martes, 17 mayo 2022 |

Actualizado a las

3:40

h CEST

18.4 C
Madrid

Día Internacional de la Madre Tierra: cómo y por qué se celebra

5
(1)

La década de los 60 es conocida por dar pie a la revolución sexual, el rock psicodélico, la lucha por los derechos civiles y numerosas guerras en el mundo, pero durante ese tiempo también surgió lo que se conoce como el Día Internacional de la Madre la Tierra. O, al menos, sus inicios.

Tipos de ecosistemas:
Clasificación de las diferentes clases de ecosistemas (nombres, características e imágenes)

Leer artículo

En 1962, la bióloga marina y conservacionista estadounidense Rachel Carson, publicó el trabajo titulado “Primavera silenciosa”, marcando para muchos el inicio del ecologismo. La autora advirtió las consecuencias de los pesticidas en el medio ambiente y culpó a las grandes empresas químicas de la contaminación. A partir de este ensayo científico, comenzó la conciencia pública en torno a la salud del planeta.

Tanto fue así que, en 1969, el senador Gaylord Nelson, inspirado por las protestas en contra de la Guerra de Vietnam, puso en marcha una campaña en las universidades para concientizar a la población estudiantil acerca de la contaminación del agua y del aire. Ese mismo año hubo un derrame masivo de petróleo en Santa Bárbara, California. Fue el más grande en aguas de los Estados Unidos hasta ese momento.

A raíz de este incidente, se organizaron sesiones en los campus universitarios. Luego se eligió el 22 de abril, un día de la semana entre las vacaciones de primavera y los exámenes finales, para maximizar la mayor participación de los estudiantes.

El poder de las protestas populares

La presión de las protestas llegó al campo estatal, por lo que el Departamento de Agricultura revisó su política sobre pesticidas para el DDT, un componente altamente tóxico que afectaba a la vida silvestre y humana.

El hito fue de ayuda para fundar la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA en inglés) en 1970, que dos años después terminaría prohibiendo definitivamente este compuesto químico. Sin embargo, la lucha también buscaba una solución a las aguas residuales sin tratar, las fábricas, las plantas de energía contaminantes, los vertederos tóxicos, las autopistas y la extinción de la vida silvestre.

Es así como, el 22 de abril de 1970, se decretó el Día de la Tierra en Estados Unidos, para abarcar toda una agenda de protestas debido al impacto de la industrialización en el medio ambiente. Denis Hayes, un activista apoyado por Nelson, promovió en ese año eventos en todo el país para incluir organizaciones y grupos religiosos.

Los medios de comunicación nacionales se interesaron en la historia, popularizando el Día de la Tierra cada vez más. De hecho, se calcula que, en esa fecha, alrededor de 20 millones de estadounidenses salieron para manifestarse contra los impactos de 150 años de desarrollo industrial.

Al final de ese año, se aprobaron numerosas leyes pioneras en materia ambiental. La Ley Nacional de Educación Ambiental, de Seguridad y Salud Ocupacional, de Limpieza, del Aire y de Agua Limpia fueron bien vistas por el congreso estadounidense. Un año después, también se aprobó la Ley de Especies en Peligro de Extinción y, poco después, la Ley Federal de Insecticidas, Fungicidas y Rodenticidas (pesticida para roedores).

Un nuevo evento masivo y global

En 1972 se llevó a cabo la primera conferencia internacional, llamada La Cumbre de la Tierra de Estocolmo, con la meta de hacerle entender a los líderes del mundo que el impacto ambiental era real.

Después del evento hubo un mayor impacto en la política medioambiental de Europa, impulsando reformas que protegían el medio ambiente y a los consumidores y también se llevó a cabo un programa de acciones que buscaban reducir la contaminación. Sin embargo, no fue hasta 1990 cuando un grupo de activistas ambientales buscara a Denis Hayes para organizar otra gran campaña como la de 1970. Así fue como pasó de ser un asunto meramente estadounidense, a convertirse en un fenómeno global.

​En el Día de la Tierra se organizaron 200 millones de personas en 141 países. Esta masiva concentración fue la oportunidad para que el reciclaje pasara a ser el primer tema de conversación de la opinión pública.

Incluso fue un punto de partida para que la Cumbre de la Tierra de las Naciones Unidas de 1992, en Río de Janeiro, fuera el escenario para organizar políticas al respecto.

A medida que se acercaba el nuevo milenio, Hayes estuvo a la vanguardia de otra gran campaña, esta vez enfocada en el calentamiento global y el impulso de la energía limpia.

La falta de compromiso

El Día de la Tierra del año 2000, de la mano de internet –el nuevo medio de comunicación que interconectaba cada vez más al planeta–, fue el momento para organizar activistas en todo el mundo.

Se aprovechó esa ocasión para recordarles a los líderes mundiales, que ya se habían comprometido en cumbres anteriores, que se debía solucionar el problema del calentamiento global de una manera más rápida y sin promesas incumplidas.

9 años después, la Asamblea General de las Naciones Unidas decreta el 22 de abril el Día Internacional del Planeta Tierra.

Ya a partir de 2010 el impacto de la industrialización en el medio ambiente tomó un nuevo rumbo. Surgen masivamente negadores del cambio climático en la política y corporaciones, dividiendo así la agenda entre quienes descartan el problema y quienes piden un cambio.

Aun así, la efeméride es reconocida por millones de personas cada año para tratar de cambiar los hábitos con el fin de que las grandes empresas tomen acción.

Los esfuerzos de los activistas han generado un impacto que reflejaron cambios en lo político en un principio. No obstante, para muchos no es suficiente. Por lo tanto, buscan la manera de ejercer presión sobre los líderes políticos y empresariales del mundo.

Ya sea a través de concentraciones, campañas digitales o incluso performances, los críticos de la industrialización celebran con determinación cada Día Internacional de la Madre Tierra. Buscan decirle al mundo que el planeta necesita formas amigables de consumo con los seres vivos y el entorno ambiental, porque ahora tenemos un lugar donde vivir, pero, en cualquier momento, de no haber un cambio significativo, ese lugar se desvanecerá definitivamente.

DEJA UNA RESPUESTA

Deja tu comentario
Escribe tu nombre