La continua historia del Proyecto Gutenberg

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La creación y desarrollo del proyecto Gutenberg es una de las iniciativas más importantes para la difusión de la información y el conocimiento del que se tenga registro. Esta es su historia.

La idea de Michael Hart de crear una biblioteca digital se le ocurrió a principios de la década de los 70. Bajo la premisa de fomentar la creación y distribución de libros electrónicos, bautizó su aspiración como «Project Gutenberg» e inventó los libros electrónicos o «eBooks».

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Orígenes

Michael Hart era un estudiante de informática en la Universidad de Chicago en 1971 y obtuvo una inmejorable subvención que le permitiría utilizar las computadoras del «Material Research Lab» de aquella casa de estudio. El 4 de julio de 1971 tecleó The United States Declaration of Independence, convirtiéndose este título en el primer libro electrónico de la historia: solo pesaba 5 kilobytes y no contenía más texto.

Tendrían que pasar 20 años antes de que apareciera el hipertexto e internet, por lo que Hart publicó en otros medios en qué lugar se podía localizar el documento, que tiempo después descargarían seis personas.

Hart continuó con su labor y, para 1972, ya contemplaba ubicar las obras de dominio público que estuvieran disponibles para ser digitalizadas. En ese entonces tenía muy pocas opciones de formatos elegibles que cumplieran con los requisitos para ser visualizados en cualquier plataforma y que fuera sencilla su manipulación. Escogió utilizar el formato ASCII.

Como líder del proyecto, Hart tenía muy bien definida la visión a futuro del proyecto: poner a disposición del mayor número de lectores la mayor cantidad posible de obras del dominio público en libros electrónicos.

La siguiente publicación que vería la luz de manera digital fue The United States Bill of Rights que incluía las primeras diez enmiendas añadidas a la constitución de ese país en 1789. Al año siguiente, en 1973, un voluntario capturó por completo The United States Constitution, marcando con este acto la esencia del proyecto: la ayuda voluntaria.

Se unen al proyecto más voluntarios que digitan la Biblia en varios volúmenes por separado. Hart trabajaría en la obra completa de Shakespeare, que no fue publicada por la entrada en vigor de una ley de derechos de autor que impedía su publicación gratuita.

Cambios en la época internet

En 1974 se crean los protocolos de Internet TCP/IP asentando las bases de lo que tiempo después se conocería como la Red de Redes o World Wide Web. Para 1989, el proyecto contaba con 10 obras disponibles, incluyendo The King James Bible, que data de 1611 y que ocupaba en sus dos divisiones 5 megabytes.

Con la llegada de Internet la distribución de libros electrónicos se facilitó, y también la convocatoria para convertirse en colaborador voluntario del Proyecto Gutenberg. En los primeros cinco años de la década de los 90, Hart y su equipo lograron digitalizar textos de manera exponencial llegando a la cifra de mil eBooks a finales de 1999.

Hart, imparable, prometió subir a Internet diez mil libros, objetivo que alcanzó en 2003 con The Magna Carta original de 1215. Durante el 2003 trabajaron a un ritmo de 348 libros digitalizados por mes doblando el promedio en comparación con el 2002.

Un grupo de voluntarios, comandados por Charles Franks, que se agrupaban con el nombre de Distributed Proofreaders, quienes se reparten las obras capturadas para su revisión y corrección, se unieron al Proyecto Gutenberg.

En 2003 se lanzó un CD ROM con una selección de 600 libros titulada Best of Gutenberg. Este CD se distribuyó de manera gratuita a las personas que lo solicitaron, y, además, no estaba prohibido hacer copias y distribuirlas a más personas.

Para abril de 2008 la cifra de libros alcanzó los 25 mil títulos. También se empezó a replicar el proyecto en distintos lugares del mundo desde Canadá hasta Australia, incluso en Europa. Este hecho propició que se digitalizarán libros ya no solo en idioma inglés, sino en muchos más, incluyendo español y maya entre muchos otros.

En esta continua historia del libro electrónico algunos lo vieron nacer en texto plano legible en pantallas negras con letras verdes, en computadoras de escritorio que leían archivos desde un disquete de 8″, 5¼», o 3½», archivos que se podían almacenar en un CD ROM o en un DVD; libros que se podían disfrutar desde una Palm o un PDA y que ahora llevamos en el teléfono o en un dispositivo Kindle.

Michael Hart murió en 2011 de una afección cardiaca a los 64 años de edad, pero tuvo el tiempo suficiente para observar cómo su Proyecto Gutenberg alcanzó las metas propuestas: «fomentar la creación y distribución de libros electrónicos, destruir las barreras impuestas por la ignorancia y el analfabetismo, y obsequiar al mayor número de personas posibles el mismo número de libros electrónicos». El proyecto Gutenberg continúa, así como el uso del libro electrónico.

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Carlos Quijano
Informático de carrera y escritor por concesión. He escrito dos libros: «Claro Oscuro» y «Alcancías». Amo el cine, el café y las pelis de terror. Escucho a The Beatles.

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