“¡De qué estáis hablando, qué me opongo!” Recorrido por los mejores cafés literarios

4.2
(6)

Novelty, Gijón, Pombo, Gato Negro o Fornos son nombres que siempre quedarán ligados al noble arte de la escritura.

En 1739 la Real Academia Española definía una tertulia como un “congreso de discretos”. Y, en el fondo, no es más que eso, un lugar en donde se confrontan ideas, secretos y ocurrencias, y en el que la grandeza de los participantes está en el intercambio de opiniones, dejando al margen sus prejuicios y sus rivalidades.

Se dice que cuando Unamuno acudía a una tertulia, mientras dejaba la boina en el perchero, anunciaba: “¿De qué estáis hablando? ¡Qué me opongo!”. Y es que si hay algo que caracteriza una buena tertulia es la pasión.

Don Miguel ejerció de contertulio en el famoso “Café Novelty”, en la plaza mayor de Salamanca. Por allí también pasaron Ortega y Gasset, Juan Benet o Carmen Martín Gaite. Se cuenta que en una de sus mesas Agustín de Foxá escribió su novela “Madrid, de Corte a checa”.

Su barra y sus sillas fueron también testigos de la historia viva de nuestro país y es que allí, en el año 1936, se fundó Radio Nacional de España.

En 1888 abrió el madrileño “Café Gijón”, que serviría de centro de operaciones a la Generación del 98. Fueron fieles a sus tertulias figuras tan destacadas como Ramón Valle-Inclán, Francisco Umbral, Federico García Lorca, Camilo José Cela e, incluso, la mismísima Mata Hari. Su indisoluble relación con la literatura cristalizó en el prestigioso premio Café Gijón.

Peor fortuna tuvo el ya desaparecido “Café de Fornos”, en la confluencia de las calles Alcalá y Virgen de los Peligros. De este establecimiento fueron incondicionales Azorín, Manuel Machado o Pío Baroja.

Los sempiternos del Viejo Continente

El café más antiguo de Roma es el “Antico Caffè Greco”, un lugar sobrio, a la vez que elegante. Allí dejaron su impronta imborrable intelectuales como lord Byron, Stendhal, María Zambrano, Orson Welles o Nikolai Gogol.

El preferido por los escritores checos era el “Café Slavia” –Kavaína Slavia–, donde se dejaban ver con asiduidad Frank Kafka y Josef Capek.

Tampoco faltan cafés literarios en la ciudad de las luces. Uno de los más famosos es “Les Deux Magots”, situado en el número 6 de la plaza de Saint-Germain des Prés. Entre sus paredes pasaron grandes tardes Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir.

En el corazón de Edimburgo se encuentra “The Elephant House”, el salón de té en el que una desconocida JK Rowling comenzó a escribir Harry Potter. Muy lejos de allí, en la península escandinava, está el “Gran Café de Oslo”, donde cenaba asiduamente Henrik Ibsen, el padre del teatro realista. Se cuenta que también lo frecuentó el pintor Edward Munch, que intentó pagar las consumiciones a cambios de alguna de sus pinturas.

Allende los mares

Al otro lado del Atlántico destaca el “Café Brasilero”, por donde pasaron figuras tan destacadas como Mario Benedetti o Juan Carlos Onetti. Todavía hoy, el turista advertido se puede sentar en la mesa favorita de Eduardo Galeano y tomarse un “café Galeano”.

Gabriel García Márquez, Octavio Paz, Porfirio Díaz o líderes de la revolucionarios de la categoría de Pancho Villa se dejaron ver por el célebre “Café la Ópera” en Ciudad de México. Un lugar icónico para los amantes de la literatura.

En nuestro particular recorrido no podíamos pasar por alto el neoyorquino “The White house”, por donde desfilaron Jason Mitchell, Dylan Thomas o Jack Kerouac. Este último, el autor de “En el camino”, fue expulsado en varias ocasiones por su mal comportamiento, hasta el punto que en la puerta del baño todavía se puede leer: “Jack, vete a casa”.

En “The White House”, al menos eso dice la leyenda, falleció Dylan Thomas en noviembre de 1953, después de consumir dieciocho vasos de whisky. Por cierto, fruto de la profunda admiración que sentía por este poeta el cantante Robert Zimmerman decidió cambiar su nombre y llamarse Bob Dylan.

Puntúa este contenido

Puntuación: 4.2 / 5. Votos: 6

Pedro Gargantilla
Médico, escritor y divulgador. Jefe de Medicina Interna del Hospital de El Escorial de Madrid. Profesor de la Universidad Francisco de Vitoria.

Contenido recomendado

Lo último

Otros están viendo…

Dejar respuesta

Deja tu comentario
Escribe tu nombre