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Trastorno de adicción a internet o ciberadicción

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La adicción a internet es una enfermedad real que puede disminuir la calidad de vida de quien la padece. Estos son sus síntomas y su tratamiento.

Es una realidad que con el paso del tiempo la tecnología avanza junto con su contraparte digital, esto significa la creación y optimización de espacios en línea, ya sea en mercados, plataformas de streaming, videojuegos o las más populares, las redes sociales.

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Esta expansión electrónica ha brindado muchas herramientas y ha imitado (en algunos casos reemplazado) aspectos de la vida cotidiana, lo cual ha traído múltiples beneficios y, por supuesto, desventajas. Entre las desventajas más alarmantes se encuentra la aparición del trastorno de adicción a internet (internet addiction disorder –IAD–) o la ciberadicción.

¿Qué es la Ciberadicción?

La ciberadicción es definida como un trastorno (aún por confirmar) caracterizado por el uso excesivo del internet por diversos medios, ya sean teléfonos, computadoras, laptops tabletas, etc., hasta el punto de interferir con el bienestar psicológico, social, laboral y social entre otros.

La definición es similar a la de muchos otros trastornos de adicción, pero, para entender la razón por la cual aún está por confirmarse la ciberadicción, aunque parezca tan evidente, hay que conocer la diferencia entre las adicciones a substancias y las adicciones conductuales. 

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales V (o DSM por sus siglas en inglés) de la APA (American Psychiatric Association) incluye en sus páginas un apartado dedicado a los trastornos relacionados con substancias y trastornos adictivos, como por ejemplo, el trastorno por consumo de alcohol o el trastorno por consumo de tabaco, pero no tiene un segmento específico para las adicciones cognitivas, con excepción del juego patológico, también conocido como ludopatía.

La razón por la cual no se ha incluido oficialmente otra adicción cognitiva además del juego patológico es porque, para la fecha en la que se publicó la última edición del DSM, la APA no consideraba que existiese la investigación científica suficiente para justificar la existencia de los trastornos de adicción a internet, sexo, ejercicio o compras, por ejemplo.

Sin embargo, las adicciones cognitivas funcionan de manera similar a las de substancias, es decir, cuando una substancia adictiva entra al cuerpo, activa distintos neurotransmisores que hacen que el cerebro cree la necesidad de continuar consumiendo dicha substancia (a esto se le conoce como dependencia, mientras que al conjunto de conductas dedicadas a encontrar la substancia se le llama adicción).

Y en las adicciones cognitivas, ya que no hay ninguna substancia influyendo en el cuerpo, la propia conducta es la que activa los sistemas de recompensa del cerebro y este libera los neurotransmisores por su cuenta.

En el caso particular del trastorno por adicción a internet, se pueden observar cómo varios dispositivos, páginas web, aplicaciones y juegos están diseñados para mantener a sus usuarios el mayor tiempo posible dentro de ellas. Para lograrlo estimulan el cerebro, específicamente el sistema de recompensas, liberando dopamina con algunas interacciones online.

Así pues, se visualiza cómo una alargada y constante exposición a estos aspectos específicos de internet puede generar una adicción como pudiese generarse con el consumo constante de una substancia.

Síntomas

Muchas otras organizaciones e investigadores han reconocido los peligros de las adicciones conductuales y se han dedicado a estudiar los signos y síntomas que puedan indicar la existencia de estos trastornos con la esperanza de poder catalogarlos y tratarlos en sus etapas más tempranas.

En la mayoría de estudios existe un consenso general de que para que una adicción sea catalogada como tal han de existir dos factores principales, el primero es una dependencia psicológica (llámese deseo, craving, ansia, urgencia o inquietud) y el segundo son las consecuencias que perjudican al sujeto.

La dependencia psicológica puede visualizarse con las conductas mencionadas en el párrafo anterior y, además, con un estado de tensión que altera el ánimo y que aumenta cuanto más tiempo se encuentre desconectado el sujeto. Dicha tensión es liberada una vez se comienza la conducta que, en este caso, sería entrar a internet.

Además, puede notarse cómo la atención del adicto está centrada en el objeto (internet) y cómo, cuando no se está conectado, piensa en que debe hacerlo o en qué hará cuando lo esté. Estos síntomas, por supuesto, deben ser verbalizados por el paciente para poder conocer su existencia.

El segundo factor (las consecuencias) comprende las alteraciones de los principales círculos del individuo, como pueden ser el deterioro de las relaciones familiares y sociales, la disminución del desempeño laboral, las alteraciones del sueño o la alimentación y un menor desempeño sexual, por nombrar algunas. Estas alteraciones deben causar un malestar considerable en el sujeto para que sean consideradas como síntoma y pueden observarse desde el exterior, además del propio discurso.

Hay un tercer factor determinante en muchos trastornos y es el tiempo. En todas las adicciones a substancias existe un plazo mínimo durante el cual deben presentarse los síntomas para poder diagnosticarse.

Con la adicción a internet aún no existe un consenso de cuál es el plazo mínimo de tiempo para decir con certeza que alguien es adicto a internet. Hay varias razones por las cuales es complicado llegar a esa respuesta, principalmente por las diferencias entre cada rincón de internet y las distinciones entre la adicción a internet y al teléfono, por ejemplo.

Tratamiento

El principal tratamiento para la adicción a internet se da por medio de la psicoterapia, esta, por supuesto, cuenta de pasos, varía con cada paciente y debe ser dirigida por un psicólogo profesional.

Antes que nada, el psicólogo debe tener un dialogo y entrevista con el paciente para tener la seguridad de dar un diagnóstico. En caso de que el diagnóstico sea positivo, se procede a crear un plan o propuesta psicoterapéutica adaptada a las necesidades y contexto del paciente, donde se plantearán claros objetivos cuya finalidad será el bienestar.

Finalmente se lleva a cabo la propuesta y, en el caso específico de las adicciones a internet, suelen estar dirigidas al manejo y control del tiempo y las actividades, es decir, disminuyendo el tiempo en internet mientras que se aumenta el tiempo y las actividades offline de forma progresiva. También es común empezar a limitar el acceso a dispositivos electrónicos, de nuevo, de forma paulatina.

Aparte del tratamiento psicológico se ha intentado utilizar fármacos en casos particulares (solos o en conjunto con la psicoterapia). Este no es el método más común, pero cuando se aplica se utilizan fármacos catalogados como inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina con la intención de tratar el problema a nivel de la sinapsis en el cerebro.

Con la aparición del trastorno de adicción a internet han surgido también clínicas de rehabilitación específicas para la ciberadicción, principalmente en Asia. Cada clínica es distinta y cuenta con regímenes y estrategias diversas para el trato de sus pacientes (mayoritariamente adolescentes).

Una de estas clínicas en Corea del Sur utiliza las estrategias de la psicoterapia extrapoladas a todo el campamento, los pacientes deben entregar todos sus dispositivos electrónicos durante su estadía (que puede llegar a ser de un mes) y se les fomentan actividades en el exterior, como el deporte, mientras asisten a sesiones de terapia.

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