Operación Asado, la macabra forma de ocultar las atrocidades de la dictadura argentina

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La historia política de América Latina se caracteriza por tener varias dictaduras que aprovecharon diferentes contextos sociales para instalarse en el poder. En Argentina hubo 6 dictaduras, 4 fueron provisionales, pero 2 se instalaron de forma permanente: en 1966 y 1976, siendo la última la que más marcaría a la sociedad.

El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas protagonizaron un nuevo golpe de Estado: destituyeron a la presidenta constitucional de ese entonces, María Estela Martínez de Perón, quien alcanzó el poder después del fallecimiento de su marido Domingo Perón, imponiéndose una Junta Militar que estaba formada por 3 comandantes de las Fuerzas armadas: el general Jorge Rafael Videla (Ejército), el almirante Emilio Eduardo Massera (Marina) y el brigadier Orlando Ramón Agosti (Aeronáutica) estos militares llamarían al periodo como “El Proceso de Reorganización Nacional”.

Operación Asado: Emilio Eduardo Massera, Jorge Rafael Videla y Orlando Ramón Agosti
Emilio Eduardo Massera, Jorge Rafael Videla y Orlando Ramón Agosti. (STR New / Reuters).

Esta dictadura se caracterizaría por contar con el apoyo de diferentes sectores: la sociedad rural, diferentes grupos financieros, el sector más conservador de la iglesia Católica y diversos medios de comunicación. También reuniría por primera vez en un golpe al Ejército, la Fuerza Aérea y la Armada.

Pero lo que marcó esta época fueron las múltiples desapariciones, torturas y asesinatos de personas, en su mayoría eran injustificadas y sin ninguna evidencia, esto con el objetivo de disciplinar a la sociedad y eliminar a cualquier tipo de oposición al Gobierno pues para la época había varias guerrillas que se les oponían, siendo los más destacados los montoneros. Pero el término “subversivo” paso a englobar también a los músicos, sindicalistas, gremios, trabajadores y en especial estudiantes quienes fueron las principales víctimas.

Detenciones y torturas

Se formaron numerosos centros clandestinos de detención, fueron aproximadamente unos 500 que funcionaban en sedes policiales, unidades militares, escuelas, hospitales y fábricas donde se retenía, torturaba y se asesinaba a los detenidos sin que sus familiares supieran más de ellos. Generalmente, los secuestros ocurrían a horas de la noche, los efectivos entraban a las casa y se llevaban a los sospechosos, les tapaban la cabeza y les hacían subir en coches sin identificación para trasladarles a estos centros de tortura, el más famoso fue la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA).

Operación Asado: Escuela Mecánica de la Armada (ESMA)
Escuela Mecánica de la Armada (Adam Jones, Ph.D. / Creative Commons)

Las formas de tortura eran variadas, uno famoso fue el “submarino” que consistía en sumergir al detenido en agua caliente, y cuando se le caía la piel, lo metían en un inodoro. La violencia se ejercía sin importar si fuera hombre, mujer o un anciano.

Era común aplicar electrochoques con una picana eléctrica en los genitales, en algunos casos quemándoles los testículos a los hombres y en otras aplicándole los choques en los senos de las mujeres. Los golpes, las humillaciones y los abusos sexuales eran parte del día a día de los apresados.

En el caso de las mujeres embarazadas, podían ofrecerles una “bebida” que según ellos las harían abortar. En otros casos se esperaba que la mujer tuviera al bebé y lo entregaban a “familias bien nacidas” ,es decir, familiares de militares, y luego se ejecutaba a la madre.

En una entrevista al capitán de corbeta Adolfo Francisco Scilingo, un militar argentino que compareció de forma voluntaria en los juicios sobre los vuelos de la muerte, comentó que esto era “más humano” que matar a la mujer embarazada y que no se les entregaban a los familiares para evitar que “cayeran en las manos del comunismo”. Unos 500 niños fueron apropiados por las Fuerzas Armadas sin conocer su verdadera identidad.

Una manera de deshacerse de los cuerpos eran los “vuelos de la muerte” en donde llevaban a los prisioneros en aviones con el pretexto de trasladarlos a una cárcel. Eran desnudados, les aplicaban un somnífero y los lanzaban, aún con vida, al río de la Plata o al océano Atlántico. Esto, en palabras de Scilingo, lo hacían porque habían demasiados muertos y necesitaban deshacerse de los cuerpos. Los detenidos también realizaban trabajos como mano de obra esclava falsificando una variedad de documentos, expuestos a sustancias tóxicas que los hacían estar más dóciles.

Operación Asado: Adolfo Francisco Scilingo
Adolfo Francisco Scilingo durante una entravista a Vozpópuli.

La operación “Asado”

“Los vuelos de la muerte” no fue la única forma en que se deshacían de las personas secuestradas, era quemando los cuerpos, y dicha operación se llamó “Operación Asado”. Esto se supo gracias a las declaraciones de Víctor Olivera, un ex-integrante de la ESMA que trabajó bajo las órdenes de Ricardo Cavallo y del prefecto Víctor Febres. Víctor aseguró en las declaraciones ante el juez que sus superiores antes mencionados le habían prohibido hablar de las torturas tanto de las que llevaba a cabo o como de las que fue testigo.

Cuenta que los prisioneros eran llevados con capuchas, fierros y esposados totalmente desnudos a una camilla que eran llamados “incubadoras” y eran golpeados hasta la muerte para luego deshacerse de los cadáveres quemándolos. Esta operación funcionaba como método alternativo de los vuelos de la muerte. Olivares desconocía cuales eran los criterios con que seleccionaban a las personas que iban a ser torturados con la picana para sacarles información.

La quema se realizaba en el Campo de deportes del ESMA, en el taller de herrería y que era posible ver vertebras en humanas al lado del río de La Plata. Los cuerpos eran quemados en una especie de batea y esta se podía transportar, primero era llevado a una sala llamada “El Dorado” que antes de la dictadura era el salón de ceremonias de la oficialidad de la Armada pero al instaurarse los militares al poder paso a ser el centro de planificación de los secuestros, luego botar los restos de los prisioneros en el Río de la Plata.

Una huella en la historia argentina

Los hechos ocurridos en la última dictadura militar marcaron profundamente al pueblo argentino y dejaron una gran huella en su historia. No solo tuvieron que sufrir por las desapariciones de sus seres queridos, los abusos por parte del Gobierno y el constante miedo a ser secuestrados, sino que tamién lidiaron con una fuerte inflación que provocó el cierre de varias fábricas,desempleo y haber sido llevados a un conflicto bélico con Gran Bretaña por las Malvinas donde Argentina perdió y murieron 655 argentinos en combate.

La operación asado no fue más que una de las tantas formas de deshacerse de los cuerpos, pues, según ellos, sin cuerpo no había crimen, pretendiendo de esta forma hacer que aquellas personas no habían existido y negarles a sus familias el poder darles una sepultura.

Manifestación de las madres y abuelas de Plaza de Mayo por los niños desaparecidos durante la dictadura argentina
Manifestación de las madres y abuelas de Plaza de Mayo (Kevin Hemmings/ flickr.com)

Estos eventos impulsaron a muchas mujeres a exigir respuestas sobre sus familiares desaparecidos, poco a pocose organizaron y así nacieron las Abuelas de la Plaza de Mayo, una asociación civil que busca localizar a los niños que fueron tomados durante la dictadura y reencontrarlos con sus familias.

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