Síndrome del impostor: qué es, causas, consecuencias, test para saber si lo padeces y estudios reveladores

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Tienes un buen trabajo, eres exitoso y todo está marchando de maravilla, pero ¿sientes que no mereces vivir así? ¿Crees que serás tratado como un farsante cuando descubran que no eres tan exitoso como se imaginan? Si es así, entonces padeces el síndrome del impostor. También es conocido como síndrome de la impostora por haber sido detectado primero entre mujeres exitosas, aunque se ha comprobado que puede ser padecido por cualquier tipo de persona.

El síndrome del impostor o fenómeno del impostor conforma un tipo de duda intelectual muy específica que surge en torno al autoconcepto, lo que se cree de uno mismo respecto al éxito. También es conocido como síndrome de la impostora porque fue detectado en un primer momento entre mujeres exitosas. Pero actualmente se reconoce que puede ser padecido por cualquier persona con pocos referentes de éxito, sometida a mucha presión social y ansiedad, a tal punto que pueden llegar a sufrir de trastornos depresivos.

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Definición de síndrome del impostor

Entre los ejemplos de síndromes sufridos en silencio por personas de éxito se encuentra el fenómeno del impostor. Pero ¿quién es el impostor y qué significa síndrome de falsedad? Se puede decir que es reciente el estudio de esta ansiedad por ser descubierto como un farsante, que logra disminuir la sensación de logro en personas que, efectivamente, son exitosas.

Concepto de síndrome del impostor

El SI, síndrome del impostor, síndrome de la impostora o fenómeno del impostor, es un sentimiento experimentado internamente cuando una persona no se cree tan competente como lo perciben los demás.

Para entender qué es síndrome del impostor, hay que remitirse a la sensación de logro y las capacidades intelectuales, en las que se siembran dudas reales respecto a la obtención del éxito. La persona que lo padece experimenta el sentimiento de ser un fraude y que no es tan capaz como otros lo perciben. Esas dudas tienen sus orígenes en el contexto social, el perfeccionismo y la carencia de referentes cercanos de éxito.

Dicho de otro modo, la experiencia de sentirse un farsante va ligada a una continua ansiedad por ser descubierto y humillado como si se tratase de un impostor, alguien que no merece ocupar una posición de éxito porque llegó hasta allí por pura suerte, no por sus méritos. Generalmente, estas sensaciones conducen hacia el autosaboteo, generando limitaciones que en realidad no existen, hasta obstaculizarle su camino hacia el éxito personal.

Este fenómeno aún no figura oficialmente en el DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders de la APA), pero según un artículo publicado en el International Journal of Behavioral Science, se estima que 70% de la población mundial tienen estos sentimientos de los impostores en algún punto de sus vidas.

Qué significa síndrome del impostor y quién lo descubrió

El término síndrome del impostor se utiliza desde 1978, cuando las psicólogas Suzanna Imes y Pauline Rose Clance describieron los síntomas o pistas de este fenómeno psicológico. Esta investigación se titula The Impostor Phenomenon in High Achieving Women: Dynamics and Therapeutic Interventions y fue publicada en Psychotherapy: Theory Research and Practice.

En un primer momento fue detectado en mujeres de éxito laboral, cuyo rendimiento era muy bien percibido por terceros. Sin embargo, estas mujeres se sentían mal con sus logros y su buen desempeño laboral.

Con el paso del tiempo, se pudo conocer que esta variedad de emociones respecto al éxito personal no se limita a las mujeres, y que puede ser padecido por personas de cualquier orientación sexual en cualquier momento de su vida. Específicamente, en 2011, una revisión investigativa publicada en el International Journal of Behavioral Sciences, indicó que en los hombres también es común sentirse como un fraude frente a la percepción de su éxito por parte de terceros.

Su concepción originalmente se basa en el estudio de aquellas personas exitosas que no se ven satisfechas con sus logros. Por lo general se trata de personas que sufren en silencio un terrible temor por ser descubiertas y que, según su percepción, solo han llegado a donde están por un golpe de suerte.

Esas emociones tienen su origen en las familias donde las exigencias, críticas y expectativas de los padres dominan los comportamientos de la niñez. A esto se le suma la presión social por alcanzar el logro, como una forma de ser aprobados por los demás. Al darle más valor a la aprobación que al amor y la dignidad humana, es fácil ser susceptibles a experimentar esas emociones fraudulentas.

El SI o síndrome del impostor no es reconocido en el Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (DSM-5). Pero esto no quiere decir que sea poco frecuente o que no exista. Al contrario, se estima que el  70% de las personas lo padecen en algún momento de sus vidas.

Para comprender el significado de impostor como uno de los síndromes psicológicos, es imperante establecer la diferencia entre trastorno y síndrome. El trastorno se entiende como un concepto que abarca la descripción de ciertas señales o pistas que alertan de un estado anormal de la salud, bien sea física o mental. Sin embargo, esas señales no son concretas, como en el caso de las enfermedades, que sí cuentan con descripciones más exactas, como por ejemplo, rangos de edades específicos.

En cambio, al descifrar qué son los síndromes, estos se encuentran definidos como conjuntos de síntomas estudiados con anterioridad y que, al darse juntos, identifican un cuadro clínico afín a uno o a varios quebrantos de salud.

Es de resaltar que en el caso de los síndromes psicológicos, los síntomas aparecen juntos con frecuencia, pero pueden cambiar con el tiempo hasta que, incluso, se extinga la idea de existencia de ese síndrome. Por otra parte, los síndromes no necesariamente devienen en enfermedades que afecten anatómicamente a quien lo padece, ya que sus causas pueden ser fisiológicas, emocionales, sociales, entre otras.

En qué consiste el test del síndrome del impostor

El test para el síndrome del impostor consiste en un listado con 20 proposiciones que se responden según una escala de frecuencia en que se experimenta cada una de las conductas propuestas.

Esta escala comprende 5 respuestas que abarcan desde “no del todo cierto”, pasando por casi nunca, algunas veces, a menudo, hasta “muy cierto”, que sería el punto más alto de identificación con esas actitudes que describen claramente al síndrome de la impostora.

El test del síndrome del impostor aprobado para detectar si se padece o no, es el mismo aplicado y publicado por Pauline Rose Clance en 1985 en su libro “The Impostor Phenomenon: When Success Makes You Feel Like a Fake”.

La investigación de Pauline Clance y Suzane Imes desde 1978 se enfocó principalmente en analizar los tests aplicados al que consideraron uno de los principales grupos de riesgo en padecer el síndrome. En este sentido, determinaron que las mujeres son más propensas a sentir que su éxito es una falsedad, probablemente por contar con pocos referentes femeninos de éxito en el área laboral y profesional.

Generalmente, estas proposiciones se adaptan al ámbito laboral, personal o psicológico, según lo que requiera evaluar el profesional de la salud mental o especialista en comportamiento organizacional. En otras palabras, pueden hallarse diversos métodos para reconocer el síndrome del impostor, test que aunque tiene una estructura ya establecida, puede ser adaptado en función de actitudes psicológicas, laborales o personales puntuales.

¿Te atreves a responder el test del síndrome del impostor?

Para responder este test para el síndrome del impostor solo tienes que responder sí o no a las afirmaciones que se te presentan a continuación. Anota las respuestas en un papel y al final contabiliza las respuestas afirmativas.

1.    Suelo ser exitoso en cualquier asignación aunque también suelo tener miedo de hacerla mal antes de comenzarla.

2.    Los demás me perciben mucho más competente de lo que soy.

3.    No me gusta que me evalúen y lo evito tanto como sea posible.

4.    Siento que no puedo cubrir las expectativas futuras de los demás, sobre todo cuando ya me han felicitado por un logro.

5.    Generalmente pienso que mi actual posición de éxito se debe más a la suerte que a un logro personal.

6.    Constantemente siento miedo a que las personas importantes que me rodean se den cuenta que no soy tan competente como creen.

7.    Suelo recordar más los momentos en que no me he esforzado lo suficiente que aquellas ocasiones en que he dado lo mejor de mí.

8.    Es raro que logre desempeñarme tan perfectamente bien como quiero en una tarea.

9.    He sentido culpa por creer que mi éxito en el trabajo y mis actividades personales son el resultado de un error.

10. Se me dificulta aceptar elogios y cumplidos, tanto por mis capacidades como por mis logros.

11. Tengo la impresión que mi significado de logros y éxito se debe más bien a la buena suerte.

12. No creo que haya acumulado muchos logros, más bien siento que he debido haber alcanzado muchos más.

13. Generalmente me asalta el pavor de que los demás se den cuenta de cuántos conocimientos y destrezas me hacen falta.

14. Casi siempre siento miedo cuando voy a hacer una labor nueva, aunque casi siempre me sale bien todo lo que intento.

15. Me siento dudoso de poder seguir repitiendo logros y éxitos, en especial cuando otras personas me dan algún tipo de reconocimiento por ello.

16. Cuando me elogian y reconocen constantemente por un logro, le resto importancia a lo que he hecho.

17. Suelo comparar mis capacidades con las de personas a mi alrededor y estoy convencido que todos son más inteligentes y hábiles que yo.

18. Generalmente me preocupa no hacer bien una labor, aunque todos a mi alrededor confían que sí lo haré exitosamente.

19. Cada vez que estoy próximo a recibir una condecoración, promoción o reconocimiento, prefiero no contarlo a los demás hasta que sea una realidad, pues me sentiría muy humillado de no conseguirlo.

20. Me desanimo fácilmente cuando no destaco o no soy el mejor en situaciones orientadas al logro.

Si has respondido afirmativamente a más de la mitad de las proposiciones del test, entonces puede que estés dudando mucho de ti mismo, que sientas incluso que eres un fraude. Esa ansiedad constante que conllevan los sentimientos del síndrome de la impostora o del impostor, pueden obstaculizar tu buen desempeño, hasta el punto de no permitirte alcanzar tus metas en diversos ámbitos de la vida.

La peor parte del SI es que aunque hagas bien las cosas y hasta te destaques entre varios que hacen lo mismo que tú, las creencias no cambian, sino que se arraigan en tu mente. Esos pensamientos persistentes llegan incluso al punto de hacerte sentir culpable, como si no merecieras lo que has logrado porque, según esos sentimientos, eres un farsante. Y mientras más éxitos obtengas, más dificultades tendrás para asimilarlos.

Por ello es tan importante pedir ayuda con un orientador, terapista o psicólogo que evalúe profesionalmente tu situación.

Posibles causas detrás del síndrome del impostor

El síndrome del impostor se manifiesta claramente en un miedo constante por ser descubierto como un farsante, y que la persona se percibe menos capaz de lo que otros creen. Además, le atribuye sus éxitos a la surte, más que al esfuerzo que ha puesto en ello.

Se conocen varios factores que contribuyen a que estos pensamientos san reiterativos, al punto de creerlos verdaderos.

Ansiedad social

La Ansiedad Social (SAD) es un trastorno que puede ser confundido con el síndrome del impostor. Son similares en cuanto a que quienes lo padecen, se sienten fuera de sitio en situaciones sociales y de desempeño. Ocurre de manera similar con quienes experimentan el síndrome del impostor. Se sienten fuera de lugar o que no pertenecen a las situaciones de éxito ni de desempeño.

Sin embargo, ni todas las personas que sufren el trastorno de ansiedad social sufren síndrome del impostor ni viceversa. Ninguna persona está exenta de sufrir el síndrome del impostor, incluso personas no ansiosas. Pero cuando se enfrentan a las situaciones de evaluación, desempeño y orientadas al logro, experimentan emociones de ansiedad.

De cualquier modo, la Ansiedad Social puede ser una de las causas de padecer el síndrome del impostor.

Las dinámicas familiares durante la infancia

Una de las causas más enraizadas en quienes sufren el síndrome del impostor, tiene sus raíces en la infancia, específicamente en su dinámica familiar.

Cuando se vive desde temprana edad la presión por obtener mejores notas, destacar y sentir el profundo deseo de agradar a papá y mamá que son muy exitosos.

Asimismo, es común sufrir el SI cuando los familiares valoran mucho los logros y constantemente emiten críticas o elogios ante los resultados obtenidos en el desempeño de sus tareas.

Pero puede ocurrir en un escenario familiar totalmente opuesto. En familias de escasos recursos, al existir pocos referentes de éxitos, no se creen los logros alcanzados. Se tiende a desechar aquellos éxitos laborales o asumirlos como meros golpes de suerte porque no tenían la expectativa de, efectivamente, desempeñarse de manera sobresaliente en un empleo o en el ámbito académico.

Asumir un nuevo rol en la vida

Asumir un nuevo rol en la vida es un detonante bastante común entre quienes sufren del síndrome de la impostora. El miedo a fracasar o a sentir que no pertenece a esa situación puede llegar a bloquear su desempeño y por ende, fracasar en la empresa que se propone.

Algunos ejemplos de este desencadenante del SI es el ingreso a la universidad u obtener un puesto de mayor jerarquía en el trabajo. También puede aparecer ante acontecimientos desafiantes, como tener un bebé o mudarse solo por primera vez.

Estereotipos sexuales y rol de género

Los estereotipos sexuales y roles de género también pueden ser causantes del síndrome del impostor. Por ejemplo, para las mujeres, la presión de ser buena madre y una ejecutiva exitosa. O en el hombre, la presión por ser el líder de un proyecto y a la vez ser quien principalmente provea económicamente a su hogar.

Brecha salarial

La realidad de las mujeres en el ámbito laboral es también una causa de este síndrome. Su nivel de competencia ante los hombres puede ser especialmente desafiante en labores tradicionalmente masculinas. La sensación de sentirse fuera de lugar o que no merece esa posición de poder en su trabajo en la que gana tanto o más que un hombre, pude incidir significativamente en el padecimiento del impostor.

Percepciones erradas acerca del significado de ser competente y exitoso

Las percepciones erradas acerca de ser competente y exitoso también causan el síndrome del impostor. Casi siempre se trata de una concepción tergiversada al respecto, como ponerse metas muy altas y en corto tiempo, exigirse trabajar mucho más de lo recomendado en un día, asumir en solitario la mayoría de las responsabilidades de un proyecto, entre otros.

Asimismo, en este apartado también cabe mencionar a los perfeccionistas, para quienes nunca serán suficientes los esfuerzos que hacen en su trabajo y en la vida personal.

El orden de nacimiento

La impostura neurótica o síndrome del impostor son más comunes en los hijos mayores, ya qu la mayoría de las veces, en ellos recaen mayores expectativas d sus padres y familiares. Y por lo general se trata de niños que asumen grandes responsabilidades desde muy tierna edad, como por ejemplo, cuidar de sus hermanos menores y ayudarlos con sus tareas escolares.

Además, casi siempre se les asigna el ser modelos a seguir por sus hermanos menores, lo que definitivamente representa un detonante de síndrome del impostor en la adultez.

Consecuencias del síndrome del impostor

Para quienes padecen este síndrome, el significado de farsante y el significado de fraude les agobian constantemente. A tal punto que su realidad de éxito se desmorona y sus mayores miedos se hacen realidad como consecuencia de las actitudes negativas que adoptan progresivamente. Para entender estas consecuencias, se deben contextualizar en tres áreas diferentes de desempeño: personal, laboral y  psicológico.

Consecuencias personales

En cuanto a las consecuencias personales de sufrir el síndrome del impostor, se cuentan las siguientes actitudes.

Comportamiento autodestructivo

Los que se creen impostores temen tanto ser descubiertos que toman actitudes que los perjudican frente a los demás. Paradójicamente, se traicionan a sí mismos y muestran sus debilidades en actitudes autodestructivas, como hacer escándalos en público, cometer imprudencias que terminan en accidentes graves, al punto de poner en riesgo su salud física.

Constantemente parecen desconcentrados por sobrepensar sus miedos, hasta que finalmente destruyen su reputación al cometer errores graves que afectan su vida personal.

Vivir en un círculo vicioso

El círculo vicioso del impostor tiene su origen en el perfeccionamiento. Es ese momento en el que se impone metas imposibles de cumplir. No solo eso, pretende que los demás a su alrededor también lo hagan.

Al no alcanzar las metas que se ha planteado, se tortura constantemente por sus fracasos. Así que su síndrome del impostor se agudiza y, nuevamente, se plantea metas aún más difíciles de lograr. Este círculo se mantiene en un ciclo constante en el que por cada fracaso, se imponen nuevas metas imposibles.

Consecuencias laborales

En el entorno laboral, una persona que sufre de síndrome del impostor puede llegar a las siguientes consecuencias y actitudes negativas.

Renuncia a puestos de trabajo importantes

Llega un punto en el que los impostores se sienten ta abrumados por su éxito que sencillamente no pueden asimilarlo. Esto genera su ausentismo laboral hasta que un día, deciden renunciar al puesto que han alcanzado.

También suelen repetir este patrón de comportamiento en otras organizaciones, pues casi siempre se destacan en sus labores. Así que cuando son ascendidos, vuelven a sentirse como un fraude porque los asaltan las dudas respecto a su desempeño.

Adicción al trabajo

Como temen ser descubiertos en su fraude, los que padecen síndrome de la impostora asumen demasiado trabajo para subsanar su poca autoestima e identidad.

En este punto han perdido la noción del equilibrio entre la vida personal y laboral. Estas actitudes rápidamente se convierten en obsesión por el perfeccionismo y adicción al trabajo.

Provocan el fracaso tan temido

En su punto más extremo, el SI conduce a generar el fracaso tan temido. Ellos mismos se descubren ante los demás como autodestructivos, caen en actitudes procrastinación, y se tornan incapaces de delegar responsabilidades, prefiriendo fracasar en las tareas que ellos mismos se asignan.

Consecuencias psicológicas

A nivel psicológico, el síndrome del impostor puede desencadenar algunos desajustes en la mente y las emociones.

Experimentar sentimientos de fraudulencia y soledad

Asimismo, se aíslan de los demás: familiares, amigos y colegas. Su éxito es percibido como una carga que les entristece porque en su corazón dudan de su inteligencia y sus habilidades. Estos miedos irracionales llegan a convertirse en ansiedad e incluso, generan ataques de pánico.

Comportamiento disfuncional

Otra de las consecuencias psicológicas es el comportamiento disfuncional porque están confundidos, no saben cuáles órdenes dar, así que optan por contradecirse y tomar actitudes negativas hacia los demás. Se flagelan, autocastigan y contagian estos sentimientos a su entorno.

Autodesprecio

La ambivalencia frente a sus logros los conduce a ser humildes frente a los elogios. Pero esa humildad pronto se reduce al desprecio a sí mismos, subestimando su desempeño y por ende, su valor personal.

Estudios y hallazgos acerca del síndrome del impostor

Entre los estudios y hallazgos más importantes acerca del síndrome del impostor se encuentran los siguientes.

Libro de la doctora Valerie Young

La doctora Valerie Young es cofundadora del Impostor Syndrome Institute, experta en el área pues se ha dedicado al estudio del SI desde 1985. Su mayor hallazgo ha sido describir en su libro “Los pensamientos secretos de las mujeres exitosas” los 5 tipos de impostores.

Esta tipificación responde unos patrones comunes que encontró al aplicar el test para el síndrome del impostor tanto en organizaciones como en universidades. Entre ellos están las personas que creen saberlo todo, los perfeccionistas, los superhéroes, los expertos y los solistas.


Prueba de impostor de Pauline Rose Clance

La prueba Impostor se desarrolló con el fin de ayudar a las personas en el proceso de determinar si tienen o no características de SI. Y en caso de padecerlo, saber en cuál medida.

La doctora Pauline Roces Clance es la pionera en estudiar el fenómeno con sus investigaciones desde 1978. Así que el test es el resultado de años de recolección de datos hasta definir las características del síndrome del impostor.

En su escala se asignan diversos valores, siendo las puntuaciones más altas las que señalan que se padece del síndrome al punto de estar interfiriendo con la vida normal de quien haya efectuado el test.


Fenómeno del Impostor, de Pauline Rose Clance & Suzanne Imes

Este es el primer estudio que se efectuó en torno al síndrome del impostor. Fue publicado en 1978 aunque la investigación se inició aproximadamente en 1975.  En ese momento, Imes y Clance aplicaron psicoterapia individual a 150 mujeres de mucho éxito, escogidas entre universidades y organizaciones internacionales.

Su característica común era ser mujeres respetadas en su área laboral y universidades donde estudiaban. Además, contaban con carreras brillantes y eran merecedoras del respeto de sus colegas por su excelencia académica.

En el estudio, Imes y Clance hallaron que estas mujeres se sentían impostoras y que cualquiera que pensara que eran inteligentes, destacadas y exitosas, estaba totalmente equivocado. La investigación fue publicada en la Georgia State University, siendo pionera en desentrañar los síntomas del síndrome del impostor.


Si crees sufrir el síndrome del impostor, puedes optar por pensar un poco en positivo. Algún éxito estás teniendo que no sabes cómo manejar y, por ello, necesitas ayuda. Antes que paralizarte ante el síndrome de la impostora, maneja a tu favor la situación con la información que has leído al respecto acudiendo tan pronto como puedas con un profesional de la salud mental.

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