Luis Maroto Rivero

Autodidacta apasionado por la lectura y la escritura. Mi primer libro fue autobiográfico: Camino Suave. Luego vinieron otros de distinta temática. La literatura debe comprometerse con las causas de sus días, y no ser simplemente un reto intelectual con el que pasar buenos ratos, sin descartar estos, ni las buenas historias.

La ciudad de los corazones rotos

Caminaba distraído, hastiado e incluso abatido por la calle de la Soledad, entre los barrios de La Indolencia y La Indiferencia, pensando en mis cosas...

Apartar montañas con pequeñas cucharas

Siempre me ha llamado la atención y me ha resultado contradictorio que países con sus economías destruidas tengan recursos para sostener conflictos bélicos.

En memoria de mi padre

Como cada madrugada, se dirigió al bar Faisán, donde Luis ya le tenía servido el desayuno: porras con café. Dedicado a la memoria de mi padre...

La belleza de las pequeñas cosas

Para aprender a valorar las pequeñas cosas hay que saber que el tiempo es la única posesión verdadera y no se debe desperdiciar, porque no es ilimitado...

Los dos duendes gruñones

En cierto árbol, de cierto bosque secreto, vivían dos duendes que estaban todo el día discutiendo, algo que casi les lleva a desaparecer para siempre...

Una cita en las calles del viejo Madrid

Hay veces en que pasado, presente y futuro se manifiestan al mismo tiempo, en el mismo instante. Es lo que ocurrió en esta inolvidable cita por Madrid...

El anciano que plantó un bosque

Aún hay esperanza si empezamos a hacer lo correcto con los demás y con el planeta. Como el anciano que planta un bosque para no verlo crecer...

Nunca abandones tus sueños

Nunca abandones tus sueños, haz lo correcto. Los sueños son como la libertad, nadie te la puede quitar, si no la entregas por tu propia mano...

En lo alto de aquel cerro

Casi todos los días al atardecer se le veía caminar hasta lo alto del cerro para poder ver a su hijo por encima de la pared de piedra del cementerio...

El soldado que tiró su fusil

La guerra es un infierno de crueldad y dolor, tanto para un soldado como para un civil. ¿Cuándo desterraremos la mentalidad militarista?