El museo del fracaso: productos que fueron auténticos fiascos

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Vivimos en una sociedad donde el fracaso tiene una mala acogida. Todos asociamos el fracaso con una forma de perder. Estamos destinados a triunfar y el fracaso debe de mantenerse oculto por vergüenza. Pero no nos damos cuenta de que es justamente el fracaso lo que provoca los mejores éxitos...

Ideas negativas pasan por nuestra cabeza cuando la palabra fracaso aparece, cuando, en realidad, el fracaso forma parte del éxito y debemos aprender a hacerlo formar parte de nuestra vida sin ocultarlo. Como Edison dijo:

“No fracasé, encontré 999 maneras de cómo no hacer una bombilla”.

Todo ser humano comete errores, se equivoca. La diferencia entre cometer un error y fracasar consiste en la manera que reaccionamos ante ello. Si fracasamos estamos dándonos por vencidos, nos estamos rindiendo, con todo lo que psicológicamente esto conlleva.

Entender el fracaso

La clave para no hundirte después de un proyecto fallido es entender qué significa haber fracasado. Precisamente por ese motivo se creó en Suecia el Museo del fracaso de la mano de Samuel West, un psicólogo harto de solo oír hablar de historias exitosas.

Aunque no se encuentra entre los museos más famosos del mundo, ni entre los museos más grandes, el Museo del fracaso destaca por su peculiaridad al albergar algunos de los proyectos que marcas importantes a nivel mundial sacaron al mercado y que no triunfaron.

Puede que la historia la escriban los vencedores, pero los vencidos también son parte de ella. Po eso este museo sirve como reflexión para enfrentarse al fracaso y admitirlo en nuestra vida sin permitir que nos venza.

Cada objeto que en él se muestra nos sirve para aprender lo que no se hizo correctamente y cambiarlo para futuros proyectos. En el fondo, cada fracaso se debe de ver así, como un aprendizaje para conseguir nuestras metas. Debemos examinarlo y estudiarlo desde ese punto de vista, buscando mejoras, y nunca debemos dejarnos vencer por ideas como ‘no puedo’, o ‘que pensaran de mí’.

West pretendía quitarle peso a la palabra fracaso mostrando objetos de marcas importantes que fueron un auténtico fiasco. Esto nos ayuda a no tener miedo a dar el paso de seguir nuestras metas.

“Ver fracasar a grandes marcas es liberador”.

Productos de marcas conocidas que fueron flagrantes fracasos

Imitando las exitosas filosofías empresariales de Japón, las grandes marcas a nivel mundial son las que más apuestan por sacar adelante ideas atrevidas e innovadoras con el objetivo de ampliar sus beneficios y mejorar su competitividad. Y, precisamente por ser las que más arriesgan, también son las que más fracasan. Pero, curiosamente, ninguna de las marcas que nombramos a continuación ha dejado de existir como consecuencia a sus tropiezos empresariales.

1. Pepsi Crystal

Nació en 1990 de la idea de crear una bebida pura y transparente. Pepsi lanzó una campaña publicitaria multimillonaria y, durante las primeras semanas, su bebida de crystal tuvo buena aceptación. Pero este triunfo fue pasajero y poco después se convirtió en el fracaso más grande de los 90.

Fracasos: Pepsi Crystal
Pepsi Crystal

David Nobak, creador de la bebida, reconoció años más tarde que el fracaso de Pepsi Crystal se debió a que no supo escuchar a sus colaboradores, que le advertían una y otra vez de que su sabor no era exactamente el que se esperaba de la marca Pepsi.

2. Apple Newton

Fue la primera PDA del mercado, estando disponible desde 1993 hasta 1998. Apple la lanzó como la revolución informática que iba a cambiar la forma que hasta ahora teníamos sobre los aparatos tecnológicos. La compañía invirtió seis años en su investigación y creación.

Fracasos: Apple Newton
Apple Newton

Lo más revolucionario fue su pantalla táctil, y en eso si que se adelantaron al resto de competidores. En general el Apple Newton no fue lo esperado. Era lento e incorrecto en muchos aspectos, por lo que, cuando Steve Jobs volvió a la compañía, dejó de destinarle recursos y empezó a dedicarse a nuevos proyectos como el Ipad.

3. Amazon Viajes

Lanzado en abril del 2015, solo estuvo en línea seis meses. Con este proyecto la popular compañía ofrecía a los usuarios la posibilidad de reservar viajes online.

Quizá esto sea un ejemplo de anticipación a un fracaso, ya que Amazon cerró su proyecto cuando los cifras eran positivas. El negocio de los viajes tiene una alta competitividad. Es un negocio que está continuamente lleno de ofertas y quizá por eso Amazon decidió no dedicar más tiempo a algo que no iban a poder mantener.

4. Nokia N-Gage

Nokia, en una clara apuesta por la innovación digital, tuvo una buena idea con su Nokia N-Gage, pero la compañía no estuvo acertada a la hora de crear el producto. El proyecto se lanzó en 2003 y pretendían unificar los móviles con juegos.

En un principio la idea era acertada, de hecho, actualmente nuestros móviles están llenos de juegos. Quizás la tecnológica fue demasiado precursora y se adelantó en el tiempo creando un dispositivo demasiado complicado de usar.

Fracasos: Nokia N-Gage
Nokia N-Gage (J-P Kärnä / Wikipedia)

Para cambiar de móvil a juego había que casi desmontar el dispositivo. Para poder hablar, se tenía que colocar de forma que el lado fino estuviera en contacto con la oreja. A todos estos fallos de diseño se le unió la escasez de juegos que en ese momento existían en el mercado dedicados a la Nokia N-Gage.

5. Tweeter Peek

En 2009 se empezó a comercializar este dispositivo parecido a un móvil pero que solo podía utilizarse en Twitter. Enseguida recibió el calificativo de “Tweeter tonto”.

Fracasos: Tweeter Peek
Tweeter Peek

El primer fallo que tuvo este proyecto fue su precio: unos 175 euros. En pleno auge de los teléfonos móviles, ¿quién iba a comprar un dispositivo tan caro para usarlo solo en una red social?

El otro fallo que tenía era que funcionaba mal. En la pantalla solo se mostraban los veinte primeros caracteres de un tweet y, para poder visualizarlo al completo, había que desplazarse hacia abajo muy lentamente. Sin contar con que los sitios web enlazados en los tweets eran inaccesibles desde el dispositivo.

6. Google Glass

Este proyecto empezó a comercializarse en 2013. Se trataba de unas gafas inteligentes con control de voz, pantalla y una cámara. El precio de estas gafas rondaba los 1400 euros. Los usuarios pagaron este elevado importe por un prototipo que aún no estaba finalizado al cien por cien.

Fracasos: Google Glass
Google Glass

Las gafas tuvieron muchas críticas por la cámara que llevaba incorporada, ya que era vista como una violación a la privacidad. Esto, unido a que los usuarios no obtuvieron lo que las gafas prometían en un primer momento y su elevado precio, hizo que, en 2019, Google las retirará del mercado.

En sí, el proyecto no fue del todo un fracaso, ya que estas gafas podrían ser las propulsoras de las actuales gafas 3D para gamers que tenemos en el mercado.

7. McDonald’s Arch Deluxe

En 1995 la cadena de comida rápida McDonald’s decidió dar un giro en la forma en que su comida era vista por los usuarios. Hasta ese momento, la marca había sido asociada con productos para niños o adolescentes, una comida básica.

Fracasos: Arch Deluxe
Arch Deluxe de McDonald’s

Decidieron ir a por el público adulto, implementando en su menú una hamburguesa destinada a ellos, con un precio superior al resto de sus productos.

La compañía invirtió 300 millones de dólares en un estudio de mercado y su posterior marketing. El resultado no fue lo esperado, ya que McDonald’s se caracteriza por ofrecer productos de bajo precio más que por su calidad, por lo que la hamburguesa para adultos acabó siendo retirada de su menú en pocos meses.

8. Aire de Ikea

Sobre 1980 Ikea decidió reinventar el concepto de muebles que hasta ahora teníamos. Marcus Engman, actual jefe de diseño de la compañía, en aquella época tuvo la idea de crear un sofá hinchable.

“La idea era vender aire”, reconoce el creador. Los compradores se llevarían a casa una caja pequeña con un objeto de plástico que podían hinchar con un secador de pelo.

El problema de este producto fue que no se testó lo suficiente. En la descripción se decía que se podía levantar con una mano, pero esa ligereza fue un punto en contra, ya que el sofá podía, literalmente, salir volando con una leve brisa.

Tampoco se tuvo en cuenta el peso que debía soportar, por lo que al poco tiempo de uso, el objeto empezaba a perder aire quedando desinflado si no se volvía a rellenar. Otro fallo lo tuvieron al dar por supuesto que los usuarios usarían aire frio para hinchar el sofá. Además, el sofá emitía chirridos cada vez que te movías sobre él.

9. Comida congelada de Colgate

La marca de productos de aseo personal Colgate no tuvo mucho éxito con el lanzamiento de su comida prefabricada. El hecho de que el consumidor asociara el sabor de sus productos de higiene bucal a comida no era muy apetecible. Su gama de productos congelados se puso a la venta en 1982 con el nombre de Colgate Kitchen Enteers.

Fracasos: Colgate Kitchen Enteers
Colgate Kitchen Enteers

En un principio, la idea para este proyecto parecía buena: ofrecer a los consumidores comida con la que ensuciaran sus dientes para que luego los pudieran limpiar usando Colgate. Pero la realidad es que fue todo un auténtico desastre, algo que la misma marca intentó olvidar creando productos y anuncios publicitarios creativos específicos para su nicho de mercado que han conseguido muy buenos resultados.

Evidentemente, son muchos más los proyectos que han fracasado en toda la historia, pero todos ellos han servido a sus creadores para aprender y mejorar en sus siguientes ideas. Y quizá, si no fuera por estos fracasos, ahora no tendríamos muchos de los objetos cotidianos que nos hacen la vida más fácil.

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Lucía Hernández
Gamer ocasional. Aprendiz de todo lo que llame mi atención. Mi hobby, mi web.

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