Algo sobre la curiosidad

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Desde que el mundo es mundo, la raza humana se ha caracterizado por la curiosidad, condición que ha permitido descubrir, quizás para satisfacer necesidades, quizás para ir creando esas comodidades de las que se carecía.

Ha sido la curiosidad la causante de haber evolucionado en varios aspectos, ya que han sido los inventos los que han potenciado el progreso.

A día de hoy, cuando creemos que ya casi todo está descubierto e inventado, siempre quedan laberintos atrayentes por donde incursionar.

Incluso algunas personas sientes que no han llegado a probarse en cuestiones que les son atractivas y definen iniciarse en esos menesteres, lo cual es un claro ejemplo de que existe gente que posee esa sana curiosidad para su desarrollo personal.

Ser curioso es tener el deseo de conocer lo que no se sabe y sí se quiere aprehender. Siempre se está a tiempo de hacerlo. Nunca será demasiado tarde para aprender.

Ahora bien, aquello de “fisgonear” es un tema bastante distinto, cuando la curiosidad pasa por “husmear” en asuntos ajenos, particular tendencia que  practican muchos, eso es lamentable. Pero real, ya que ocurre. 

Algunas personas, cuando definen entretenerse aislándose de su propia vida para hacer un himpás, acceden a otras historias encontrando, por ejemplo, en las novelas o en el cine ese bálsamo que resulta una especie de puerta abierta a otras vidas, a escenarios diferentes.

Pero no toda la gente busca apropiadas evasiones, también existen las personas que escogen encargarse de las vidas ajenas, y es así donde empieza el conocido fisgoneo que tanto afecta a quienes son observados y de quienes se opina sin ponerse siquiera en sus zapatos. Porque ocurre que las críticas pueden llegar a ser despiadadas e injustas.

Es la crítica  una práctica muy extendida desde que el mundo es mundo, y podríamos afirmar que no ha variado a pesar del avance del individualismo que se padece dentro de ciertos estilos de sociedades.

La pregunta es: ¿Qué placer tan extraño provoca ese juicio a los demás, sobre todo cuando se apunta a su vida privada?. 

Seguramente los estudiosos de la psicología humana han de tener más de una respuesta a esos comportamientos.

Existió y existe gente que acostumbra a “mirar” la vida de los demás, por éstos tiempos se les ha facilitado la tarea porque pueden hacerlo, incluso, sin seguirles físicamente, solo con husmear en las redes sociales se adquiere información sobre otras personas.

Así va el mundo, algunas cuestiones no han cambiado, lo cual no llega a ser una noticia alentadora. Mirar otras vidas no está prohibido, juzgarlas sí debería de estarlo.

 Vive tu vida como quieras y puedas, pero siempre vívela intensamente y deja que los demás vivan a su manera, eso es lo primordial, por aquello de : “VIVE Y DEJA VIVIR”…

Y si alguna vez te ocurre que te sientas lastimado al ser juzgado por otros, recuerdas ésta  buena receta: “trata siempre de parecerte al sándalo, que perfuma hasta el hacha del leñador que le hiere”. Deja el aroma de tu bondad allá donde vayas.

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Silvia Alasino
Escribo para la gente que valora la vida. Solo si se tiene sensibilidad, se habrá encontrado el verdadero sentido de nuestra existencia. Mis primeros libros: “El círculo” y “Emigrando”.

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