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Moral victoriana: características de la sociedad de Inglaterra en la época victoriana (educación, sexualidad…)

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La época victoriana es un periodo histórico marcado por la estabilidad política y el puritanismo en la sociedad inglesa. Una de sus características más resaltantes es la moral victoriana con la que se regulaban comportamientos sociales siguiendo una serie de reglas tan estrictas como escalofriantes.

La época victoriana debe su nombre al reinado de Victoria I de Inglaterra. En ese momento, las reglas de comportamiento social se regían por los paradigmas y valores morales de la reina Victoria y su esposo, el príncipe Alberto de Sajonia. El recato y las prohibiciones estaban a la orden del día en la Inglaterra victoriana, aunque un abanico de prácticas libertinas tenía lugar en los escondrijos londinenses, además de las atrocidades que ocurrían entre los estratos medio y trabajador de la sociedad. Para comprender mejor la moral victoriana, explicaremos a continuación qué es la época victoriana y sus características, así como los sucesos históricos que marcaron a Inglaterra en 1800.

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La moral en la era victoriana

La era victoriana cuenta con características singulares que sentaron precedente en los comportamientos políticos, sociales y religiosos. Sus reglas y usanzas marcaron también el arte, la música, lo que era o no correcto para divertirse e incluso, algunas prácticas que hoy se saben que son peligrosas.

La sociedad y moral victorianas

La moral victoriana se define en los parámetros de los paradigmas morales de los victorianos, es decir, de los contemporáneos a la reina Victoria.

En esa época, a finales del siglo XIX en Inglaterra, se impuso un clima de moralismo en oposición al periodo georgiano que antecedió el reinado de Victoria. Estas prácticas fueron reforzadas por la iglesia Anglicana que todavía contaba con un fuerte poder dentro de las instituciones del Estado.

Significado de victoriano

La reina Victoria ascendió al trono en 1837, extendiéndose su reinado por 63 años, siendo uno de los más largos de la historia. Su permanencia como regente del Imperio Británico por más de 6 décadas fue el hecho que marcaría a ese periodo.

Todos los aspectos de la vida cotidiana en el Reino Unido se desarrollaron bajo las costumbres y lo moralmente aceptado en ese entonces. Esos valores afectaban básicamente a la religión y la moral, extendiéndose hasta los comportamientos sociales, el elitismo, la industrialización y el perfeccionamiento de la sociedad victoriana.

Esta época fue especialmente esplendorosa para el Imperio Británico, donde la industrialización mejoró notablemente la economía de la nación. También hubo una estabilidad política que conllevó a sustanciales cambios sociales. Además, el país se mantuvo especialmente aislado respecto al continente. Así que no sufrieron ni revoluciones ni revueltas, más bien el clima en general era el de mantener una postura neutral frente a los conflictos externos.

Esa influencia en todos los aspectos de la vida de Inglaterra llegó incluso al mundo de la ciencia y la tecnología. Es así como en 1851, durante la Gran Exposición de Londres, se emplearía por primera vez el término “victoriano” para recalcar las innovaciones e ideas que se presentaron en aquel momento.

Años de la época victoriana

La edad victoriana abarca los 64 años del reinado de la reina Victoria del Reino Unido de la Gran Bretaña y de Irlanda y Emperatriz de la India, desde 1837 hasta 1901.

Qué significa moral victoriana en la actualidad

Actualmente, se utiliza el término de “moral victoriana” para identificar aquellos sistemas de valores donde predomina el código de conducta social estricta, poco tolerante al delito y donde se manifieste constante represión de la sexualidad.

Desarrollo histórico de la moral victoriana

La época victoriana en Inglaterra estuvo marcada por el estricto recato moral. Sin embargo, fue una era contrastada por las contradicciones entre lo que se aparentaba en los círculos sociales privilegiados del Londres victoriano y aquello que ocurría lejos de las miradas de los férreos defensores del moralismo.

Al periodo victoriano le antecedieron la era georgiana, época de profundos cambios generados por la revolución agraria, lo que abrió el paso al surgimiento de nuevas clases sociales; así como la época de la regencia, una etapa de transición en la que imperaron la religión y el misticismo.

Por tratarse de un periodo histórico que abracó poco más de dos tercios de siglo, la dad victoriana es analizada en tres periodos con características morales bien definidas.

Época georgiana

La época georgiana abarca desde 1714 hasta 1830. Durante ese tiempo fueron varios los monarcas ingleses de la casa de Hannover: Jorge I, Jorge II, Jorge III y Jorge IV.

En términos morales se encuentra la apertura a las libertades ciudadanas y el surgimiento de la clase media como un nuevo estrato social. Ambos fenómenos son producto de la revolución agraria.

La moral también se ve reflejada en la cultura, especialmente en las novelas de la época. Estas se popularizaron gracias a la imprenta. El acceso a la literatura por recreación y en lengua vernácula abrió camino a la integración de estos “nuevos ricos” a círculos más pudientes. Aunque era muy evidente que no pertenecían a la clase pudiente por desconocer el latín y el griego o tener una visión moral un poco más laxa, pronto serían parte fundamental del crecimiento económico del país.

La era de la regencia

La regencia se ubica como un periodo transitorio entre las épocas georgiana y victoriana. Se ubica históricamente entre 1830 y 1837. Durante ese tiempo tuvieron lugar la abolición de la esclavitud, las restricciones al trabajo infantil, el cambio de la ley electoral, además de conceder una Constitución liberal al reino.

Estos hechos marcaron el camino hacia una moral más bien flexible, también por el hecho del ascenso de clases trabajadoras y campesinas hacia estratos más acaudalados, puesto que Inglaterra se encontraba en vías a la industrialización.

Periodo victoriano

Durante el periodo de la regencia surgen algunos temas susceptibles de la aprobación moral en la sociedad. Estos se acentuaron durante la edad victoriana.

Dentro de la era victoriana pueden distinguirse tres momentos: el victorianismo temprano, medio y tardío.

El victorianismo temprano

Abarca desde 1837 hasta 1851, es una época marcada por el ascenso de la reina Victoria al trono en 1837. En ese entonces, el Imperio Británico se extendía hasta los territorios de ultramar hasta Australia e India.

En este contexto, la institución religiosa también tendría influencia en el aparato del estado, aun cuando en diversas regiones de Inglaterra existían asentamientos hindúes, judíos y musulmanes. La iglesia anglicana formaba parte de las esferas de poder, así que se extendía como reguladora de la moral y las buenas costumbres de ese entonces.

Adentrándose a la revolución industrial, la sociedad inglesa se encuentra en un momento de asentamiento. Así que aquellos que tuvieron acceso a acaudalarse creando fábricas o incursionando en los medios de envío como el ferrocarril, se encaminaron hacia estratos mejor posicionados y, por ende, moralmente conservadores. 

En estratos más altos, la aristocracia se bautizaba en la iglesia anglicana a la cual pertenece la monarquía británica. La clase media conformada por los burgueses y trabajadores podían pertenecer a la iglesia anglicana u otras ramas protestantes como la presbiteriana.

Victorianismo medio

Se ubica entre 1851 y 1873, siendo una época de paz y estabilidad. En ese momento, Inglaterra goza de los beneficios de la industrialización, pasando a ser un importante proveedor mundial de piezas algodón, ropa y otros enseres. Así que disfruta su prominencia a nivel internacional.

En este segmento de la era victoriana, sale a la luz El origen de las especies, de Charles Darwin. Esta obra, basada en las observaciones del científico, plateó la teoría de la evolución, dando un golpe a la religión con la crisis de fe que suscitó. En ella, Darwin es categórico al asegurar que la humanidad ha sobrevivido a través del tiempo por la selección natural y la capacidad de adaptación de los más aptos. Tales aseveraciones cuestionaban tanto el sistema de creencias cristiano como los valores victorianos.

Para hacerle frente a las controversias científicas y religiosas, se hizo un esfuerzo por combinar el deber individual con los paradigmas religiosos a través de prácticas piadosas en asilos, orfanatos y asistiendo a los desposeídos.

En esta etapa transcurrieron las dos Guerras del Opio (entre 1839 y 1842 la primera, y la segunda desde 1856 hasta 1860). Posteriormente, se levantó la prohibición de la comercialización del opio y otras drogas. El fomento de su uso era visto como un símbolo de estatus, ya que eran caras de costear. No era necesario esconderse para su consumo, al contrario, existieron salas para exhibirse consumiendo. Este es el tipo de contradicciones morales con los que se tenía que lidiar en aquel momento.

Victorianismo tardío

Se distingue esta etapa entre 1873 y 1901, cuando tienen lugar los conflictos en las colonias inglesas y las protestas tanto laborales como sociales. En 1901 culmina la edad victoriana con la muerte de la reina.

Las revueltas sociales se suscitan básicamente por las condiciones laborales en las líneas de producción que rápidamente se multiplicaron en Inglaterra, potencia mundial industrializada. Las costureras, trabajadores de fábricas y minas se quejaban de las largas jornadas laborales y el pago escaso que recibían.

Estas condiciones empujaban a las mujeres a la prostitución, así como a ser víctimas de violación en las fábricas donde podían pasar hasta 14 horas diarias. El trabajo infantil y la prostitución eran otros de los flagelos de las pésimas condiciones de trabajo en el país. Y aunque estuviesen contempladas tanto la abolición de la esclavitud como la regulación dl trabajo de niños, en la práctica eran realidades cotidianas.

Para esta parte de la época victoriana, la moral estaba sesgada por el doble discurso de diversas maneras. Una de ellas era la proclamación de las virtudes de las mujeres aristocráticas y adineradas cuya castidad era admirada. Pero la realidad es que muchas de ellas le temían al embarazo por la alta tasa de mortalidad en el parto. Muchas no querían intimar con sus maridos por esta misma razón, o lo hacían con poca frecuencia porque el placer sexual era vetado. Así que la prostitución fue en ascenso como un escape de los maridos a la represión de la sexualidad. Y el número de prostitutas era cada vez mayor por la injusta remuneración salarial.

Características de la moral victoriana

La moral victoriana mantuvo la posición de ser regente de los valores éticos en el trabajo, la familia y la sociedad. Las disposiciones morales eran conservadoras e inquebrantables. Seguramente hubo en algún momento una recta intención en su aplicación, pero lo cierto es que historiadores e investigadores la han catalogado como un conjunto de usanzas superficiales para aparentar y acercarse a los estratos poderosos. Pero que en realidad imperaba una doble moral, en especial en el victorianismo tardío.

La moral victoriana se caracteriza por la enérgica represión sexual, el total repudio al delito y mantener un estricto código de comportamiento social.

Represión sexual

La moral victoriana implantó una profunda represión de la sexualidad. Los temas de intimidad, roles de género y todo aquello que de alguna manera se relacionara a la intimidad sexual, estaban vetados.

No se podía hablar de ropa interior ni de placer ni de insatisfacciones en la alcoba. Tampoco era bien visto demostrar las emociones, o que estaba relacionado con este recato sexual. Las enfermedades emotivas y psicológicas de las mujeres, eran por lo general juzgadas como un trastorno relacionado con la inapetencia sexual y la histeria.

En este sentido, se trataba de un cúmulo de experiencias íntimas reprimidas que, tal como años después describiría Sigmund Freud y la moral victoriana, buscarían una forma de ser expresadas o suplidas. En este sentido, se manifestó una doble moral, sobre todo en lo que respecta a la prostitución, los amoríos secretos y las prácticas homosexuales.

La represión sexual también se manifestaba en una clara definición de roles de género. Las mujeres no podían participar en negocios ni decisiones políticas. Su trabajo era atender a la familia, tener hijos y complacer a su marido. Las mujeres más pobres que desempeñaban trabajos casi esclavizantes en fábricas, solían eran objeto de agresiones sexuales. Lo mismo que las mujeres que trabajaban como domésticas, por lo general eran seducidas por los señores de la casa quienes les pagaban o las violentaban para satisfacer sus deseos sexuales reprimidos.

Los varones ostentaban otros roles, como ser el sustento del hogar, encargarse de los negocios, vigilar el respeto a las normas morales en sus hogares y en la sociedad, sobre todo si ocupaban un cargo de las instituciones del estado. Eran llamados a rechazar los vicios y tenían que guardar, aunque fuera en apariencia el celo por la fe y los deberes cristianos.

Poca tolerancia al delito

Aquellas conductas inapropiadas tenían que ser castigadas con el peso de la ley. Ya fuese con el pago de multas, reprimendas, trabajos forzados o la cárcel, no podían quedar impunes los delitos.

Tampoco podían pasarse por alto las pequeñas faltas, como una mirada indiscreta o un comentario fuera de lugar. Este tipo de comportamientos eran rechazados rápidamente, recayendo sobre el culpable la pena de ser execrado de los círculos de amistades, no der tomado en cuenta e incluso, gozar de mala reputación ante su comunidad.

Aplicación de un código moral estricto

Mantener una apariencia digna fue siempre motivo de preocupación entre los victorianos, especialmente para aristócratas y burgueses, a quienes les interesaba tener buena reputación para mantener un buen estilo de vida. Esto les aseguraba estatus social, necesario para hacer negocios importantes y mantener su caudal económico.

Esa apariencia digna se mantuvo por mucho tiempo tapando los males sociales, como el trabajo infantil, la explotación laboral, los vicios y la prostitución.

En contraposición, existían leyes que amparaban el derecho de la mujer, aunque en la práctica fuese poco utilizado. Entre estas se encuentran el Acta de propiedad de mujeres casadas, que les permitía a las damas conservar sus bienes en lugar de traspasarlos al esposo al casarse.

También las amparaba la ley del divorcio, permitiéndoles la custodia y tenencia de sus hijos al divorciarse del esposo.

Era tan cotidiano el rigor moral que se llegaron a publicar exitosos códigos de conducta y urbanidad para entenderse socialmente. En 1863 se hizo famoso, el escrito por lady Gough titulado El libro de la etiqueta. En él se establecían aquellos códigos de comportamiento socialmente aceptado, como por ejemplo, no hacer preguntas en una conversación o no tener cerca los libros de autores a los de autoras, mantener la distancia entre hombres y mujeres, por mencionar algunos de ellos.

Temas resaltantes en la época victoriana

El férreo carácter moral tocaba todo en el Reino Unido durante la era victoriana. Cada aspecto de la vida tenía sus parámetros morales y era una falta grave transgredir sus límites. Estas son algunos de los temas esenciales para comprender las características de la época victoriana.

La religión en la época victoriana

Cuando la reina Victoria ascendió al trono, la iglesia anglicana ostentaba el poder sobre universidades e institutos educativos. Asimismo, los clérigos anglicanos ocupaban cargos excepcionales en la Cámara de los Lores, lo que le sumaba poder a la iglesia.

Esa posición de poder de la iglesia anglicana, marcó el estricto sistema de clases, así como los comportamientos morales instituidos por la institución cristiana dentro de las instituciones del Estado. Ya antes había sucedido un fenómeno similar, cuando el puritanismo arropó a la política antes de la era georgiana.

Esa misma ostentación de poder tuvo como consecuencia la postura contraria de los ciudadanos de las urbes, contando con más seguidores en las zonas rurales. Lo que en todo caso buscaba la iglesia anglicana era contar con el beneplácito de la monarquía, la clase aristocrática y los más acaudalados de la burguesía.

Los grupos trabajadores y parte de la clase media, ignorada por la iglesia salvo aquellos asuntos morales en los que mantenía el control, prefirieron unirse a otras profesiones cristianas como los cuáqueros, metodistas, presbiterianos y congregacionistas. Para estas iglesias también era importante la observancia de la moralidad, predicando la importancia de la fe individual, enfoque que tomó fuerza en cuanto a la espiritualidad en la edad victoriana.

Características políticas en la era victoriana

La política estuvo afectada por la moral victoriana de manera positiva, siendo esta época un momento de estabilidad y demostración de poderío en contraste con otras naciones europeas.

Aun cuando los dictámenes sociales eran conservadores, las políticas sociales y las leyes estaban inclinadas hacia el liberalismo. La política del país en la época de 18650, se mantuvo liderada por los liberales, representados en el partido de los Whig.

Aunque las prácticas pudieran distar de los derechos legalmente establecidos, la moralidad victoriana apuntaba hacia la mejora de los derechos de los ingleses.

No fue sino hasta finales del periodo victoriano cuando hubo revueltas sociales con el fin de lograr mejoras sociales, laborales y salariales.

Época victoriana y sexualidad

La sexualidad en la época victoriana estuvo marcada por la represión del placer, de la expresión de emociones, así como la prohibición de prácticas homosexuales. Estas normas suenan contradictorias en una época en la que la prostitución creció exponencialmente. Por eso se suele decir que la moral sexual victoriana s realmente una doble moral.

La sociedad victoriana era protocolar, cuidaba las formas más que el fondo. Gozar de buena reputación era esencial, por eso se cuidaban de no caer en actitudes que pudieran causar escándalo.

No se podía ser abiertamente homosexual y, de hacerlo, se tenía que pagar el delito con multas, cárcel y trabajos forzados, como le pasó al escritor Oscar Wilde.

Por un lado se exacerbó el respeto por las apariencias y la reputación, en una sociedad protocolar y se condenaba el vicio, especialmente en materia sexual. Por ejemplo, el escritor Oscar Wilde fue encarcelado en más de una oportunidad por cometer el delito de la sodomía, es decir, por ser abiertamente homosexual.

La prostitución también se castigaba con multas, golpizas y cárcel. Las redadas eran cada vez más frecuentes y en lugar de ser subsanadas las condiciones económicas y sociales para disminuir la práctica, se castigaba a quienes se prostituían. Entre ellos mujeres, homosexuales y chiquillas.

Asimismo, las mujeres debían guardar un estricto recato sexual. No se les permitía mostrar ni siquiera los tobillos. Solo dejaban al descubierto la cabeza, manos y a veces, el cuello. Los hombres acudían, por el contrario, a los brazos de sus amantes o los favores de una prostituta.

Incluso, la intimidad conyugal se vio afectada por la moral victoriana. La copulación solo se permitía entre los esposos con fines reproductivos, no para proporcionarse placer mutuo.

Estas limitantes también causaban que los hombres recurrieran a prostitutas para hacer con ellas lo que no podían con sus esposas. La insatisfacción femenina solía derivar en el trastorno de la histeria, requiriendo entonces tratamiento médico. Tales tratamientos podían ser terapias psiquiátricas, estimulación médica en el área genital con aparatos o utilizar pastillas calmantes.

Las mujeres siempre debían ser percibidas como personas débiles, que dependían de los hombres. Por eso usaban maquillajes para lucir muy pálidas, etéreas, frágiles. Para lograrlo, empleaban maquillajes que contenían óxido de zinc, se hacían sangrías y se alimentaban mal para estar delgadas y anémicas. Estas prácticas ponían en riesgo la vida de las jóvenes que querían lucir atrayentes a posibles prospectos matrimoniales, sin embargo eran usanzas bien vistas por los celosos guardianes de la moral victoriana.

Educación victoriana

La educación moral victoriana se regía por los cánones del comportamiento y la observancia de los mandamientos cristianos. La imposición de reglas morales y el respeto a los roles del hombre y la mujer fueron cruciales en la época.

Por lo general, solo los hijos de familias pudientes podían recibir educación formal de una institutriz o un maestro. Los niños continuaban sus estudios en universidades, mientras que las niñas eran educadas en labores del hogar, arte y música.

Los hijos de la clase trabajadora y los campesinos solo recibían clases en la escuela dominical después del servicio religioso. Así que la mayoría nunca alcanzaría a saber leer o escribir. Pero sí contaría con una estricta formación en valores y moral.

En 1870 hubo un cambio profundo en el sistema educativo, exigiendo a través de una ley la asistencia escolar para niños de 5 a 12 años de edad. En ese momento se construyeron numerosas escuelas para atenderlos. Pero la moral continuaba siendo tan estricta que los maestros tenían la potestad de castigar físicamente a los niños por mal comportamiento o por no aprender las lecciones.

Otras características de la edad victoriana

Los avances científicos y tecnológicos también distinguieron a la época victoriana. es contrastante el sistema moral establecido respecto a los avanzada que se volvió Inglaterra en aquel momento.

Al momento del ascenso al trono de la reina Victoria, el Reino Unido estaba dejando atrás la actividad agropecuaria. Y al momento de la muerte de la monarca,  era la mayor potencia industrializada del mundo.

El avance científico fue muy importante en Reino Unido, siendo la fotografía uno de los recursos más utilizados para sus investigaciones. Pero las fotos victorianas también tenían otro sentido, como la fotografía familiar. También se impuso la usanza de tomar fotografías mortuorias con el cadáver de algún familiar muy querido, justo antes del sepelio.

La moral victoriana encierra una serie de normas con las que se emitían juicios de valor para determinar qué era bueno y qué era malo entre los comportamientos sociales. Aunque la época victoriana estuvo marcada por el auge de la industria, la mejora de los sistemas de comunicación, el crecimiento económico y la estabilidad política, fue también un momento en que las personas vivían bajo la represión de sus emociones, de su sexualidad, y de todo aquello que en verdad querían hacer.

Referencias:

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Lozsán, Nieves. (2022, 23 febrero). Moral victoriana: características de la sociedad de Inglaterra en la época victoriana (educación, sexualidad…). Cinco Noticias https://www.cinconoticias.com/moral-victoriana/

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Nieves Lozsan
Nieves Lozsan
Licenciada en Educación para el Trabajo, subárea Comecial por la Universidad de Carabobo (UC), Venezuela. Autora del libro "Y entonces, escribí lo que pensaba".
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