Cómo salir del sistema: guía práctica de autosuficiencia para salir del sistema capitalista y financiero

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Cada vez son más los que tienen la valentía de mirarse en el espejo y cuestionar el orden establecido, los que quieren hacer las cosas de forma diferente y salir de la rueda social, económica y laboral dentro de la que nos han obligado a correr. De un modo u otro, salir del sistema es posible, solo hay que saber cómo hacerlo…

Al entender el funcionamiento del sistema, comprenderemos que todo tiene que ver con nosotros mismos, con nuestra autosuficiencia. Esto es lo que nos llevará al progreso individual y colectivo, permitiéndonos salir del sistema, para dedicarnos a una labor que requiera de nuestro talento y creatividad. En caso contrario, difícilmente tendremos ingresos económicos estables. Ha llegado la hora de que aprendamos cómo salir del sistema y tomemos las riendas de nuestra vida laboral y económica.

Cómo salir del sistema

1. Cuidar de nuestra salud física y mental

Al menos una hora de meditación y de ejercicio deben ser parte de nuestra rutina diaria.

2. Cultivar nuestros propios alimentos

Tener un pequeño huerto para plantar frutas, hortalizas, legumbres y cereales.

3. Generar nuestros propios ingresos sin depender de nadie

Esto implica iniciar nuestro propio proyecto y hacernos cargo de nosotros mismos. Pero ¿cómo salir del sistema financiero? Emprender es la respuesta. La idea es tomar las riendas de nuestras finanzas y economía.

4. Poner en práctica el trueque

No es más que la acción de dar una cosa y recibir otra a cambio, especialmente cuando se trata de un intercambio de productos sin que intervenga el dinero. Esto evidenciará la ineficacia de los préstamos personales.

5. Educar a nuestros hijos desde casa enseñándoles a pensar por sí mismos:

Permitirles ser ellos mismos. Las materias adicionales que deberían enseñarse en el hogar son: nutrición, inteligencia emocional, creatividad, innovación, convivencia, oratoria, ventas, emprendimiento, inteligencia financiera y, por último, pero no menos importante, meditación y felicidad.

6. Invertir en nuestra educación

La mejor inversión que podemos hacer es en nuestra educación, pues la educación saca a relucir lo mejor que hay en el interior de cada persona. La educación es un modo seguro de invertir en nosotros mismos.

7. Cultivar el sentido del humor

Reírse de uno mismo es la mejor herramienta para lograr bienestar, y es que el sentido del humor es imprescindible para relativizar las tragedias, entendiendo que la vida sigue su curso sin tanto drama.

8. Ser coherente

lo más importante en la vida es predicar con el ejemplo, convirtiéndonos en agentes de cambio.

9. Tener integridad

Debemos de tomar decisiones que honren nuestros verdaderos valores, siendo fieles a nuestros principios. Se trata de hacer lo correcto aunque nadie nos esté viendo.

10. Ser auténtico

No hemos de permitir que los prejuicios de los demás nos impidan ser genuinos y originales.

11. Tener una vida más trascendente

No tenemos por qué tener un solo empleo, sino que podemos crear nuestro propio trabajo, dándole un sentido mucho más trascendente a nuestra dimensión profesional.

12. Innovar

Es esencial pensar en grande y estar verdaderamente comprometidos con la calidad y la excelencia, lo que nos convertirá en personas disruptivas.

13. Trabajar por la prosperidad

Radica en la importancia de estar en paz con el dinero y que el objetivo de nuestra profesión no sea el afán de lucro personal, sino el de crear riqueza y prosperidad para otros seres humanos.

14. Ser altruista

Consiste en poner nuestros talentos al servicio de los demás, comprendiendo que al hacer algo bueno para otros seres humanos, encontramos nuestro propio bienestar.

15. Ser rebelde

Cuestionar el orden establecido. Esto se logra cuando somos capaces de correr el velo del sistema y observar su rostro original.

16. Crear nuestra marca personal

No existe una sola manera de crear nuestra marca personal. Para hacerlo, debemos dedicarnos a lo que nos gusta, hacer lo que se nos da bien, detectar lo que el mundo necesita, invertir en nuestra formación, descubrir potenciales clientes y crear una propuesta de valor.

Consejos que debes seguir antes de empezar a salir del sistema

Antes de salir del sistema o, mejor dicho, para vivir en el sistema pero sin alimentarlo, la regla de oro es asumir que debemos hacer cambios en nuestro modo de vida. Esto nos llevará a vislumbrar cómo salir del sistema de riesgo. Por ello, conviene hacernos una seria de preguntas a modo de reflexión:

  • ¿Qué estás creando para tu futuro?
  • ¿Estás liderando tu vida o esperando a que otros te enseñen el camino?
  • ¿Estás tomando decisiones desde el miedo?
  • ¿Cuál es la intención detrás de tus decisiones? 
  • ¿Te estás acomodando al mundo externo para encajar?
  • ¿Estás tomando este tiempo como una oportunidad para crear algo nuevo?
  • En tu mundo ideal, ¿qué creerías sobre el dinero, la abundancia, el futuro, la salud y tu vida?

Al responder estas preguntas percibiremos que la realidad es nuestra responsabilidad. La humanidad ha llegado a un punto de inflexión, lo que demuestra que ya no se trata de preocuparse por hacerse famoso, respetable, poderoso y millonario.

Hay que empezar a preocuparse por la felicidad, el bienestar y la satisfacción, tratando de servir a los demás e inspirando cambios positivos en nuestro entorno. Al parecer, esta es la única salida para preservar a una humanidad que corre el riesgo de desaparecer.

En definitiva, el hombre nuevo tiene que ser capaz de dejar de ser un hámster en una rueda. Hay que adaptarse a nuevas situaciones todos los días, porque el mundo, nos guste o no, está cambiando a toda prisa y en el futuro que nos espera, nadie será esclavizado. Este es el mayor reto que hoy nos pone a prueba a todos, pues como dijo Charles Darwin:

Las especies que sobreviven no son las más fuertes ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio”.

Definición de sistema

Son los condicionamientos e intereses impuestos por las instancias de poder dentro de la sociedad con el único propósito de esclavizarnos. El sistema está conformado por las instituciones capitalistas, financieras, laborales, educativas y gubernamentales que nos conducen.

No cabe duda que, hoy por hoy, la humanidad se ha extraviado y tal vez la causa sea el sistema. De hecho, la civilización ha sido muy hábil para fabricar distopías en lugar de buscar utopías.

En un mundo materialista, donde la consciencia y la felicidad son dos caminos esenciales cada vez menos transitados, la sociedad se sigue mostrando indiferente ante la desigualdad, la pobreza, la guerra, el hambre, las epidemias y las injusticias. De hecho, nos encontramos inmersos en una sociedad adicta a la tecnología y a los programas de televisión. Ello se debe en gran medida al sistema impuesto desde afuera.

Al respecto, el psicoanalista e investigador argentino José Luis Parise ha dicho que el ser humano no puede seguir dependiendo de que le arreglen las cosas desde fuera. Por ello, el que quiere ser libre, no puede depender de nadie. Nos han educado, casi domesticado, para creer que lo externo nos va a resolver los problemas, que la economía y la política van a variar y que la ciencia o la religión nos van a resolver los problemas.

Todo lo forzado es erróneo. Los seres humanos hemos de vivir libres, sin ataduras. Solo de esa manera conseguiremos vivir en armonía con nuestro entorno y alcanzar la plenitud. Según la filosofía de Tao Te Ching, un libro poético, críptico, que lleva de moda más de 2.000 años:

“Aquello que nos cuesta, que no nace de la pasión, es erróneo”.

Todo niño nace con la necesidad de crecer y tomar las riendas de su vida, pero desde la infancia hasta la adultez, el capitalismo para niños, le restringe su creatividad, sus talentos innatos y su capacidad de soñar, llenándole la mente para que piense que la necesidad de crecer significa tener más dinero y ocupar el primer lugar en todos los terrenos. A eso le llamamos “éxito”.

En la antigüedad, cuando no existía el sistema, la gente tenía de una forma natural una actitud contemplativa. La vida no presentaba complicaciones. La gente lograba equilibrar su vida personal con la laboral, pues tenía tiempo para sentarse tranquilamente a descansar, a mirar las estrellas, los árboles, o escuchar el canto de los pájaros.

Es decir, para hacer aquello que realmente les proporcionaba satisfacción y felicidad. En nuestros días, disponer del tiempo para hacer ese tipo de actividades de forma relajada, es un verdadero lujo del que pocos disfrutan y ni hablar de aquellos que aún no tienen idea de cómo salir del sistema.

Lamentablemente, el capitalismo nos impone creencias limitantes que aspiran a la perfección y que glorifican las apariencias. De hecho, la mayoría de las personas desconocen cómo salir del sistema capitalista.

Sobre esto, hay una historia del famoso rey macedonio Alejandro Magno y el origen de la frase “manos vacías” que aquí te compartimos:

“Cuenta la leyenda que, en su lecho de muerte, el rey pidió tres deseos a sus más fieles sirvientes y generales. Lo curioso es que estas tres peticiones aún siguen muy vigentes, pues el monarca convirtió el acontecimiento de su funeral en toda una enseñanza de vida. Los tres deseos exigidos por el sabio rey para su funeral fueron los siguientes: 1) Que su ataúd fuese transportado a hombros por los médicos más eminentes de la época; 2) Que en el trayecto hacia la tumba fueran esparcidos los tesoros más valiosos que llevaba en su cartera: desde piedras preciosas hasta los oros más puros y 3) Que se dejasen al descubierto sus manos, balanceándose fuera de su ataúd y a la vista de todo el pueblo. Ante estas peticiones, un general muy cercano le cuestionó. A lo que Alejandro respondió: Deseo que los más ilustres médicos me transporten para demostraros que, ante la muerte, no poseen el poder de curar. Quiero que los bienes conquistados durante mi larga vida sean depositados en el suelo para mostraros que los bienes materiales aquí permanecen. Exijo que mis manos se balanceen al viento, para enseñaros que venimos a este mundo con las manos vacías y partimos de él con las manos vacías…”

La moraleja de esta historia es aleccionadora, pero parece que nadie ha aprendido nada de esas manos vacías, porque en las épocas posteriores a Alejandro Magno, la humanidad ha seguido haciendo lo mismo, si bien de distintas maneras.

Actualmente, el sistema se encuentra al borde del abismo. Prueba de ello es que el mundo que consideramos “actual” no es más que la repetición de todo lo que la humanidad jamás resolvió en el pasado.

Ventajas del sistema

La era industrial marcada por la relación de dependencia laboral, significó la sistematización de procesos y el comienzo de la producción en masa.

La nueva era digital o tecnológica significa la posibilidad de trabajo independiente. Esto permite el surgimiento de profesionales autónomos, freelancers o emprendedores y startups.

Nunca antes en toda la historia de la humanidad había sido tan fácil y barato iniciar nuestro propio proyecto online. Gracias a internet y al imparable comercio digital, el mercado laboral es cada vez más global.

Se nos paga por aportar valor, crear riqueza y lograr resultados. No siempre el objetivo profesional ha de ser ganar dinero, sino crear riqueza. Es entonces cuando el dinero aparece como resultado.

La actitud emprendedora nos permite descubrir nuestros talentos y hacer lo que nos gusta: aquello para lo cual somos buenos. Se trata de una inmejorable oportunidad para desplegar el potencial que reside en nuestro interior y encontrar nuestro lugar en el mundo.

Gracias a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, disponemos de un sinfín de herramientas digitales y aplicaciones informáticas que facilitan nuestra capacidad de aportar valor sin necesidad de intermediarios (Canva, InVideo, Mailchimp, Hootsuite, etc.)

La educación online está al alcance de todos, permitiéndonos la formación constante, adquiriendo las habilidades y los conocimientos necesarios para poner en marcha nuestro propio proyecto laboral.

Desventajas del sistema

El sistema económico en general y el mercado laboral en particular están gobernados por la inestabilidad y la incertidumbre, convirtiendo al ser humano en esclavo del trabajo.

Nuestro nivel de insatisfacción personal es mucho más alto, porque tenemos más deudas bancarias e impagos con obligaciones que atender y no alcanzan los ingresos de un solo trabajo.

No nos basta con dedicar unas horas a garantizar nuestro alimento, sino que necesitamos trabajar un buen número de horas para ganar dinero suficiente para sobrevivir en el sistema que hemos creado.

La sociedad cada vez libera más tiempo gracias a la productividad que permiten los avances tecnológicos, pero paradójicamente cada vez obliga a más gente, con más intensidad y con mayores niveles de dependencia, a tener que trabajar por un salario para poder pagar por cosas por las que antes no tenía que pagar.

El sistema genera sutiles formas de explotación surgidas del deseo de poder para constreñir la libertad de pensamiento y actuación del individuo. Incluso, si no fuera por el sistema, el ser humano sería capaz de tomar consciencia, logrando pensar y actuar por sí mismo, sin depender de nadie.

El sistema nos enseña a competir, a compararnos con los demás. Nos enseña la violencia, la lucha. Nos enseña que no importan los medios, que lo que importa es el fin, que el éxito es el objetivo.

Condicionados e influenciados por el sistema, hemos creado una economía regida por un método monetario cuyo crecimiento económico –por medio del afán de lucro de las corporaciones– está provocando la destrucción la naturaleza y, en consecuencia, abriendo la posibilidad de que nos extingamos como especie.

El sistema impuesto por la civilización humana está poniendo en peligro la salud de la Tierra. El planeta sigue alterando su temperatura e incluso su composición química, poniendo en riesgo nuestra existencia.

La mayoría de los Estados están en quiebra, completamente endeudados. No en vano gastan cada año mucho más de lo que ingresan. El modelo productivo basado en el consumo materialista y el crecimiento económico ilimitado forjado a base de deuda son insostenibles. No hay duda que no podemos seguir siendo esclavos del sistema.

Vivir fuera del sistema

Si pudiéramos hacer una definición de salir del sistema, diríamos que significa cuestionar el orden social establecido y tomar distancia del mismo. Si bien es cierto que es prácticamente imposible vivir fuera del sistema al 100%, podemos aprender a coexistir con él.

Si nos remitimos a lo que ha venido sucediendo a lo largo de la historia de la humanidad, todo apunta a que se avecina un colapso del sistema, por eso resulta impostergable salir del sistema.

Así, la transformación del sistema siempre comienza con el cambio de mentalidad de los seres humanos. Solo al asumir que somos creadores de nuestra propia realidad conseguiremos inspirar cambios en nuestro entorno.

Nuestras actuales circunstancias marcadas por el apremio y la perplejidad, son la necesaria crisálida a través de la que millones de orugas podemos convertirnos en mariposas. Eso solo se logra saliendo del sistema, con autosuficiencia. Dejando atrás la mentalidad de empleados y convirtiéndonos en emprendedores.

Ventajas de salir del sistema

La autorrealización, entendida como el logro efectivo de las aspiraciones u objetivos vitales de una persona por sí misma, así como el orgullo y la satisfacción que siente por ello.

La reinvención profesional que involucra iniciar un proyecto como emprendedores. El emprendimiento on-line es una excelente oportunidad de negocio. Al convertirnos en emprendedores generamos nuestros propios ingresos sin ser esclavos del dinero y con ello, podremos eliminar deudas.

Descubrir para qué valemos y al hacerlo, detectamos nuestro verdadero valor en el mercado, encontrándole sentido a lo que hacemos.

Nos atrevemos a salir de la zona de comodidad en la que estábamos meciéndonos, anestesiados. De pronto sentimos que sabemos cómo salir de Matrix (referencia a la película).

Nos conectamos con la necesidad de cambio y la motivación de conocernos mejor.

Nuestra nueva prioridad es saber quiénes verdaderamente somos, iniciando una búsqueda para descubrir el auténtico propósito y sentido de nuestra vida. Y esto se logra con autoconocimiento, lo cual implica dejar a un lado nuestro ego, ese que quizás necesitábamos en la infancia como mecanismo de protección, pero que en la adultez, resulta improductivo.

Desventajas de salir del sistema

¿Te imaginas viviendo sin electricidad? ¿Sin agua corriente? ¿Sin internet? ¿Sin dinero? Es casi imposible, pero no por ello deja de ser viable. Aún así, lo más recomendable no es tratar de acabar con el sistema, sino aprender a vivir en él pero sin nutrirlo.

Quizás el precio de salir del sistema sea que los demás nos etiqueten como “lobo estepario” pero, como decía Steve Jobs:

“No dejes que el ruido de las opiniones de los demás acalle tu voz interior”.

A diferencia del resto de animales, los seres humanos gozamos de consciencia y, por ende, de la capacidad de elegir quiénes podemos ser y de qué manera queremos vivir. Cada vez hay más gente despierta. Se trata de un fenómeno masivo, lo que implica que estamos estudiando cómo salir del sistema y, pese al colapso del mismo, paradójicamente, estamos siendo testigos de una época verdaderamente extraordinaria. Es el mejor momento para dar el paso.

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