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Características de la Modernidad: significado, causas, valores y ejemplos (filosofía, sociedad, ser humano…)

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Conocer las características de la Edad Moderna permite hace una comparación con sus épocas antecesoras y determinar los avances alcanzados en materia filosófica, social y humana. Descubre a continuación las principales características de la Modernidad.

Con el tiempo, el significado de Modernidad fue adaptándose a diferentes situaciones históricas, coincidiendo con el conjunto de hechos que promovieron un profundo debate y permitieron, por primera vez, dar una mirada hacia el humanismo. Por medio de este artículo, estaremos detallando todas las características de la Edad Moderna y el impacto que dichas características de la Modernidad tuvieron no solo para el periodo histórico en cuestión, sino también para la posteridad.

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Racionalidad como explicación del porqué de las cosas

Cuando se define Modernidad se habla del periodo histórico anterior a la Edad Media y predecesor de la Edad Contemporánea, donde se llevaron a cabo profundos cambios en el ámbito político, filosófico, social, científico y artístico, los cuales rompieron algunos paradigmas establecidos hasta el siglo XV, época en la que dio inicio este importante proceso transformador.

Pero puede que estés preguntando de forma específica qué es la Modernidad en Filosofía; pues se trata de una corriente de pensamiento fundamentada en el predominio de la razón sobre el dogma religioso y en la consideración del hombre como ser racional, las cuales son precisamente dos de las principales características de la Modernidad en general.

Una de las más destacadas características de la filosofía moderna fue el afianzamiento del pensamiento racional desplazando el dogma religioso que pregonaba, hasta ese entonces, el origen y existencia de las cosas por causa divina. Una de las causas de la Modernidad fue el predominio del discurso científico sobre el religioso para determinar razones lógicas y comprobables en torno a la comprensión de todo lo que pasaba en el mundo.

Subjetividad

De la mano con el aspecto anterior, la subjetividad pasó a ser una de las más trascendentales características del pensamiento moderno, ya que el individuo, haciendo uso de la razón, alcanzaba la autorrealización al transformarse en un ser crítico y reflexivo ante todo lo que atestiguaba en su entorno.

Antropocentrismo

Para la historia, el hombre en la Modernidad se convirtió en el eje central del universo, en concordancia con las teorías propuestas por el reconocido filósofo René Descartes, donde se propuso al individuo capaz de trazar su propio destino, desprendiéndose así del dogma establecido de que Dios tenía dicha potestad sobre los hombres. Así, el ser humano en la Modernidad pasó a tomar conciencia de que era el principal protagonista de todo acontecimiento histórico surgido para su evolución y bienestar.

Consolidación de los estudios científicos, tecnológicos y sociales

Gracias a la concreción de los significativos aspectos descritos hasta ahora, se toma como una de las características de una sociedad moderna su confianza en la ciencia y la tecnología para beneficio de la sociedad. Uno de los más claros ejemplos de Modernidad fue el avance en materia técnica que provocó la Revolución Industrial, lo cual generó un aumento en la productividad, cambios en la economía mundial y dentro de la estructura social de esa época.

Por otra parte, por medio de los estudios científicos se pudo demostrar que la Tierra no es plana, tal y como se hizo notorio en las rutas de navegación que trajeron consigo el descubrimiento de América en 1492, sin duda, uno de los acontecimientos históricos más importantes de la Edad Moderna.

Progreso integral

Este aspecto llama la atención si investigamos cuáles son los valores de la Modernidad. La idea de progreso fue planteada por los más reconocidos científicos, filósofos y teóricos que se identificaron con la corriente modernista, presentándola en ese entonces a una sociedad que venía arrastrando durante siglos la doctrina impuesta por la religión. Para lograr este principio, se hizo necesario el impulso hacia nuevas fuentes de conocimiento que, posteriormente, conllevaron a destacados movimientos y corrientes intelectuales.

Cambios en la organización político – administrativa

Producto de la decadencia del sistema feudal que fue característico dentro de la Edad Media, vivida por medio de importantes sucesos que convulsionaron a gran parte del continente europeo, se generaron radicales transformaciones dentro de las estructuras políticas, como se pudo evidenciar a partir del establecimiento de los denominados Estados – Nación, que no era más que la delimitación de un territorio determinado, conformado por una población y regida bajo un gobierno central.

A propósito de este último aspecto, la dirección política pasó de estar encabezada por una figura legitimada por la Iglesia y por su poderío bélico (tal y como ocurrió con los reyes del Medioevo) a ser manejada por una organización institucional dividida en tres poderes:

  • Ejecutivo, que lleva a cabo el diseño, la propuesta y la ejecución de las políticas públicas,
  • Legislativo, garante de la creación y aprobación de leyes vinculadas con las directrices emanadas por el Poder Ejecutivo, y
  • Judicial, institución que vela por el cumplimiento efectivo de dichas leyes a través de órganos de justicia.

Asimismo, de aquí surge la clase de la burocracia, integrada por los funcionarios de las entidades públicas que, desde ese entonces, administran y se encargan del control del Estado.

Amplia difusión de saberes

Si se indaga qué es Modernidad y Posmodernidad, se puede ver que uno de los ámbitos donde se han originado considerables cambios en ambas épocas es el cultural. En el caso de la Edad Moderna, emergió un relevante movimiento intelectual que buscaba la expansión y difusión del conocimiento, como lo fue la Ilustración, corriente nacida en Francia en el siglo XVIII con el objetivo de proyectar el alcance del conocimiento como medio eficaz para obtener la libertad.

No tardó mucho esta premisa para divulgarse en todas partes del mundo, siendo punto de referencia para las diversas revoluciones e importantes procesos históricos que dieron origen a respectivas reformas económicas, políticas y sociales.

Sociedad industrial

Ya que la definición de Modernidad está apegada con la noción de desarrollo y evolución, dentro de la Edad Moderna se propiciaron claros avances en este ámbito, en gran medida por causa de la Revolución Industrial. Justamente, este proceso histórico vino a asegurar una de las características de la sociedad moderna, como lo fue su transición de la vida rural al entorno urbano, fomentado por la concentración poblacional en torno a las fábricas e industrias que, a partir de allí, sería el fundamento para el proletariado o clase obrera.

Por supuesto, esto motivó la fundación, transformación y crecimiento de ciudades que se convirtieron en núcleos demográficos receptores de una importante ola migratoria, ejecutada por personas en su búsqueda por mejores condiciones de vida. Dichas urbes serán las que también concentren el mayor consumo de energía, bienes y servicios.

No obstante, esa prédica es el punto clave si se quiere establecer una diferencia entre Modernidad y Posmodernidad; mientras en la época moderna la sociedad estuvo esperanzada por alcanzar su bienestar pleno y mejor porvenir gracias a la industrialización, la posmodernidad pretende mostrar el pesimismo y el desencanto generado por la misma cultura industrial que, más que traer soluciones, agudizaron los diversos problemas sociales que venía arrastrando la sociedad hasta ese momento, hasta el punto que, incluso, ha traído graves consecuencias para el mundo actual.

Sociedad impulsada por nuevas ideologías

El concepto de Modernidad según autores reseña el innegable cambio de una sociedad sumisa ante el paradigma religioso a afianzarse como una sociedad racional, crítica y reflexiva, en constante búsqueda por su progreso integral. Para ello, los individuos fomentaron el surgimiento de diversas ideologías que, en muchas oportunidades, han planteado la base de las llamadas utopías sociales que luchan incansablemente por lograr el mundo ideal para la sociedad.

Por otra parte, ese pensamiento crítico, llevado adelante sobre todo por el principio de la racionalidad, repercutió incluso en el seno de la Iglesia Católica, la institución religiosa que, hasta la llegada de la Edad Moderna, era la más consagrada del mundo occidental. De aquí emergió la conocida Reforma Protestante o Luterana promovida por el teólogo y fraile agustino alemán Martín Lutero, a través de un movimiento que elevó la voz crítica de varios sacerdotes y clérigos contra la institución.

Las características de la Edad Moderna detalladas en este artículo nos permiten ver los trascendentales cambios que se dieron de forma paulatina y que marcaron la transición entre una época histórica y otra. Vale la pena tomar en cuenta estas características de la Modernidad para hacer una comparación de esta etapa histórica y su corriente de pensamiento con la planteada posteriormente bajo el título de Posmodernidad que, más que ser una crítica al movimiento histórico antecesor, hace un profundo análisis de los aspectos de la sociedad moderna para su desglose y estudio en forma de balance dentro del mundo actual, todo con el objetivo principal de alcanzar la sempiterna búsqueda del ser humano por encontrar solución a sus problemas.

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