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Dadaísmo literario: características, historia, autores y obras de los principales movimientos de la literatura dadaísta

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Dentro del mundo de las letras, probablemente no exista un género tan abstracto y al mismo tiempo tan fascinante lingüísticamente como todas las obras que forman parte del movimiento conocido como dadaísmo literario. La literatura dadaísta es el mejor ejemplo de las posibilidades creativas que un autor pude plasmar en su obra cuando deja de lado los convencionalismos literarios y se concentra en la tarea de expresarse.

La época moderna fue un fenómeno social y cultural el cual obligó a la sociedad a deshacerse progresivamente de todos conceptos morales heredados del romanticismo e ir profundizando más acerca del ser humano y su lugar dentro de un mundo cada vez más industrializado, esto dio como resultado una nueva generación de movimientos artísticos como la literatura dadaísta. Como corriente artística, el dadaísmo literario surgió como una tendencia creativa que buscaba dejar de lado lo socialmente aceptable dentro del mundo del arte y la escritura.

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¿Qué es el dadaísmo literario?

El movimiento dadaísta surge como una forma de una nueva generación de artistas que buscaba convertir la percepción clásica del arte occidental en un motivo de crítica y burla hacia las clases sociales más altas.

Y la manera más directa de ridiculizar esa tendencia de ver el arte como una expresión de la belleza tan intelectual hasta el punto de hacerlas incomprensibles para los estratos sociales más bajos, era creando un movimiento social y cultural basado en un gran sinsentido.

Incluso hasta los propios orígenes del dadaísmo son una gran burla del origen de otros movimientos artísticos más clásicos, pues los fundamentos del dadaísmo en 1916 fueron concebidos en un bar de la ciudad de Zúrich. Hasta el nombre de esta corriente cultural tiene un origen trivial, pues la palabra Dadá fue extraída de un diccionario al ser un término más absurdo que encontraron.

Sin embargo, esto no quiere decir que el dadaísmo literario no terminara por dejar su huella dentro del mundo de la literatura. De hecho, la literatura dadaísta sentó las bases estructurales para otras corrientes literarias representativas de la época moderna.

Los orígenes del dadaísmo literario

El dadaísmo literario y como corriente de las artes plásticas tiene su origen en Suiza, un país que debido a su postura neutral ante los conflictos de la Primera Guerra Mundial se convirtió automáticamente en el refugio de muchos de los artistas e intelectuales de la época.

Históricamente, se reconoce al Cabaret Voltaire de la ciudad de Zúrich como el lugar de nacimiento de la literatura dadaísta. El mismo se encontraba ubicado en la parte superior un teatro bastante popular, esto en sí influyó a que el mismo fuese un ambiente muy popular entre artistas y escritores jóvenes con ideas creativas que salían de lo convencional.

Principales características de la literatura dadaísta

Al ser una corriente cuya finalidad era la de derribar con el convencionalismo clásico que aún imperaba en Europa a comienzos del siglo XX, los artistas dadaístas empezaron a establecer una serie de tratados y artículos con la finalidad de darle una estructura al dadaísmo como una corriente cultural.

Como resultado de cada una de estas reuniones fueron apareciendo muchas de las características del dadaísmo literario que conocemos en la actualidad como son:

Esquemas no tradicionales

Dentro de la literatura dadaísta, los esquemas de composición literaria establecidos por las escuelas clásicas de esa época eran vistas como una serie de reglamentos y restricciones cuya única finalidad era la de limitar el verdadero potencial creativo de la obra del artista.

El abandono de la percepción de belleza estética dentro de las artes

Romper con los esquemas de la belleza estética dentro del mundo de las artes plásticas y literarias fue una de las grandes ambiciones de los artistas del dadaísmo y sus obras.

Dentro aquí yace el hecho de que el dadaísmo literario pueda resultar un poco complicado de entender, pero al mismo tiempo esto le confiere a la obra dadaísta una cierta originalidad que le otorga una belleza estética.

Sátira a los sistemas establecidos

Para poder establecer con precisión qué es dadaísmo, surge de la idea de ridiculizar abiertamente todo aquello que era considerado bello según los estándares de la clase alta europea.

Si analizamos esto con cierto detenimiento, nos daremos cuenta de ese sentido de burla hacia lo convencional es lo que le da su origen compositivo a las obras más representativas de la literatura dadaísta.

El surgimiento del antiarte como forma de expresión artística

El origen del dadaísmo trajo consigo toda una serie de ideas tan radicales como novedosas para la época y una de las más importantes es el concepto de antiarte como el principio estético dentro del movimiento del dadaísmo.

Lo absurdo y lo ilógico como el punto de partida

Algo realmente curiosos con respecto al dadaísmo literario, es que su fundamento como corriente artística nace de la idea de que lo absurdo e ilógico son el punto de partida para la expresión artística auténtica.

A pesar de que su período de relevancia resulto bastante breve, el dadaísmo literario fue un movimiento que logró su cometido; crear un cambio significativo en lo que se tiende por arte dentro del mundo occidental.

Sus ideas de priorizar el proceso creativo del autor, en lugar de darle tanto protagonismo a los patrones y estructuras de la literatura clásicas cuya única finalidad era aportar valor estético a las obras, hicieron que el dadaísmo dejara un legado literario que perdura incluso hasta nuestros días.

El dadaísmo como género dentro de la literatura universal

Una de las particularidades dentro de la literatura dadaísta es que al ser una corriente que se oponía totalmente a los conceptos de la literatura clásica, las obras y autores del dadaísmo métodos de técnicas literarias poco convencionales para dar rienda suelta al proceso creativo.

Tristan Tzara explicó en uno de sus manifiestos sobre el dadaísmo cuál era el método por excelencia dentro del dadaísmo literario para que el autor tuviese las herramientas necesarias para la concepción de su obra.

Literalmente la técnica consistía en recortar palabras de artículos de periódicos o revistas, colocarlas en un cajón, revolverlas e ir sacando los recortes de uno en uno para que la propia obra se fuera adquiriendo la forma que el autor deseara. Esto hizo que las técnicas dadaístas resultaran más comunes en la composición de textos pequeños y bastante precisos como:

Los manuscritos y tratados sobre la literatura dadaísta

Los propios fundadores de la literatura dadaísta también fueron los encargados de darle a esta nueva corriente de las artes plásticas y literarias una estructura creativa y conceptual que permitiese sentar las bases del movimiento cultural propiamente dicho.

Los trabajos literarios de Hugo Ball y posteriormente los textos de Tristan Tzara serían claves para brindarle a los intelectuales y conocedores del mundo del arte una idea más precisa de hacia dónde se encaminaba el dadaísmo literario.

Dadaísmo literario dentro de la crítica de arte

El pintor Francis Picabi y el fotógrafo Alfred Stieglitz fueron dos artistas quienes terminarían por convertirse en los principales representantes del dadaísmo dentro de Estados Unidos al fundar la revista 391 en el año de 1915.

Los artículos que se publicaban en la revista eran trabajos literarios con profundas reflexiones sobre las vanguardias del dadaísmo y la influencia de este movimiento cultural sobre una generación de artistas que estaba ganado más popularidad en Estados Unidos y en Francia.

El dadaísmo literario en la poesía

El movimiento poético del dadaísmo fue la corriente creativa donde el dadaísmo literario logró encontrar mayor receptividad por parte de la crítica.

Incluso después de que el movimiento se desintegrara oficialmente, muchos escritores seguían haciendo uso de las técnicas y métodos heredadas del dadaísmo para añadirle un toque de originalidad a sus composiciones el cual les permitiera reafirmar su individualidad como artistas.

El legado de la literatura dadaísta

Tanto el dadaísmo en la literatura como en las artes plásticas sentaron las bases para lo que sería una nueva generación de movimientos artísticos y culturales que con el tiempo darían lugar al periodo histórico conocido como el arte de la posguerra.

Es simplemente imposible negar la idea que el dadaísmo en la historia es un movimiento marcó un antes y un después dentro del arte occidental. Incluso en la actualidad, muchos estudiosos señalan que el dadaísmo literario ayudó a que dentro de la sociedad actual exista una idea más profunda sobre qué es lo que puede llegar a considerarse arte.

Los hechos que dieron origen al dadaísmo literario

Si nos limitamos a describir la literatura dadaísta como un fenómeno artístico dentro de una línea temporal, podríamos decir que es una corriente que inició en 1916 y concluyó a comienzos de los años 20’s. Pero lo cierto es que para tener una idea más clara de cuándo surgió el dadaísmo, es necesario tener una idea mucho más precisa de todos los acontecimientos históricos que contribuyendo a dar forma al dadaísmo y sus características.

El comienzo del siglo XX fue una época en donde la sociedad empezó a experimentar cambios realmente radiales en muy poco tiempo, todo esto motivado principalmente por el auge de la propia era industrial y los progresos tecnológicos que este período trajo consigo.

En menos de diez años las capitales más principales del continente europeo empezaron llenarse de fábricas, esto trajo consigo el surgimiento de una nueva clase social. La clase media trabajadora es la representación de un cambio importante dentro del estilo de vida europeo demasiado independientes y críticos como para seguir siendo sometidos con facilidad la aristocracia pero al mismo tiempo, muy susceptibles y mal instruidos como para generar un cambio real dentro de la sociedad.

Justo en este punto es donde nace la teoría que la historia del dadaísmo dentro del mundo del arte, surgió como una iniciativa para acercar el arte a las personas en lugar que el mismo siguiese siendo una experiencia exclusiva de las adineradas.

Dentro del contexto histórico del dadaísmo existen toda una serie de movimientos culturales y sociales los cuales no solamente influyeron dentro del dadaísmo literario, sino que además sirvieron para asentar las bases del movimiento dada. Entre los más importantes podemos destacar:

Las nuevas corrientes artísticas

Corrientes como el impresionismo francés, el cubismo y el futurismo empezaban a cobrar mayor notoriedad dentro de la movida artística europea.

Algo que todas estas corrientes artísticas tenían en común, es que las obras más representativas de ellas carecían por completo de toda la estética y sentido compositivo en el sentido más convencional del arte. Esto fue algo que influyó enormemente en las principales obras del dadaísmo.

El desarrollo de la era industrial

Las industrias y el nuevo sistema de comercio que ellas crearon trajeron consigo una necesidad de crecimiento y expansión tecnológica que no tardó en ser adoptada por la propia sociedad.

A comienzos del siglo XX el mundo empezaba a cambiar de forma radical, obligando a muchos países a buscar la forma de ser competitivos dentro de un nuevo mercado enfocado en la producción tecnológica y la extracción de materias primas más que en la posición social.

La Primera Guerra Mundial

La Primera Guerra Mundial es más que solamente un fenómeno que dio origen a un nuevo modo de plantear y estructurar los conflictos bélicos a gran escala.

Esta también es la época del dadaísmo donde se formalizaron las bases y fundamentos que posteriormente harían del dadaísmo literario una atractiva y novedosa corriente artística.

El apogeo de la literatura dadaísta

Entre 1916 y 1920 el dadaísmo literario vivió su época de mayor esplendor. La extravagancia de las obras y la forma tan particular que tenía los artistas de presentar el arte del dadaísmo, fueron detalles que hicieron que sus eventos llamaran fácilmente la atención del público.

La caída del dadaísmo literario dentro de la cultura popular

Es muy cierto que el dadaísmo literario dejó su huella importante en la obra literaria de poetas muy importantes de la década de los 20’s como el caso del autor francés André Bretón.

Pero la naturaleza abstracta de muchos de los textos y obras expuestas en las exhibiciones de arte dadá hicieron que el público general perdiera rápidamente el interés en la literatura dadaísta. Finalmente, las obras de arte del dadaísmo dejaron de ser relevantes incluso dentro del mundo del arte en el año 1929.

Los principales representantes del dadaísmo literario

Los autores representativos del dadaísmo quizás puedan ser vistos como las referencias literarias menos citadas dentro del mundo de la literatura universal. Sin embargo, los movimientos literarios del dadaísmo o, puesto de otro modo, los distintos dadaísmos que surgieron, fueron fundamentales para la consolidación de otros géneros literarios que tuvieron mayor impacto en la edad moderna como el surrealismo.

Si investigásemos sobre qué es el dadaísmo en el arte y su influencia sobre la literatura, no tardaríamos muchos en toparnos con algunos nombres claves dentro de este movimiento cultura como es el caso de:

Hugo Ball (1866 – 1927)

Hugo Ball fue el escritor alemán quien se encargó de establecer las bases para lo que posteriormente terminaría convirtiéndose en el dadaísmo.

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Fotografía de Hugo Ball en el cabaret Voltaire en 1916 (Autor desconocido, Public domain, via Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Sus composiciones poéticas, caracterizada por su falta de signos de puntuación,  son por mucho el mejor ejemplo de lo que es la literatura dadaísta en su etapa más temprana.

Tristan Tzara (1896 – 1963)

A pesar de que fue Hugo Ball el fundador original del dadaísmo como corriente artística y literaria, Tristan Tzara es una de las referencias obligatorias cuando se habla de autores y obras del dadaísmo.

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Retrato de Tristan Tzara realizado por el pintor Robert Delaunay (Robert Delaunay, Public domain, via Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Toda su carrera dentro del mundo de la literatura giraba en torno de promover, dar a conocer y exaltar las virtudes del dadaísmo literario y artístico. Para Tzara, el dadaísmo era una corriente cultural e intelectual en donde los artistas podían disfrutar de auténtica libertad en el aspecto creativo y conceptual de su propia obra.

Mina Loy (1882 – 1966)

Durante una parte importante de su juventud Mina Loy estuvo siempre rodeada de un entorno lleno de intelectuales y artistas con ideas que eran vistas como fuera de lo convencional, naturalmente el dadaísmo literario terminaría por convertirse en una corriente que le llamó profundamente la atención.

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Retrato de Mina Loy de una fecha desconocida (Bernard Botturi, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

A pesar de que sus poemas no gozaron de tanta notoriedad como las composiciones de otros autores del dadaísmo literario, Mina Loy era muy respetada dentro del mundo de los vanguardistas sobre todo entre los poetas más influencias por la literatura dadaísta como el propio Francis Picabia.

Richard Hüelsenbeck (1982 – 1974)

Uno de los países en donde la literatura dadaísta tuvo mayor impacto fue en Alemania y todo esto fue gracias a la influencia de Richard Hüelsenbeck quien se enamoró perdidamente del movimiento dadaísta y las ideas vanguardistas que esta nueva corriente artística trajo consigo.

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El autor alemán Richard Hüelsenbeck a sus 28 años de edad (Autor desconocido, Public domain, via Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original)

Para el partido comunista alemán las ideas vanguardistas que Hüelsenbeck trajo de Suiza parecían la mejor alternativa para una Alemania que había perdido todo después de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, el asenso al poder del partido Nazi obligó a Hüelsenbeck y a muchos otros modernistas alemanes a huir del país.

Shinkichi Takahashi (1901 – 1987)

Shinkichi Takahashi es uno de esos personajes del dadaísmo cuya obra permitió que el vanguardismo ganase mayor aceptación dentro de una sociedad tan apegada a sus tradiciones como la japonesa.

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Retrato de Takahashi de una fecha desconocida (Autor desconocido, Public domain, via Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original)

A través de la poesía Zen, Takahashi encontró la forma más eficientes de presentarle al público la verdadera profundidad literaria que se escondía tras toda la sátira y necesidad de romper con lo establecido que existía dentro del concepto del dadaísmo literario.

Fundamentos artísticos de la literatura dadaísta

Como cualquier otro movimiento artístico y cultura, el dadaísmo es un fenómeno sociocultural que se compone de dos ramas la intelectual y la cultural.

La rama intelectual de la literatura dadaísta está se centra principalmente en el cambio como una necesidad del ser humano la cual hace que la sociedad tienda a estar en un proceso de evolución constante. Esto viene principalmente motivado por los fenómenos sociales, políticos y económicos que inevitablemente terminan teniendo su repercusión dentro de la vida cotidiana.

En cuanto a la rama cultura dentro de la literatura dadaísta, nunca hay que perder de vista que una de las prioridades de los artistas y autores de este movimiento era realizar una crítica muy directa a la percepción de belleza y estética tradicional. Justamente esa misma crítica hacia el sentido estético más tradicionalista es lo que hace que las pinturas del dadaísmo y los collages que eran tan recurrente dentro de las exposiciones dadaístas resulten sean tan llamativas visualmente.

Incluso los poemas más representativos del dadaísmo literario son composiciones artísticas con un contenido muy profundo. Muchos autores del dadaísmo literario sostenían que esa forma de composición literaria era la manera más precisa de hacer uso de las palabras y darles un sentido más directo a lo que el autor deseaba expresar en lugar de cómo hacía para expresarlo.

Aun con todo lo abstracto y difícil que resulte interpretar los poemas de esta corriente artística, no cabe duda que tanto las características y representantes del dadaísmo resulta fáciles de identificar una vez nos empezamos a familiarizar con el movimiento en sí. En todas las obras del dadaísmo literario se pueden evidenciar algunos principios compositivos y estructurales que son abordados con mucha frecuencia por la mayoría de los artistas como es el caso de:

La creación artística por encima de la belleza estética de la obra

La literatura dadaísta posee cierto tipo de estética dentro de su forma tan particular de estructurar la poesía, pero es un tipo de belleza que realmente no radica en el uso de los elementos lingüísticos tradicionales.

Un poema dadaísta posee una estructura muy sencilla, pero al mismo tiempo es una expresión poética bastante compleja en donde cada palabra tiene su propio valor y sentido dentro de toda la composición.

Lo absurdo e  ilógico como fuente de inspiración

Para los fundadores del dadaísmo, el uso de la lógica dentro de las composiciones literarias es algo que estaba demasiado conectado a los conceptos estéticos más tradicionales. Por lo tanto, la necesidad de vanguardia que caracterizó a cada uno de sus autores hizo que la literatura del dadaísmo tomase un camino muy distinto a la hora de dar inicio al proceso creativo.

En el dadaísmo literario lo absurdo e ilógico son las fuentes creativas más puras, puesto a que estos elementos en su forma natural no expresan absolutamente nada por si solos. Solamente a través de la visión del artista lo que pudiese parecernos irracional puede ser moldeado y expuesto como una idea mucho más concreta.

No existen los signos de puntuación

Las comas, los puntos ni siquiera los signos de interrogación o exclamación tiene una razón de ser dentro de la literatura dadaísta, más que solamente aportar de cierta coherencia al texto que le permite ser más atractivo a la vista.

Los poemas dadaístas son composiciones lingüísticas dotadas únicamente por la capacidad estética y contextual que solamente la palabra puede aportar. Este tipo de tesis tan poco convencionales son parte de verdadero legado de esta corriente artística dentro del mundo de las letras y otras artes visuales como la escultura, la pintura y la fotografía.

La constante burla hacia los conceptos preestablecidos

No es algo muy común hablar del sentido del humor dentro del mundo del arte y menos teniendo en cuenta el contexto histórico y social en el que se creó el movimiento dadaísta. Pero lo cierto es que en lo que se refiere a la literatura dadaísta, existe siempre un cierto motivo de burla hacia lo que es la estética tradicionalista dentro del mundo del arte.

Justamente por ese motivo, muchos de los artistas plásticos del dadaísmo empezaron a incorporar objetos cotidianos dentro de sus obras y darles un valor dentro del contexto de la misma. De esta tendencia tan antiarte surgió un término conocido como el arte encontrado o ready-mades, es decir un principio artístico el cual se basaba en darle a los objetos del día a día una condición que está más asociada a las obras de arte tradicionales.

Crítica constante hacia la sociedad occidental y el modernismo

La literatura dadaísta siempre estuvo rodeada de un contexto de crítica hacia la sociedad occidental, principalmente por su insistencia en conservar los valores y principios de una época que falleció con la llegada de la era industrial.

Incluso otras corrientes artísticas más modernas como el cubismo y el futurismo eran vistas por muchos autores dadaístas como solo una reinterpretación de los principios que establecían los parámetros estéticos de la época clásica.

Los 4 poemas más representativos del dadaísmo literario

Cuando hablamos específicamente del mundo del arte durante las primeras décadas del siglo XX, resulta indudable que el dadaísmo en la vanguardia artística y literaria que por un muy breve tiempo señaló el camino a un nuevo horizonte creativo donde los artistas tenían la oportunidad de agregarle mayor profundidad a su trabajo.

Ahora en el caso específico de la literatura dadaísta, su método tan particular de hacer que las propias palabras se convirtieran en el único peso contextual dentro de la composición fue algo que sencillamente no tenía precedentes para la época. Y una gran verdad dentro del mundo del arte es que aquello que es percibido como novedad, siempre tendrá un lugar dentro de las galerías.

Si hay algo que se le tiene que reconocer al movimiento dadaísta en general, es que en cierta forma los artistas lograron su objetivo. Transformar aquellos elementos que forman parte de nuestra cotidianidad como los artículos de prensa, en un elemento que podía ser percibido e incluso llegar a tener un valor propio dentro del mundo del arte.

A pesar de que el dadaísmo literario pudiera parecer un enorme sinsentido de palabras recortadas y pegadas de forma aleatorias en un papel, cuando nos tomamos el tiempo necesario para estudiarla con detenimiento encontramos que estos poemas reflejan los pensamientos de su autor en su forma más pura.

Dentro de toda la controversia y caricaturización que existía dentro de lo más profundo de este movimiento cultural, el dadaísmo literario ha dejado algunas joyas para la posteridad como por ejemplo:

1. “El Sol” de Hugo Ball

A pesar de que el propio fundador de la literatura dadaísta no duró más que un par de años a la cabeza de este movimiento, su legado a la literatura universal es un derroche de genialidad que raya en el borde de la locura.

«Entre mis párpados avanza un carrito de niño.
Entre mis párpados va un hombre con un caniche.
Un grupo de árboles se torna un fajo de serpientes y silba por el cielo.
Una piedra sostiene una charla. Árboles en fuego verde. Islas flotantes.
Temblor y tintineo de conchas y cabeza de pescado como en el fondo del mar.

Mis piernas se extienden hasta el horizonte. Cruje una carroza
Muy a lo lejos. Mis botas sobresalen por encima el horizonte como torres
De una ciudad que se hunde. Soy el gigante Goliat. Queso de cabra digiero.
Soy un ternerito de mamut. Me olfatean los verdes erizos de pasto.
La hierba tiende sables y puentes y arcoíris verdes sobre mi barriga.

Mis orejas son conchas gigantes rosadas, bien abiertas. Mi cuerpo se hincha
Con los ruidos que quedaron presos adentro.
Escucho los balidos
Del inmenso Pan. Escucho la música bermeja del sol. Él permanece arriba
A la izquierda. Bermellón caen sus rasgones hacia la noche del mundo.
Cuando desciende aplasta la ciudad y las torres de la iglesia
Y todos los jardines colmados de crocus y jacintos, y habrá un sonido semejante
a las tonterías que disparan las trompetas de niños.

Pero hay en el aire un ventarrón de púrpura, yema de amarillo
y verde botella. Bamboleos, que un puño naranja aferra en largos hilos,
y un cantar de cuellos de ave que retozan por las ramas.
Un andamiaje muy tierno de banderas infantiles.

Mañana el sol será cargado en un vehículo de ruedas enormes
Y conducido a la galería de arte Caspari. Un negro cabeza de toro
Con la nuca abultada, nariz chata y paso amplio, llevará cincuenta
Asnos blancos y chispeantes, que tiran del carro en la construcción de las pirámides.
Se agolparán muchos países de colores sanguíneos.
Nanas y nodrizas,
Enfermos en ascensores, una grulla con zancos, dos bailarinas de San Vito.
Un señor con corbata de moño de seda y un guardia de rojos olores.

No puedo sostenerme: estoy lleno de dicha. Los marcos de las ventanas
Revientan. Cuelga una niñera de una ventana hasta el ombligo.
No puedo ayudarme: los domos se revientan con fugas de los órganos. Quiero
crear un nuevo sol. Quiero chocar los dos uno con otro
cual cimbales y alcanzarle la mano a mi dama. Nos esfumaremos
en una litera violeta sobre los techos de nuestra ciudad solamarilla
cual pantallas de papel de seda en la ventisca.»

El sol de Hugo Ball es un poema con una estructura bastante simple, pero con un uso de las palabras realmente excepcional que le añade un cierto carácter reflexivo dentro del discurso.

2. “Agua salvaje” de Tristan Tzara

Tristan Tzara fue uno de los pocos representantes de la literatura dadaísta que realmente se abrazó profundamente al movimiento y lo acogió como suyo. Y su poema Agua salva es una muestra clara de lo comprometido que estaba Tzara por romper con las normas de la estética literaria tradicional.

«los dientes hambrientos del ojo
cubiertos de hollín de seda
abiertos a la lluvia
todo el año
el agua desnuda
oscurece el sudor de la frente de la noche
el ojo está encerrado en un triángulo
el triángulo sostiene otro triángulo

el ojo a velocidad reducida
mastica fragmentos de sueño
mastica dientes de sol dientes cargados de sueño

el ruido ordenado en la periferia del resplandor
es un ángel
que sirve de cerradura a la seguridad de la canción
una pipa que se fuma en el compartimiento de fumadores
en su carne los gritos se filtran por los nervios
que conducen la lluvia y sus dibujos
las mujeres lo usan a modo de collar
y despierta la alegría de los astrónomos

todos lo toman por un juego de pliegues marinos
aterciopelado por el calor y el insomnio que lo colora

su ojo sólo se abre para el mío
no hay nadie sino yo que tenga miedo cuando lo mira
y me deja en estado de respetuoso sufrimiento
allí donde los músculos de su vientre y de sus piernas inflexibles
se encuentran en un soplido animal de hálito salino
aparto con pudor las formaciones nubosas y su meta
carne inexplorada que bruñen y suavizan las aguas más sutiles.»

Este poema es un desprendimiento absoluto de cualquier tipo de leyes gramaticales o principios establecidos dentro de la escritura, sin embargo esto no le quita sentido poético y mucho menos le quita profundidad a los versos.

3. “Contra cristales golpea la lluvia” de Emmy Hennings

Emmy Hennings es otra de las figuras claves dentro del movimiento dadaísta. Su trabajo poético era una combinación entre reflexiones profundas sobre la vida y una sencillez literaria que hace de sus textos una referencia obligatoria cuando se habla de dadaísmo literario.

“Una flor resplandece roja.
Aire frío sopla contra mi.
Estoy despiertx ¿o muertx?Un mundo se encuentra lejos, muy lejos,
Un reloj marca las cuatro despacio.
Y no sé desde hace cuanto tiempo,
en tus brazos caigo.”

La poesía dentro de las artes literarias se caracteriza por ser una composición corta, pero cargada de mucho simbolismo. Y justamente eso es lo que se puede apreciar en Contra cristales golpea la lluvia de esta autora dadaísta de origen alemán.

Si somos honestos, el dadaísmo literario es un movimiento cultural y artístico que pese al poco tiempo que duró siendo parte de las variantes más vanguardistas del arte occidental del siglo XX, en cierta forma su legado dentro de la historia del arte persiste hasta nuestros días. Más allá de todo lo abstracto y la irreverencia que existe dentro de la literatura dadaísta, el antiarte fue una corriente que logró ampliar considerablemente nuestra idea de la belleza y el sentido estético que existe dentro de cada una de las expresiones artísticas.

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