Comida picante, un delicioso dolor

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Uno de los grandes placeres que disponemos del cual nos podemos aprovechar es comer. Y claro que nos gusta comer contundente, delicioso y saludable (tanto mental como corporal). Afortunadamente gozamos de una infinita gama de sabores con gente que gusta disfrutar de todo tipo de sensaciones al ingerir alimentos, ya que podemos sentir relajo, satisfacción y dulzura al ingerir alimentos dulces, y podemos sentir dolor… pero de una manera adictiva.

La comida picante es tan popular como sabrosa, protagonizada por los muy conocidos chiles, ajíes o pimientos. Cuando está dentro de nuestras bocas sabemos lo que nos espera una ráfaga de llamas ardientes y calores dignos de Lucifer. Nos sentimos verdaderos traga-fuegos de circo durante unos instantes para luego sentir un cálido alivio a nivel corporal. Todo esto sucede gracias al componente que reside al interior de los frutos picantes que es la capsaicina, la cual en contacto con la lengua nos comienza a irritar, y tanto es su poder que hasta nos irrita nuestras mucosas nasales. El cuerpo reacciona enviando una agradable dosis de endorfinas para calmar el dolor y apagar ese incendio. Y es por eso que nos gusta tanto esa sensación de alivio nos genera aquella interesante adicción.

Lo bueno de la comida picante es que tiene sus beneficios, está comprobado que nos acelera el torrente sanguíneo para evitar enfermedades cardiacas. Además de formar una poderosa barrera antibacteriana por sus altos contenido de vitaminas esenciales y de combatir la formación de cálculos. Pero quienes lo hayan ingerido en exceso saben que también nos puede causar dolores estomacales e irritaciones en el cuerpo tipo hemorroides. Todo equivalente a los niveles de picor que se consuman.

Entonces, ¿cuán picante podemos comer? Todo depende de la cantidad de chiles o pimientos que agreguemos a nuestra preparación, y dependerá de la variedad. Ya que como sabemos existen unos que pican poco y son suaves y otros que son reverendas cosechas del infierno por su altísimo nivel de picante. Para poder diferenciarlos, un científico creó la escala de Scoville, este mide la cantidad de capsaicina residente en los ardientes frutos. Partió con el más básico que es el pimentón, el cual con su dulce y suave sabor le dio un valor igual a cero. De ahí comenzamos a subir con el clásico Rocoto del Perú, con un valor de 2,500, el chile usado para la salsa tabasco posee 35,000 aprox. (Pero la salsa solo posee entre 2,500 y 4,000). El poderoso Habanero o pimiento escocés tiene 350,000. Pero la madre naturaleza nos otorgó el chile reconocido como el más picante del mundo, es el Bhut jolokia originario de la India, con un nivel que excede el 1,000,000. ¡Solo para valientes! Como dato les contamos que los sprays de pimienta usados para defensa personal son hechos de capsaicina, si este fuera un chile se le otorga el valor de 5,000,000. Absolutamente no recomendado para consumo.

pimientos y especias picantes

Y se dan cuenta que quienes consumes mas picante, luego ¿comienzan a ingerir dosis mayores? Esto se da porque la capsaicina nos comienza a aniquilar poco a poco nuestras papilas gustativas residentes en la lengua. Para decirlo de una manera más sencilla las adormece hasta dejarlas casi inútiles, por lo cual podemos ingerir mayores cantidades de picor. Ahora saben porque los mexicanos o tailandeses son únicos en el consumo de este tipo de comidas.

Curiosamente vemos en las zonas cálidas del planeta, en los países tropicales es parte de la cultura el consumo de picante en sus comidas, esto es debido a que el cuerpo humano cuando siente la presencia de capsaicina, una de sus reacciones es hacer sudar nuestros poros para así bajar la temperatura corporal en aquellos calurosos días. Otro delicioso alivio se encuentra.

Y si por descuido no te gustan los ajíes o chiles pero de casualidad los consumes, lo peor que puedes hacer es beber agua, ya que la capsaicina no se disuelve en aquel líquido y permanece en la lengua. Lo mejor que podemos hacer es beber leche, ya que gracias a sus grasas y la capacidad de la capsaicina de ser liposoluble (ósea, solo se disuelve en aceites) nos eliminará gran parte del picor, el resto se va al comer algún alimento que nos arrastre los componentes restantes, como papas o un pedazo de pan. Este es un gran acierto llevado por los peruanos, que junto con sus intensos cebiches, sirven trozos de papa camote dulce para contrarrestar las sensaciones ardientes.

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