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Choque cultural: qué es, consecuencias y ejemplos de choque de culturas en la historia (América, México…)

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El choque cultural implica que las personas atraviesen momentos de estrés, incertidumbre o confusión, y el choque de culturas puede suceder cuando alguien viaja al extranjero y se enfrenta a nuevas culturas.

El término de “choque cultural” no es algo nuevo y, ciertamente, existe desde los tiempos de los conquistadores. En esta entrada abordamos las implicaciones del choque de culturas y cómo pueden influir en las sociedades; te invitamos a seguir leyendo para conocer el contexto histórico y social que rodea los procesos de la adaptación cultural.

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¿Qué son los choques culturales?

El choque cultural (choque de culturas o shock cultural) se refiere a la sensación de incertidumbre, confusión o ansiedad que los individuos pueden experimentar cuando viajan a otros países. Cuando hablamos de qué es el choque cultural nos referimos a hacerle frente a las novedades que hay en un entorno distinto a lo que se ha conocido, y es un proceso normal que pueden pasar las personas en una sociedad distinta, algo qué es diversidad cultural; por ejemplo, mudarse al extranjero implica la adaptación cultural y entender cómo funciona el nuevo ambiente donde se hará vida.  

Cuando ocurre un shock cultural, hablando del concepto de cultural, puede ocurrir un choque de ideas, porque los individuos están tratando de comprender el ámbito y las novedades. De hecho, el choque de cultura no solo ocurre cuando las personas se mudan a otra ciudad o país, también sucede cuando se van de vacaciones, hacen negocios  o estudian en el extranjero para obtener nuevos conocimientos. 

En este contexto existen consecuencias culturales, de las cuales hablaremos más adelante; pero uno de los principales retos es adaptarse a las costumbres locales, el idioma, a la diferencia del clima, la comida y los valores. Sin embargo, en la definición cultural, esto no necesariamente debe verse como algo negativo, pese a que puede ser estresante; pero no es tan difícil superarlo.  

En la definición de impacto cultural se puede entender que cada persona tiene una forma distinta de adaptación, porque los procesos varían. No obstante, cuando se habla de la definición de choque cultural, implica la presencia de fases específicas por las que pasa la mayoría de los individuos que habitan el nuevo entorno.

Importancia del choque de culturas

Ahora que hemos definido qué es choque cultural, debemos explicar cuál es la importancia de que se dé un choque de dos culturas. Como se dijo al principio, este shock comúnmente es experimentado por viajeros, por personas que han emigrado a otros países. Además, los individuos expatriados y estudiantes de intercambio también son un ejemplo de quienes se ven afectados por el impacto social; es un efecto sorpresa de tener una nueva forma de vida.

Aunque puede ser un proceso difícil para algunas personas, la mayoría suele adaptarse a su nuevo entorno y a menudo superan el choque cultural. Como resultado de la adaptación al choque entre dos mundos, las personas pueden experimentar el crecimiento personal y pueden tener la perspectiva de que están teniendo una experiencia favorable.

Por otro lado, cuando las personas se cuestionan cuáles son las culturas a las cuales podrían adaptarse los hace evaluar las formas de afrontar un nuevo evento, al tiempo que expande su visión del mundo y mejora el criterio cultural. De este modo, los individuos van materializando el significado de adaptarse a algo que es completamente desconocido, pero aún así tienen la motivación para comprender el significado de culturalidad y seguir adelante en un viaje que estará lleno de exploración espiritual y cultural.

En el momento en el que las personas entienden qué es diversidad cultural pueden afrontar los procesos de cambio, pueden romper la rutina y asimilan cuáles son los hechos culturales que forman parte de este nuevo país. Asimismo, el choque cultural es importante para las personas porque pueden aumentar sus niveles de confianza en sí mismos, ya que descubrirán que no todo es tan malo como parece y podrán encontrar la forma de desenvolverse en el mundo, sin importar cuál sea la problemática cultural que enfrente.

Causas del choque cultural a nivel individual y social 

El choque cultural puede causar varios síntomas tanto en el individuo como en la sociedad en general, y puede aparecer de varias formas. Un ejemplo de  cuáles son los problemas culturales es nostalgia leve a severa, alienación, aislamiento y frustración. Por otro lado, las personas que experimentan los cambios en lo qué es cultura diferente, pueden sentir depresión, irritabilidad, rigidez muscular y hasta pueden echarse a la soledad. 

Proceso individual

Sobre las causas, el antropólogo finés-canadiense, Kalervo Oberg describió los síntomas del shock cultural de la siguiente forma:

«(…) Lavado excesivo de manos; preocupación excesiva por el agua potable, la comida, los platos y la ropa de cama; miedo al contacto físico con asistentes o sirvientes; la mirada lejana ausente; un sentimiento de impotencia y deseo de dependencia a largo plazo residentes de la misma nacionalidad; accesos de ira por demoras y otras frustraciones menores; demora y negativa absoluta a aprender el idioma del país anfitrión; miedo excesivo a ser engañado, robado y herido; gran preocupación por dolores menores y erupciones en la piel; y por fin esa terrible añoranza de volver a casa (…)»

Vale recordar que estas causas no son un patrón repetitivo en todas las personas, porque algunas se adaptan mejor que otras. Esto sucede porque los individuos suelen idealizar y tener expectativas sobre cómo será su experiencia y no esperan que las cosas se salgan de control o que los afecten de forma negativa. Expertos en el tema aseguran que mientras más se prepare una persona para la nueva “aventura” es probable que los impactos del choque cultural sean más positivos que negativos.

Proceso social

Ahora bien, en el caso del impacto del choque cultural a nivel social, las personas y sus redes sociales (el contacto y las relaciones) tienen una fuerte influencia en cómo se puede adaptar un individuo a un nuevo entorno. Por ejemplo, la cultura de Estados Unidos es muy diferente a la de Latinoamérica, pero en algunos casos los miembros de la sociedad latina pueden acoger más rápido a una persona nueva, porque lo ven como un semejante, y esto se relaciona positivamente con la actitud hacia la cultura de acogida y los niveles adaptación transcultural.

Sin embargo, en algunas culturas tienden a ser un poco más “estrictas” o poco abiertas a la llegada de personas de otros países, quienes harán vida en lo que ven como su casa. Este, por supuesto, es parte de los ejemplos de cultura mental, la cual varía según cada país. En algunos casos las redes sociales pueden ser más abiertas a enseñar el funcionamiento de la cultura del país de acogida, mientras que en otros casos puede existir menos receptividad como sociedad anfitriona. 

Las etapas que caracterizan el choque cultural

Las personas que experimentan un choque cultural pueden pasar por cuatro etapas o fases básicas más una adicional, pero estás pueden variar de forma signifique se explican a continuación. 

La etapa de la luna de miel

Tras haber definido lo qué es cultural, empezamos con la primera etapa del shock cultural, la cual se conoce comúnmente como la fase de luna de miel. Este término desarrolla la forma en la que las personas se enfrentan en un principio al choque cultural; por lo general las personas están encantadas de estar en su nuevo entorno y de conocer cómo es el funcionamiento de la nueva cultura.

Por lo general, las personas qué significa culturales cambios que podrá atravesar, y vive su experiencia como una aventura o un tiempo vacacional, lo cual no tiene nada de malo si alguien solo está de paso. Asimismo, esta fase está dominada por el entusiasmo, la curiosidad y la percepción de que se podrán presentar infinitas oportunidades. 

Sin embargo, la fase de luna de miel, para aquellos que se mudan definitivamente, no suele durar tanto tiempo.  Además, un punto a destacar en esta etapa es que el juicio puede volverse vacilante y su mente nada más busca enfocarse en las cosas agradables; aunque hay posibilidad de que se creen relaciones amistosas con los nacionales anfitriones, suelen ser bastante superficiales en la mayoría de los casos.

La etapa de la frustración

Seguidamente, el shock cultural presenta la etapa de la frustración, en donde las personas pueden volverse irritables, desorientadas y van cayendo en cuenta de que ha pasado el tiempo de la euforia inicial. Ahora deben tratar de encajar en el nuevo entorno tanto a nivel social como laboral, y esto puede ocasionar estrés y cansancio. En esta fase las personas caen en un estado de frustración al no poder entender el accionar, la forma de conversar y  hacer las cosas de otras personas de su nuevo entorno.

Como resultado, los individuos  pueden sentirse abrumados por su nueva cultura y mucho más cuando el idioma es totalmente distinto al de su habla natal. La adaptación a los hábitos y valores culturales también pueden volverse un desafío, y eso se traduce en que las tareas del día a día tomen más tiempo en realizarse. En esta etapa se pueden desarrollar los siguientes síntomas físicos y psicológicos: 

  • Frustración
  • Irritabilidad
  • Nostalgia
  • Depresión
  • Sentirse perdido y fuera de lugar
  • Fatiga mental y física
  • Problemas para conciliar el sueño
  • Falta o incremento de apetito

Cuando el choque cultural impacta en la comunicación, las personas se sienten frustradas y creen que no podrán establecer una conexión interpersonal o amorosa de manera efectiva; es por ello que esta fase suele ser la más difícil en el proceso de adaptación cultural, puesto que algunas personas ceden a su autopresión, y pueden sentir la necesidad de volver a su país de origen o pueden aislarse de todos. 

La etapa de adaptación 

La etapa de adaptación suele ser gradual, puesto que los individuos han ido superando la crisis y los momentos difíciles de la segunda fase, y la frustración ha ido disminuyendo poco a poco, a medida que va comprendiendo todas las novedades y se va adaptando a su nuevo entorno. Esto no quiere decir que ya hayan superado todo, puesto que el tema del idioma aún puede ser un factor influyente, pero las personas que se encuentran en la etapa adaptativa ya están más familiarizadas y pueden relacionarse de una forma más eficaz. 

La fase de la adaptación implica la aceptación de los problemas, porque las personas ya han evaluado cuáles son los pros y contras; se permiten avanzar  y comienza a trabajar en aquello que les afecta. También empiezan a mejorar sus habilidades lingüísticas y de socialización,  y comienzan a sentirse más a gusto en el lugar donde ahora hacen vida; además, la relación con los anfitriones nacionales también comienza a mejorar de forma significativa, pues hay más disposición cuando es evidente que la persona nueva quiere integrarse y aprender sobre la cultura y costumbres de su país. 

La etapa de aceptación o recuperación

La cuarta etapa se llama aceptación o recuperación. En esta fase del choque cultural las personas pueden experimentar la vida de una forma más plena y comienzan a disfrutar ampliamente su nuevo hogar y país. En este contexto, las creencias,  actitudes y la perspectiva del entorno se ven de forma positiva, y esto genera confianza en sí mismos y en el ambiente que los rodea, al tiempo que su sentido del humor se siente más vivo y mejora con el tiempo.

En la fase de recuperación van quedando atrás los obstáculos, la frustración, los malentendidos, así que las personas pueden sentirse más relajadas, felices y a gusto con la nueva cultura. 

De hecho, se animan a participar en los eventos sociales y culturales que son propios del nuevo país, también dejan atrás los viejos comportamientos, los modales y valores, porque se han adaptado a una nueva forma de vida. La comprensión completa de su entorno es necesaria para funcionar y prosperar tanto a nivel social como laboral.

Choque de reingreso

Como valor agregado debemos nombrar una quinta etapa, la cual es conocida como la etapa de reingreso o  choque cultural inverso, el cual puede ocurrir cuando la persona vuelve a su lugar de origen tras haber vivido en el extranjero durante un período extenso. Con el choque de reingreso los individuos empiezan a cuestionarse cómo eran las cosas cuando se fueron a vivir fuera de su país y empiezan a hacer comparaciones. 

El choque cultural inverso hace que las personas se den cuenta de que todo ha cambiado y es probable que sientan que ya no pertenecen a ese lugar, el que una vez fue su hogar, puesto que pueden ver que sus familiares, amigos y la ciudad han experimentado cambios a pesar de que su presencia ya no estaba. Aunque puede generar nostalgia y un poco de tristeza, las personas en esta etapa pueden comprender que las cosas básicas como las costumbres y tradiciones siguen igual, y se aferran a ello para continuar relacionándose y conectando con sus raíces.

Consecuencias de los choques culturales

Las consecuencias del choque de culturas pueden sentirse tanto a nivel físico como emocional y afecta a la persona nueva, como a las personas de la sociedad anfitriona que están recibiendo a un nuevo integrante. En esta sección hacemos un repaso por las consecuencias del choque cultural en las civilizaciones y de forma individual. 

Choque entre civilizaciones

El choque de culturas se ha dado en la historia y los expertos han abordado estos casos. Hablando del choque entre civilizaciones, como ejemplos de problemas culturales, el politólogo estadounidense Samuel P. Huntington (1927-2008) abordó el tema su artículo The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order (1996), un análisis polémico del estado de la política mundial después de la caída del comunismo con el fin de la Guerra Fría, el cual fue catalogado como “provocador y profético”, pero ha servido para seguir analizando cómo han sido los confrontamientos entre las civilizaciones.

El centro del mundo

Huntington evaluó el hecho de que las civilizaciones reemplazaron a las naciones y sus ideologías como la fuerza central de la cultura política global. 

En su análisis, argumentó que toda civilización “se ve a sí misma como el centro del mundo y escribe su historia como el drama central de la historia humana” y, probablemente, este es uno de los factores principales del choque entre las civilizaciones, porque cada una quiere mostrar su fuerza ante las demás o, por el contrario, prevalecer en ideologías políticas, religiosas y culturales.

La perspectiva de la vida

Asimismo, aseguró que “los supuestos filosóficos, los valores subyacentes, las relaciones sociales, las costumbres”, y la forma en la que las personas ven la vida de forma general, difieren significativamente entre civilizaciones; y agregó:

«La revitalización de la religión en gran parte del mundo está reforzando estas diferencias culturales. Las culturas pueden cambiar, y la naturaleza de su impacto en la política y la economía puede variar de un período a otro».

Sin embargo, cuando el politólogo estadounidense habló sobre los choques y los qué significa culturales, agregó que  las principales diferencias en el desarrollo político y económico entre civilizaciones  es que “están claramente arraigadas en sus diferentes culturas”. Y esto se acentúa con sus perspectivas de la vida. 

Choques individuales

Los efectos psicológicos y emocionales del choque cultural pueden ser evidentes y variar entre las afecciones que causan lesiones y en enfermedades, o simplemente no se manifiestan a niveles tan preocupantes. No obstante, a diferencia los ciudadanos del país anfitrión, son los expatriados los que se ven más afectados en el primer año de adaptación; algunos no quieren regresar a su país natal por temor al qué dirán y pueden vivir sumidos en la nostalgia y, en el peor de los casos, prefieren por suicidarse. 

Desafío mental

Desde el enfoque psicológico, los expertos coinciden en que el choque cultural no solo implica un desafío mental por el hecho de mudarse lejos de casa, ya que también puede pasar por problemas académicos, conflicto de identidad cultural y dificultades interpersonales. 

Esto sucede porque la persona atraviesa por cambios drásticos que no siempre sabrá cómo afrontarlos, así que pueden sufrir un cuadro de “desorientación psicológica”, la cual se evidencia en las primeras fases del shock cultural.

Identidad multicultural

Ciertamente, las consecuencias de los choques culturales en los individuos pueden ser tanto positivas como negativas. Pero, de acuerdo a los sociólogos y antropólogos, las personas que mantienen una fuerte identidad cultural y que, a su vez, están dispuestos a abrir su mente a nuevas culturas y costumbres, pueden adaptarse e integrarse más rápido. 

Esta fusión de culturas se traduce en un beneficio tanto para el individuo que es nuevo en la sociedad como para los anfitriones de ese país; esto genera la sensación de unificación y se puede desarrollar una identidad multicultural.

Ejemplos de choques civilizatorios a nivel histórico

A nivel histórico existió un choque cultural que quedó grabado en la memoria de la humanidad, como el choque de culturas entre indígenas y españoles, o el choque de dos mundos. Para explorar los ejemplos de choque cultural, nombraremos algunos casos de choque cultural entre civilizaciones.

Choque cultural en México – Caída de Tenochtitlán

El primer caso que abordaremos es cómo ocurrió el choque cultural en la conquista de México, que sucedió  a principios del siglo XVI, cuando los conquistadores españoles, liderados por Hernán Cortés (1485-1547), llegaron a la tierra azteca y se encontraron con los indígenas mexicas. La primera impresión que tuvieron los españoles fue que los aztecas eran paganos, puesto que le rendían culto a sus propios dioses y hacían rituales que incluían muertes y fuego. Así que decidieron implantar la conversión al cristianismo y ordenaron la destrucción y el saqueo de sus templos en la ciudad de Tenochtitlán, la tierra prometida por sus dioses.

Por otro lado, cuando se habla de cómo ocurrió el choque cultural de Tenochtitlán entre los mexicas y españoles, suele pasar desapercibido el hecho de que los aztecas solo tenían un sistema de escritura pictórico y su forma de comunicarse estaba basada en el cando y la poesía, pues de esta manera podrían transmitir a las demás generaciones su historia, ideas y costumbres. 

La caída de Tenochtitlán fue ocasionada por los conquistadores españoles (Patrick Gray, CC BY 2.0, Flickr / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

En este contexto, los españoles les mostraron el alfabeto, que era más flexible y entendible, pero limitó la forma en la que funcionaba la tradición oral de los indígenas mexicas, la cual tenía un sentido de responsabilidad colectiva bastante rudimentaria. De hecho, sus libros, mapas y pergaminos se llamaban códices porque estaban constituidos por registros pictóricos, o glifos que reposaban piel de venado o papeles nativos.

Entonces, cuando abordamos la forma en cómo ocurrió el choque cultural en la conquista de Tenochtitlán, se puede decir que sucedió de forma arbitraria, puesto que los aztecas se vieron obligados a adoptar nuevas culturas, valores, la religión, y la forma de vida que implementaron los hombres de Cortés. Los hechos desencadenaron en la caída del imperio Azteca y Tenochtitlán, que pasó a ser parte de la colonia de Nueva España. 

La conquista de América

Ahora bien, en estos ejemplos de culturales también incluimos uno de los choques culturales más recordados y por el cual cada 12 de octubre se conmemora el Día de la Hispanidad (Descubrimiento de América, Día de la Raza o Día de la Resistencia Indígena): la Conquista de América. 

La conquista de América por parte de España sucedió como una continuación de “la Reconquista” liderada por la corona española. En sus esfuerzos, los monarcas cristianos en la Península Ibérica deseaban retomar los territorios conquistados por los ejércitos musulmanes en el siglo VIII, así que Isabel de Castilla y su esposo, Fernando de Aragón, se armaron con sus mejores hombres y derrotaron a la dinastía nazarí, para poner fin a los 800 años de dominio árabe en Europa. 

Sin embargo, la búsqueda de territorios ibéricos no se quedó en esa victoria, y tiempo después, en octubre de 1492,  llamaron a Cristóbal Colón para que se presentara ante los reyes de Castilla, quienes le encargaron dar con las tierras de “El Nuevo Mundo». Por supuesto, estos movimientos estaban siendo monitoreados por el Papa Alejandro VI, quien le otorgó a la corona española la soberanía sobre todas las tierras no cristianas al otro lado del Atlántico.

Colón llegó a América el 12 de Octubre de 1492 (Patrick Gray, CC BY 2.0, Flickr / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Como es bien sabido, Cristóbal Colón descubrió a América junto a sus compañeros exploradores y, al igual que sucedió en México, el uso de la fuerza se hizo notar, para ejercer control total sobre estas tierras, así como la conversión al cristianismo en las poblaciones indígenas. Los registros históricos narran que misioneros españoles enviados al Nuevo Mundo, como Bartolomé de las Casas, quedaron horrorizados con la explotación laboral de los indígenas y las enfermedades que contrajeron al quedar expuestos a los efectos de la guerra y los trabajos forzados.

Vale destacar que los hombres de la Corona de Castilla no solo buscaban evangelizar las colonias nuevas en el Caribe y Latinoamérica, sino que también deseaban la riqueza de estas tierras que, al final de los tiempos, se mantuvieron gracias a las plantaciones y a la explotación de las minas de oro. Por supuesto, las personas que residían en aquellas pequeñas islas se sintieron vulnerables ante el poder de los españoles, y tuvieron que adaptarse a una vida de trabajo duro; adoptaron nuevas ideologías políticas y religiosas, y también aprendieron sobre las costumbres de los conquistadores.

En conclusión, el choque cultural a través de los años ha sido considerado como un fenómeno normal, y es un ejemplo de impacto social, pero a nivel histórico queda representado como una acción de arbitrariedad. No obstante, en las sociedades modernas, el choque de culturas implica una serie de causas y efectos que pueden ser tanto positivos como negativos, aunque pueden variar según las fases y la capacidad de adaptación de cada persona. 

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