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Crisis de los 50 (crisis de la mediana edad): qué es, causas, consecuencias en hombres y mujeres y cómo superarla

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Cuando escuchamos el término crisis de mediana edad, usualmente lo relacionamos a la imagen de un hombre adulto recién divorciado quien compra un carro lujoso para, saltando de celebración en celebración, recuperar la juventud que se le va de las manos. Aunque se trate de un estereotipo, tiene parte de razón pues la impulsividad, la necesidad de transformación y el temor a envejecer es parte de los síntomas de la denominada Crisis de los 50. Conoce sus causas y como sobrellevar la llegada de este inesperado desconcierto emocional.

No es un diagnostico médico o científico confirmado, pero es un episodio que el colectivo da como real y  repetitivo entre la población adulta. La crisis de los 50 o crisis de mediana edad más que una leyenda urbana, es un período en el que muchas personas sufren de un significativo desequilibrio emocional que es necesario atender. El caso es que la crisis de la mediana edad es una realidad para muchas personas en su madurez y requiere una especial comprensión, por ello indagaremos conceptos sobre la denominada adolescencia en los años 50 y aclararemos dudas acerca de cuánto dura la crisis de los 50 en los hombres, la común relación de la crisis de los 50 en los hombres y separación; así como las maneras de afrontar una crisis matrimonial a los 50.

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¿Qué es la crisis de los 50?

Se le llama también crisis de la mediana edad a un período de agitación emocional que experimentan las personas entre los 40 y 60 años de edad, en el que se enfrenta a confusión sobre su identidad, elección de vida y mortalidad, entre otros temas trascendentales de la existencia humana.

La creencia común señala que dicha etapa de vida es advertida de manera distinta por cada persona, pero en general se caracteriza por el deseo de un cambio importante de actitud ante la vida, en la forma de actuar y sentir por un tiempo indeterminado; similar a la crisis existencial en la adolescencia.

El término crisis de la mediana edad expresa los aspectos negativos de esta etapa que es comparada por algunos con la etapa de adolescencia en la vida temprana. Es también conocida como: transición de la mediana edad, búsqueda o revisión de identidad, el cambio de vida, síndrome del nido vacío, crisis de los 50 años de vida, entre otras.

En general, como decida llamarse a dicho período, la persona observa o muestra una disminución en la satisfacción con la vida y la felicidad, en coincidencia con la aparición de factores estresantes durante esos años, posiblemente relacionados con la disminución de sus capacidades físicas, su trayectoria profesional y ciertas decisiones financieras. Todo dependerá las circunstancias y perspectivas individuales, pero algunos factores que pueden desencadenar la crisis incluyen divorcio, pérdida de empleo, de un ser querido o la reubicación.

Realidad o creencia

El término crisis de la mediana edad fue dado en 1960 por el psicoanalista Elliott Jacques a los pacientes de entre 30 y 60 años al notar que pasaban por un período depresivo y la voluntad de cambios repentinos en su estilo de vida, frente a la idea de su propia mortalidad. 

Para entonces se dispersó como una certeza biológica, pero con los años se corroboró que no todo el mundo experimenta una crisis de la mediana edad ni logra ser un problema  para las personas en muchas partes del mundo, por lo que se concluyó que la idea de la crisis de los 50 en mujeres y crisis de los 50 para hombres, no se trata sino de una construcción social o cultural, la creencia que cerca de esa edad las personas sufren de esta especie de crisis nerviosa.  Las estadísticas aseguran que solo el 20 por ciento de los adultos afirman haber experimentado una crisis de la mediana edad, especialmente hombres de 50 años.

La idea de la crisis de los hombres de mediana edad puede estar determinada en su mayor parte por puntos de vista culturales y aun así, no todas las culturas suscriben el concepto de crisis de la mediana edad. Según la psicología para hombres, afecta mayormente a la sociedad occidental, la cual tiende a enjuiciar y discriminar socialmente el envejecimiento y en cambio, glorificar a la juventud. 

Causas de la crisis de los 50

La crisis de la mediana edad usualmente coincide con factores o situaciones que desencadenan estrés y contratiempos que se presentan durante la edad adulta y que exacerban la idea de la necesidad de un urgente de un cambio de vida y de las relaciones con otros. El detonante más común es la transformación de la apariencia o capacidad física, aparición de enfermedades y otros de índole social y familiar, como la partida de los hijos del hogar, fallecimiento de los padres, dificultades financieras, jubilación, etc.

Cambios físicos

Los cambios físicos que se experimentan en esta etapa de transición al envejecimiento, pueden afectar gravemente la seguridad y autoestima de las personas, quienes se sienten desalentadas y temerosas del porvenir. Claramente a partir de los 45 años de edad o cerca de la edad de 50 años comienza a disminuir la agilidad física y mental y somos más propensos a diagnósticos de enfermedades

En el caso de las mujeres aparecen los molestos síntomas de la menopausia a consecuencia de los cambios hormonales, como sofocos, cambios de humor, depresión de los 50 y dificultad para dormir. Mientras los hombres ven disminuidos los niveles de testosterona y a consecuencia depresión, bajo deseo sexual, disfunción eréctil y dificultad para dormir, dando paso a la común crisis de los 50 en hombres casados.

Cambios en la dinámica familiar

Es muy común que a esta edad los hijos ya estén diseñando su propia vida y decidan mudarse de casa de sus padres. Estos suelen experimentar sentimientos de soledad y apatía tras la partida, lo que es conocido como el Síndrome del nido vacío, aumentando la posibilidad de una crisis de ansiedad.

Igualmente ocurre en caso del fallecimiento o asistencia permanente de los padres mayores por enfermedad o discapacidad, situación que puede resultar física y emocionalmente estresante. Otro duelo como el divorcio puede generar emociones conflictivas como tristeza, ira y confusión. 

Cambios en la carrera

Con tantos cambios e innovaciones hoy día en los puestos de trabajos de las empresas, no es de extrañar que algunos adultos cercanos a los 50, sientan que no avanzan en sus carreras profesionales, de hecho sientan que se han estacando en sus capacidades y conocimientos. La rutina en el cumplimiento de tareas diarias puede colaborar con el aumento de sensaciones de  insatisfacción y desanimo en el lugar de trabajo; y por el contrario los nuevos retos de la competitividad moderna, causar estrés y nerviosismo.

Esto sumado a que el mercado laboral siempre da prioridad a candidatos jóvenes al momento de reclutar personal para nuevos cargos, por lo que un despido inesperado pasado los 40 años, puede ser devastador.

Cambios en la situación financiera

Algunos o todos los aspectos que mencionamos pueden afectar la estabilidad financiera de una persona al cumplir 50 años en un hombre o mujer. Posiblemente los gastos médicos por enfermedad de los padres, la tramitación de un divorcio o cambios en su estatus laboral, construyan un hombre en crisis que ve reducido su capital y lo agobie la tensión o angustias acerca de su futuro y seguridad. 

La mayoría de los padres con hijos adultos también deben enfrentar retos financieros para ayudar a sus hijos a superar dificultades o avanzar en sus vidas fuera del hogar; lo que sin dudas genera preocupación, ansiedad y estrés. Esto acelera muy comúnmente la crisis de los 60 en hombres.

Traumas sin resolver

Aunque sea difícil de creer, algunas personas llegan a los 50 años sin resolver algunos asuntos traumáticos de su niñez, experiencias de la infancia que aumentan el riesgo de padecer enfermedades físicas y mentales en la edad adulta. 

Entre tantas responsabilidades y distracciones, nos olvidamos que existen ciertas emociones que debemos atender profesionalmente, pues tarde o temprano nos causan desequilibrios y la crisis a los 50 resulta propicia para su manifestación. Dichos traumas pueden estar relacionados con la muerte de sus padres a temprana edad,  pobreza o abusos.

Efectos de la crisis de la mediana edad

Una crisis emocional se hace evidente con la aparición abrupta y clara de cambios en el comportamiento, pero también en el modo de mostrarse ante los demás. Algunas de las señales más explicitas de una caída en la crisis de la mediana edad son por ejemplo el descuido o la excesiva atención en la apariencia e higiene personal; también cambios drásticos en los hábitos de descanso, la pérdida o aumento de sueño  y sin dudas, muestras repentinas de irritabilidad o tristeza. La gravedad de los síntomas varía en cada persona, a continuación algunos signos a tener en cuenta:

Tristeza y arrepentimiento 

Las dificultades comunes de esta edad, vinculadas especialmente a pérdidas de personas, empleo, hábitos, juventud, conducen al duelo y emociones de profunda infelicidad con el presente, así como la inclinación a obviar los aspectos buenos y positivos de la vida. En mitad de una crisis, la persona puede llegar a experimentar depresión y aislamiento del resto de las relaciones sociales. 

Irritabilidad 

El segundo síntoma más peligroso, pues puede afectar sus relaciones y el estado de ánimo en general, incluso su salud física. Los adultos que experimenta una crisis se caracterizan por la muestra de ataques repentinos y constantes de ira, hasta por cosas insignificantes. Es quizás la manifestación de su inconformidad o arrepentimiento por las decisiones erradas y las limitaciones de su potencial.

Impulsividad 

Es el síntoma que más se asocia a la crisis de los 50 y a los hombres que compran autos nuevos para lucir a sus novias más jóvenes, tras un aguerrido divorcio. Es posible reconocer si algún adulto ha caído en la crisis de mediana edad si sucumbe a los excesos y a comportamientos despreocupados. Hacer grandes compras, aumentar el consumo de alcohol, salida constante a restaurantes o lugares públicos, todo a fin de buscar satisfacción y placer sin medir las consecuencias a la salud y al bolsillo.

Cambios en el deseo sexual 

En esta etapa de vida, se dan los extremos opuestos. Algunos adultos en crisis de mediana edad pueden experimentar un aumento exacerbado del deseo sexual, mientras que otros pierden por completo el interés en el sexo.  En el primero de los casos, surge por lo general la idea de propiciar nuevas experiencias y es común el pensamiento de salir con alguien más joven, lo que puede estar relacionado con las inseguridades sobre el envejecimiento. Hay una asociación entre este signo de la crisis de los 40 y separación conyugal.

Cambios en la ambición 

Los cambio en el estilo de vida, pueden motivar la idea de lograr grandes metas y sueños no concretados hasta el momento. Consideran que llegó el momento de cumplir cada uno de sus anhelos, tal vez comprar una nueva propiedad o ascender al cargo que ha deseado en la empresa. El adulto en crisis de los 40 hombres o mujer, no le teme al riesgo y hace un intento por corregir lo que considera han sido malas decisiones o indecisiones. Aunque también se da el caso de quienes se sienten desmotivado para alcanzar otras metas y cuestionar el propósito de su vida.

Nostalgia 

Este síntoma de la crisis de mediana edad puede ser confundido con signos de depresión, ya que la persona tiende a aislarse de los aspectos positivos del presente y prefiere añorar su estilo de vida pasado, arrepintiéndose incluso de algunos logros. Es posible que fantasee sobre cómo sería la vida si hubiera seguido una carrera diferente o se hubiera casado con una pareja diferente. El deseo de cambio puede hacer que sea difícil concentrarse en las situaciones y personas del presente y la realidad.

Consejos para superar la crisis de los 50

La transformación física es inevitable en la medida en que envejece, aceptar esta verdad es esencial para encontrar satisfacción en la edad adulta media; más aun adaptarse a esos cambios con un enfoque positivo persona, permite cultivar la resiliencia emocional.  A continuación, algunas sugerencias que pueden ayudarte en el proceso:

Comunicarte

No guardes tus inquietudes y miedos, debes hablar de lo que sientes a ser posible con tus más cercanos, pareja, amigos y si no te sientes capaz, hazlo con un profesional, tal vez tu médico de cabecera, un consejero capacitado o terapeuta. Hay quienes prefieren llevar un diario, pero a fin de cuentas comunicarlo para comprenderlo. Te darás cuenta de que no eres la única persona que atraviesa esa situación y que muchos aprovechan este período para sacar lo mejor de sí mismos y de los frutos que han cosechado durante los años anteriores.

El pesimismo y la depresión que embarga a las personas que atraviesan la crisis de mediana edad no es algo de que avergonzarse, y sí en cambio algo de que cuidarse, mejor acompañados de tus más queridos, pues puede incluso afectar seriamente tu salud.

Reformular tu situación

Esto quiere decir, recibir el momento como una oportunidad para reevaluar y mejorar la vida, no para cuestionarte y entristecer. Resulta que la etapa de la mediana edad tiene más ventajas que desventajas, incluso llega el momento de atender los aspectos físicos que ya no nos agradan adoptando mejores y más saludables hábitos de alimentación, ejercicio y relaciones.  Es el momento perfecto pues a esa edad contamos con la sabiduría, la experiencia, la comodidad y la seguridad para hacer lo mejor por nosotros. Es tu hora de brillar y de quererte más que nunca. Así que en lugar de decirte: Mis mejores días ya pasaron; decreta: Este es mi mejor momento, sé es joven a los 50 años.

Usa el pensamiento racional para desafiar cualquier pensamiento negativo y concentrarse en todas las cosas y proyectos que aún quieres lograr en la vida, para ti y los tuyos. Enfócate y concéntrate en ello. También es positivo hacer un inventario de todas las cosas por la que debes agradecer y que te hacen o te han hecho feliz, seguramente te saldrá una lista.

Haz una auditoría de vida

Sentirse dolorosamente insatisfecho es parte de la crisis de la mediana edad, por ello la necesidad de cambios drásticos; sin embargo en este periodo impulsivo muchos suelen equivocarse. Es necesario antes de tomar cualquier decisión que afecte de manera importante tu estilo de vida y el de tu familia, evaluar las cosas que sí funcionan, que tienen valor y un sentido de propósito para no arrastrarla junto al tsunami transformador que se proponga levantar. Pero evite durante este repaso, no juzgar ni comparar tu situación con la de otras personas, ni menos en atención a expectativas ajenas de lo que está bien o mal para sí mismo. 

Pensar en los momentos en los que se sintió feliz, orgulloso y realizado en su carrera y en su vida personal, le ayudará a reconsiderar las nuevas decisiones. 

Establecer nuevas metas

Repetimos que esta etapa es una de las más propicias para apreciarnos y sentirnos orgullosos de nosotros mismos. Cargados de experiencias, madurez y seguridad podemos lograr lo que nos propongamos, incluso alejarnos de las incertidumbre y los miedos que genera la mencionada crisis.

Una manera efectiva de lograrlo es retomando los objetivo que algunas vez nos planteamos y que no fueron cumplidos, como comprar la casa de tu sueños, tener una familia, aprender una nueva habilidad o idioma, abrir tu negocio o dedicarte al oficio que tanto deseaste. Que la necesidad de cambio que acompaña este período sea para avanzar y hacernos felices.

Así pues, la crisis de los 50, dependiendo de sus circunstancias y perspectivas, puede tratarse de una etapa estresante y confusa para muchas personas; pero también pudiera ser un período de crecimiento y estabilidad. Identificar los signos y las causas de una crisis de la mediana edad puede orientarlo a manejar efectiva y oportunamente los factores estresantes comunes que se presentan en este momento de su vida y encontrar formas de superarlo y prosperar.

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