Reyes de la Península. Ramiro II el Grande

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Ramiro II ha pasado a la historia como un gobernante inteligente y enérgico, además de ser un hábil político y un gran estratega, recibiendo el sobrenombre de “El Grande”.

Su mandato supuso el final de una brillante etapa del reino astur-leonés. A partir de aquí, el reino de León comienza a eclipsarse, oscurecido en parte su poder por el empuje pamplonés y castellano.

Tenían los reinos cristianos un gran enemigo, instalado en el califato de Córdoba. Como todos imaginaréis, nos referimos a Abderramán III. Pues bien, Ramiro II fue capaz de unir a los cristianos en un frente común, para combatirle.

Para conseguirlo, Ramiro apoyó a toledanos y zaragozanos con el único objetivo de debilitar a su contrincante. También reforzó las relaciones con García Sánchez I de Pamplona y tuvo el acierto de sobrepasar el río Tormes, que constituía una barrera natural.

En el artículo dedicado a su hermano Alfonso IV el Monje, pudimos conocer cómo fue la, complicada y turbulenta, llegada al poder de Ramiro, que tuvo, entre otras consecuencias, el fulminante ascenso de Fernán González, conde de Castilla que gobernaba las tierras de Lara, debido al apoyo de éste a la causa remírense, por la que se explicaría su acopio de poder durante estos años, que terminará, como veremos, en una rebelión contra el poder leonés.

Mientras Ramiro emprendía una campaña contra la fortaleza de Madrid, recibió noticias de Fernán González, que le informaba de la llegada de Abderramán III, al frente de un poderoso ejército.

Abderraman III
Abderraman III recibiendo al embajador (Dionisio Baixeras Verdaguer)

Ramiro acude a las proximidades de Osma, derrotando al omeya en el año 933, poniendo así en entredicho la supuesta superioridad militar musulmana. La respuesta de Abderramán no se hizo esperar y, un año más tarde, inició la llamada “Campaña de Osma” con el propósito de consolidar su hegemonía. Esta campaña supondrá un duro golpe para los reinos cristianos.

El soberano cordobés, animado por los éxitos obtenidos en estos enfrentamientos, se decide a intensificar las aceifas, que habrán de provocar el temor entre los cristianos, al tiempo que consigue estabilizar sus fronteras.

Crecido Abderramán III, por el resultado de las escaramuzas, llama a la Guerra Santa contra los cristianos. Es entonces cuando recluta un poderoso ejército, nunca visto, compuesto por voluntarios tanto del califato, como del norte de África, junto a nobles y componentes de su propia guardia.

Cuando están preparados parten, el 28 de junio del año 939, hacia Toledo. Por el camino, un mal presagio hace que la moral de la tropa omeya se resienta: un eclipse de sol.

En estos años se va a producir la rebelión del conde Fernán González, como consecuencia del enfrentamiento entre leoneses y castellanos. Ramiro II, temeroso del poder conseguido por Fernán González, entrega la titularidad del condado a Ansúr Fernández. Esta decisión no sentó bien a su antiguo aliado, que comenzará a sentar las bases de una independencia que se plasmaría a la muerte del monarca leonés.

Entre el año 947 y el 950, los musulmanes lanzan nuevas incursiones por Salamanca y Galicia, pero son derrotados en Talavera por un Ramiro II, que liderará su último gran triunfo, ya que muere en el año 951 tras abdicar en su primogénito Ordoño III.

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Ramón Martín Pérez
Aficionado y amante de la Historia, sin aditivos políticos o partidistas. Mi pasión es dar a conocer y divulgar, de forma sencilla, algunos aspectos de esa Historia que a todos nos gusta recordar. Autor del blog Cosas de Historia y Arte.

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