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Leyendas urbanas argentinas: 8 mitos, historias y leyendas argentinas de suspense y misterio

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Existen leyendas urbanas argentinas de todo tipo y para todos los gustos. Miles de leyendas argentinas se pueden encontrar a lo largo y ancho de los 2.7 millones de kilómetros cuadrados que tiene este país, de las cuales se ha seleccionado una pequeña pero representativa muestra.

Buenos Aires, así como todas las demás ciudades y pueblos argentinos, están llenos de casas embrujadas, castillos y sitios abandonados, además de mucha cultura, naturaleza e historia. Cada rincón tiene su pasado y muchas leyendas urbanas argentinas cautivadoras que se pueden contar. Las leyendas argentinas que hemos elegido para esta ocasión principalmente se refieren al suspense, el misterio y lo paranormal, ya que son los temas que suelen ser más atractivos.  

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Lobizón

El lobizón forma parte de muchísimos mitos urbanos de Argentina. A juzgar por la gran cantidad de testimonios que dan fe de su existencia, se podría decir que es una de las leyendas urbanas argentinas reales. Por otra parte, debido a sus orígenes, que se remiten a la mitología guaraní y lo sucedido con la princesa indígena Keraná, también es una de las leyendas urbanas cortas para niños que se suelen contar.

La princesa Keraná fue raptada por el espíritu maligno Taú, quien se disfrazó de apuesto galán, y por tal motivo el espíritu del bien lo castigó a tener hijos monstruosos, de los cuales el séptimo fue Lobizón. Es por esta razón que los lobizones siempre son el hijo varón número siete, que frecuentemente eran abandonados al nacer hasta que a inicios del siglo XX el Estado tomó la decisión de apadrinarlos.

Cuenta una de las historias, narrada por alguien que lo presenció en los años de 1935, que en Misiones vivía un hombre llamado Pancho, el cual un buen día llegó solo y abrió su negocio. Todo el mundo sospechaba que era un lobizón, ya que desaparecía los jueves cayendo la tarde y regresaba al amanecer del viernes todo arañado. Por otra parte, no dejaba que nadie lo tocara y destilaba olor de animal.

Un día, un vecino que salió de la ciudad, cuando regresaba en las primeras horas de la mañana de un viernes pudo verlo. Contó que Pancho caminaba en cuatro patas a gran velocidad; su cara era la misma aunque desfigurada, su cuerpo estaba lleno de pelos, tenía las orejas puntiagudas y sus ojos eran dos esferas ardiendo.

Otro relato es una de las leyendas urbanas argentinas cortas más recientes sobre el Lobizón. El hecho sucedió amaneciendo el Viernes Santo de 2021 en las Lomas de Mariló del barrio de Bella Vista en Buenos Aires, y salió publicado en varios diarios debido a que las cámaras de seguridad de cierto vecino lograron captar a un animal humano que salía de un espacio boscoso y corría hacia la carretera. Estas imágenes de leyendas urbanas se divulgaron ampliamente y dieron mucho de qué hablar durante un buen tiempo.

El gigante de Once en Balvanera 

Ésta es una de las leyendas urbanas de Buenos Aires para niños. Aunque tiene un trasfondo histórico que se remonta a Moisés y el Monte de Sinaí, y posteriormente al famoso rabino místico y filósofo de Praga llamado Judah Loew ben Bezalel, por lo cual es una de las leyendas argentinas largas para los adultos.

Dicen que el ilustre rabino creó al Golem, un hombre gigante de barro, al que le dio vida siguiendo una fórmula a la que sólo los judíos altamente calificados pueden acceder. El Golem ha sido también un personaje de fantasía utilizado en el cine y la literatura infantil.

Balvanera es un importante barrio de Buenos Aires, donde se encuentra la sede del Congreso Nacional, así como también el mausoleo de Bernardino Rivadavia (1780-1845) quien fue el primer presidente de las  Provincias Unidas del Río de la Plata. Una zona de Balvanera, que está cerca de la avenida Corrientes, es denominada Once por la estación de trenes y en ella se asentó la mayor parte de los judíos que emigró a Argentina a principios del siglo XX.

Dicen que en Once existe un gigante que cuida a los moradores del lugar. En los incendios y derrumbes que allí han ocurrido ha sacado a la gente de entre los escombros y también aparece cuando alguien es amenazado por algún malhechor.

No se sabe dónde vive exactamente este gigante que mide tres metros de altura, pero en las leyendas escritas por un rabino en el año 1916, éste indicaba que era en una calle que nadie podía ver, sino desde un balcón al que no se podía acceder, lo cual los lugareños relacionaron con los pasajes Colombo y Victoria, que son calles estrechas con construcciones muy antiguas.   

En las leyendas urbanas de Argentina se cuenta que el Golem que habita en el barrio Balvanera es uno de los que creó Judah Loew y se vino con los emigrantes judíos para protegerlos. Extrañamente, en los datos oficiales de inmigración aparece la referencia a un judío que tenía una estatura muy por encima de lo normal.

El Palacio de los Bichos 

Este palacio es una de las tantas casas embrujadas en Buenos Aires, pero quizás la más famosa, ya que forma parte de una de las leyendas urbanas reales y además está en el escudo del barrio de Villa del Parque, donde se encuentra. Esta barriada, ubicada en el noroeste de la ciudad, también es muy conocida por ser el lugar donde vivió el escritor Julio Cortázar.

La mansión de cinco plantas de estilo ecléctico, con torreón y cúpula en su último piso, recibió el nombre de Palacio de los Bichos por parte de los vecinos al observar los animales y figuras con las que estaban decoradas las paredes, las cuales se eliminaron cuando el Palacio fue refaccionado, mucho después de que pasara a formar parte de los mitos y leyendas urbanas de Buenos Aires.

Actualmente el Palacio es un edificio de apartamentos  donde conviven los propietarios con los antiguos espíritus, pero fue un regalo del adinerado italiano Rafael Giordano a su hija Lucía con motivo de su boda, que se celebró el primero de abril de 1910. Sin embargo, la fiesta terminó de forma muy dramática, convirtiéndose la historia en una de las leyendas urbanas argentinas más populares.

Ocurrió que, cuando los novios se dirigían a tomar el carruaje que los esperaba del otro lado de las vías ferroviarias y se despedían de los invitados que saludaban desde los balcones, un tren pasó a toda velocidad y los arrolló. Por lo trágico del evento, ésta es una de las leyendas urbanas conocidas que más resonancia tienen en Buenos Aires.

El Palacio estuvo clausurado por muchísimos años, hasta la no tan lejana década de 1990. Durante toda la vida los vecinos escuchaban música y veían gente danzando a través de los cristales, al igual que sentían gritos y observaban que  se encendían las luces. Estos hechos conforman la esencia de una de las leyendas urbanas cortas argentinas más impactantes.

La luz y el tesoro de Almafuerte  

Ésta es una de las leyendas argentinas poco conocidas. Sin embargo es el deleite de los que visitan el balneario de Almafuerte en la provincia de Córdoba, lugar rodeado de historias urbanas y de fantasmas que merodean por el embalse de Piedras Negras, donde está sumergido un pueblo desde hace aproximadamente 50 años. También es una de las fantásticas leyendas cortas argentinas para niños, ya que a ellos les encantan los relatos sobre tesoros enterrados.

El balneario de Almafuerte se ubica sobre una de las orillas del rio Tercero, también conocido por el nombre de Ctalamochita, que era como lo llamaban los antiguos habitantes de la zona. Cuenta esta historia, una de las leyendas urbanas argentinas del campo más apasionantes, que del otro lado del río, en la ribera norte, donde había un paso que cuando bajaban las aguas se cruzaba a caballo, se veía brillar una luz de color amarillo intenso que hacía un recorrido de este a oeste como queriendo indicar algo.

Muchos campesinos creían que la luz, a que llamaron “luz mala”, podía ser la manifestación de un alma en pena. Por otro lado, la mayoría de los pobladores del lugar decía que se debía al reflejo de la gran cantidad de oro que estaba allí enterrado, mientras que la explicación de los científicos es que se producía por la fosforescencia de materia orgánica descompuesta. Varios atrevidos fueron a cavar en el sitio donde se suponía que estaba el tesoro, pero que se sepa nunca lo encontraron.

Es histórico que el Virrey de España, el sevillano Don Rafael de Sobremonte, cuando en 1806 fue avisado de que los barcos ingleses invasores estaban entrando por el Río de la Plata, salió huyendo para Córdoba con el tesoro de la Corona, existiendo varias hipótesis acerca de lo que hizo con él.

Algunos cuentan que lo escondió en la Iglesia de Luján y luego los ingleses se lo llevaron, pero otros alegan que lo enterró por el camino cuando estaba llegando a Almafuerte. La desaparición de nueve mil onzas de oro fue uno de los grandes misterios de Buenos Aires durante varios siglos.

Fantasmas de hospitales   

En los hospitales suceden muchas cosas extrañas que forman parte de las leyendas argentinas. Son fenómenos paranormales que, a decir de los entendidos, acontecen en estos lugares porque la energía acumulada es muy intensa. En este punto comentamos sobre dos nosocomios a los que es interesante hacer referencia.

El primero de ellos es el Hospital Rivadavia, el más antiguo de Argentina y donde se pueden descubrir muchos mitos urbanos de Buenos Aires, y el segundo es el Hospital Eva Perón del Chaco, ya que uno de sus médicos narra impresionantes historias que le acontecieron durante sus guardias.  

En cuanto al Rivadavia, lo peculiar es su sistemas de túneles secretos que conecta al hospital con lo que era la Penitenciaría Nacional 1877-1962 (ahora Parque Las Heras) y con la residencia presidencial de Juan Domingo Perón (hoy Biblioteca Nacional). En estos túneles, que servían de apoyo al hospital en cuanto a la ubicación de las calderas, depósito de equipos y suministros médicos, y camillas que se dirigían a la morgue, viven muchos fantasmas.

Entre los fantasmas más famosos del Rivadavia, según los testimonios tanto del personal como de los pacientes, está la enfermera que viste a la usanza antigua y aparece en los momentos más inesperados, así como también un famoso médico que habla con los pacientes cuando de madrugada están haciendo cola para sacar turno. Este doctor es uno de los médicos del área de consultas, pero tan temprano sólo están de servicio los de emergencia.

Por su parte, el doctor Julio Picón del Hospital Eva Perón cuenta muchas experiencias, pero la más sobresaliente corresponde a un paciente fantasma. Narra Picón que un día llegó un hombre de aspecto muy humilde con tos, fiebre y problemas respiratorios, motivo por el que lo mandó a hacerse una radiografía. Después de pasar por el cuarto de Rayos X el individuo desapareció misteriosamente.

Preocupados llamaron a la policía, quien lo buscó por todas partes pero ni rastro, a pesar de que todas las puertas estaban cerradas y no podría haber salido. Al amanecer revisaron las cámaras de seguridad y aconteció que se vio a la enfermera hablando sola cuando entraban a que el individuo se hiciera la placa e igualmente el doctor atendía a un ser invisible.

El hombre se había registrado con un nombre que, cuando buscaron los antecedentes, se dieron cuenta era el de un pescador que se había ahogado en un río tiempo atrás y su cadáver nunca había aparecido. 

El pueblo que aparece y desaparece en la Patagonia  

Entre los cuentos y leyendas de Argentina, uno muy peculiar es sobre un pueblo cercano a Taquimilán, que en ciertas épocas del año algunas personas han logrado ver, aunque luego se esfuma envuelto en un vapor tal y como apareció. Esta zona pertenece a la provincia de Neuquén, ubicada en el noroeste de la región de la Patagonia, en la frontera con Chile.

La leyenda sobre el poblado fantasma ya tiene más de cien años y todas las personas que lo han visto narran lo mismo en cuanto a sus calles y construcciones de adobe. También algunos dicen haber divisado ropa tendida y hasta personas en las puertas de sus casas.

En el año 2009 una investigadora de la zona logró reunir un material fílmico de 30 minutos entre los meses de junio y julio. Pero los científicos no encuentran explicación al fenómeno y alegan que se trata de una ilusión óptica, por lo cual ésta es una de las leyendas urbanas cortas argentinas de la región.

La aldea que aparece y desaparece se encuentra al pie del cerro Naunauco. Se extiende por aproximadamente tres kilómetros y es visible cuando el cielo está despejado y no hay viento, pero no todo el mundo es capaz de captarla.  

Psiquiátrico Santa María de Punilla

El psiquiátrico Santa María de Punilla se encuentra en una zona montañosa de la provincia de Córdoba. Fue inaugurado como hospital para tuberculosos en el año 1900 y a partir de 1968 pasó a ser un manicomio. Adicionalmente, dicen que durante la dictadura argentina este sitio fue utilizado como sitio de reclusión clandestina. Actualmente el hospital se encuentra en estado de abandono, a raíz de un fuerte incendio intencional que ocurrió en 2006.

En este lugar, donde existió tanto sufrimiento de todo tipo, según los entendidos reina una gran actividad paranormal. Al respecto, un equipo de expertos fue a realizar un estudio y tuvo que salir huyendo porque les tiraban objetos de todo tipo. Igualmente, los vecinos de la zona comentan que se escuchan gritos, llantos y quejidos, y que por la noche se ven luces que se mueven a pesar de que no hay energía eléctrica en la mayor parte de la edificación.

Por otra parte, existe una leyenda acerca de un niño como de tres años, que corre por los pasillos con la cabeza rapada y persigue a todo aquel que se atreva a entrar en las instalaciones de lo que fue el hospital psiquiátrico.

La Llorona

Esta leyenda tiene su origen en México. Se trata de un alma en pena que en vida mató a sus hijos ahogándolos, para luego suicidarse, y ahora llora arrepentida buscándolos. La Llorona en las leyendas urbanas de Argentina también tiene un rol preponderante y con frecuencia es vista y escuchada en diferentes poblaciones.

En los mitos y leyendas de Buenos Aires existe un relato bastante conocido acerca del romance de una joven llamada Celine con un cura. Sucedió que el padre de la chica contrató a un sicario y asesinó al sacerdote, por lo que ella decidió suicidarse. Sorpresivamente, cuando estaban velando al cura en la catedral, llegó la Llorona con su típico vestido blanco y su pelo largo negro y se abalanzó sobre el féretro gritando de dolor, entonces los presentes se percataron de que el rostro de aquella mujer era realmente el de Celine.

En el año 2020 muchos pobladores de Santa Fe declararon haber escuchado los lamentos de la Llorona, y un caballero se topó de frente con ella en una zona boscosa cercana al cementerio. Ya eran tiempos de pandemia y, según lo interpretaron varias personas, el encuentro no era un buen presagio ya que existe la creencia de que ella aparece cuando mucha gente va a morir. Los entendidos en cuanto a las relaciones con los espíritus dicen que la Llorona no es peligrosa, pero recomiendan no mirarla a los ojos. 

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