La proeza épica de los Beatles: Hey Jude

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A finales de agosto de 1968, el cuarteto de Liverpool entregaba un disco sencillo con una canción que duraba más de 7 minutos compuesta por Paul McCartney para el pequeño Julian Lennon. Un lanzamiento arriesgado que se convirtió en pieza clave en la carrera de los músicos británicos.

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Hey Jules

El reciente sello discográfico creado por los Beatles, Apple Records, deseaba impactar en el mercado con una producción musical sólida: el genio creativo de Lennon y McCartney trabajaba para lograr un vinilo sencillo que reafirmara su liderazgo en el competido escenario mundial. John Lennon se concentró en crear una canción que reflejase su estado anímico, personal y contextual y así escribió Revolution.

Revolution fue el manifiesto de lo que acontecía en la vida de Lennon: su reciente divorcio de Cinthya Powell, madre de Julian, su encaminamiento político y la peculiar relación con Yoko Ono.

Por su parte, McCartney, miraba cómo toda esa revolución que azotaba a Lennon tenía consecuencias para su pequeño hijo. Decidió escribirle una canción para reconfortarlo de algún modo. Paul cambió Jules por Jude para hacer menos evidente la dedicatoria y, aunque en un principio no fue del agrado de Lennon, no tuvo más que aceptar que fuera el complemento del sencillo.

Grabación multitudinaria

Fuera de la tensión que se suscitó por cierta parte de la letra que no le gustó a Lennon, (… the movement you need is on your shoulder) y las disputas de que si debía ser la cara A del sencillo, se sumaron las dificultades técnicas: el perfeccionismo característico de Paul obligaba a utilizar una orquesta de 36 músicos con diversos instrumentos de cuerdas y viento —aparte de los instrumentos básicos del cuarteto—, por lo que tuvieron que hacer las sesiones de grabación en los estudios Trident y la posproducción en los estudios Abbey Road.

Los historiadores del grupo han recopilado algunas anécdotas que sucedieron en las sesiones. Una de ellas cuenta que Ringo tuvo que acudir al sanitario momentos antes de iniciar la grabación y que se reincorporó justo en el momento en que debía entrar con las percusiones.

Otra hace alusión a un error cometido en el piano por el mismo McCartney, quien en un acorde pulsó una tecla equivocada y de inmediato profirió un insulto: al inicio de la tercera estrofa se escucha la voz de Paul diciendo «Fucking hell!». El incidente quedó registrado en la grabación, incluso los ingenieros de sonido, Ken Scott y Barry Sheffield advirtieron del improperio, cosa que a John le pareció divertida y pidió que se dejara en la toma.

A pesar de la doble paga a los músicos invitados, uno de ellos rehusó a dar palmadas y cantar el coro, abandonando la sesión.

Coro monumental

Hey Jude inicia con la voz de Paul en su acostumbrado color melancólico, acompañándose él mismo por su piano. Conforme avanzan las estrofas se van incorporando los instrumentos para rematar con una coda de 4 minutos con cien voces en el coro, cuya letra quizás es la más sencilla, pero la epopeya radica en su duración y en la sensación de no tener un momento claro para culminar.

Ventas millonarias

La canción fue publicada en una serie especial de producciones de Apple, la cual se titularía «The first four» incluyendo las canciones Those were the days, Sour milk sea y Thingumybob de los autores Gene Raskin, George Harrison y John Lennon. Un ejemplar de esta serie fue enviado al palacio de Buckingham con toda la atención y respeto protocolarios.

Los registros de Billboard dicen que llegó a la posición número 1 a unas cuantas semanas de su lanzamiento y permaneció en los charts durante 19 semanas.

A pesar del infortunio y las disputas entre los otros Beatles y Paul por poner Hey Jude en la cara A del sencillo, llegó a ser uno de los más vendidos durante 20 años en el Reino Unido, ya que, junto a Those were the days, también producida por Apple, vendieron 13 millones de copias en conjunto, de las cuales 6 millones corresponden a Hey Jude.

Un clásico del pop

Las ventas millonarias del sencillo, la polémica desatada por su larga duración (las emisoras de radio no querían tocar una pieza tan larga), la circunstancial inspiración de McCartney y el posicionamiento en los primeros lugares de los charts mundiales, lograron que, desde de su lanzamiento, Hey Jude tomase un lugar de honor como una hazaña más de los Beatles.

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Carlos Quijano
Informático de carrera y escritor por concesión. He escrito dos libros: “Claro Oscuro” y “Alcancías”. Amo el cine, el café y las pelis de terror. Escucho a The Beatles.

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