Estándar Passivhaus: qué es y por qué es tan beneficioso para el medio ambiente

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Estamos hartos de oírlo y leerlo por todas partes, de formas muy diversas: casas pasivas, edificios de consumo energético casi nulo…, pero todas hablan, de una u otra manera, del estándar Passivhaus.

Se trata de un sistema constructivo nacido en Alemania a finales de los años 80 que consigue ahorrar hasta un 80% en el gasto energético de los edificios frente a los sistemas convencionales.

Los 5 principios básicos de Passivhaus

El estándar Passivhaus se basa en cinco principios básicos muy sencillos y fáciles de implementar:

Edificio Thermos, Pamplona, el primero certificado por el Passive House Institute en España.
Edificio Thermos, Pamplona, el primer bloque de viviendas certificado por el Passive House Institute en España.

1. Aislamiento térmico

Parece claro que para conseguir un edificio que apenas consuma energía para su acondicionamiento térmico deberá estar muy bien aislado del exterior.

¿Cómo se consigue esto? Con un buen «abrigo» que proteja el interior de las temperaturas externas, consiguiendo un ambiente confortable y estable a lo largo del año.

Para ello, el estándar Passivhaus recomienda colocar el aislamiento por el exterior y de forma continua, llegando a grosores que, en climas fríos, pueden ser de 25 cm en cubiertas.

2. Ventanas y puertas de altas prestaciones

Los huecos de un edificio son uno de los puntos críticos en cuanto a aislamiento térmico. Si no prestamos atención a su aislamiento térmico, pueden convertirse en un «sumidero» por el que se va la energía del edificio.

El estándar Passivhaus es muy exigente en cuanto a esto, recomendando carpinterías de altas prestaciones.

3. Ausencia de puentes térmicos

Los puentes térmicos son puntos críticos en el cerramiento de un edificio en los que, debido a la presencia de un cambio de material, se puede producir un rápido intercambio de energía si no son tratados adecuadamente (perímetro del hueco de las ventanas, frentes de forjados, encuentro entre fachada y cubierta…).

Si se siguen las recomendaciones del estándar Passivhaus, conseguiremos construcciones prácticamente libres de puentes térmicos.

4. Hermeticidad

De nada sirve aislar maravillosamente el edificio si no es hermético, dado que el aire que se pueda intercambiar con el exterior se llevará también el calor o el frío que lleve incorporado.

El estándar Passivhaus exige edificios en los que este intercambio es prácticamente nulo.

5. Ventilación mecánica controlada con recuperación de calor

Este es, quizás, el punto más importante, y criticado, del estándar.

Básicamente, consiste en «confiar» la ventilación del edificio a un ventilador mecánico, de forma que las ventanas estarán siempre cerradas y será la máquina la que garantice la renovación del aire interior.

Combinando esto con un intercambiador ubicado en el ventilador se consigue la renovación del aire sin que haya pérdidas térmicas en el edificio.

Sistema pasivo de climatización
Esquema del sistema pasivo de climatización en una vivienda.

¿Es más caro construir según Passivhaus?

Según a quién se consulte, el sobrecoste puede estar entre el 5% y el 10%, si lo comparamos con un edificio construido de forma convencional. Pero, cuando nos hacen esta pregunta, nos vienen a la cabeza varias cuestiones:

  • ¿Con qué estamos comparando? ¿Qué es un edificio construido de forma convencional? No es lo mismo un bloque de viviendas de los años 70, cuando apenas se aislaba, que una vivienda unifamiliar de los 90. En cualquier caso, la diferencia de coste se está reduciendo gracias al aumento en cuanto a exigencias térmicas de la normativa edificatoria (CTE, principalmente), llegándose en la actualidad a sobrecostes por debajo del 5%.
  • ¿qué pasa si metemos en la ecuación la reducción en la factura energética que conlleva un edificio Passivhaus? En este caso, el sobrecoste se amortiza rápido. A partir de ahí, todo son ganancias.

¿Es compatible el estándar Passivhaus con el clima mediterráneo?

Rotundamente sí. Es verdad que el estándar nació en y se diseñó para un país centroeuropeo de clima frío, como Alemania, pero también es cierto que se adapta perfectamente a climas como el nuestro, como atestiguan la cantidad de edificios passivhaus que se han construido ya en España.

Vivienda Passivhaus en Mijas, Málaga (slowhaus.es)
Vivienda Passivhaus en Mijas, Málaga (slowhaus.es)

Hay muchos falsos mitos en torno al Passivhaus, la mayoría de ellos sin base científica o técnica alguna. Esto es un reflejo de lo inmovilista y conservador que es, muchas veces, el sector de la construcción.

Otras prestaciones del estándar Passivhaus

Como consecuencia de la aplicación de los 5 principios básicos del Passivhaus en la construcción de un edificio, se consiguen otras prestaciones, aparte de las meramente térmicas.

El óptimo aislamiento de una vivienda Passivhaus conlleva, además de un buen comportamiento térmico, un excelente aislamiento acústico, muy interesante en entornos urbanos.

Otro aspecto a destacar es la colocación de filtros de partículas contaminantes en el equipo de ventilación mecánica, lo que garantiza un aire limpio y de calidad en el interior del edificio.

Por último, no podemos dejar de hablar de la concentración de CO2, que influye de forma notable en nuestro confort. A partir de 1.000 ppm (partículas por millón) se considera que un aire es de mala calidad. Por encima de 2.000 ppm, comienzan los dolores de cabeza. Una vivienda con ventilación mecánica controlada puede proporcionar un aire limpio con un nivel de CO2 bajo y constante.

Como podemos imaginar, el estándar Passivhaus es más que interesante en zonas urbanizadas, especialmente en medianas y grandes ciudades, donde la calidad del aire exterior es pésima y el ruido campa a sus anchas.

Gran ciudad con contaminación ambiental
Gran ciudad con contaminación ambiental (Pexels)

Los edificios de consumo energético casi nulo (EECN)

Están en boca de todos, y no es para menos, ya que, a partir del 1 de enero de 2019, todos los edificios públicos de nueva construcción deberán ser de consumo energético casi nulo, según la normativa europea (Directiva 2010/31/UE).

¿Y por qué se toma tan en serio la UE esto del consumo energético en la edificación? Según datos del IDAE, el sector de la edificación representa el 17% del consumo final de energía y el 25% de la demanda de energía eléctrica en nuestro país, así que es un factor clave en la lucha contra el cambio climático.

En España no existe una definición «oficial» de lo que es un edificio EECN, pero en muchos países europeos se está tomando el estándar Passivhaus como referencia. Un buen motivo para subirnos al tren de la construcción pasiva, ¿no crees?

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Daniel Castillejo Pons

Arquitecto especializado en Passivhaus y arquitectura bioclimática.

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