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Leyendas japonesas de terror: 10 mitos e historias japonesas de terror espeluznantes (cortas y largas)

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Las leyendas japonesas de terror están enraizadas poderosamente en las tradiciones de ese país y son transmitidas ancestralmente, primero de boca a boca, ahora a través de los espacios digitales. Estas increíbles historias japonesas de terror ponen a prueba nuestra imaginación y son un punto de partida para comprender la rica y extraordinaria cultura japonesa

Las leyendas japonesas de terror son un sistema de creencias que integran las tradiciones en ese país y están formadas por una importante colección de mitos urbanos, cuentos e historias sobre aterradores hechos sobrenaturales trasmitidos de generación en generación. Al igual que sucede con las leyendas de terror coreanas, en ocasiones, muchas versiones giran alrededor del mismo hecho, algunas más populares que otras. Las historias japonesas de terror son famosas por su nivel de crueldad, sus efectos psicológicos y visuales, y su riqueza histórica que aún se conserva en la época contemporánea.

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Okiku, la muñeca poseída

Es uno de los cuentos japoneses de terror más conocidos que existen. La leyenda cuenta que Okiku es una muñeca donde habitaba el alma de una niña fallecida. Data de 1932 en Japón, y se trata de una muñeca que le obsequió su hermano Eikichi Suzuki, de 17 años, con el objetivo de hacerla feliz, pues la niña tenía un padecimiento incurable.

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Ilustración de Okiku (Katsushika Hokusai, Public domain, via Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

En un viaje que hizo el joven a una ciudad cercana, eligió, entre muchos juguetes, a una muñeca de 40 centímetros, de porcelana, pelo negro por los hombros y tradicional kimono japonés. También se dice que tenía unos ojos muy especiales.

Desde el principio la niña amó a la muñeca y le puso por nombre Okiku. La pequeña y Okiku permanecieron juntas por cinco meses, que fue el tiempo que tardó la niña en fallecer. La desconsolada familia hizo un altar familiar con las cenizas de la pequeña y en él colocaron a la muñeca que tanto amó.

En poco tiempo la familia pudo notar que el cabello de la muñeca crecía y en cuestión de dos semanas le llegó a las rodillas. Lo cortaron y volvió a crecer. La familia tuvo el convencimiento de que el espíritu de su pequeña vivía en la muñeca.

En la Segunda Guerra Mundial la familia migró, dejando a la muñeca en el templo Mannenji, al cuidado de los monjes, que en un principio se mostraron bastante escépticos, pero que con el tiempo adoptaron el ritual de cortarle el pelo. Hoy en día continúa allí y su pelo sigue creciendo. Es visitada por miles turistas y curiosos.

Tomimo’s Hell, el poema de la muerte

El poema «Tomimo’s Hell» se trata sobre alguien que muere y va al infierno. Según la leyenda, el poema no puede ser leído en voz alta, pues quien lo haga morirá y su espíritu quedará atrapado en el infierno.

Quizás no pase el mismo día, pero la fatalidad perseguirá al lector hasta acabar con su vida. Es un poema incluido en una colección que formó parte de un libro de la escritora Yomota Inuhiko llamado «The Heart is Like a Rolling Stone», que participó en una gran exposición en 1919.

No se sabe realmente cómo surgió la leyenda, pero el mismo poema tiene la advertencia de que no debe ser leído en voz alta o podrían suceder trágicos acontecimientos. Al tener gran popularidad, muchas personas se grabaron leyendo el poema en voz alta. Cuenta la leyenda que muchas de esas personas desaparecieron.  El poema se puede encontrar en Internet.

Hone-Onna, una geisha asesina

Las leyendas japonesas largas, con frecuencia tienen cambios en algunos hechos o personajes de sus relatos, dando lugar a diferentes versiones. Hone-Onna es un ejemplo de eso.

La leyenda japonesa Hone-Onna forma parte del mundo llamado yokai en esa cultura. Se trata de un fantasma que puede aparecer con la forma de una bellísima mujer o como un esqueleto humano. La primera versión data del 1779 y narra la historia de una delgada y bella mujer, que buscaba hombres para acostarse con ellos y siempre sostenía en sus manos una lámpara en forma de flor de peonía, de color rojo.

La historia original tuvo modificaciones en el tiempo y de ella surgieron varias versiones. Estas  leyendas japonesas largas se dividen en diversos cuentos que giran alrededor de la misma historia y forman grupos de leyendas japonesas de terror cortas, cada una añadiendo diversos hechos o elementos claves.

Primera versión

Una de ellas es la historia de una geisha de nombre Tsuyu, que siendo muy joven fue vendida por su esposo en un burdel, con el fin de pagar sus deudas. Ella y una amiga deciden escapar de ese lugar, pero en la fuga resulta asesinada y tirada al río.

La leyenda dice que Tsuyu se convirtió en yokai al absorber los espíritus de todas las mujeres muertas de esa forma. Es así que se dedicó a seducir a los hombres, adoptando la figura de una hermosa mujer que cuando estaba en la cama se transformaba en un esqueleto y los mataba. 

Segunda versión

Según otra versión, un samurái viudo, de nombre Ogiwara Shinnojo, conoce a una bella mujer de la que se enamora perdidamente. El romance comienza mientras se despierta la curiosidad de los vecinos, al ver a este hombre de costumbres solitarias siendo visitado constantemente por esta hermosa mujer.

Un amigo cercano decide averiguar que sucede y lo vigila de cerca por un tiempo. Finalmente, una noche mientras ellos duermen, el vecino logra verlos, dándose cuenta aterrado de que el cuerpo que estaba al lado de su amigo era un esqueleto con un cuerpo semidescompuesto. 

Con mucho miedo y precaución decide pedir ayuda a un sacerdote budista, quien le da instrucciones y un signo sagrado para que coloque en la puerta de su amigo y así impedir el ingreso del fantasma a la casa.

El espíritu al verse impedido de entrar a la casa del samurái decide invitarlo a su casa. No se volvió a ver a Shinnojo. Finalmente fue encontrado muerto abrazado a la mujer en la tumba donde ella había sido enterrada. Estas leyendas japonesas sobre terror son algunas de las versiones que giran en torno al mismo tema.

La habitación roja

La habitación roja forma parte de las historias de japoneses contemporáneos y sus leyendas paranormales. Esta leyenda urbana cuenta que en Japón, cerca de Tokio, existe un conocido Bosque de los Suicidios.

La historia comienza cuando un taxista de la ciudad recoge a una pasajera cuya cara no deja ver y entre susurros le pide que la lleve a una dirección. A pesar de que el lugar quedaba bastante retirado de Tokio, el taxista accede a llevarla, sin embargo, durante el trayecto, notó que se acercaban mucho a ese sitio que llaman el Bosque de los Suicidios.

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(Darkmonn_Art, Unsplash).

Al llegar, la mujer bajó del coche y entró en el bosque, pero el hombre preocupado decidió seguirla sin que ella lo notara. La joven llegó a un lugar donde había una pequeña casa y entró en ella. El taxista decidió indagar y mirar por el cerrojo de la puerta. Al mirar se topó con un color rojo muy fuerte, casi insoportable a la vista, que lo asustó mucho y lo hizo huir.

Subió a su carro y paró en un restaurante del camino para cenar antes de continuar el viaje. Durante la comida y conversando con el dueño del restaurante, le contó la historia y le describió a la mujer. El dueño del local le dijo que conocía esa historia y le preguntó si la había mirado a los ojos, a lo que el taxista respondió que no, pues la mujer tenía el rostro tapado.

El misterio quedó resuelto cuando aquel hombre le reveló que la joven era un fantasma que tenía los ojos completamente rojos. Con la sangre helada, aquel hombre se dio cuenta que lo que había visto al mirar por el cerrojo eran los ojos de ella, que lo miraba desde el otro lado de la habitación.

Leyenda Hachishakusama, la mujer que rapta niños

Esta historia forma parte de las leyendas urbanas de terror más recientes de Japón, ya que el relato comenzó en 2008. Estas leyendas de Japón de terror son características de las ciudades. En esta historia la traducción del nombre significa “La respetable dama de ocho pies de altura”. Se trata de una dama vestida de blanco que emite un extraño sonido y tiene un hermoso rostro, aunque según algunas versiones puede no tener rostro.

Su objetivo es encontrar a un niño para raptarlo. Si el pequeño logra escapar de ella, jamás podrá volver al sitio donde ella intentó secuestrarlo, pues el fantasma lo perseguirá siempre, hasta lograr llevárselo. 

Según la leyenda, el fantasma fue encerrado en cuatro estatuas “jizo”, un guardián de la maternidad, de las almas de los infantes que murieron siendo muy jóvenes o no llegaron a nacer, y de los viajeros.

También era protector de ese terrible espectro que mantenía encerrado en las pequeñas estatuillas. Un día, al romperse una de ellas, este demonio escapó para volver a secuestrar niños. Este es un ejemplo de las leyendas de terror japonesas de la historia reciente de ese país.

Túnel de Kiyotaki, el túnel de la muerte

Estas leyendas urbanas completas se basan en hechos históricos, muchas veces de otros siglos, que permanecen en el tiempo. Según la tradición japonesa el número 4 es de mala suerte. El túnel de Kiyotaki se construyó en 1927. Mientras lo hicieron muchas personas murieron debido a que se usó mano de obra esclava, abatidos por el cansancio, mal alimentados y con terribles condiciones laborales. Se cree que sus almas quedaron atrapadas en esas montañas.

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Una de las entradas del Túnel de Kitoyaki (TR15336300101, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

El túnel mide 444 metros de largo cuando se realiza la medición de noche, sin embargo, de día su longitud es otra. La leyenda dice que en horas nocturnas numerosos accidentes son causados por fantasmas y apariciones extrañas que ocurren en el lugar.

En ocasiones, las apariciones se ven en el interior del coche, para asustar a sus ocupantes y ocasionar mortales accidentes. A pesar de conocerse ampliamente la leyenda, el túnel es muy transitado, ya que solo existe esta vía para pasar al otro lado de la montaña.   

Es una de las leyendas urbanas japonesas que puede ser experimentada por cualquiera que desee vivir la experiencia. Sobre estos mitos japoneses de terror (al igual que con las leyendas de China de terror) se recomienda gran precaución, porque pueden llegar a ser una aventura peligrosa.  

Hanako-san, el espíritu maligno de una adolescente

Los espíritus malignos atrapados en el cuerpo de jóvenes adolescentes son leyendas habituales en muchas culturas del mundo. En Japón se llama “Hanako-san”  a esta leyenda antigua. La historia dio origen a una película llamada «Hanako of the Toilet». La versión en español es “Verónica” y en inglés “Bloody Mary”. 

Esta chica aparece en los baños colegiales. Existen varias versiones de esta leyenda urbana japonesa. Según algunos, la chica huía de sus padres porque querían matarla. Otra versión afirma que se escondió ahí para refugiarse de los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Otra muy difundida es que sus compañeros incendiaron el baño dejándola atrapada.

El alma de la joven puede ser invocada en un baño escolar llamando a la puerta tres veces en el tercer retrete, pronunciando las palabras ‘Hanako-san, imasu-ka?’¿Estás ahí? La leyenda cuenta que una joven ensangrentada abre lentamente la puerta y arrastra a la víctima, que jamás vuelve a ser vista, por el hueco del inodoro.

Kuchisake-onna, la mujer de la cara desfigurada

Las leyendas cortas de Japón son tan aterradoras como las largas historias. Esta leyenda cuenta la historia de una mujer llamada Kuchisake-onna, muy amada por todos por su extraordinaria belleza. Entre todos sus pretendientes eligió a un samurái como esposo, que partió a la guerra poco después de casarse.

Historias de terror cortas - Kuchisake-Onna

Con el pasar del tiempo Kuchisake-onna se sintió muy sola y comenzó a tener aventuras con muchos hombres. Cuenta la leyenda que cuando el esposo regresó, la encontró con otro hombre, que asesinó en el acto. Luego, ciego por la ira, le destrozó el rostro a la mujer cortando su boca con la espada.

Se dice que pasó varios años así, pero desde que murió, vaga por las calles con el rostro tapado con un cubrebocas, preguntando a las personas si creen que es hermosa, ante una respuesta positiva se quita la mascarilla para mostrar su verdadero aspecto fantasmal con la cara desfigurada.

Teke Teke, la aterradora historia de una mujer cortada en dos pedazos

Es una de las leyendas aterradoras donde el nombre de Teke Teke es una sugerencia del sonido que produce el fantasma al caminar. Cuentan que una joven murió al caer en las vías del tren y su cuerpo quedó partido a la mitad. Desde entonces se arrastra por las estaciones. Es una de las leyendas cortas japonesas más divulgada y terrorífica.

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Descripción artística de Teke Teke (Dr.Lantis, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Cuando asusta a sus víctimas, lo hace apareciendo con la mitad superior del cuerpo, impulsándose con los brazos. Se siente su aproximación por el particular sonido de su desplazamiento. Se dice que cuando alcanza a alguien le corta el cuerpo a la mitad, para que quede en el mismo estado que quedó ella. Es una de las historias de terror de Japón más populares que existen y forma parte de las leyendas asiáticas de terror.

Ubume, la aparición más escalofriante

Ubume es una mujer que aparece con un bebé en los brazos y las piernas ensangrentadas. Los sitios donde se puede ver son caminos solitarios o muy poco transitados. En esta leyenda japonesa de terror se dice que Ubume es una mujer que murió mientras estaba dando a luz y el dolor de dejar a su hijo y no poder cumplir su rol de madre la convirtieron en un espíritu que vaga lleno de dolor.

Leyendas japonesas de terror: Ubume
Ubume (Sawaki Sūshi (佐脇嵩之, Japanase, *1707, †1772), Public domain, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original)

Según la leyenda, en el encuentro con sus víctimas les habla y solicita que sostengan al bebé. Mientras se sostiene al niño el peso se torna insoportable, como una gran roca que hace que el que lo carga sea incapaz de moverse.

Al mirarlo se podrán dar cuenta que es solo un trozo de madera. Cuando pasa un rato este espíritu pedirá que su hijo le sea devuelto y desaparecerá. La historia cuenta que un samurái llamado Urabe Suetake quiso demostrar a sus compañeros su valentía y una noche salió al encuentro de Ubume.

Caminó por los lugares más solitarios hasta encontrarla. Cuando la mujer le entregó al bebé, el hombre corrió con él a pesar de las suplicas del yokai (espíritu o espectro) pidiéndole que lo regresara. Suetake, al reunirse con sus amigos para demostrar que había encontrado a Ubume, solo pudo mostrar un motón de hojas secas. Es una de las leyendas japonesas de terror largas más interesantes.

El folklore japonés es sumamente amplio en relación a las leyendas japonesas de terror. Al igual que las leyendas chinas de terror y las leyendas coreanas de terror, sus personajes, elementos claves y hechos, forman parte de su historia y su sistema de creencias. Las historias japonesas de terror llegan hasta nuestro siglo para seguir atemorizando más allá de lo imaginable.

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