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Cómo ser feliz con uno mismo: 5 consejos vitales para encontrar la felicidad sin depender de nadie

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Si bien es cierto que ganar la lotería puede conducirnos con más facilidad hacia el camino de la felicidad, cómo único recurso para estar bien con uno mismo, no será suficiente. Cada elemento de nuestra vida debe estar en sintonía para sentirnos plenos, la riqueza material debe compaginar con la riqueza de la mente, el cuerpo y el corazón para el objetivo de hallar el la cumbre de la felicidad y de cómo ser feliz con uno mismo.

Algunas personas piensan que el dictado de expectativas sociales son las cosas que te harán feliz, pero resulta que el camino hacia la plenitud para estar bien con uno mismo, es algo sumamente personal. La alegría y la satisfacción a veces llegan de la mano de un cuerpo perfecto, una casa grande o un empleo exitoso, pero esto es solo un fragmento al que le falta el valor de las relaciones cercanas o la autoconfianza. La felicidad es relativa para todos en el planeta, lo cierto es que solo se produce dentro de ti y tenerla, dependerá el hecho de que puedas hacer feliz a otros.  Cómo ser feliz con uno mismo es realmente muy fácil, a continuación te damos algunos consejos claves para hallarla sin depender de otros.

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CuídateCuidar nuestra salud y energía física, mental y emocional. Amarnos y valorarnos.
Vive el presenteEnfocarse y festejar los momentos y experiencias simples del día a día, sin la fantasía del futuro soñado.
ApasiónateDedicar amor y esfuerzo por sacar lo mejor de cada experiencia  y aprendizaje.
Ayuda a otrosApreciar la conexión y el sentido de pertenencia con otros. Contagiar compasión.
CreeLa fe en un ser superior, en otras personas, en la naturaleza o el universo, nos llena de esperanza, confianza y gratitud.
Fuente: Elaboración propia

Cuida tu cuerpo y mente

Debemos cuidar de nosotros de manera integral para ser felices, preservar por sobre todas las cosas nuestra energía física, mental y emocional, lo que está estrechamente relacionado con amarnos a nosotros mismos. Cuando nos cuidamos, nos amamos y podemos cuidar y amar a otros. Mantener nuestro amor propio requiere principalmente de hábitos saludables de todo tipo, en la forma de alimentarnos, ejercitarnos, en los pensamientos e incluso en las formas de relacionarnos con los demás.

De la salud física básicamente depende nuestro estado de ánimo y nuestro estado mental; y el ejercicio es la forma más efectiva  de mantener un estado óptimo. La ciencia ha demostrado que mejora la función cognitiva cerebral y nos regenera bioquímica y neuronalmente, por ello la felicidad depende de uno mismo.

La actividad física aumentar los niveles de dopamina así como otras neuronas que activan la sensación de felicidad y plenitud.  No obstante, los beneficios a nuestro cuerpo son incontables: fortalece el sistema inmunológico y la musculatura, regula la presión arterial, mejora la capacidad cardiovascular, mejora la oxigenación cerebral y la salud mental, reduce estrés, aleja la ansiedad o depresión, etc.

No tienes que recorrer triatlones o participar en arduos campeonatos deportivos, el cómo lograr ser feliz basta con algunos minutos al día y mejor si se trata de actividades que disfrutas, para no tomar el hábito del ejercicio como una obligación sino como parte de tus necesidades para sentirse bien. Caminar, andar en bicicleta, escalar una montaña, circuitos crossfit, levantamiento de pesas, bailoterapia, lo que mejor se adapte a tu gusto, tiempo y requerimientos.

Realmente no existe un manual único que garantice el mismo bienestar para todos y aunque en general se sabe que alimentarse bien y hacer ejercicio son escalones claves para ascender a la felicidad, el estado de plenitud viene desde adentro por lo que debemos cuidar también y atender la gestión de nuestras emociones y pensamientos, tratarnos con amabilidad cuando nos encontremos en nuestros puntos más bajos. Debemos tomar conciencia de tres aspectos importante sobre nuestro trato interno:   

Deja de juzgarte

Si te preguntas por qué no puedo ser feliz, deja de castigarte por tus defectos, deja de repasar los errores del pasado y de culparte reiteradamente. Equivocarnos y rectificar es parte del aprendizaje. Enorgullécete, valórate y reconoce lo lejos que has llegado. 

Sé compasivo

Un comportamiento negativo hacia nosotros mismos nos limita a crecer, mejorar y aprender. Tener compasión es parte del qué hacer para ser feliz, es entender que podemos errar pero también levantarnos y cuidarnos para evitar nuevos tropiezos.  

No te compares

Cuando nos comparamos con otras personas también dañamos nuestra autoestima y confianza. Debemos aceptar que todos somos diferentes y que cada cual tiene cualidades y defectos que las hacen personas únicas y especiales, para ser feliz contigo mismo.

Vive el presente

Vigilar nuestros objetivos a largo plazo es una maravillosa forma de mantenernos encaminados, pero dedicarle toda tu atención puede sabotear tu presente y mantenerte en un estado de espera y fantasía sobre la vida que anhelas tener.  Enfocarte en el presente, dedicar tu concentración a lo que tienes alrededor, hoy y ahora, te harán una persona más feliz.

Vivir el presente es disfrutar de las experiencias del día a día, en lugar de cosas nuevas e impredecibles, seguro encontrarás un montón de cosas por hacer, hazte feliz a ti mismo: dando paseos por el parque, salidas con amigos, asistir a conciertos, cenas o reuniones familiares, incluso un tiempo a solas para meditar o cantar bajo la ducha. Festejar las cosas simples como momentos únicos que tal vez no se repetirán y que serán los gratos recuerdos de ese futuro mejorado con el que sueñas.

La inactividad o pasividad en un presente que no nos satisface, nos detiene en el tiempo dando por hecho que tendremos una larga existencia y un mejor porvenir, en lugar de  crear y construir los momentos o experiencias. La felicidad se encuentra en uno mismo, deja de postergar lo que quieres hacer para una mejor oportunidad, corre ese maratón, escala esa montaña, sube al avión rumbo a esa isla, ponte a prueba y verás como la felicidad estaba a la vuelta de la esquina.

No puedes controlar la cantidad de tiempo que pasas en este planeta, pero sí lo que haces y aportas con tu acción.

Apasiónate y esfuérzate

Enamórate de todo cuanto hagas, apasiónate y esfuérzate por sacar lo mejor de cada experiencia y aprendizaje. Pero especialmente busca una carrera u ocupación que verdaderamente disfrutes, que potencie tus habilidades y te permita alcanzar el éxito, recuerda que es el segundo lugar después de nuestro hogar donde pasamos la mayor parte del tiempo. Dedícate tu esfuerzo a algo significativo para ti, que te de un sentido de propósito en tu vida.

Apasionarte es también desafiarte a ti mismo, intentar cosas nuevas que impulse tu motivación hacia el crecimiento y la positividad, a ser feliz, a mantenerte consciente y constantemente en aprendizaje. Se trate de la idea de crear algo, de participar en el algún deporte que rete tu capacidad, explorar el mundo que te rodea en excursiones, aprender a escribir, a  tocar la guitarra, a hablar un nuevo idioma, a navegar o cualquier otra habilidad y enfocarte en hacer lo mejor que puedas.

Cuando aprendemos algo nuevo, nuestro cerebro produce dopamina y con ella la sensación de bienestar, logro y felicidad. Además no sabemos cuando esos conocimientos nos serán de utilidad para nuestro provecho o para ayudar a otros.  

Un valor agregado es que cuando te involucras en actividades de aprendizaje encontrarás gente que comparte tus mismos intereses y podrás socializar con toda propiedad además con la posibilidad de formar importantes y duraderas  interrelaciones. Las oportunidades de expresión creativa compartida y con sentido de pertenencia; impulsará tu autoestima te empoderará para lograr más con tu vida.

Ama y ayuda a otros

Hablábamos de que el sentido de pertenencia y de conexión con familiares y amigos, son indispensables para una vida saludable y feliz.  A todas las personas en el mundo nos va mejor cuando tenemos una comunidad con la que nos sentimos relacionados,  cuando formamos un sistema de apoyo fuerte y cercano de seres queridos. Además ayudar y ser amables con otros genera satisfacción personal y aumenta nuestra felicidad general.

Distribuir una actitud positiva es tan gratificante como recibirla. Aunque sepamos que ser feliz depende de uno mismo, al ser compasivos y preocupamos por los demás contagiamos a otros, ya que una buena acción promueve un comportamiento similar y esas mismas personas a las que ayudaste podrían ser tu apoyo la próxima vez que tengas un mal día.

Nunca se sabes lo que realmente sucede en la vida de quienes te rodean y tu amabilidad podría ser exactamente lo que esa persona necesitaba para restaurar su fe en la humanidad. Existen millones de oportunidades para ayudar sin esperar nada a cambio, desde ofrecerte como voluntario en un comedor de beneficencia o asesor a jóvenes en riesgo hasta  ayuda a tu hermana a hacer la tarea o brindar un café a tu compañero de trabajo.

Tampoco evites las relaciones profundas y significativas, como una amistad íntima, matrimonio o noviazgo, es todo lo que proporciona valor y significado a nuestras vidas. Las personas con fuertes lazos sociales son más saludables y escapan fácilmente de la depresión o la ansiedad.  Visita a tus seres queridos, familiares y amigos al menos una vez a la semana, reconocerás que el mundo con ellos siempre es un lugar mejor, y una forma simple de cómo encontrar la felicidad en uno mismo.

Cree en algo. Practica la fe y la gratitud

Creer en algún ser superior, en otras personas, en la naturaleza, en el universo y ser agradecido, nos llena de esperanza y la confianza de que existe siempre la posibilidad de lograr lo que soñamos a anhelamos con todo el corazón. Creer nos hace pensar que todo es posible y está a nuestro alcance, dicho pensamiento nos reconforta y nos llena de valentía que requerimos para impulsar las acciones, ser feliz por ti mismo.

Científicamente se han corroborado los efectos positivos de la religión y la espiritualidad en la salud mental de las personas. Quienes deciden unirse a alguna comunidad espiritual, por ejemplo, disfrutan los resultados de su fe.  Ceder el control de las preocupaciones a un poder superior, puede ayudar a aliviar la ansiedad y el estrés; la fortaleza de las amistades formadas en la fe puede durar décadas y hacernos felices; además todos necesitamos un sentido de pertenencia en nuestras vidas.

Si nos enfocamos en lo que es bueno y correcto en nuestras vidas, sentimos gratitud, una virtud que especialmente practicamos cuando tenemos fe  y que sin duda nos hace personas satisfechas y felices. Podemos convertirlo en un hábito diario pues es probable que siempre tengamos algo por lo que agradecer, te sugerimos llevar un diario de agradecimiento en el que escribas tres motivos cada mañana de las cosas que te alegra tener, o enviar un mensaje o regalo semanal a cada persona que hacen posible rodearte de bondades y alegrías; incluyéndote y apreciar tus propios esfuerzos. 

Estar bien con uno mismo te permite estar en constante creciendo, logrando y aprendiendo cosas nuevas;  enfocado en la acción para el alcance de tus sueños y el propósito de vida. Las personas felices no dependen de sus relaciones románticas, familiares o de amistad como sus únicas fuentes para lograrlo, saben que la clave de cómo ser feliz con uno mismo es más bien una responsabilidad personal y especialmente íntima. La gente feliz atrae  la gente feliz y sana; e inspira a otros a serlo.

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