Técnicas para convertir una crisis en oportunidad

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Hablar de crisis es hablar de situaciones de conflicto o problemas, pero ¿es una crisis un verdadero problema?, ¿o puede resultar una oportunidad? Aprender a enfrentar las dificultades y transformarlas en nuevas oportunidades, e incluso en beneficios, no solo es posible, sino altamente recomendable para la evolución personal y social.

La palabra crisis es sinónimo de dificultad, desequilibrio, aprieto, peligro, vicisitud, cambio, angustia…, es decir, un acontecimiento que ocasiona un cambio profundo o abrupto.

Las crisis pueden presentarse en cualquier ámbito de la vida, desde el punto de vista afectivo, familiar, económico, social, en nuestros valores o en el propio entorno, como el caso de las crisis ambientales, incluso hasta en la índole sanitaria –a propósito de la pandemia–. En otras palabras, una crisis es una nube gris que se atraviesa en el panorama.

Cada persona está acostumbrada a un determinado ritmo de vida que en un momento dado puede verse afectado por una situación que crea incertidumbre o que obliga a un cambio forzoso. Ante un escenario de peligro o inestabilidad ¿cómo debemos reaccionar?, ¿cómo se debe encarar una crisis?

A continuación repasamos una serie de técnicas y consejos que permiten hacer frente, de forma asertiva y efectiva, a las crisis o situaciones complicadas para transformarlas en una nueva posibilidad.

Técnicas para dominar una crisis

1. Evitar el miedo

No todas las crisis generan resultados desfavorables, al contrario, son consideradas como catalizadores para las grandes transformaciones. De ahí que Albert Einstein –uno de los mayores genios de nuestra era– haya señalado que las crisis son indispensables para el progreso de la humanidad.

Por ello, dependerá de cada uno darle el significado preciso a las situaciones de crisis. Algunos la considerarán como un hecho catastrófico, mientras que otros pueden asimilarla como la ocasión ideal para crear, reinventarse, desplegar una iniciativa, etc. Hay que elegir entre quedarse encerrado en el problema o buscar una solución.

De acuerdo a cada sociedad, el miedo puede interpretarse desde diferentes puntos de vista. Generalmente, el miedo es una emoción que se considera desde una óptica negativa a causa de su efecto paralizante o atemorizante, pero no siempre es así. El miedo, también puede ser nuestro benefactor gracias al cual sorteamos los embates de la evolución como humanidad.

Sin duda, nadie está exento de las crisis. Las situaciones de perplejidad o preocupación forman parte de nuestra propia existencia. Por lo tanto, para el avance como sociedad, se hace necesario atravesar por ciertos procesos y las situaciones de crisis o miedo forman parte de dicho proceso. Sin crisis no hay cambio.

No hay que temer a las crisis, al contrario, nuestra atención debe estar enfocada en dominarla. Pero, ¿cómo se domina una crisis? Las crisis son situaciones difíciles de controlar. Lo más importante es:

  1. Ser consciente de la existencia de una crisis.
  2. Encontrar las herramientas adecuadas para contrarrestarla o superarla.

Cada individuo tiene la libre determinación de afrontar las crisis conforme su perspectiva y propios principios, ya sea como un obstáculo en el camino o como un puente a atravesar. Aprovechar los momentos de dificultad, nos permitirá avanzar hacia una solución que incluso puede transformarse en beneficio.

2. Conservar la calma

Mantener la calma y no anticiparnos a los sucesos es una alternativa que nos permite resistir las coyunturas y hacerlas más llevaderas. No se trata de adoptar una actitud pasiva o de inacción, sino de saber manejar los impulsos y tener autocontrol de las situaciones adversas.

Esto nos permite tener claridad en nuestros pensamientos de cara a la toma de decisiones. Los agobiados y los pensamientos desesperados no son los mejores aliados para actuar como se merece. Conservar la tranquilidad en circunstancias de presión será la diferencia entre atinar o errar.

3. No ser víctima de las circunstancias

En momentos de crisis es común adoptar una actitud de victimismo, ya sea de forma voluntaria o involuntaria. Hacerse el mártir en ningún caso resuelve el problema, sino que lo agrava. Es preciso encarar los escenarios de crisis haciéndoles frente de forma constructiva y equilibrada, sin culpar a otros de nuestras propias decisiones.

Ante un momento complicado, pregúntate: ¿Quieres ser la víctima de una crisis o el protagonista de tu propia existencia? No asumir la responsabilidad de nuestros actos o culpar a otros por las desgracias es la salida más fácil en circunstancias problemáticas. Buscar la compasión en los demás no contribuye ni aporta nada positivo.

Algunos países del mundo transformaron situaciones de crisis en verdaderos trampolines que les llevaron a fortalecerse como potencias mundiales. China pudo asumir una posición de víctima ante las vicisitudes que afrontó como nación desde el punto de vista social, económico, cultural etc.; sin embargo, no lo hizo.

China supo contrarrestar la crisis de valores que azotaba a su sociedad apelando a las enseñanzas milenarias del gran sabio Confucio, lo cual contribuyó significativamente a impulsar las tradiciones sobre la ética y la moral de su sociedad. Una de las frases más célebres de Confucio es:

“Nuestra mayor gloria no está en no caer nunca, sino en levantarnos cada vez que nos caemos.”

4. Mantener un pensamiento positivo

Mantener una actitud optimista con pensamientos positivos es otra de las técnicas para hacer frente a las crisis.

Darle una perspectiva positiva a la realidad, observándola con gratitud, permite sobrellevar la crisis de forma mucho más sencilla. Para ello se requiere mantener un equilibrio y ser consciente de los hechos, desde un punto de vista optimista y esperanzador eludiendo el pesimismo y la decepción.

Crear hábitos a partir de prácticas tranquilizadoras y llenas de satisfacción dará un giro a la situación problemática. No se trata de ignorar, ni de quitarle importancia a los problemas, sino de darles un sentido esperanzador bajo pensamientos positivos y optimistas.

Transformar la crisis en una nueva oportunidad

Una verdad irrefutable es que las crisis nuevas oportunidades. Todas ellas. Por eso cuando aparece una crisis aparece también el momento ideal para crear, inventar, para dar rienda suela al ingenio, a la creatividad y para reinventarnos. ¿Y cómo lo hacemos? Actuando de manera positiva, efectiva y asertiva.

El miedo a lo desconocido, a las situaciones nuevas, al cambio…, no debe paralizarnos. Debemos ser conscientes de que los cambios son necesarios y que las crisis nos impulsan a efectuar esas metamorfosis determinantes y necesarias en los diferentes ámbitos de la vida.

Ya lo dijo Albert Einstein:

“Solo en los momentos de crisis surgen las grandes mentes”.

Una crisis es “…la mejor bendición que puede sucederle a personas y países…”, pues trae consigo el progreso.

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