Las Sin Sombrero

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Si oímos hablar de nombres como Federico García Lorca, Luis Cernuda, Jorge Guillén, Vicente Aleixandre, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Rafael Alberti o incluso Miguel Hernández, rápidamente pensamos en la Generación del 27. Y a la que habría que sumar otras celebridades de otras manifestaciones artísticas como Luis Buñuel o Salvador Dalí.

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Es notable y no puede pasar desapercibido la falta de mujeres en ese listado, como si no hubiera habido mujeres en el campo cultural de Espala en ese entonces. Es cierto que el papel de la mujer, no ya solo en España sino en el mundo, iba tomando protagonismo y su incorporación al mundo laboral y a la primera línea de la sociedad provocó un nuevo modelo de mujer, más participativa y ganando peso paulatinamente en la sociedad. Se iban incorporando al mundo intelectual rompiendo las normas sociales y culturales imperantes en la época en oposición a la tradicional visión y papel de la mujer. Querían tener voz propia en aquel mundo que les tocó vivir.

Pero si al igual que hicimos antes con esa lista de autores, mencionamos a Marga Gil Roëset (escultora y poeta), Concha Méndez (escritora), Maruja Mallo (pintora surrealista), Maria Zambrano (filósofa), M.ª Teresa León (escritora), Josefina de la Torre (actriz), Ernestina de Champourcín (escritoria), Rosa Chacel (escritora), Carmen Conde (escritora), Ángeles Santos (pintora), María Blanchard (pintora) o Margarita Manso (pintora y escritora) pocos las relacionarían como miembros de dicha Generación. Autoras que la historia ha silenciado o no ha puesto foco principal al igual que sus compañeros.

Y como tantas veces ha sucedido tuvieron que adoptar posturas transgresoras para hacerse notar. Como cuenta Maruja Mallo, «un día se nos ocurrió a Federico (García Lorca), a Salvador (Dalí), a Margarita (Manso) y a mí quitarnos el sombrero porque decíamos “parece que estamos congestionando las ideas”…». Este inocente gesto, realizado en un paseo por la madrileña Puerta del Sol (entre 1923 y 1925), acabó convirtiéndose en un acto de rebeldía que daría nombre a la etiqueta que reconocería, tardíamente por desgracia, a este grupo de mujeres ignoradas pero pertenecientes por derecho propio a la Generación del 27: Las Sin Sombrero.

Gesto inocente pero que como bien relata Mallo provocó una violenta reacción de algunos transeúntes: «nos apedrearon llamándonos de todo».

Crearon un grupo paralelo para conseguir su visualización, luz que las mostrase al mundo exterior, en el Lyceum Club Femenino, para conseguir ese espacio que parecía estar reservado solo a los hombres.

Pero, ¿qué sabemos de estas mujeres?. Posiblemente el gran público si conozca a María Zambrano o Rosa Chacel. Zambrano, filósofa malagueña vivió en el exilio continuando su actividad intelectual como filósofa, ensayista y profesora. Volvió a España definitivamente en 1984. Ganadora del Principe de Asturias en 1981 del Cervantes en 1989. Chacel, otra exiliada, ha destacado por su obra, tanto novela como poesía, publicando varios artículos en la famosa «Revista de Occidente». Falleció en 1994 y está enterrada en el Panteón de Personas Ilustres en Valladolid.

Marga Gil Roëset, fue la que más joven falleció, de familia bohemia y acomodada fue una joven de extraordinario talento que con 24 años ya empezaba a abrirse un hueco en el mundo cultural pero su momento cumbre como artista llegó al conocer al matrimonio formado por Juan Ramón Jimenez y Zanobía Camprubí que hicieron de cicerone para introducirla en el panorama intelectual. Se especula que estaba enamorada de Juan Ramón Jimenez y que el motivo de su suicidio (1932) habría sido la imposibilidad de hacer realidad ese amor.

Concha Méndez, poeta, dramaturga, guionista, editora, impresora y vendedora de libros, entre un sinfín de cosas, vivió también en el exilio primero en Francia y luego en México donde falleció.

Maruja Mallo se trasladó a Madrid desde su Lugo natal para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando donde conoció a Dalí, García Lorca, Buñuel, y otras «sinsombrero» como Méndez, Manso o Zambrano. Encuadrada en el movimiento surrealista fue su máxima exponente femenina. Volvió del exilio en 1965. Para Andy Warhol, los retratos de Mallo serían un precedente de lo que sería el Pop Art de los Estados Unidos.

M.ª Teresa León, por su parte, logró titularse como licenciada en Filosofía y Letras. Poeta, dramaturga, ensayista, intelectual y activista, compañera sentimental de Rafael Alberti lo que posiblemente eclipsaría un tanto su trayectoria.

Josefina de la Torre, fue más conocida en su versión de actriz que en la de poetisa. Sin embargo, hizo los méritos suficientes para que Gerardo Diego la integrara en su Antología Poética de 1934, siendo Josefina la segunda mujer en hacerlo. Fue de las pocas que no se exilió, y en 1940 llegó a ser la primera actriz del Teatro Nacional María Guerrero y, en 1946 tendría su propia compañía teatral.

Ernestina de Champourcín, de familia católica y tradicional fue posiblemente la más trasgresora del grupo. También vivió el exilio, Toulouse, París y México. Regresó a España en el año 1973. Su actividad se mantuvo cumplidos los noventa años, llegando a ser candidata al Príncipe de Asturias en su edición de 1992.

Carmen Conde, apoyada por su marido Antonio Olvier Belmás, logró interactuar con alguno de los nombres más eminentes de la literatura del momento como Gabriel Miró, Antonio Machado y, especialmente, Juan Ramón Jiménez. Por medio de Machado conocería también a Juan Guerrero Ruiz, Jorge Guillén, Pedro Salinas y Gerardo Diego, y demás.

Como a la mayoría de sus compañeras la guerra civil cercena sus aspiraciones pero sigue trabajando en Madrid. Ingresaría en la Real Academia Española en 1978, convirtiéndose en la primera mujer en hacerlo. Dos años después ganaría el premio Ateneo de Sevilla por la novela Soy la madre, así como el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 1987. Morirá en Majadahonda (Madrid) en 1996, afectada por la enfermedad de Alzheimer.

Ángeles Santos, expuso sus obras en París, Copenhague y Pittsburgh así como en la Bienal de Venecia de 1936. El surrealismo y el realismo mágico fueron la clave de su éxito. Actualmente sus obras se encuentran en el Museo Reina Sofía.

María Blanchard, conoció en el París de 1916 a pintores de la talla de Juan Gris, Pablo Picasso o Diego Rivera, llegando a formar parte del grupo artístico cubista, asimilando las características del movimiento al que aportaría las personales como el tratamiento del color. Murió de tuberculosis en 1932.

Margarita Manso, protagonista de la anécdota de la Puerta del Sol, decidió quedarse en España después de la guerra, con todas sus consecuencias en lo relativo a su arte y su carácter. Su carrera artística finalizaría con su matrimonio con Alfonso Ponce de León, falangista y pintor del vanguardismo, que fue asesinado en 1936. Aunque participaría en el diseño de la revista Vértice, de corte falangista.

«Somos lo que nos han hecho, lentamente al correr los años. Cuando estamos definitivamente seguros de ser nosotros, nos morimos. ¡Qué lección de humildad!»

(M.ª Teresa León)

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Antonio Taboada
Licenciado en Derecho (UCM) y Grado de Geografía e Historia (UNED).Autor de un blog, Historia Sin Pretensiones, siempre con ganas de aprender. La lectura y la historia dos de mis pasiones que compagino con un poco de deporte.

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