La duquesa de Alba, duquesa por derecho

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La vida de la duquesa de Alba se resiste a calificativos que sepan hacerla justicia. No solamente su vida como tal es extravagante, sino también todo lo que debió ocurrir para que ella pudiese surgir.

Es impresionante ver cómo de las andanzas soterradas de los reyes en la antigüedad han derivado hoy en día inmensas fortunas en personas que para poseerlas no han tenido ninguna culpa, y que más bien cada día se sorprenden más porque cada día se enteran de que hay algo más.

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Es el caso de la Señora Cayetana Fitz-James, la Duquesa de Alba, quien es descendiente de un hijo natural del Rey Jacobo II de Inglaterra. Incluso, algo que ella debe saber seguramente, ese apellido Fitz quiere decir «hijo natural de», pero ella lo llevó siempre con mucho orgullo.

Trasfondo familiar

Jacobo II Rey de Inglaterra, además de haber tenido ocho hijos con Ana Hyde y 12 hijos con María de Módena, ambas esposas legítimas, tuvo aproximadamente diez hijos ilegítimos, entre ellos un varón llamado James Fitz-James («Hijo de James». «James» es Jacobo en ingles), que lo tuvo cuando todavía no era Rey, con su amante Arabella Churchill, una hija de Sir Winston Churchill, antepasado del primer ministro Winston Churchill.

James, nacido en Francia, a los 25 años contrajo su primer matrimonio con la noble holandesa Honora de Burgh, con quien tuvo un solo hijo, llamado Jacobo Francisco Fitz-James (1696-1738), quien nació y murió en Nápoles.

Este señor era primo segundo de la XIII Duquesa de Alba (España), María del Pilar Teresa Cayetana de Silva Alvarez de Toledo, quien al morir no dejó descendencia, por lo que el Rey Fernando VII ordenó que el hijo de Jacobo Francisco, Carlos Miguel Fitz-James Stuart (1802-1835), la sucediera en el ducado.

Fue de esta manera que la casa Fitz-James Stuart (inglesa) se entroncó con la casa de Alba (española), siendo Carlos Miguel el XIV duque de Alba, título nobiliario que después de cuatro generaciones termina cayendo sobre los hombros de María del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva (1926), la XVIII duquesa de Alba, más conocida como Doña Cayetana, Jefa de la Casa de Alba.

Doña Cayetana, para colmos, era única hija. Además de Cayetana tiene otros 17 nombres, entre ellos Alfonsa, en honor a su padrino (el Rey Alfonso XIII de España), pero ella dice que es el nombre que menos le gusta.

Su mamá estuvo enferma de tuberculosis durante seis años, y murió de eso mismo cuando ella tenía apenas ocho años, por lo que la terminaron de educar institutrices.

Historia reciente

Cuando estalló la Guerra civil española (1936) su familia se refugió en Londres, y el Palacio de Liria, asiento de la familia, fue casi que totalmente destruido por la aviación franquista, pero afortunadamente sus tesoros se salvaron pues días antes fueron trasladados a los sótanos del Banco de España.

Durante la segunda República española, su padre era embajador en Inglaterra, y fue cuando ella aprendió el inglés perfectamente, además del alemán, de manos de una institutriz alemana. También recibía clases de español. Al final de sus días, Cayetana hablaba cinco idiomas.

Cuando estuvo en Inglaterra, en plena segunda guerra mundial, tuvo oportunidad de visitar varias veces a su pariente Winston Churchill y llegó a jugar cartas con la futura reina Isabel II.

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La duquesa del Alba cabalgando un caballo en 1961 con su sirviente, Ángel Peralta (Fredrico Patellani, Public domain, via Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Su primer matrimonio fue, a instancias de su padre, con un ingeniero de apellido Irujo, hijo de un duque y una marquesa, con quien tuvo sus seis hijos. El hombre no se quería casar hasta no terminar sus estudios de ingeniería y ella le dijo: «¿cuál es tu afán de terminar eso si te voy a hacer duque?”. Se casaron y después él terminó su carrera. Fue una boda calificada como la más cara del mundo, en su época, no superada por la de la Reina Isabel II, celebrada dos meses después.

Enviudó en 1972 y se volvió a casar seis años después con un hombre once años menor que ella, ex sacerdote e hijo de madre soltera, hecho que causó una gran polémica. Luego de 23 años de matrimonio el esposo se le murió de un cáncer de laringe.

Siete años después, en 2011 y ya a sus 85 años, se casó por tercera vez con Alfonso Diez, un gran amigo de su anterior esposo, 2 años menor que ella, cuando nadie creía que Cayetana se podría volver a casar.

Tanto es así que, cuando murió Miguel Boyer, el esposo de Isabel Preysler, en los corrillos sociales de España se aseguraba que a sus 61 años Isabel Presley se podría volver a casar tranquilamente, porque si lo había logrado la Duquesa de Alba ella lo lograría más fácilmente.

Antes de casarse con Alfonso Diez lo hizo firmar la renuncia a la herencia en un autoconvencimiento muy profundo, y repartió antes el legado a sus hijos. «Alfonso solo me quería a mí. Ahora todo eso de la firma ya ha pasado gracias a Dios y a lo peleona que soy», dijo en relación al tema.

Curiosidades

Se dice que Cayetana es la mujer con más títulos nobiliarios de todas las épocas. Tuvo seis ducados, un condado-ducado, dos marquesados, veinte condados, 17 marquesados y un vizcondado.

Cayetana heredó propiedades por toda España, entre ellas el Palacio de Liria en Madrid y el Palacio de Las Dueñas en Sevilla; un caserón en San Sebastián y una propiedad en Cana Salada, Ibiza. Pero la más majestuosa de sus residencias es el Palacio de Monterrey, en Salamanca, provincia que contiene al ducado de Alba, además de la Casa Solar en el mismo ducado, que es parte de un castillo que nunca se terminó de construir. Todo esto la hizo poseedora de una de las fortunas más grandes de Europa.

En el 2011 , la duquesa adelantó el reparto de su herencia personal entre sus seis hijos, valorada en mil millones de euros, pero ella iba a continuar administrando y gerenciando el patrimonio. Al respecto dijo:

«Les he ayudado cuando ha hecho falta, pero ellos ya son mayorcitos»

Además de autora, también fue modelo, musa y mecenas. La casa Alba posee una colección de arte valorada en dos mil millones de euros, siempre administrada por ella. Poseyó dos tablaos flamencos en sus palacios, como buena admiradora y ejecutante de ese baile, y un estudio de pintura en su Hacienda Buena Vista.

Si Escocia se hubiese independizado del Reino Unido, ella hubiese sido una fuerte candidata al trono por ser descendiente de la dinastía Estuardo, reinante en Escocia por más de dos siglos.

Cayetana fue un producto de la monarquía española, donde heredó por derecho esa inmensa fortuna en bienes. Fue una mujer que no se caracterizó por ser bella, pero con mucha personalidad, y con un buen cuerpo, tanto que fue pintada y esculpida por artistas de gran renombre.

Publicó sus memorias en dos partes. Una en 2011 («Yo, Cayetana»), un libro poco revelador, catalogado de «decepcionante» por la crítica, y otra en 2013 («Lo que la vida me ha enseñado») cuando dijo:

«Como dijo el poeta, confieso que he vivido, en lo bueno y en lo malo, y aquí está esta página de mi filosofía de vida, para contarles lo que la vida me ha enseñado».

Cayetana es considerada ejemplo de vida, la cual llevó con mentalidad optimista hasta el final, siempre atada a principios católicos, protocolares y monárquicos, sin escándalos y sin mayores excesos más que los tolerables. En sus últimos días vivió con su marido Alfonzo de un palacio en otro. Murió a sus 88 años, con una voz precaria que casi no le salía y en silla de ruedas producto de serias dolencias, sin embargo, nunca perdió su buen humor y sus ganas de vivir.

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José Durabio Moros
Ingeniero civil y locutor. Mis pasiones son narrar, escribir y cantar.

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