y el amor
también lo es”. En consecuencia, quien
tenga poca fe, también tiene poco amor.
Aprender a amar, o mejor dicho, desaprender las
creencias y prejuicios que nos impiden amar de forma genuina, es un proceso que
supone recordar quienes somos realmente. Lo anterior implica comprender que el
principal propósito de la vida es aprender a amar de forma auténtica.
Sin lugar a dudas, el amor es la mayor fuerza
alquímica del mundo y quienes saben utilizarla, pueden llegar a los límites más
altos de consciencia.
“El verdadero amor es como los espíritus: todos hablan de ellos, pero pocos los han visto” -François de la Rochefoucauld.
Situados en la cima del Turó de la Rovira, a 261,8 metros de altura, los bunkers del Carmel ofrecen unas privilegiadas vistas de Barcelona, con una espectacular panorámica de la ciudad de 360 grados.
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Sin embargo, como ocurre con todos los bunkers en España, lo más interesante no está en el lugar en sí, sino en la historia que esconde.
A continuación te contamos los principales
acontecimientos ocurridos en el pasado, qué mejoras se realizarán en un futuro cercano,
cómo llegar a los bunkers del Carmel y algunos consejos para disfrutar al
máximo de la visita.
El mirador del Carmel se ha convertido durante los últimos años en un poderoso reclamo turístico, tanto para los lugareños como para los turistas, básicamente desde que el ayuntamiento acondicionó la zona y el MUHBA (el Museo de Historia de Barcelona) abriera una exposición gratuita en el mismo enclave.
Recorrer los bunkers de Barcelona es descubrir una importante parte de la historia de la Ciudad Condal en el siglo XX.
En el recinto del museo se exponen fotografías y vídeos mostrando el funcionamiento de la batería antiaérea que defendió la ciudad durante la Guerra Civil, además de recordar el desaparecido barrio de los Canons (barrio de los Cañones), que se emplazó en ese mismo lugar hasta el año 1990.
En el exterior es posible trasladarse al pasado visitando las ruinas de la estructura donde se encontraban los cañones, así como el almacén en el que se guardaba el arsenal, las habitaciones donde dormían los artilleros y el puesto de mando de los oficiales.
La zona se ha utilizado como escenario para rodar
series de televisión, películas y anuncios, lo que también ha aumentado su
popularidad. Por ejemplo, se grabaron algunas escenas de Tengo ganas de ti,
basada en la exitosa novela de Federico Moccia y protagonizada por Mario Casas.
A raíz de la película, muchos jóvenes empezaron a
visitar el bunker con sus parejas, dejando un candado en la cima del monte como
símbolo de amor.
Historia de los bunkers del Carmel (pasado)
Durante el mes de mayo del año 1937, en plena Guerra
Civil, el ejército republicano acordó colocar cuatro cañones Vickers en lo alto
del Turó de la Rovira. Su posición estratégica era ideal para defender la
ciudad de los ataques masivos que recibía por parte de la aviación fascista.
Barcelona sufrió alrededor de 200 bombardeos durante
dos años, en gran parte con el fin de asustar a la población. Estas baterías
antiaéreas fueron la principal defensa aérea de la Ciudad Condal, junto con las
de San Pedro Mártir, que estaban situadas en pleno Parque de Collserola.
El ejército franquista tomó Barcelona el 26 de enero
de 1939. Aunque murieron muchos civiles durante los ataques, es preciso señalar
que la defensa antiaérea y los numerosos refugios que se excavaron bajo la
ciudad salvaron muchas vidas.
Durante la posguerra, muchos inmigrantes y barceloneses con bajo poder adquisitivo decidieron aprovechar la ladera del Turó de la Rovira y las instalaciones en desuso de los bunkers para construir viviendas con sus propias manos.
Así nació el barrio de los Canons, formado por unas
150 chabolas. En ellas vivían más de 600 personas. Tras organizarse y
movilizarse consiguieron obtener agua, luz eléctrica y cubos de basura.
Las barracas se derribaron en 1990, cuando se estaban organizando los Juegos Olímpicos de Barcelona. En la actualidad aún son visibles los restos de muchas baldosas de las chabolas sobre el suelo de la colina, convertidas en testigos silenciosos de la historia.
Bunkers del Carmel (Barcelonatips / Wikimedia Commons)
En el 2015 se inauguró el espacio de exposición del MUHBA. Tras esta recuperación patrimonial se revitalizó la zona y el mirador del Turó de la Rovira se ha transformado en una auténtica atracción turística.
Antiguo poblado íbero
El arqueólogo y director del Museo de Arqueología de Cataluña en Barcelona, Josep Colominas i Roca, estuvo a cargo de las excavaciones que se llevaron a cabo en 1932 en la cumbre del Turó de la Rovira.
Descubrieron los restos de la muralla de un antiguo
poblado íbero ubicado en
la zona, así como material arqueológico de un interés considerable. Según sus
averiguaciones, el emplazamiento podría remontarse al siglo IV a. C.
Lamentablemente, estos restos se destruyeron con la
instalación de las baterías antiaéreas y la construcción de las viviendas.
El futuro de los bunkers del Carmel (futuro)
El Ayuntamiento de Barcelona ha apostado por reformar las Ramblas del Carmel, con la intención de transformar el exceso de cemento en zonas verdes, disminuir el tráfico, mejorar la conectividad y la calidad ambiental. Se estima que las obras podrían empezar a mediados del año 2020.
La reforma afectará a tres barrios (Carmel, Horta y
Font d’en Fargues) y un total de 72.000 metros cuadrados. El primer tramo
incluirá el mirador del Carmel, donde destacarán las zonas ajardinadas. Según
el proyecto, ante él se abrirá una plaza en las Ramblas de 35 metros de ancho.
Rambla del Carmel, Barcelona (Canaan / Wikimedia Commons)
Por otra parte, el deseo del ayuntamiento es propiciar
el uso responsable y sostenible del popular bunker de guerra. Por este
motivo se decidió recientemente que solo se autorizarán los rodajes que tengan
una finalidad cultural y se centren en la historia del Turó del Carmel,
restringiendo las grabaciones comerciales.
En este punto también hay que mencionar las protestas realizadas por las asociaciones vecinales del distrito de Horta-Guinardó.
El aumento de visitantes ha propiciado algunas muestras de incivismo en la zona, especialmente durante las noches de los fines de semana, cuando algunos jóvenes aprovechan para hacer botellón.
Las propuestas de los vecinos fueron escuchadas y se ha incrementado la presencia policial. Incluso hay algunos agentes que se encargan de alertar a quienes se acercan demasiado al borde del precipicio mientras hacen fotografías.
Otra propuesta que se está estudiando es la de
restringir el acceso al Turó de la Rovira durante la noche. En un futuro puede
que se establezca un horario de visita.
Cómo llegar a los bunkers del Carmel
En autobús
Varias líneas del transporte metropolitano de la ciudad (TMB) llegan hasta los bunkers del Carmel: la 24, V17 y la 92.
Las dos primeras finalizan en la parada de la plaza de la Mitja Lluna, en la ladera noreste del monte, mientras que la 92 llega hasta la ladera este, justo en el lugar desde el que parte el sendero pavimentado por el que hay que subir hasta la cumbre.
La línea 24 suele ser más lenta, pues su recorrido
incluye calles muy céntricas y transitadas. La más recomendable es la 92.
En metro
En cuanto a cómo llegar a Turó de la Rovira, no hay que olvidarse del metro. Las paradas más cercanas son las de Guinardó/Hospital de Sant Pau y Alfons X (de la línea 4, la amarilla). Se puede coger el metro desde el Paseo de Gracia.
Estas paradas se encuentran a 1,1 km de los bunkers,
por lo que luego es necesario caminar cuesta arriba entre 20 y 30 minutos.
Metro de Barcelona
En coche y moto
Viajar en coche hasta el Turó del Carmel no es muy aconsejable porque resulta difícil encontrar aparcamiento en esa zona. Es mucho más cómoda la moto a la hora de aparcar. Se puede llegar en unos 18 minutos desde el Paseo de Gracia y siguiendo por la calle Mallorca.
En taxi
Si el presupuesto no está muy ajustado, otra opción
válida y cómoda es cogiendo un taxi desde el centro de Barcelona. De este modo,
el trayecto sería de unos 20 minutos y costaría alrededor de 12 euros.
Información turística de interés
Consejos para los visitantes
Para llegar a la cima del monte solo hay que
seguir un sendero empinado y subir escaleras. No es necesario tener una
buena condición física y, de hecho, muchas familias con niños lo visitan
regularmente.
Sin embargo, sí es recomendable llevar un calzado cómodo y ropa de abrigo en invierno, ya que el viento suele soplar con más fuerza en esta zona.
Durante los meses más calurosos es aconsejable una botella de agua, gorra y gafas de sol, pues en los bunkers del Carmel apenas hay sombra y el calor puede ser intenso.
Bunkers del Carmel (Thingstodoinbarcelona / Wikimedia Commons)
5.2. Precio y horario
Visitar el Turó de la Rovira y la exposición del
MUHBA es gratis. No obstante, el museo organiza algunas visitas guiadas que sí
se tienen que pagar. Son las siguientes:
La defensa de la ciudad moderna: 5,10€ (1 hora de duración).
Barcelona en la guerra y en la posguerra: 7,35€ (2 horas de
duración).
La primera balconada de Barcelona: 8,45€ (3 horas de duración).
Por ahora, es posible acceder a los bunkers durante las 24 horas. Las visitas guiadas están disponibles los miércoles (de las 10 a las 14), los sábados (de las 10 a las 15) y los domingos (de las 10 a las 15).
Otros puntos de interés
Viviendas gaudinianas
Muy cerca de los bunkers, en la calle Marià
Labèrnia, se encuentran dos viviendas peculiares. La primera, llamada Villa
Jumilla, fue diseñada y construida por J. M. Jujol en 1927, un arquitecto
discípulo de Gaudí.
La segunda, ubicada en el número 11 de la misma
calle, tiene una estética claramente gaudiniana, con sus característicos
mosaicos de colores en las paredes y en el tejado, y con una torre que recuerda
las de la Pedrera.
Parque Güell
En la ladera suroeste del Turó de la Rovira se
encuentra el emblemático Parque Güell, declarado Patrimonio Mundial por la
Unesco. Fue diseñado por Antoni Gaudí y construido desde el 1900 al 1914.
En este parque se refleja la plenitud artística del arquitecto mundialmente conocido como principal exponente del modernismo.
El precio de la entrada es de 8,50€, aunque las tarifas dependen de cada temporada. Se puede encontrar más información en la página web del Parque Güell.
Dónde comer
Los siguientes establecimientos están cerca de los
bunkers y del Parque Güell y han recibido numerosas recomendaciones:
Restaurante El Jardí de l’Àpat: Situado en la calle Albert Llanas, 2, este local está especializado en la cocina tradicional catalana. Cuenta con terrazas ajardinadas y salas privadas.
Bar de tapas Delicias: Se encuentra en la calle Mühlberg, 1. Sirven tapas y platos típicos de la cocina española. Dispone de terraza.
Restaurante El Mirador: Ubicado en la call Pasteur, 1, este establecimiento también está especializado en las tapas y raciones, con ambiente familiar.
Vistas desde el mirador
Respecto a las vistas desde el mirador, destacan dos panorámicas: hacia el mar y hacia la montaña. En la primera se pueden contemplar los edificios más emblemáticos de la ciudad, como la Torre Agbar, el Hotel Arts, la Sagrada Familia y la Torre Mapfre, entre otros.
Bunkers del Carmel (Thingstodoinbarcelona / Wikimedia Commons)
En la segunda se aprecian la montaña del Tibidabo y la de Collserola (con la Torre de Telecomunicaciones), así como el Monte Carmelo Barcelona.
Muchos de los visitantes recomiendan contemplar las
vistas al atardecer y al amanecer, cuando la luz es más hermosa y
espectacular…
Sin duda, visitar los bunkers del Carmel permite
descubrir Barcelona desde otra perspectiva y rescatar un pedazo de historia
que, con el paso del tiempo, casi había caído en el olvido.
Son muchas
las ocasiones en que la acción humana ha sido señalada como causa de los males
que sacuden nuestro ecosistema y, aunque así ha ocurrido en el caso de la
“vegetación perdida” de la Isla de Pascua, la Isla de Rapa Nui, los últimos
estudios e investigaciones parecen liberarnos de este “crimen”.
En cualquier caso, el lado bueno del Dr. Jekyll está haciendo un gran esfuerzo por reparar los estragos ocurridos en la vegetación de la isla y la recuperación del preciado árbol isleño, el toromiro, es casi ya una realidad.
Por fortuna para todos nosotros, parece que Mr. Hyde, podrá quedar en el olvido en esta mágica y bella isla…
La
Isla de Pascua y la etnia rapanui
El nombre se lo puso un navegante holandés Jakob Roggeveen en 1722, al descubrirla en el día de Pascua de Resurrección. También fue llamada “Isla de San Carlos”, en 1770, en honor al rey Carlos III de España.
Desde que así lo anunciara el Presidente de Chile, en agosto del año pasado, su nombre es ahora Rapa Nui, en honor a su ancestral y misteriosa cultura de la etnia rapanui.
Según las últimas investigaciones, la etnia rapanui proviene de las Islas Marquesas (Polinesia).
Se sabe muy poco de sus tradiciones y costumbres, entre ellas, que adoraban a sus ancestros, representados por las famosas estatuas gigantes de piedra o moais, de las que aún se desconoce cómo se realizaron y desplazaron, aunque la arqueología experimental ha demostrado que, al menos algunas estatuas, se hicieron en la cantera sobre marcos de madera para después ser transportadas usando la madera de la isla.
Esta isla
empezó a poblarse alrededor del 400 d.C. Los polinesios llegaron seguramente
por el año 1200. A partir del siglo XVI es cuando empezará la crisis de la isla.
Hasta ese momento, la vegetación de la isla estaba dominada bosques de palmeras
y arbustos bajos.
Pero, por la acción del hombre, y, a partir del siglo XIX con la introducción de animales de pastoreo, se degradó la vegetación natural, menguando considerablemente su árbol sagrado, el toromiro.
La Isla de
Pascua, que está entre Chile y Polinesia, en medio del océano, acabó siendo
punto de parada para los navegantes que iban de Sudamérica hacia Oceanía.
En 1965 se
construyó el Aeropuerto Internacional Mataveri. Actualmente tiene algo más de
cinco mil habitantes, de los que un 60% son chilenos y el resto de etnia
polinésica.
En
busca del árbol perdido
Es una isla
de origen volcánico, que tiene tres volcanes principales (Terevaka, Poike y
Rano Kau), otros menores y varias cuevas volcánicas, además de dos lagos
volcánicos.
Varios estudios paleobotánicos evidencian que hubo bosques húmedos de árboles, aunque éstos desaparecieron.
Ya a la llegada del holandés Jakob Roggeveen, en 1722, era un terreno árido, seguramente porque sus habitantes cortaron los árboles con el fin de transportar los moais, construir canoas, casas y también para quemar a sus muertos.
Moais de la Isla de Pascua
Desde hace décadas se intenta reforestar la isla, pero los fuertes vientos, el sol presente durante más de doce horas al día y la brisa marina juegan en contra.
A pesar de ello, se ha conseguido que haya unos 70.000 árboles, aunque se precisarían al menos 200.000 para detener la erosión del terreno.
Inicialmente,
en 1900 y 1970, algunas zonas se empezaron a recuperar gracias a la plantación
de eucaliptos, pero al ser un árbol que necesita grandes cantidades de agua
subterránea, finalmente se decidió seguir repoblando con el “aito” (árbol de
hierro), proyecto frenado por la falta de la financiación necesaria.
El árbol
nativo de la isla fue el “toromiro”, extinguido, aunque gracias a las semillas que
en su día viajaron a Europa y fueron a parar a jardines botánicos como los de
Bonn y de Gotemburgo, se está tratando de reintroducir de nuevo.
Otro de los
árboles autóctonos, también en peligro, es el “hau hau”, cuya corteza se
utilizaba para hacer cuerdas.
La
misteriosa desaparición del toromiro
Se cree que hubo una sobrepoblación en los siglos XV y XVIII que dio lugar a la sobreexplotación de los recursos de la isla, con la consecuente deforestación y guerras entre tribus, llegándose a dar casos de canibalismo, probablemente debido a la escasez de alimentos y las guerras, lo que les acabó llegando a tener que consumir carne humana para sobrevivir.
En la Isla de Pascua ha descendido drásticamente el número de árboles
Al aumento demográfico ocurrido entre los años 700 y 1400 hay que sumar la introducción -en el siglo XIX- de animales de pastoreo, que llevó a la extinción de los bosques, provocando el cambio del ecosistema de la isla.
A decir
verdad, existen otras otras tesis, como la de Terry Hunt y Carl Lipo, que
consideran que fue la rata polinesia la que provocó la deforestación de la
isla.
La teoría
de Jared Diamond, publicada en su libro “Colapso”, aboga por la pugna entre las diferentes tribus
para ver quién construía más y mayores moais, necesitando grandes cantidades de
madera para poder ser transportarlos, lo que acabó deforestando la isla.
La falta de
madera, conllevó que no se pudieran construir canoas con las que pescar, dando
lugar a las guerras entre clanes y, finalmente, a tener que recurrir al
canibalismo.
Sin embargo, un reciente estudio de la Universidad de Bristol, dirigido por la doctora Catrien Jarman y publicado por American Journal of Physical Anthropology, demuestra que los habitantes de la isla comían frutos del mar y cuidaban sus cultivos.
Se esforzaban en superar la fertilidad del suelo, mejorar las condiciones ambientales y crear un suministro de alimentos, lo que tiraría por tierra la teoría del “ecocidio” (que talasen incontroladamente hasta deforestar completamente la isla).
El caso es que el último árbol sagrado, el toromiro, que estaba en las laderas interiores del Cráter del Rano Kau, se derribó en 1960.
Afortunadamente, a finales de los 50, se recogieron semillas de este último árbol permitiendo que algunos ejemplares sobreviviesen en jardines botánicos de Chile, Europa y Australia.
Al
mal del toromoro, el gran remedio: su recuperación
El toromiro desapareció de su ecosistema natural. Hablamos de un árbol pequeño, o un arbusto perenne, que no llega a superar los 2 metros de altura y que vive una media de 55 años.
Era una especie abundante, pero la llegada de colonizadores europeos y el ganado en el siglo XIX dejó muy pocos ejemplares con vida.
En 1998 se llevaron unas 160 plantas a la Isla de Pascua pero, durante el periodo necesario de cuarentena, se infectaron de hongos y murieron.
Actualmente, para evitar tener que pasar la cuarentena, se está trabajando en viveros en el continente con distintas técnicas que parecen dar resultados positivos.
Uno de los problemas actuales para su cultivo hoy es la deforestación existente, pues el bosque que había antaño era una excelente protección tanto de la radiación como del viento.
Por eso, una vez que ha germinado la planta es cuando empiezan las dificultades, pues requiere de continuos cuidados para poder mantenerse.
Hay que
resaltar el trabajo de la Unidad de Secuenciación a cargo de la Dra. Carolina
Sánchez, junto con Genoma Mayor para la reconstrucción de la historia genética
de la última población de toromiros de la Isla de Pascua con el fin de poder
seleccionar plantas que permitan la reintroducción del toromiro en su
ecosistema original.
La
investigación genética ayudará en el proceso de reinserción de este árbol, ya
que cuando se recogieron las semillas, a finales de los años 50, no había
protocolos, lo que dio lugar a que podamos encontrar distintas especies
híbridas en Francia o en España, por ejemplo.
Habría que
distinguir entre las especies puras y las híbridas para saber qué es lo que se
quiere conservar. Por eso esta investigación ayudará a seleccionar las plantas
que se deben utilizar para el rescate del toromiro puro o, en su caso, las
especies híbridas reinsertables en la isla.
Los
resultados de este estudio ayudarán en la adopción de las decisiones más
adecuadas para su reintroducción y conservación.
Conclusión
El toromiro tiene un gran significado histórico y cultural en la Isla de Pascua y, aunque hablamos de una especie extinguida en su ecosistema natural, gracias a los árboles provenientes de museos o jardines botánicos, se está intentando su reimplantación en la isla.
Valle de la Isla de Pascua
Aunque ciertamente
existen toromiros en varias partes del mundo, al parecer todos provienen de la
misma planta madre, lo que podría explicar las dificultades surgidas para su
repoblación.
Esto ha
llevado a poner el punto de mira en el estudio genético, que es lo que permitirá
conocer los elementos que dificultan el normal crecimiento del toromiro en la
isla, puesto que, cuando desapareció el último toromiro, no se tenían ni los
conocimientos y ni las técnicas que existen hoy en día.
De momento,
fruto del convenio firmado entre la Corporación Nacional Forestal (CONAF) y
Genoma Mayor (de la Universidad de Concepción), se ha hecho un ensayo
experimental con 23 plantas que parece estar dando resultados muy positivos.
Las plantas
serán evaluadas periódicamente y, transcurrido el primer año, se realizará la
evaluación final. El éxito de este proyecto será un indudable beneficio en
favor de la biodiversidad.
La
psicología positiva se erige como una novedosa disciplina dentro de las ramas
de la psicología, encargándose del estudio
de las emociones, motivaciones y comportamientos que generan bienestar
en el individuo y en el grupo que le rodea.
Es
una ciencia fascinante, porque sus profesionales tienen el conocimiento
requerido no solo para diagnosticar mentalidades y conductas, sino también para
cambios en ellas.
En
efecto, los psicólogos son capaces de desarrollar programas de intervención con
el fin de alcanzar metas y objetivos positivos, tanto en el ámbito individual
como colectivo.
Por
lo tanto, no debe perderse de vista la labor de los especialistas en el manejo de
los procesos de cambio que experimentan las estructuras y equipos organizacionales.
El éxito de las organizaciones en la sociedad moderna depende, en gran medida, del modo en que los individuos, así como los equipos, puedan motivarse e incrementar su potencial para la creatividad e innovación.
Mucho
de lo anterior reside en la aplicación del conocimiento psicológico para mejorar
las mentalidades, comportamientos, valores y creencias de los integrantes de
las organizaciones.
La psicología tiene mucho que decir acerca de los significativos problemas de nuestro tiempo, incluyendo la globalización, los procesos de cambio y los factores de fusión, sobre todo en las diferentes culturas.
Las personas desean de todo corazón aceptar los procesos de cambio, sin oponer resistencia.
La gente debe comprender que el cambio resulta inevitable y también debe percibir por qué dicho cambio es necesario.
Es de gran importancia que las personas sepan lo que les espera y que sean capaces de planificar las estrategias, responsabilidades y roles que les corresponderá asumir.
En este contexto, el líder debe
ejercer su rol buscando no solo que la organización alcance su objetivo, sino
que sus integrantes se
desarrollen profesional y subjetivamente.
Ejemplo de esto es el director o
gerente que es líder a nivel organizacional y figura como un integrante que
ejerce autoridad y busca no solo que la organización alcance sus objetivos,
sino que sus integrantes se desarrollen individualmente.
Las
personas con alto desempeño y con alto grado de satisfacción en el trabajo necesitan
percibir que están siendo valoradas y escuchadas por la figura del buen líder,
sobre todo en la toma de las decisiones organizacionales.
Para
ello, los miembros de la empresa deben sentir que su empleador se interesa por
su bienestar y su futuro, dentro y fuera de la compañía, pues de ello depende el
éxito de la organización.
Además, los empleados deben comprender la utilidad del cambio para sí mismos y para el equipo, a corto, medio y largo plazo.
Cuanto más fuerte sea la adaptación al cambio entre la antigua y la nueva cultura organizacional, mayor será la probabilidad de que las personas integrantes se identifiquen con la cultura emergente.
Ahora bien, en cuanto a los valores
organizacionales, el autor Yarce en su obra “El
Poder de los Valores en las Organizaciones” aduce que:
“En las organizaciones de hoy día existen muchos líderes sin valores que con valores. Lo primero es más fácil y más al uso de la terminología corriente”.
A
su decir, basta con desarrollar un tipo de
habilidades de imagen y carisma para lanzarse tras la búsqueda del poder y
llamarse “líder”, lo cual se consigue más por popularidad que por los
resultados o preparación que tenga el mismo en el desempeño de sus funciones.
En referencia a lo expuesto, no es
para nadie un secreto que muchas organizaciones en la actualidad están
dirigidas por líderes arrogantes, sin valores ni preparación alguna. Esto se
traduce en una indicación de fracaso futuro y resultados negativos.
Cabe destacar que los valores
humanos son la mejor garantía de que una organización tenga éxito y se mantenga
en la cima.
Una organización puede reunir todos
los requisitos formales y técnicos, pero si tiene un “líder” bajo la premisa
anterior, desde el punto de vista humano será constituida como una organización
destinada al fracaso, porque lo que la legítima son sus valores.
Es relativamente fácil estar de
acuerdo con la importancia que tienen los valores en las personas, en la
familia, en las organizaciones y en la sociedad. Pero la
clave es la empatía, ver cómo se vuelven reales, cómo interiorizarlos,
ponerlos en práctica y proyectarlos hacia los demás a fin de que sean la base
de una nueva cultura organizacional dentro de un clima positivo de trabajo.
En algunas posiciones de diversos
investigadores, se considera que los valores son metas deseables, variables en
su grado de importancia y se orientan hacia la vida y la conducta de un
individuo o de una institución. Para Schwartz, los valores son:
“Creencias sobre estados o conductas finales deseables que trascienden a las situaciones específicas, que guían la selección o evaluación de la conducta y de los acontecimientos y están ordenados según su importancia relativa”.
En efecto, Stephen Paul Robbins, en su libro “Comportamiento Organizacional” precisa que la actitud y los valores en el trabajo se traducen en el grado de compromiso del individuo hacia la organización con la que se relaciona de forma positiva y demuestra ser parte de ella.
Cuando la relación es negativa, se identifica con el ausentismo y la rotación.
Las
teorías psicológicas aportan a sus practicantes métodos no solamente dedicados
a explicar el comportamiento humano, sino también dirigidos a predecirlos.
Sin
duda, el éxito y progreso tanto a nivel individual como colectivo radica en
entender adecuadamente cómo funcionan los seres humanos y los grupos en un
nivel psicológico.
En conclusión, el desafío actual de la Psicología Positiva no es más que utilizar los valores del buen liderazgo para garantizar el éxito de las organizaciones sociales y comerciales.
Para ello, se debe destacar el bienestar de sus integrantes, pues las entidades de trabajo dependen, hoy más que nunca, del alto desempeño de sus empleados.
Si hacemos caso a los sommeliers cubanos, el Montecristo con vitola No 4 es el mejor habano del mundo. Un petit corona que se elabora de forma artesanal con cuatro variedades diferentes de hojas.
El diseño de su caja es inconfundible, compuesto de espadas
que se cruzan formando un triángulo, en cuyo interior aparece una flor de lis, en
clara alusión a la novela homónima francesa.
“El conde Montecristo”, la famosa obra de Alejandro Dumas padre, se terminó de escribir en 1844 y fue publicada, siguiendo la tradición de la época, como folletín novelesco en una serie de dieciocho entregas, que se prolongaron durante dos años.
Portada de la novela ‘El conde de Montecristo’ de Alejandro Dumas (Editoral Emecé)
Tabaco con aroma
intelectual
Para comprender la asociación entre el habano y la novela debemos remontarnos a la segunda mitad del siglo XIX, cuando todavía Cuba pertenecía al imperio español.
En 1865 el político liberal Nicolás Azcárate, un personaje de enorme sensibilidad, impulsó la costumbre de la lectura en las empresas tabaqueras.
Su filosofía era hacer más amenas las largas jornadas de trabajo de los torcedores de puros, para ello un empleado les leería el periódico o las novelas que escogieran en voz alta. De esta forma, además de entretenerse adquirirían un cierto enriquecimiento cultural.
Los primeros experimentos en la implementación de este sistema se realizaron con presos cigarreros del Arsenal del Apostadero de La Habana.
La lectura se efectuaba en unas salas llamadas galeras, de donde proviene el término “galeradas”, con el cual designamos actualmente a las primeras pruebas en papel procedentes de una imprenta.
Lector de tabaquería leyendo en ‘Cuesta-Rey Cigar Company’ en Tampa, Florida, 1929 (Burgert Brothers)
Posteriormente, se formalizó en la fábrica habanera “El Fígaro” desde donde se extendió al resto de las factorías de la isla. Como el salario del lector corría a cargo del resto de los empleados, los patronos no pusieron ningún impedimento al proyecto.
Entre las obras de ficción más preciadas por los torcedores se encontraban las de los escritores franceses, con Alejandro Dumas –padre e hijo-, Víctor Hugo y Emilio Zola a la cabeza.
Una de las novelas que se escuchaban con más pasión era la que relataba las peripecias de Edmundo Dantes, el conde de Montecristo.
Con estos mimbres no puede sorprendernos que en 1934 en una firma tabacalera afincada en La Habana y dirigida por dos asturianos, Alonso Menéndez y José García, se decidiera por bautizar su marca de habanos con la novela más exitosa de las salas de torcedores.
Germen de la
independencia
De esta forma, los empleados de las tabaqueras no tardaron
en convertirse en los trabajadores más cultos de toda la isla. El despertar
intelectual que provocó la lectura fue la semilla que hizo germinar un espíritu
independentista.
No fue casual que José Martí, poeta, ensayista y organizador
de la Guerra de la Independencia, ejerciera como lector de torcedores y
acudiera a los tabaqueros con su soflama independentista.
Cuando Alejandro Dumas escribió su novela no podía sospechar
el éxito que alcanzaría años después entre los trabajadores de habanos del otro
lado del Atlántico.