Factores personales que fomentan el estrés y la ansiedad en el transporte

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Por supuesto, el tráfico, los atascos y el tiempo que perdemos metidos en un automóvil nos estresan a todos. Pero hay diferencias: a algunas personas les afecta más que a otras, ¿por qué?

A continuación, revisaremos las principales características personales que predisponen a generar ansiedad durante el desplazamiento en el transporte público y privado.

La experiencia subjetiva

La manera en la que te afectan las situaciones estresantes del tráfico determina las consecuencias personales. Todas las personas reaccionan de forma diferente ante el ruido, la contaminación, la falta de control sobre el transporte y la pérdida de tiempo dentro de los vehículos.

Estas situaciones indeseables exigen respuestas que, a veces, nos sobrecargan y explotamos; en cambio, hay otras veces en las que simplemente respiramos con profundidad y no dejamos que nos afecten. Podríamos decir que cada uno de nosotros tiene un nivel diferente de tolerancia en estas circunstancias.

Los conductores o pasajeros ansiosos suelen estresarse fácilmente. Estas personas se caracterizan por ser sensibles o altamente influenciables frente a las situaciones estresantes del tráfico, y por tener un bajo nivel de impulsividad. Ante las situaciones de conflicto en el tráfico, en las que los conductores no respeten las normas, tenderán a confundirse, a frustrarse, irritarse y perder el control.

Conducción agresiva

Las personas que conducen con agresividad se encuentran en medio de situaciones que son entendidas por sus organismos como amenazas serias y vitales, ante las que debe responder con reacciones fisiológicas, conductuales y cognitivas que, por supuesto, generan estrés.

Los conductores que sufren ansiedad tienen un bajo rendimiento en su atención y menor capacidad de respuesta frente a las situaciones de inseguridad vial.

Estrategias de afrontamiento

La ansiedad en el transporte aparece cuando se percibe que la situación y el malestar que produce es superior a la capacidad de hacerle frente.

Si un conductor realmente cree que puede controlar el hecho de permanecer en el automóvil con todos los problemas de tráfico, la ansiedad no se desbordará.

A eso es a lo que llamamos estrategias de afrontamiento: en este caso, los esquemas mentales que generamos para dominar, minimizar y controlar las situaciones estresantes propias del desplazamiento vial.

La experiencia previa

Si una persona ha experimentado anteriormente choques, atascos continuos en las vías públicas, sustos, robos o malestar en automóviles repletos de personas, o de pie en el autobús, y ha estado expuesta a condiciones prolongadas de estrés, su nivel de tolerancia será menor.

Su organismo habrá aprendido que el transporte es una situación estresante, indeseable, y tendrá respuestas de ansiedad emocional, conductas de escape y evitación, e ideas que aumentan la percepción negativa de la situación, del estilo: “ya no soporto esto”, “es lo peor”, “el conductor es un petardo”. Por supuesto, esto aumenta el malestar subjetivo.

Todos estos elementos son los que en mayor medida causan la ansiedad al viajar en un automóvil. Si bien hay situaciones de tráfico ante las que difícilmente podemos permanecer calmados, la manera en la que reaccionemos frente a ellas será lo que determina si nos generan estrés o no.

¿Cómo podemos afrontar el estrés y la ansiedad en el transporte?

  • Utiliza la tecnología. Los GPS y las aplicaciones digitales que te ayudan a identificar los puntos críticos de congestión, y a elegir vías alternativas que te ayuden a evitar el problema, con lo que se controlará la ansiedad.
  • No vayas con prisas. No circules contrarreloj. Programa tus actividades contando con algo de tiempo adicional, suponiendo que perderás minutos en los atascos en las horas puntas.
  • Cambia de rutinas. Intenta cambiar las horas de salida y regreso a casa para elegir las horas en las que hay menos congestión.
  • Evita consumir productos estimulantes. Antes de sumergirte en el tráfico, no consumas alimentos que aumenten la insulina en tu organismo, ni que desencadenen una mayor liberación de cortisona, como productos con cafeína, comida picante, rica en grasas y carbohidratos, con sodio o cargadas de azúcar. Tampoco bebidas energéticas ni alcohol.
  • Busca el contacto interpersonal en medio de la congestión. Hablar, sonreír, intercambiar experiencias e incluso desahogarse con otra persona siempre ayuda a reducir la tensión emocional.
  • Evita el tráfico si estás muy agotado. En esos momentos tu organismo y tu mente son más susceptibles a magnificar los acontecimientos y a perder el control en situaciones de estrés.
  • Realiza actividades entretenidas. Si ya no puedes evitar el tráfico, prepara listas de tu música preferida, aprende algo escuchando un audiolibro o cualquier otra actividad que sea relajante y que no te exija toda tu atención. Mientras tu atención se centre en temas interesantes estarás a salvo.
  • Cambia el centro de atención. Para adaptarte mejor a la situación estresante, concéntrate en ti mismo: en tus sensaciones corporales, en relajar tus manos abriéndolas y cerrándolas, al igual que en todos tus miembros y de forma lenta y progresiva, mientras recreas en la mente imágenes agradables.
  • Alterna estos ejercicios con focalización de detalles del contexto que sean graciosos, interesantes, bellos o, en general, sensaciones e ideas que generen una actitud positiva, prospectiva y constructiva. El cambio de la atención hacia ti mismo y hacia cosas agradables disminuirá la tensión y la sensación de frustración. Además, llenarás tu cuerpo de endorfinas, que te ayudarán a salir del bloqueo mental y liberarán tu ansiedad al conducir.
  • Siéntate derecho y haz vocalizaciones. Las cuerdas vocales son músculos y su tensión muestra la tensión emocional: están directamente relacionados. Si haces ejercicios de gorjeos, cantas o realizas cualquier tipo de vocalización, tus músculos se relajarán y tu ansiedad también se disipará. Esta práctica también te permitirá aislarte del ruido externo.
  • Mantén la calma y sé asertivo. Frente a situaciones de dificultad con las personas o con el transporte, antes de entrar en cólera cierra los ojos, aíslate mentalmente y respira. Inspira por la boca sintiendo cómo se llena el pecho. Expira lentamente por la boca. Cuenta hasta ocho, varias veces, tanto en las inspiraciones como en las expiraciones. Tan solo el ejercicio de respiración equilibrará tu ritmo, bajará la aceleración y, en consecuencia, la ansiedad.
  • Intenta entender las razones de las otras personas, sin dejar de manifestar tus necesidades y exigir tus derechos en un tono respetuoso y agradable, pero firme y claro. El transporte público también puede ser una forma de mejorar las habilidades sociales.

Este artículo ha sido redactado por Vive Sin Ansiedad.





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Miguel Medina

Miguel Medina

Especialista en Comunicación Digital y Social Media. Content Manager, Editor y Redactor de Contenidos Web en diferentes revistas y medios de prensa online. Prosélito devoto del Lean Writing. Desayuno datos, almuerzo datos y ceno datos. El lector es el único que siempre tiene razón.

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