Manifestaciones, orden público y técnicas antidisturbios

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Este artículo te permitirá conocer de manera precisa lo relacionado a las manifestaciones y las técnicas aplicadas por los organismos de seguridad competentes en caso de protestas violentas, a fin de preservar el orden público.

Una de las exhibiciones públicas más conocidas en todo el mundo son las manifestaciones, que son un grupo de personas con un interés en común, ya sea político, económico o social, y que por medio de este tipo de concentración, expresan su aprobación o rechazo ante las decisiones tomadas en torno a dichos intereses o hacia una persona o personas influyentes en los mismos.

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Aunque originalmente dichas reuniones tienen un carácter pacífico, pueden tornarse violentas en el transcurso de las protestas, lo que hace necesario disuadir a los manifestantes para garantizar el orden público. Es por ello que se ha hecho necesario la conformación de las fuerzas del orden, generalmente cuerpos especiales de la policía, quienes a través de técnicas y tácticas antidisturbios, se encargan de dispersar toda manifestación violenta para preservar la seguridad ciudadana.

A pesar de que el derecho a manifestar en las calles está reconocido dentro del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1976, algunos países han tomado la drástica decisión de restringir e, inclusive, prohibir las protestas. Un ejemplo de ello ocurre en Grecia, cuyas calles de su capital, Atenas, han sido testigo en los últimos años de que en repetidas oportunidades se enfrenten manifestantes con policías, ocasionando fuertes agresiones tanto de las fuerzas del orden como de los protestantes.

En el caso de España, la Constitución acepta el derecho de reunión y manifestación, siempre y cuando se haga pacíficamente y sin perturbar la seguridad y el orden público. Si dicha protesta da un giro violento, la responsabilidad de restablecer el orden interno recae en cuerpos especializados en técnicas antidisturbios, dependiendo de la región donde se generen los hechos. Las Unidades de Prevención y Reacción, Unidades de Intervención Policial, Área de Brigada Móvil y la Brigada Central de Intervención son algunas de las fuerzas de seguridad que existen en el país.

¿Cómo actuar a fin de llevar a cabo una manifestación pública?

Como se ha hecho mención, el derecho a manifestarse libremente es reconocido en la Constitución española, pero para celebrar este tipo de expresiones, los organizadores de la protesta o marcha primero deben notificar de la misma a la autoridad gubernativa correspondiente, esto con el objeto tanto de garantizar la seguridad de los participantes como la de la ciudadanía en general. Por tratarse de un ejercicio libre, quienes traten de impedirlo o perturbarlo pueden ser sancionados con multas o hasta con prisión.

Hay casos en los que la autoridad gubernativa considera, con fundamentación válida, que la manifestación a efectuarse podría tener graves consecuencias para la ciudadanía y los bienes de la localidad donde pretende celebrarse, por lo que la opción más factible para evitar algún peligro será prohibir o posponer la protesta.

Si, a pesar de esta restricción, los promotores llevan a cabo la celebración de la manifestación, haciendo caso omiso a las advertencias, corren el riesgo de ser sancionados por la autoridad correspondiente.

Ahora bien, de aprobarse la manifestación, la misma debe seguir las instrucciones ya expuestas, con la finalidad de que tenga carácter legítimo. Para garantizar la seguridad tanto de los presentes en la protesta como del mantenimiento del orden público, serán destinadas fuerzas de seguridad para hacer cumplir este paso, vigilando en todo momento su desarrollo.

Técnicas y tácticas antidisturbios: ¿Cuándo se aplican?

Manifestaciones + Agentes-Bridaga-Movil-Mossos-Esquadra
Agentes del Área de Brigada Móvil de los Mossos d’Esquadra, policía autonómica de Cataluña, 2012 (Sergio Uceda, Creative Commons Atributtion 2.0 Generic)

Este punto resulta muy importante saberlo. El mantenimiento del orden público resulta ser una de las tareas con mayor complejidad para los cuerpos policiales especializados en la materia, por el hecho de que deben preservar el equilibrio entre avalar el derecho al libre ejercicio de la manifestación pública y la de brindar seguridad tanto de los protestantes como de los ciudadanos en general.

Por tanto, el entrenamiento de estas unidades especiales es fundamental, ya que permiten a los agentes saber actuar en casos donde la manifestación cobra carácter violento.

Para saber manejar estos casos, existen técnicas y tácticas antidisturbios que deben aplicarse progresivamente, dependiendo de la magnitud de la rudeza en la protesta. Una de las más destacadas es el equipamiento que cuentan estas brigadas de seguridad, diseñados especialmente para la disuasión de las manifestaciones violentas.

La prevención del disturbio es el momento en donde se advierte a los manifestantes sobre la presencia policial en la zona, vigilando de cerca los hechos, ya sea a pie, por vía aérea, a través de videos o monitoreando las redes sociales y comunicaciones móviles.

En esta etapa se limita el movimiento del tránsito tanto peatonal como automotor para evitar un acercamiento al lugar donde se efectúa la manifestación, esto con el fin de garantizar la seguridad e integridad de la ciudadanía ante una hipotética escalada de la situación.

En este momento puede intentarse la negociación entre agentes policiales y protestantes, con el fin de lograr una conciliación y eludir los disturbios. Si no hacen efecto las técnicas antes mencionadas y se generan los disturbios, las fuerzas del orden entran en acción, entrando directamente en la fase de dispersión.

En esta etapa, es común la formación de los agentes policiales, siendo los de la primera línea los equipados con protección corporal y escudos, en contacto directo con los protestantes; y una segunda línea de apoyo como refuerzo. Asimismo, se usan armamentos de carácter disuasivo, tales como balas de goma o gases lacrimógenos.

El uso progresivo de la fuerza va a ser un factor determinante para lograr con éxito disolver los disturbios, tanto por las unidades de a pie como por las motorizadas.

Una vez asegurada el área, se ejecuta la fase de evaluación, en donde se inspecciona los daños materiales y los perpetrados hacia las personas.

Aunque estas técnicas son las más comunes para dispersar manifestaciones, algunas de estas protestas han conllevado a fuertes agresiones por parte de los policías hacia los participantes y viceversa, hecho denunciado en varias oportunidades. Por ello es que resulta de vital importancia conocer los pasos para celebrar una manifestación pública en paz y sin ningún daño.

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Referencias:

  • Della Porta, D., & Reiter, H. (2013). Policing Protest. In The Wiley-Blackwell Encyclopedia of Social and Political Movements, edited by Snow, D., Della Porta, D., Klandermans, B., McAdam, D., 937–43. Malden: Wiley.
  • Jaime-Jiménez, O., & Reinares, F. (1998). The Policing of Social Protest in Spain: From Dictatorship to Democracy. In Marx G. (Author) & Porta D. & Reiter H. (Eds.), Policing Protest: The Control of Mass Demonstrations in Western Democracies (pp. 166-187). University of Minnesota Press.

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