La desaparición de la clase media y la tercermundización global

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La reducción o desintegración de la clase media es un fenómeno que afecta al planeta por entero, tanto a países desarrollados como en vías de desarrollo. Este evento se manifiesta en el empobrecimiento de las familias de renta media y su posterior distanciamiento con respecto a la clase socioeconómica más elevada.

El mundo ha sido testigo en los últimos años de un fenómeno socioeconómico que no es precisamente nuevo, que es la cada vez más notoria separación entre ricos y pobres, división que conduciría a la desaparición de la llamada “clase media” y a lo que algunos especialistas refieren como “tercemundización del planeta”, o “tercemundización europea” en críticas más localizadas.

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Uno de los especialistas que comparte esta tesis es Bernard Conte, economicista francés que escribió su libro La Tier-Mondalization de la Planete (La tercermundialización del planeta) en torno a esta premisa. De acuerdo a él, es posible rastrear los orígenes de esta ya comprobada desintegración de la clase media desde finales de los ochentas, periodo en que la economía financiera empieza a ser más determinante en el ámbito global.

El origen de la desintegración

De acuerdo con Conte, uno de los primeros factores de esta desaparición de la clase media habría empezado en 1979, cuando la Reserva Federal empezase a incrementar las tasas de interés, esto con el fin de controlar la inflación que afectaba la economía estadounidense. Dicho incremento de las tasas de interés daría lugar a un incremento de la demanda de dinero y, simultáneamente, a un encarecimiento del dinero de los centros de capital y una mayor dificultad en la obtención de crédito.

Lo anterior fue uno de los principales temores de los mercados europeos, y también para los países de América del Sur, que verían cómo sería más difícil el pago de la deuda externa. Esto, junto con la caída de los precios de las materias primas y de la energía, generó una importante reducción en los ingresos por concepto de exportación.

Lo anterior dio lugar en los ochentas a la crisis de la deuda y lo que se conoce como la “década pérdida”, un periodo donde la economía sudamericana no pudo crecer.

En este escenario, durante la década de los noventas los países sudamericanos estuvieron más abiertos a recibir la asistencia financiera del FMI para salir más fácil de las deudas acumuladas. En palabras más sencillas, se endeudaron para pagar deudas como parte de una estrategia que contemplaba, entre otras cosas, una mayor apertura a la globalización económica y una mejor integración subregional.

Para acceder a su asistencia financiera, el FMI generalmente condiciona a los países solicitantes a aplicar una serie de medidas en el seno de su economía de manera que corrijan sus problemáticas internas. Estos ajustes generalmente consisten en medidas de austeridad, como un recorte del gasto público y una disminución del salario, así como un incremento de los impuestos para elevar los ingresos fiscales.

En conjunto, estas medidas pueden generar consecuencias sociales negativas, afectando principalmente a la clase media, que se ve empobrecida.

Un ejemplo reciente de lo anterior es Grecia, que debió acudir al FMI y a un grupo de países europeos en 2010 en el marco de un rescate financiero. Grecia, que tenía para ese entonces una importante crisis de deuda, aplicó dichas medidas como sugerencia del ente internacional, lo que dio lugar, junto a otros factores, a un empobrecimiento pronunciado que se extiende al sol de hoy. Según Conte, este es un ejemplo de la supuesta “tercermundización europea”.

Signos de la desaparición de la clase media

Esta supuesta desaparición de la clase media está caracterizada por una serie de rasgos que, en conjunto, resultan en su transformación en una clase social empobrecida, y su distanciamiento con respecto a las personas y grupos con mayor riqueza. Tres de los más importantes son:

Precariedad laboral

La precariedad laboral es una característica común de la clase media en los países avanzados, pero también en aquellos que están en vía de desarrollo.

Básicamente, consiste en el ejercicio de un empleo insuficiente para el trabajador en lo referente a ingresos, pero también en cuanto a sus derechos laborales, probabilidades de ascenso laboral y social y beneficios sociales.

La precariedad laboral dificulta o impide de plano que la persona reúna el dinero suficiente satisfacer sus necesidades básicas y/o las de su familia y contar con el capital suficiente para fines más recreativos o secundarios. Esto produce un estancamiento o un empobrecimiento en la economía del sujeto y/o de su grupo familiar, así como un sentimiento de desrealización personal.

Dificultad para conseguir empleos de calidad

La precariedad laboral va de la mano con una creciente dificultad por encontrar empleos de calidad.

Esto obedece a varias causas, siendo una de ellas el elevado número de puestos de trabajo de alta cualificación y que han venido sustituyendo los empleos más accesibles y que eran característicos de la clase media del pasado, más sólida y estable. Esto ocurre en la transición hacia las llamadas “sociedades del conocimiento”, donde el know-how se encuentra mejor cotizado que las habilidades prácticas.

En términos concretos, los empleos de alta cualificación son más accesibles para las personas con titulación universitaria, mientras que las personas que solo han concluido secundaria (o no lo han hecho) encuentran mayores dificultades al momento de aspirar a un empleo que ofrezca los beneficios necesarios para su estabilidad económica. El elevado costo que tiene la Educación Superior en algunos países es un factor que limita la accesibilidad a una formación avanzada.

Inseguridad laboral

La inseguridad laboral se manifiesta, por un lado, en la incertidumbre respecto a la continuidad de una persona en un empleo específico, pero también da cuenta de la posible falta de campo u oferta laboral para una profesión en cuestión, lo que puede dejar al profesional en una situación de desocupación o de precariedad laboral.

Un ejemplo de lo anterior lo componen los puestos de trabajo amenazados por la creciente automatización en los procesos de producción, que es realizado por las empresas a fin de incrementar la productividad a cambio de una menor inversión en salarios y otros gastos concernientes a los trabajadores.

Las personas que pierden sus empleos se ven forzadas a ejercer trabajos distintos a los de su formación de manera que sigan percibiendo ingresos, aunque quizás no en la misma cantidad que antes.

Aunque la clase media todavía no ha desaparecido como tal, sí se puede hablar de un debilitamiento y reducción pronunciados de la misma de unos años hasta el presente a raíz de estos factores y otros.

En general, ha ocurrido un incremento en los precios de los bienes que caracterizaban esta clase socioeconómica, que ya no tiene la misma capacidad de ahorro en tiempos anteriores debido a aquello y también por una menor cantidad de ingresos económicos.

Este debilitamiento de la clase media es una de las premisas del argumento en torno a la tercermundización global en la medida en que los países que conforman el comúnmente llamado “Tercer Mundo” tienden a presentar una desigualdad económica muy notoria entre ricos y pobres, lo que da lugar a un estado de polarización en el marco de sus sociedades.

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