Tomás de Torquemada: vida y perversiones del inquisidor más sanguinario de la historia

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Tomás de Torquemada fue una de las principales figuras de la Inquisición española, siendo la persona que estaría al frente de la institución en su primera etapa de expansión. El número de sentenciados y otros aspectos ocurridos durante su mandato convertirían a Torquemada en una figura de fanatismo e intolerancia religiosa que jamás podrá ser olvidada.

La vida de Tomás de Torquemada estuvo fuertemente entrelazada con la persecución y la intolerancia de la religión que marcó la Edad Media y que, en España, tuvo su episodio más notorio y cruento con la Inquisición, que no fue abolida hasta mediados del siglo XIX. Para comprender este fenómeno, inevitablemente hay que conocer a Torquemada y su rol en la expansión de la persecución religiosa en España.

Josep Renau:
Biografía y obra del polémico artista al servicio de La Segunda República Española

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Por ejemplo, es importante indicar cómo el fraile fue cercano a la reina Isabel de Castilla incluso antes de su coronación, y de cómo ejerció una notable influencia sobre ella y el rey Fernando, influencia que motivó su nombramiento como inquisidor general en 1483. También es necesario indicar la magnitud de la severidad de Torquemada una vez sirviendo como inquisidor general y que le haría objeto de preocupación del Vaticano.

Vida y obra de Tomás de Torquemada

Tomás de Torquemada nació en 1420 en una localidad aún desconocida, aunque las dos propuestas principales lo ubican en el pueblo de Torquemada (Palencia), o en Valladolid. Fue sobrino del teólogo y cardenal Juan de Torquemada, que fue un destacado obispo que fungió como confesor del rey Juan II de Castilla, rol que el propio Tomás Torquemada emularía con Isabel la Católica.

Ilustración de Tomás de Torquemada.
Ilustración de Tomás de Torquemada, 1420-1498 (Wikimedia Commons)

Así como su tío, Tomás devino en fraile dominico en el Convento de San Pablo de Valladolid, y posteriormente fue nombrado como prior del Convento de Santa Cruz la Real en Segovia en 1452. Es aquí donde el ya fray Tomás de Torquemada impondría la estricta regla característica de los dominicos, y el lugar también donde empezaría a llamar la atención de los reyes de Castilla y de Aragón.

Fue en el convento de Segovia en que Torquemada conocería a la reina Isabel I de Castilla, mejor conocida como Isabel la Católica. Ellos se hicieron cercanos durante este tiempo, lo que motivó la presencia del futuro inquisidor Torquemada en la coronación de la monarca en 1474, 5 años después de su casamiento con el Rey Fernando de Aragón.

El cardenal Torquemada se convertiría en el confesor personal de ambos reyes católicos, lo que le permitió servir como una fuerza influyente sobre la monarquía española. Eventualmente, dicha cercanía con la corona le facilitaría a Torquemada el título de inquisidor general de España entre 1483 y 1498, lo que lo pondría al frente del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición.

Torquemada iría perdiendo el favor de los reyes en sus últimos años a raíz de que tenía cada vez mayor influencia sobre los nobles de España, y también por su severidad en cuanto a los castigos. Fue así como en 1494 el papa Alejandro VI nombró cuatro inquisidores con funciones similares a las de Torquemada, el gran inquisidor. Pese a que la excusa de dichos nombramientos fue su avanzada edad, él estaba consciente de que su poder estaba siendo arrebatado.

El inquisidor español fallecería el 16 de septiembre de 1498 en el Convento de Santo Tomás en Ávila, lugar al que se había retirado unos años antes. En la actualidad no sabe en qué sitio descansan sus restos mortales.

Torquemada y sus raíces judías

Un aspecto bastante interesante de la biografía de Tomás de Torquemada es que el cardenal inauguró una de las etapas más cruentas de la persecución contra los judeoconversos siendo él mismo una persona con ascendencia judía. Torquemada fue parte de una influyente familia de judíos establecidos en Castilla por varios siglos, pero que se había convertido al cristianismo hacía 2 generaciones atrás a raíz de la presión social recibida por la comunidad hebrea.

Muchos de los hijos de los judíos convertidos ingresaron en el clero a modo de expresar el ferviente compromiso de su familia con su nueva religión, situación de la que Tomás no estaría completamente ajeno dado que su tío Juan de Torquemada fue uno de esos niños instruidos bajo los dogmas cristianos, y sería Juan el que estaría a cargo de la educación de su sobrino.

Según los historiadores, este antijudaísmo era emprendido por los propios judíos para distinguirse respecto a los otros miembros de su religión, y para legitimarse a sí mismos dentro de la sociedad española. Para Torquemada, la máxima expresión de dicho antijudaísmo se expresaría con el Edicto de Granda de 1494, donde se ordenaba la expulsión de todos los judíos de territorio español.

Torquemada y la Inquisición española

La Inquisición española encontró en Tomás de Torquemada uno de sus principales impulsores, lo que imprimiría a la figura de Torquemada en España un fuerte espectro de intolerancia religiosa y de apego al dogma católico.

Inicialmente, Torquemada, junto con el arzobispo de Sevilla Pedro González de Mendoza, corroboraron las sospechas del dominico sevillano Alonso de Ojeda respecto a prácticas judaizantes entre los conversos de Andalucía, sospechas que él mismo transmitió a Isabel la Católica entre 1477 y 1478. Debido a esto, y para acabar con los falsos conversos, los reyes le solicitaron al papa Sixto VI la creación del Tribunal de la Inquisición del Santo Oficio como una dependencia directa de la corona, y que fue constituida el 1 de noviembre de 1478.

Cinco años después, el papa Sixto IV nombraría a Torquemada como inquisidor general a instancias de la Reina Isabel. Un año después, en una asamblea general realizada en Sevilla, Torquemada promulgaría los 28 artículos de fe que él mismo escribió y que servirían para guiar las investigaciones de todos los inquisidores.

La Inquisición Española experimentó una importante expansión en los quince años que estuvo bajo la dirección del cardenal, empezando con un único tribunal en Sevilla hasta conformar una red de 24 santas oficinas repartidas en el territorio español, lo que le ayudaba a la Inquisición a cumplir su objetivo de establecer la “unidad religiosa” en España, y también en debilitar a la oposición política de los reyes católicos. De este modo, Torquemada en 1488 ya era considerado como una de las personas más importantes del acontecer español.

Torquemada se caracterizó en su periodo como un inquisidor bastante severo, lo que motivó un incremento importante de solicitudes de clemencia recibidas por el Papa Alejandro IV. Dicho incremento fue tal que el Papa llamó a Roma a los representantes de la Inquisición en 3 oportunidades a modo de “llamados de atención” respecto a la política inquisitoria de Torquemada.

La severidad de Torquemada también daría que hablar dentro de la nobleza española, y los reyes no estarían desentendidos de ello. Los miembros de la Corte Real consideraban que el inquisidor tenía cada vez mayor poder, lo que estaba relacionado con el hecho de ser confesor de varias figuras nobles importantes. Por su parte, los propios reyes católicos se mostraron preocupados por el fraile a raíz de la cantidad de dinero que era dirigido hacia la Inquisición.

Métodos de tortura impulsados por Torquemada

Aunque fue el principal emisor de sentencias durante la Inquisición española en el transcurso de su periodo, no está del todo claro el nivel de participación directa que tenía Torquemada, inquisidor, en las sesiones de tortura que eran llevadas a cabo contra los herejes en el territorio español.

No obstante, se sabe que el inquisidor tenía un especial apego a la hoguera como método de castigo, incluso cuando ella era reservada principalmente para los herejes reincidentes. Curiosamente, existe una novela llamada Torquemada en la hoguera que presenta un personaje de apellido similar que, aunque no guarda relación con el inquisidor, termina su vida consumido en llamas.

En todo caso, Torquemada en la Inquisición fue una figura crucial en el tristemente célebre reconocimiento que recibirían algunos métodos de tortura usados contra las minorías religiosas en orden de que sus miembros decidan hacerse conversos, delaten a sus colegas, entre otros fines.

Doncella de hierro

La doncella de hierro es uno de los instrumentos más comunes de asociar con la Inquisición española, y que está presente en la Galería de la Inquisición, ubicada en Córdoba. De origen alemán, es un ataúd vertical con rostro femenino que contiene clavos de hierro en su interior que se podían clavar en diferentes partes del cuerpo del torturado.

Torquemada: La Doncella de Hierro
La Doncella de Hierro (Dorieo / Wikimedia Commons CC-BY-SA 4.0)

La idea detrás de la Doncella de Hierro era intimidar a los acusados de manera que ellos confesasen antes de entrar en la máquina, por lo que no solía usarse sino en casos especiales.

Potro de tortura

El potro de tortura es otro instrumento bastante conocido de la Inquisición española. El acusado era colocado boca arriba sobre esta tabla para ser atado de manos y pies. Con una polea, sus extremidades iban siendo estiradas hasta que se dislocasen.

Torquemada: Potro de tortura
Potro de tortura (Miguel Alan Córdova Silva / Wikimedia Commons CC-BY-SA 4.0)

El aplastacabezas

El acusado colocaba su barbilla en la base del instrumento, mientras que la cabeza quedaba fijada en el casquete. Una vez posicionado el condenado, el verdugo hacía girar el tornillo de la máquina para causar la rotura de dientes y de mandíbula. Si el torturador seguía ejerciendo presión, el aplastacabezas podía destrozar el cráneo de la víctima.

Torquemada: Aplastacabezas
Aplastacabezas (Dorieo / Wikimedia Commons CC-BY-SA 4.0)

Ruedas de despedazar

Estas ruedas eran empleadas principalmente para delitos muy graves, siendo una de los instrumentos más tortuosos que se hayan usado jamás. El acusado era colocado en el suelo para que las ruedas pasasen sobre él, rompiéndole los huesos y las articulaciones de las extremidades. Seguidamente, era atado a una de las ruedas para que su cuerpo estuviese a merced de las aves carroñeras.

Torquemada:Ruedas de despedazar
Ruedas de despedazar (Dorieo / Wikimedia Commons CC-BY-SA 4.0)

Preguntas frecuentes

A continuación se responden brevemente interrogantes sobre el rol de Torquemada en la Inquisición y, en general, sobre la biografía de Torquemada.

» ¿Quién fue Tomás de Torquemada?

Tomás de Torquemada (1420-1498) fue un presbítero dominico castellano que posteriormente se convertiría en el confesor personal de la reina Isabel I de Castilla y en el primer inquisidor general de Castilla y Aragón en el transcurso del siglo XV, lo que hizo también en la figura principal de la Inquisición española.

» ¿Por qué fue famoso Tomás de Torquemada?

Tomás de Torquemada se ha vuelto famoso por ser el primer inquisidor general de la Inquisición española, y uno de los que más sentencias realizó contra los judeoconversos. Además, y pese a que no está confirmado aún, se piensa que fue el principal autor del Edicto de Granada de 1492, documento que establecía la expulsión de todos los judíos de España entre el 31 de julio y el 2 de agosto de ese mismo año.

» ¿A cuántas personas sentenció Torquemada?

Aún no hay consenso sobre a cuantas personas sentenció Torquemada durante su periodo como inquisidor general. Hay estimaciones que sugieren que Torquemada ejecutó a alrededor de 3 mil personas, y que hubo miles más que fueron parte de persecuciones, degradaciones públicas, torturas y confiscaciones. Sin embargo, también se ha afirmado que Torquemada habría ordenado la ejecución de “solamente” 2 mil personas.

» ¿Cómo murió Torquemada?

Torquemada se retiró al convento de Santo Tomás de Ávila 1496 a sus 76 años, aún con el título de Inquisidor general. Para ese entonces aún tenía fuerzas para convocar inquisidores y redactar instrucciones para el funcionamiento de la Inquisición. Fallecería en el convento en el año 1498, dejando el cargo de inquisidor general a Diego de Deza.

» ¿Cuál es el nombre del papa que fundó la Inquisición?

El nombre del papa que fundó la Inquisición es Sixto IV (1414-1484), precedido por Paulo II y sucedido por Inocencio VIII. Fue el 1 de noviembre e 1478 cuando Sixto IV promulgó la bula Exigit sinceras devotionis affectus, documento que afirmaba la constitución de la Inquisición para la Corona de Castilla, indicando también que el nombramiento de los inquisidores era competencia exclusiva de los monarcas.


Tomás de Torquemada es una figura imborrable de la historia de España por motivos no precisamente nobles. Al ser el que dirigió una etapa bastante severa de la inquisición, llevando la falta de libertad de clero a su máxima expresión, Torquemada hizo méritos para que su nombre estuviese fuertemente relacionado con un nivel de intolerancia que en la actualidad no se expresaría de manera tan abierta como en aquel entonces.

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