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Dimensión afectiva: qué es, características y desarrollo de la dimensión emocional del ser humano

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¿Qué es la dimensión afectiva? Es la dimensión relacionada al sentir y a la vinculación. Se le considera como un conjunto de posibilidades que tenemos los seres humanos para relacionarse consigo mismos, los demás y su entorno, partiendo del afecto, como el motor y energía del desarrollo humano. La dimensión emocional ayuda a facilitar el aprendizaje al facilitar y fomentar el conocimiento de sí mismo y de los otros,.

Al hablar de las dimensiones de los seres humanos, se refieren a sus potencialidades, aquellas que se encuentran relacionadas con un desarrollo adecuado, tanto a nivel individual como colectivo, de aspectos como crecimiento personal y bienestar. De las ocho dimensiones conocidas, en esta lectura nos enfocaremos en la dimensión emocional (también llamada dimensión afectiva).

Emociones primarias:
Cuáles son, significado, tipos y ejemplos de todas las emociones básicas del ser humano

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¿Qué es la dimensión afectiva?

Cuando hablamos de la dimensión afectiva del ser humano, nos referimos al área de la vida que se relaciona con los estados de ánimos, emociones y por lo general, las experiencias subjetivas de cada individuo. Anteriormente, este concepto era sinónimo de las tres principales funciones mentales, siendo las otras: cognición y volición.

Dentro de la definición de dimensión emocional habitan las emociones, sentimientos, afectos y pasiones. La importancia que estos poseen dentro de la vida humana, se ve relacionada con la influencia y hasta la determinación que ejerce sobre el comportamiento. Las vivencias afectivas se pueden dar en distintos niveles de intensidad, se distinguen dos tipos: emociones y sentimiento. Las primeras tienden a ser más volcánicas y efusivas, mientras que las segundas, en apariencia más apagados y débiles, pero que realmente reflejan más acertadamente la cara interna del individuo, las características más privadas del carácter.

El mundo afectivo y emocionalidad comprenden un resumen de la dimensión afectiva, en la cual el hay cabida para el mundo interno de sentimientos, vínculos afectivos y pulsiones, facilitando las interacciones sociales. También representa el modo más primitivo y rudimentario de los pensamientos, es decir, la forma esencial de vincularse con el mundo.

Los afectos y emociones son fundamentales para el bienestar de los seres humanos y la gestión de estos, es pieza clave para desempeñarse dentro de la sociedad, una persona que se sienta frustrada tendrá dificultades para realizar tareas para las que normalmente, se encuentra totalmente capacitado.

Importancia

La afectividad humana es una manera peculiar de percibir la realidad en la que esta se presenta como no indiferente, es decir, algo que de una u otra forma siempre afecta a la persona.

El significado afectivo es que, los afectos no son ni positivos ni negativos, se trata de una cualidad humana que va en función de su objeto. El apego o amor suele ser positivo cuando se dirige a lo atractivo y valioso, mientras que el desapego, odio o repugnancia lo son en cuento se atañen a lo repulsivo o disvalioso.

Lo importante es que los sentimientos, se ajusten, que se les haga justicia, una señal de que la persona se ha desarrollado en su dimensión afectiva se observa cuando la persona logra discernir lo bueno de lo malo. Aunque el sentimiento en sí mismo, no suministra los criterios necesarios para reconocer lo que es odioso o amable. Sino que proporciona una pulsión, fuerza, pero no la orientación adecuada para dicho impulso.

Las emociones son indispensables para la acomodación de los seres humanos, ya que son producto de una motivación interna o externa y un avance de la personalidad afectiva. La inteligencia emocional se ve relacionada con el análisis de emociones que se forman en una vida dentro de un momento especifico, registrando las reacciones inapropiadas que puedan surgir, para así retomarlas de la mejor forma durante la mayor parte del tiempo.

Características de la dimensión emocional

Las características afectivas del ser humano permiten comprender una perspectiva complementaria a las características cognitivas, remitiendo esta información sobre el desarrollo emocional y social de la persona. Entre algunos ejemplos de afectividad tenemos los siguientes:

Sentido de la justicia

Entre algunas de las características de la afectividad, es un claro sentido de justicia en sus relaciones que en las edades superiores se convierte en una atracción hacia las causas que buscan promover una igualdad social. Se trata de una cualidad que demuestra preocupación hacia los demás y un interés de el que mundo evolucione de un modo más humano.

Altruismo e idealismo

Es la actitud de ayudar a los demás, un deseo de servir o enseñar. Este tipo de actitud hace que las personas busquen implicarse en organizaciones o actividades de voluntariado.

Sentido del humor

Es la habilidad para identificar o apreciar incongruencias que ocurren en las experiencias del día a día. Es un conocimiento base que percibe hechos determinados de una manera más rápida que al resto de sus iguales, dado que posee una mayor habilidad cognitiva, las reacciones emocionales suelen tener un nivel profundo que el de sus iguales

Perfeccionismo

Esta habilidad implica invertir tiempo en realizar las cosas de la mejor manera posible, al punto en que se sienten incomodos si ellos u otras personas del entorno llegan a cometer algún error.

Grandes dosis de energía

Se emplean dosis de energía en el trabajo como en el juego. Un ejemplo puede observarse en tareas del trabajo que se pueden realizar en poco tiempo. Un empleo adecuado de esta energía, es factor clave para desarrollar emocionalmente al individuo que puede llegar a la frustración, aburrimiento u hostilidad, en caso de que esta no se canalice de forma correcta.

Fuertes compromisos y apegos

Es manifestar apego hacia uno o más amistades que pueden ser de muchos años.

¿Cuáles son los elementos que comprenden la dimensión afectiva del ser humano?

El estudio de los tipos de emociones tiene su valor en sí, han sido muchos los investigadores que se han enfocado en descubrir cuáles son sus elementos. La mayor parte de las corrientes de la psicología moderna han defendido la existencia de tres factores que tienen influencia dentro de las emociones, siendo las siguientes: arousal, valencia e intensidad motivacional.

Aunque, de acuerdo a algunos investigadores, especialmente los que se han dedicado a teorías sociales, han hecho referencia a una cuarta dimensión llamada atribución.

Valencia

Este es el elemento de la emoción que señala si el sentimiento es agradable o, al contrario, desagradable. Si la emoción es buena o agradable, se habla de una valencia positiva, y en caso de que sea desagradable es una valencia negativa.

Se trata de una dimensión que no distingue entre emociones positivas o negativas. Por lo que las emociones correspondientes de la valencia negativa, se pueden conseguir algunas dispares como la tristeza, asco o miedo, mientras que las positivas incluyen la alegría, orgullo, amor y sexualidad.

Arousal

Comenzando con el arousal, es la habilidad que posee una emoción para producir una respuesta en la persona, es decir, activa a la persona. Mientras mayor sea la emoción que provoque el arousal, esta se sentirá con más intensidad.

Un ejemplo de dimensión afectiva de este caso, es ver un plato suculento de comida, el arousal será mayor si la persona se encuentra hambrienta a diferencia de que acaba de terminar un banquete. Cada una de las emociones se pueden medir en función del arousal, que es plenamente independiente de su valencia.

Cuando alguna emoción no logra superar el mínimo nivel de arousal, está no podrá ser registrada por la mente consciente, de este modo, se pueden sentir emociones sin que la persona se dé cuenta de esto. Esto sucede porque la mente subconsciente logra procesar una cantidad mayor de información que la mente consciente.

La estructura cerebral responsable de enfocar la atención a las emociones con bastante arousal, sería el sistema activador reticular. Consiste en un conjunto de partes del encéfalo que se ocupa de dirigir la consciencia y atención a las situaciones que sean relevantes.

Intensidad motivacional

El tercer elemento de la dimensión emocional es la intensidad motivacional, esta significa la fuerza de las ganas que provoca en las personas actuar. Todas las emociones se encargan de activar en los seres humanos una respuesta de “huida o lucha”. Por regla general, considerando la manera en que ha evolucionado la dimensión afectiva, las emociones siempre impulsan a la persona para que actúe.

Dicha necesidad para accionar, puede ser moviéndose hacia lo que ha provocado el sentimiento (en caso de tratarse de emociones positivas), o alejarse de la fuente si la emoción es negativa.

Mientras mayor se sienta la intensidad motivacional generada por una emoción, más fuerte se sentirá el deseo de actuar en relación al objeto que las haya provocado. Otra tercera opción de respuesta frente a una situación que cause un sentimiento es parálisis. Puede suceder que, cuando la emoción es bastante fuerte y no se tiene en claro un plan de acción, se puede originar un efecto adverso por lo que la respuesta instintiva es quedarse paralizado.

Atribución

Entre varias de las teorías modernas acerca de la dimensión emocional han hecho referencia a un cuarto elemento de las emociones: atribución. De acuerdo a los investigadores de estas teorías, al percibir una emoción se tiende a buscar una causa a la cual atribuir la respuesta.

Cuando el sistema activador reticular hace que el individuo se de cuenta de que está “activado”, la mente consciente comienza a estudiar el entorno próximo y los pensamientos propios en búsqueda del estímulo que haya provocado tal emoción.

En diversas ocasiones, en los primeros momentos previos a conseguir una causa para los sentimientos, no se es capaz de distinguir la valencia de la emoción (esto quiere decir darse cuenta de si es positiva o negativa). Tan solo se logra reconocer que hay una activación más fuerte de lo normal.

Sugerencias para desarrollar la dimensión afectiva

En pocas palabras, la dimensión afectiva va más allá de la capacidad de sentir las emociones, también es la habilidad para reconocerlas en otras personas e identificar cual se está sintiendo dentro de un momento específico y su origen. A continuación algunas sugerencias para promover un mejor desarrollo afectivo y de la personalidad:

Reconocer emociones propias

Es realizar una apreciación y otorgar un nombre a las emociones propias. Es fundamental que, como personas, hay que aprender a reconocer lo que se está sintiendo, para así manejar las emociones, moderarlas y gestionarlas de forma consciente.

Aprender a manejar las emociones

Aquellas emociones como miedo, tristeza o la ira, actúan como mecanismos de supervivencia que desarrollan parte del bagaje emocional, por lo que no es aconsejable evitarlas o negarlas, sino que, en realidad, lo adecuado es aprender a gestionarlas y expresarlas de manera asertiva.

Usar habilidades personales

El manejo de emociones es necesario, ya que además de perseverar, disfrutar del aprendizaje, estimular la autoconfianza y aprender a superar situaciones adversas.

Manejar la empatía

Otro de los ejemplos de hábitos efectivos, es aprender a colocarse en el lugar de otra persona, esta habilidad requiere admitir las emociones, escuchar activamente y comprender los sentimientos y pensamientos que no se hayan manifestado de forma verbal.

Diseñar relaciones sociales

La capacidad para crear relaciones interpersonales o sociales, aprender a reconocer y solucionar conflictos, hallar un tono adecuado y percibir los estados afectivos y emocionales de los demás.

La dimensión emocional es la capacidad para llevar a cabo acciones provenientes de un estado psicológico, que se vincula de forma sentimental con una situación específica. Son las emociones, las responsables de dar respuesta frente a un estímulo externo o interno, un adecuado desarrollo de la dimensión afectiva implica un autoconocimiento también conocido como inteligencia emocional.

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