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Escuelas literarias: características, autores y obras de todos los movimientos literarios (clasicismo, modernismo…)

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Las escuelas literarias forman parte de los periodos en los que la literatura inglesa y americana compartió influencias intelectuales, artísticas, religiosas y lingüísticas que se expandieron por el mundo y se convirtieron en los movimientos literarios dominantes.

Cuando se habla de qué son escuelas literarias algunas personas suelen pensar que se trata de universidades en las cuales se estudia letras o literatura; sin embargo, este término se utiliza para hacer referencia a los movimientos literarios que se dieron desde el siglo XVII hasta el siglo XX.  A continuación, en esta entrada hacemos un repaso histórico por los autores de los movimientos literarios y por las principales características de las escuelas literarias.

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Origen, características y principales autores y obras del movimiento naturalista

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Renacimiento – Siglo XVI

El Renacimiento fue un movimiento cultural e intelectual que se popularizó en toda Europa durante el siglo XVI y dejó huellas que sirvieron para edificar las demás escuelas literarias del genero dramático que surgieron posteriormente. 

Características 

A ciencia cierta, el movimiento comenzó en Italia y luego llegó Inglaterra entre 1500 y 1688. Una de sus características principales es que en las obras narrativas del Renacimiento los autores no únicamente querían imitar el arte en el texto, sino que también esperaban modificar la realidad misma por medio de su expresión. Asimismo, reflejaron un espíritu de exploración y creación de escenarios poéticos, trágicos y dramáticos bajo la inspiración de las obras grecorromanas. 

Autores destacados

Como este movimiento floreció durante la invención de la imprenta, los escritores del Renacimiento pudieron dar a conocer sus obras en tinta y papel; algunos de los más destacados fue John Milton (1608-1674), un poeta y ensayista que triunfó con trabajos como Areopagitica (1644), Paraíso Perdido (1667), una de las obras más grandes de la literatura universal, y Paraíso Reconquistado (1671), su continuación. 

Por otro lado, está el padre del drama eterno: William Shakespeare (1564-1616), un poeta y dramaturgo que dejó en el mundo grandes trabajos como Hamlet (1603), MacBeth (1623) Romeo y Julieta (1597), Julio César (1599) y El Rey Lear (1783). A la lista de nombres sobresalientes se añaden Nicolás Maquiavelo (El Príncipe, 1532)  y Miguel de Cervantes (Don Quijote de la Mancha, 1605-15).

Clasicismo – Siglo XVII

El clasicismo literario surgió en el siglo XVI, pero terminó estableciéndose desde mediados del siglo XVII hasta el siglo XVIII. Durante este lapso, los autores moldearon su texto en forma de poesía épica, así como lo hicieron los griegos y romanos en la antigüedad; su era dorada fue durante las épocas del Renacimiento y la Ilustración. 

Características

Una de las principales características de las escuelas literarias del clasicismo es que en su escritura se basan en el tradicionalismo y generalmente dejaron de lado las innovaciones para mostrar su respeto por los escritores clásicos, al tal punto que los autores del clasicismo imitaban a sus antecesores porque consideraron que su forma de escribir ya era lo suficientemente perfecta.

Asimismo, obtuvieron inspiración en escritores griegos para crear obras cargadas de drama con una trama lineal y sencilla. Buscaban estilos con base en el decoro y descartaron cualquier nexo con el arte barroco y rococó. Esta es una de las escuelas de literatura que se enfocó en la perfección y en las novelas con poesía.

Autores destacados

Pierre Corneille (1606-1684) es uno de los principales autores del clasicismo literario y, de hecho, fue considerado el padre de la tragedia clásica francesa por obras como El Cid (1636), que rompió los esquemas aristotélicos y se aventuró a la tragicomedia; otras de sus obras notables fueron Melita (1630), La inocencia perseguida (1631) y Medea (1635).

Otro de los mejores autores que dio la definición de escuelas literarias del clasicismo Jean Racine (1639-1699), un dramaturgo francés conocido por su trabajo en cinco actos Andrómaca (1667), una obra que trataba sobre la guerra de Troya; otros de sus grandes dramas fueron: Alejandro Magno (1665), Berenice (1670) y Mitrídates (1673). Autores como Jean-Baptiste Molière (Tartufo, 1664) y Dante Alighieri (La Divina Comedia, 1307), también figuran como los mejores del género. 

Neoclasicismo – Mediados del siglo XVIII

La literatura neoclásica o literatura de la ilustración, se estableció entre 1660 y 1798, y se desglosó entre el período de la Restauración, la literatura Augusta (1700-1745) y la Era de Johnson (1745-1785) o Edad de la Sensibilidad. Por otro lado, esta es una de las corrientes o escuelas literarias que destacó por buscar un equilibrio entre la estructura y el sentido común. 

Características

La literatura neoclásica se caracteriza por una obra que siga un orden, estructura y una escritura precisa, destaca el conservadurismo y, en resumidas cuentas, es una oposición directa a las obras narrativas del Renacimiento, donde todo el positivismo era palpable y el hombre era bueno y heroico. En este caso, el hombre tiene defectos y virtudes e hicieron ver características como la moderación, el autocontrol y el sentido común.

Los escritores del período neoclásico también intentaron imitar el estilo grecorromano y como se desarrolló en medio de la era de la Ilustración, los autores neoclasicistas hicieron énfasis en la lógica y la razón. Además, trabajaron en obras orientadas hacia la gramática correcta y el estudio de las palabras (etimología).

Autores destacados

Los autores del movimiento literario hicieron distintos textos memorables que pasaban de la sátira a la parodia, los ensayos, las fábulas y el melodrama; algunos de los nombres que levantaron el género son Alexander Pope (1688 – 1744), el poeta inglés que hizo la traducción de la Ilíada de Homero (1715 a 1720) e hizo su Ensayo sobre la Crítica (1711), y Jonathan Swift (1667 – 1745), el escritor irlandés que escribió Cuento de una Barrica (1704) y su obra más famosa: Los viajes de Gulliver (1726), una sátira que cuenta de forma irónica cómo eran los viajes en la sociedad europea de ese entonces. 

Otros principales poetas del Neoclasicismo son Daniel Defoe (1660 – 1731), el periodista y escritor inglés que lanzó a la luz Robinson Crusoe, una obra que fue considerada la primera novela inglesa; Samuel Johnson (1709 – 1784), el escritor, poeta y lexicógrafo que creó el Diccionario de la lengua Inglesa en 1755, pero también concibió otros trabajos como La historia de Rasselas, príncipe de Abisinia (1759) y el Prefacio de Shakespeare (1765).

Romanticismo – Siglo XVIII

El movimiento literario del romanticismo se originó en Europa a finales del siglo XVIII, y se estableció hasta mediados del siglo XIX, como reacción al racionalismo y el empirismo, escuelas literarias de la Ilustración; a su vez, promovió el individualismo y la inspiración en los textos, así como la subjetividad del entorno. 

Características

El romanticismo, desde su concepción, se ha caracterizado por mostrar un mayor interés por la naturaleza y la expresión individual de las emociones e imaginación plena en las obras. Como una rama de ficción, el romanticismo se enfoca en un personaje principal, quien es se muestra ante el lector como un apersona, emocional con conflictos de la vida cotidiana.  Tiene un poco de expresiones góticas y pueden rayar en experiencias sobrenaturales y siniestras.

Autores destacados

Entre los principales poetas que hicieron los dibujos de movimientos literarios están William Wordsworth (1770-1850) el padre de todo el género que dio inicio al Romanticismo con su colección de poemas Baladas Líricas en 1798, pero también tiene otra obras como La abadía de Tintern (1798) y Poemas de Wordsworth (1879); y Samuel Taylor Coleridge (1772-1834), el poeta y filósofo inglés que fue gran amigo de Wordsworth. Destacó con obras como ​Balada del Viejo Marinero y Este Árbol de Lima Enrama mi Prisión, ambos de 1978. 

Otro de los autores del movimiento literario del romanticismo es Lord Byron (1788-1824), un poeta británico que escribió uno de los poemas románticos más famosos: Don Juan (1819). En este poema hablaba de un romance entre amantes; también tiene otros trabajos como La peregrinación de Childe Harold (1812-1818) que cuenta la historia de un viajero inteligente, guapo y malhumorado; se dice que es un poema semiautobiográfico.

Realismo – Siglo XIX

El realismo fue un movimiento artístico e intelectual de finales del siglo XIX que surgió como una reacción al Romanticismo que era considerado como una exageración de la fantasía y las emociones humanas. El realismo floreció en medio del auge de los movimientos de reforma social, así que en los textos se habló de problemas sociales, la vida rural en el campo y sus dificultades.  

Características

Este movimiento literario del siglo XIX estuvo caracterizado por su tendencia a la representación fiel de la realidad para mostrar lo más exactamente posible la vida de la pobreza y demás problemas sociales de la cotidianidad. Es por ello que la mayoría de los autores de las formas y corrientes literarias del realismo se enfocaron en la vida de la clase trabajadora del campo. 

Además, el realismo es uno de los ejemplos de movimientos literarios que destaca por tener personajes y entornos realistas, detalles amplios de los sucesos cotidianos, una historia que podría ser posible en la vida real del lector y también se utilizaban los dialectos reales de la zona; se le daba mucha importancia a la representación de la clase social.

Autores destacados

Como el realismo se expandió por toda Europa, en la lista de nombres destacados del romanticismo figuran Charles Dickens (1812-1870), el escritor de obras como La pequeña Dorrit (1857), Grandes Esperanzas (1861) y David Copperfield (1956); también George Eliot (1819-1880), una escritora inglesa que se hizo popular con ese seudónimo y por obras como Adam Bede (1859), Romola (1860) y El Molino del Floss (1869).

Por el lado de Francia, los representantes del realismo en las corrientes literarias fueron Honoré de Balzac (1799-1850) con obras como La Muchacha de los Ojos de Oro (1833) y Gustave Flaubert (1821-1880) con títulos como Madame Bovary (1856); mientras que en el lado de Rusia los más importantes fueron Fyodor Dostoyevsky (Crimen y Castigo, 1866) y Leo Tolstoy (Anna Karenina, 1878).

Naturalismo – Finales del siglo XIX

El Naturalismo, qué es una escuela literaria que nació del realismo (al igual que el regionalismo) se produjo entre 1880-1930, para ser uno de los movimientos literarios que apostó a la objetividad, como una contraparte del romanticismo de las novelas y cuentos. El periodo del Naturalismo se influenció por ideales filosóficos como el existencialismo y el determinismo social.

Características

Una de las principales características del naturalismo es que los autores representan la realidad de los personajes en situaciones reales, muestran diferentes conflictos personales y sociales que, por lo general, no pueden resolverse mediante el libre albedrío, sino que los personajes tienen finales trágicos o lamentables. 

En síntesis, la corriente naturalista deja ver cómo los protagonistas se desenvuelven y se ven afectados según su clase social (clase baja), las duras realidades de la naturaleza y la sociedad, la lucha por las emociones internas, la moral y los conflictos pasionales. Además, los escritores tomaron prestadas algunas de las innovaciones estilísticas del realismo, pero decidieron ser más objetivos con respecto a la experiencia humana.

Autores destacados

Émile Zola (1840-1902) fue uno de los creadores del movimiento literario. Este novelista y dramaturgo francés se hizo famoso por obras como Les Rougon-Macquart (1871-1893) una colección de 20 novelas que sigue la historia de dos familias distintas, una adinerada y otra empobrecida, pero por cosas de la vida, cada una se topa con el fracaso. 

A su vez, el estadounidense Frank Norris (1870-1902) se estableció con obras como El pulpo (1901), una novela que habla de los poderes económicos y sociales en la producción, distribución y consumo de trigo en California. Stephen Crane (1871-1900) también fue otro de los representantes estadounidenses del periodo del Naturalismo, gracias a trabajos como  Maggie, una Chica de la Calle (1893), una novela que describió la miseria absoluta de aquella sociedad.

El modernismo – Siglo XX

La escuela literaria del modernismo fue predominante del siglo  XX y abarcó un pensamiento social, expresiones culturales artísticas que rompieron los esquemas tradicionales en la Europa a mediados del siglo XIX, y se apoyó en los desarrollos científicos y tecnológicos que llegaron con la Revolución Industrial. En la literatura, el modernismo se enfoca en la ficción con un estilo preciso que narraba  escenarios culturales, sociales y personales que, a menudo, incluían hechos traumáticos. 

Características

La literatura modernista tenía un estilo de escritura que se identificó como flujo de conciencia, el cual consistió en la narración orgánica del pensamiento de uno o más personajes. Asimismo, representaron la complejidad de la vida moderna contada con detalles lúcidos y nítidos en distintos escenarios (modelo no lineal), así como en la ficción realista. También mostraron las experiencias personales como una verdad universal. 

Además, muchos poetas modernistas optaron por el verso libre, que no sigue un esquema de rima consistente, patrón métrico o forma musical. También hicieron uso del simbolismo y las imágenes para ayudar a ilustrar mejor las ideas para el lector.

Autores destacados

David Herbert Lawrence (1885-1930) fue uno de los autores del modernismo que exploró la desilusión de las secuelas de la industrialización, y lo mostró en novelas como Mujeres enamoradas (1920) y El amante de Lady Chatterley (1928) dos obras que desafiaron las costumbres de la época al exponer temas más sexuales.

Otro autor es Franz Kafka (1883-1924), quien en sus obras plasmó la realidad con bases surrealistas, algo que quedó en evidencia en La metamorfosis (1915), que narra la historia de un hombre corriente que se transforma en un escarabajo.

Virginia Woolf (1882-1941) también alcanzó la fama con obras como La Señora Dalloway (1925) y Al Faro (1927), obras en las que destacaron el flujo de conciencia, las emociones y complejidad del monólogo interior del personaje. Asimismo, James Joyce (1882-1941)  alcanzó la fama con sus historias cortas y experimentales como Dubliners (1914), que es una colección de 15 cuentos, en los que el autor hace un análisis de la vida de la clase media irlandesa a principios del siglo XX. 

Posvanguardismo – Mediados del siglo XX

El movimiento literario del posvanguardismo nació en Hispanoamérica a mediados del siglo XX, aproximadamente en la década de 1940. Esta corriente literaria se estableció para ser la contraparte de un movimiento literario dominado por la poesía clásica y se enfocó en hacer avances e innovaciones con el uso de figuras retóricas del vanguardismo aplicadas a la modernidad. 

Características

Las corrientes literarias vanguardistas estuvieron caracterizadas por el distanciamiento de la subjetividad del romanticismo y se enfoca en la objetividad declarada del naturalismo.

Además, los autores del posvanguardismo tienden a ser muy descriptivos en cuanto a los ambientes y entornos de la narrativa, hablan de las distinciones entre clases sociales, le dan valor a la realidad y a las fuentes de conocimiento y también se enfocan en mostrar una parte de la sociedad rural; incluyen drama, escenarios locales y prefieren que se establezca la búsqueda de la verdad en la historia.

Autores destacados

Entre varios de los autores del posvanguardismo podemos nombrar al ensayista y diplomático mexicano, Octavio Paz (1914-1998), quien ha sido aclamado como uno de los máximos representantes del género por obras como El Laberinto de la Soledad (1950) y Piedra de Sol (1957). También le sigue José Lezama Lima (1910-1976), un poeta y ensayista cubano que se hizo su camino en el posvanguardismo con trabajos como Muerte de Narciso: antología poética (1937) y Paradiso (1966). 

El poeta e intelectual chileno, Nicanor Parra (1914-2018) fue otra de las caras que elevó al género con obras como Canción sin cancionero (1937), Versos de salón (1962) y Sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1977). Por su parte, el escritor chileno, Gonzalo Rojas (1916) representó al movimiento con trabajos como La Miseria del Hombre (1948), Contra la Muerte (1964) y Antología del Aire (1991).

Posmodernismo – Finales del siglo XX

El movimiento posmoderno se asentó a finales del siglo XX y aplicó innovaciones en la ficción, la desilusión y la disrupción con una forma de escribir basado en una mezcla de figuras literarias y tipos de escritura para evitar que se pueda identificar si se trata de un poema o de una historia real. En todo caso la literatura posmodernista  es exagerada en sus narrativas, utiliza la  ironía del apogeo del Modernismo y, en cierto nivel, puede llegar a convertirse en parodia y tragicomedia.

Características

Una de las principales características del posmodernismo es que los autores dejaron a un lado la idea del significado absoluto y se apoyaron en la aleatoriedad. No siguieron un orden y utilizaron narradores inesperados para evitar que los lectores puedan dar con las claves importantes durante la historia. 

Asimismo, abrazaron el humor negro para darle otro sentido a la pérdida; aplicaron la ironía y una escritura ligera y divertida para tratar de confundir a los lectores; apuntó hacia formas de estilo collage, distorsión temporal y saltos significativos las locaciones. Otra de sus características es la experimentación con metaelementos en sus novelas y cuentos, y combinaron alta y baja cultura para abordar temas no tan apropiados. 

Autores destacados

John Barth (1930) es uno de los principales representantes del posmodernismo gracias a su crítica literaria The Literature of Exhaustion (1967) y obras como Giles Goat-Boy (1966), que presenta distintos descargos de responsabilidad ficticios al principio y al final, y de alguna forma indica que el libro no fue escrito por el autor, sino que fue ideado por una computadora. Por otro lado, Samuel Beckett (1906) también brilló con su “teatro del absurdo” y la desintegración de la narrativa en Esperando a Godot (1953), una obra existencialista que tiene a dos personajes que contemplan la espera de un personaje que nunca llega.

Asimismo, Italo Calvino (1923-1985) hizo lo propio con su novela Si en una noche de invierno un viajero (1979), una metanarrativa en la que el lector intenta descifrar de qué va el título y el cuerpo. Don DeLillo (1936) también es otra de las caras del posmodernismo con obras como Underworld (1997) una obra en la que un ejecutivo de publicidad en Nueva York se encuentra con la realidad del capitalismo y el consumismo. 

Puede ser que al final de esta entrada te preguntes cuántas corrientes literarias existen o cuáles son los movimientos literarios más importantes, pero lo cierto es que las escuelas literarias descritas en este texto tuvieron sus días de oro en los siglos correspondientes. Sin embargo, es necesario resaltar que todas sirvieron para moldear muchas de las formas de escribir en la actualidad, independientemente de cuáles son las escuelas literarias que pueden ser consideradas más relevantes para la literatura universal. 

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