Duda metódica de Descartes: definición, características y significado de la duda cartesiana (filosofía, ciencia…)

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La duda metódica ha sido muy discutida y cuestionada a través de los años, pero también ha servido como guía de estudio para otros filósofos que llegaron tras los tiempos del nacimiento de la duda cartesiana.

En esta entrada se pretende dar a conocer la duda metódica, el método del gran filósofo francés, René Descartes, quien ajustó los pilares del conocimiento racionalista con la duda cartesiana, la cual sería aplicada en la metafísica, matemática, geometría y también en la filosofía natural. A continuación, invitamos a leer la historia y las teorías de Descartes que quedaron para la posteridad.

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¿En qué consiste el método de Descartes?

La duda metódica es un método que fue desarrollado por el filósofo francés René Descartes en su famoso ensayo Meditaciones sobre la Primera Filosofía (1641). No obstante, algunos historiadores dicen que la idea de Descartes sobre la duda metódica nació del Discurso sobre el método (1637), pero lo cierto es que, con sus estudios Descartes buscó el camino hacia el conocimiento verdadero y, de esta forma, concluyó que muchas cosas que él creía resultaron ser falsas.

En consecuencia, la duda metódica en Descartes establece que las creencias falsas no se pueden contar como  un conocimiento, por eso el filósofo se cuestionó si de verdad tenía conocimiento en absoluto; esto lo llevó al filósofo a crear la duda sistemática para descubrir qué creencias son correctas.

Descartes empezó a dudar de todo y dejó de lado cualquier creencia que le generase alguna duda. En este sentido, la duda metódica de René Descartes consistió en hacer una especie de disección en busca de la verdad y la seguridad sobre las creencias, y resumió que todas las creencias que se han adquirido por medio de la a través de la percepción podían ser cuestionadas y tratadas como una falsedad. 

Los niveles que constituyen a la duda cartesiana

Tras hablar de en qué consiste la duda metódica, es necesario recordar que la duda cartesiana tiene un norte fijo, y es acabar con escepticismo en su propio terreno. De hecho, en su Primera Meditación, Descartes despliega tres niveles que sirven como ejercicio para “aprender a dudar de todo” lo que conocemos y creemos. 

La ilusión y percepción

En el primer nivel, Descartes sobre la duda metódica señaló que todo aquello que se obtenga desde los sentidos y busque establecer un juicio sobre el mundo exterior puede resultar erróneo. El filósofo francés estableció que no todo es como se ve en primera instancia, y sostuvo que es una imprudencia confiar plenamente en todo lo que se percibe. 

Aunque suena fácil para Descartes, las personas en la vida diaria suelen basarse en sus percepciones (erróneas o correctas) para hacerse una idea o imagen de una persona o situación, por lo que dudar de los conocimientos ilusorios o sensoriales no siempre es algo factible, pero se puede aplicar.

Los sueños

Continuando con la percepción sensorial, Descartes y la duda metódica, los sueños (o el ensueño) toma parte del segundo nivel de la duda cartesiana. Argumentó que, en vista de que los sueños más vívidos e “internamente indistinguibles de la experiencia de la vigilia”, existe la posibilidad de que lo que perciba en un estado de lucidez en el “mundo físico” sea solo una proyección fantasiosa de la imaginación. 

En este sentido, indicó que, entonces, es posible dudar de cualquier cosa en el mundo exterior. Sin embargo, excluye de la duda a las verdades de las matemáticas y a las naturalezas simples, y plantea la extensión del método de la duda de forma más hiperbólica; por ejemplo, dudar de si el color rojo en realidad es rojo. 

Un Dios que engaña

En el tercer nivel de definición de metódica, Descartes plantea dudas más radicales como la existencia de una deidad poderosa que solo busca engañar. Dicho de este modo, este método según Descartes expone una idea que puede sonar descabellada, puesto que implica que las creencias de una persona pueden ser falsas únicamente porque un Dios ha decidido cambiar todo para que así sea. 

No se trata simplemente de que una persona pueda ser forzada por un dios a creer una falsedad, sino que implica que cada creencia que se tenga será falsa. Con este último nivel, es posible que el filósofo esté direccionando la idea hacia personas devotas de cualquier religión que pueden ser engañadas “sistemáticamente” por sus creencias.

Características de la duda metódica de Descartes

La duda cartesiana se basa en la importancia del método racional para poder hacer un razonamiento correctamente y, a su vez, es necesario tener certezas evidentes  para diseccionar el conocimiento. No obstante, hay cuatro características o reglas que constituyen a la duda metódica:

  • Aceptar las ideas como verdaderas y justificadas solamente si  estas son “claras y distintas” en nuestra mente, lo que las hace evidentes por sí mismas (certeza autoevidente).
  • La división de ideas y pensamientos complejos en partes más simples.
  • Hacer una síntesis compleja de las ideas más sencillas.
  • Es necesario investigar de forma completa y exhaustiva, sin dejar nada por fuera. 

Ahora que se ha explicado cuál es el método de Descartes y sus reglas, es necesario recordar que todo esto se pone en marcha gracias al “buen sentido”, el cual puede distribuirse y diferenciar las opiniones según los distintos métodos. Asimismo, son los fundamentos sólidos lo que están más justificados que las creencias. 

¿Quién fue René Descartes?

René Descartes (1596-1650) fue un filósofo, matemático y metafísico que nació y creció en La Haye (ahora Descartes), en la región francesa de Touraine. René, conocido como “El Señor de Perron” fue el menor de tres hermanos y estudió en el Colegio Jesuita de La Flèche (1614-1615) donde aprendió gramática latina y griega, la filosofía de Aristóteles (lógica, moral, física y metafísica) y también estudió matemáticas por tres años. 

La familia de Descartes quería que él fuese filósofo como su padre, y a pesar de que obtuvo el título en 1616, nunca ejerció. Sin embargo, no fue sorpresa el camino que tomó, pues en Discurso (1637) expresó que, tras lo aprendido en la escuela, tenía su propia visión de la “única filosofía”.

Retrato del Caballero de Perron a finales del siglo XVIII, con la frase en latín que reza «El que vive bien, vive inadvertido» (Wellcome Images, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Por otro lado, en matemáticas, Descartes hizo posible que se dieran técnicas como la geometría algebraica, mientras que en la filosofía natural, desarrolló una explicación sobre la formación de la tierra y los planetas; en metafísica, argumentó sobre la existencia de Dios como una forma de demostrar que la materia es el cuerpo y “la esencia de la mente es el pensamiento”.

Por supuestos, todos estos estudios sirvieron para dar paso al concepto de duda en filosofía, es decir, lo qué es duda metódica. Todos los resultados fueron publicados a lo largo de su vida en obras importantes como: 

  • Discurso del método (1637)
  • Meditaciones sobre la primera filosofía (metafísica), 1641
  • Principios de Filosofía (metafísica y filosofía natural), 1644
  • Pasiones del alma (las emociones), 1649
  • Tratado sobre el hombre (fisiología y psicología mecanicista), 1664
  • Reglas para la dirección de la mente (1701), una obra póstuma inconclusa donde intenta exponer el método de la duda 

Descartes fue el precursor del significado de metódico y fue muy conocido entre los eruditos como una persona “superior” en las matemáticas, la física y las ciencias de la naturaleza y la metafísica. El hombre que dio el signficado metódico hizo que para el siglo XVIII, los aspectos de su ciencia influyeran en la investigación y en la búsqueda del conocimiento. No obstante, René descartes también fue conocido por sus argumentos del escepticismo para dudar y su peculiar metafísica, a menudo calificada como fallida. 

Explicación breve sobre la duda metódica de Descartes

René Descartes con definición de metódica buscaba que el conocimiento certero estuviese a prueba de dudas.  Si vamos al lado lógico con respecto a la definición de duda filosófica, la duda cartesiana es lo contrario del conocimiento cierto y, en este sentido, si ponemos en duda alguna idea que no es cierta, deja de ser un conocimiento. No obstante, Descartes habla de la duda desde los métodos matemáticos y cuantitativos en busca del conocimiento certero. 

Cogito ergo sum: Descartes y la existencia

Descartes sostuvo que esos métodos pueden ayudar a una persona a que sepa lo que es “claro y distinto” y, a su vez, es cierto “si somos cuidadosos” de lo que es falso. Pero, ¿cómo se puede tener certeza entonces?, ¿qué es la duda metódica?

Con el método de la duda podemos poner a prueba lo que creemos (los sueños, los sentidos, el mundo físico) y tomarlo como una falsedad e indagar en ello hasta que no tengamos nada ya en qué dudar. Luego, el siguiente paso será construir toda una idea sobre lo que hemos dudado e imaginar que existe un “genio maligno” o un dios que engaña. Esto se resume en la búsqueda constante de la verdad dudando de todo lo que vemos, oímos y conocemos.

Partiendo de esta teoría, nació cogito ergo sum: Pienso, luego existo. Con este argumento Descartes no buscó dudar de su propia existencia, sino que dejó en claro que si una persona puede pensar, sentir, dudar y creer es porque ya existe. 

“Yo soy, yo existo, eso es cierto. Pero, ¿con qué frecuencia? Justo cuando pienso; porque posiblemente podría ser el caso si dejara de pensar por completo, que también dejaría de existir por completo.

No admito ahora nada que no sea necesariamente cierto: para hablar con precisión, no soy más que una cosa que piensa, es decir, una mente o un alma, o un entendimiento, o una razón, que son términos cuyo significado antes era desconocido para mí. Sin embargo, soy algo real y realmente existo; pero que cosa he respondido: una cosa que piensa”.

MEDITACIONES SOBRE LA PRIMERA FILOSOFÍA, MEDITACIÓN II.

En síntesis, si tenemos conciencia de que hacemos todo eso, entonces probamos que podemos existir; de lo contrario no podríamos pensar, tener certezas o dudas. Lo único que no está en duda es que existimos porque podemos pensar y sentir.

La influencia de la duda cartesiana en las ciencias

Tras sus distintas teorías sobre la duda metódica, en el siglo XIX, Descartes fue honrado por su fisiología mecanicista y la teoría de que los cuerpos animales son máquinas gobernadas únicamente por las leyes de la materia, y en el siglo XX, reconocieron el cogito como punto de partida para aplicarlo en la filosofía contemporánea y moderna. 

Cultural e históricamente a Descartes se le ha señalado de ser un héroe de la filosofía y la metafísica, también por sus conocimientos matemáticos, pero lo cierto es que sus estudios pavimentaron los caminos sobre el cómo funciona el pensamiento en el humano, así como el raciocinio y la mente calculadora. A continuación, explicamos cómo ha influido la duda cartesiana en las distintas ciencias. 

Duda metódica de Descartes en filosofía

Las Reglas de Descartes tienen el objetivo de “llegar al conocimiento de todas las cosas” en la medida que sea posible (en cuanto a la humanidad) y sostuvo que es necesario un “método particular para la investigación de la verdad”.  Descartes se quedó en el proceso epistemológico argumentando que, de esta forma, una persona podría alcanzar un “nivel de certeza perfecta”.

En este sentido, podemos ponernos en el lugar de otra persona para experimentar el método filosófico. Vale destacar que René Descartes ha sido catalogado como “el padre de la filosofía moderna”, aunque muchos no estén de acuerdo con que se le añada ese título, porque sus aportes estuvieron más inclinados hacia las matemáticas y la física, pero también hacia la filosofía natural.

No en vano filósofos laureados como Blaise Pascal, Baruch Spinoza, John Locke, David Hume e Immanuel Kant, investigaron sus estudios, no para aplicarlos en la modernidad, sino para entender las ideas de Descartes o para cuestionarlas. Descartes concibió a la filosofía como el conocimiento perfecto de todas las cosas que estaban en el límite del conocimiento y comprensión del ser humano.

La duda cartesiana en la ciencia

Basándonos en las características antes mencionadas o las Reglas de la duda metódica, podemos establecer que la influencia de Descartes en la ciencia se dio al concebir la idea de que las dificultades deben ser divididas en tantas partes sean posibles para ser examinadas y, de este modo, poder resolverlas mejor.

Por otro lado, está la regla de que los pensamientos deben ordenarse “partiendo de los objetos más simples y fácilmente conocidos para ir ascendiendo poco a poco, paso a paso” a conocimientos más complejos. De acuerdo a Descartes debe existir un orden “incluso entre los objetos que no tienen un orden natural de precedencia”. Por supuesto, esto tiene sentido si se aplica a la ciencia moderna que está en constante evolución y cada vez más debe hacer disecciones en busca de resultados positivos o negativos. 

Asimismo, la regla de que se deben enumeraciones y revisiones “tan completas, de modo que uno pueda estar seguro de no omitir nada”. Estas reglas se han utilizado desde su existencia para buscar cualquier verdad mientras se despejan las dudas. 

El racionalismo de Descartes puede calificarse como “estrictamente deductivo”, pero eso ha hecho que juegue un papel fundamental en la ciencia, porque establece que todo se basa (pese a su escepticismo) en la intuición, deducción y la práctica. En este sentido, los científicos siempre están cuestionando y generando discusiones en las investigaciones porque no hay una verdad absoluta porque, como dijo René descartes, hay que dudar de todo y luego hacer una construcción total basada en aquello que ya no genera dudas. 

Descartes y la geometría

En el libro Óptica y la Meteorología, Descartes intentó demostrar que su método “es mejor que el habitual” y expresó que “para resolver cualquier problema de geometría, uno debe encontrar una línea que tenga una relación definida con las líneas dadas” y, partiendo de ahí, “solo necesitamos saber la longitud de ciertas líneas rectas para construirlas”.

Explicó que dichas líneas se pueden encontrar “mediante la suma, resta, multiplicación, división y extracción de raíz de líneas dadas”. Todo esto se resumió a lo que se conoce hoy como las elevaciones al cuadrado y al cubo: X= α² / α³. En resumidas cuentas, Descartes resolvió el problema de las dimensiones geométricas y lo simplificó diciendo que simplemente había que identificar las líneas y unir puntos (A, B, C, D, E).

El método anatomoclínico y Descartes

En la medicina, Descartes también tuvo algo de influencia. En este caso, se trata del método anatomoclínico, que trata de hacer una relación sobre las lesiones postmortem con el cuadro clínico. Ahora, bien, ¿cómo entra Descartes aquí?

Para finales del siglo XVIII el diagnóstico de las enfermedades por medio del anatomoclínico estaba siendo desarrollado por los franceses y se asentó hasta la rama de la neurología, justo ahí es donde las ideas de Descartes empiezan a confluir, aunque no directamente, pero el pensamiento cartesiano predominó entre el siglo XVII y XVIII. 

Entonces, no hay una relación directa, pero sí sirvió para dar con hallazgos importantes y para guiar (de alguna manera) la estructura del método anatomoclínico en busca de los diagnósticos de enfermedades. alcanzar el diagnóstico de la enfermedad. El análisis cartesiano, en pocas palabras, repercutió en diferentes ramas de la ciencia.

El impacto de la duda metódica en los procesos investigativos

Cuando nos preguntamos qué es la duda en filosofía, podemos decir que se trata de una incertidumbre ante algo que no sabemos si es cierto o falso, esa es la definición de duda en filosofía. Por otro lado, tras haber indicado qué significa duda, en esta sección hacemos un repaso por lo que ha sido la duda metódica de Descartes para poder hacer el acercamiento hacia los procesos investigativos.

De nuevo, es necesario recurrir a las Reglas básicas que estableció René Descartes. El significado de metódica tiene que ver con los pasos estructurados para dar con la verdad y lo mismo sucede en las investigaciones. Cuando hay que investigar un hecho o situación, es necesario partir de las ideas más fáciles, lo que es evidente al principio, para poder hacer una construcción lógica más compleja. 

De hecho, la visión de Descartes fue compartida por el filósofo británico Francis Bacon (1561-1626), aunque de un modo más claro que el racionalismo del francés; sin embargo, Descartes hizo contribuciones reales a la ciencia empírica.

Lo qué es metódico es el proceso de investigación en el que las piezas deben unirse, no sin antes hacer uso de la duda cartesiana para ir en busca de la verdad. Partiendo de los hechos más simples, la investigación qué es metódica busca cuestionar cada pieza de la historia y los datos obtenidos hasta poder crear una idea o hipótesis con todo aquello que está libre de dudas. 

Finalmente, como se explicó al principio de la entrada, Descartes y su duda metódica han tenido detractores, pero también ha servido de inspiración en el ámbito de las matemáticas y la geometría. Los destellos de la duda cartesiana que se posan en la historia son difíciles de ignorar aunque sus teorías no sean bien recibidas. 

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Yossimar Rodríguez
Periodista licenciada en Comunicación Social por la Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela. Redactora en Cinco Noticias.

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