División del trabajo: qué es, características, perspectivas y ventajas de la especialización del trabajo

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La división del trabajo es un concepto económico fundamental que dio origen a la especialización del trabajo y, a pesar de ser una de las características más significativas de las sociedades humanas, no fue hasta que se aplicó en las industrias que se comenzaron a apreciar sus verdaderas ventajas.

La división del trabajo ha permitido a las empresas superar las limitaciones individuales fomentando el desarrollo de la especialización del trabajo, un mecanismo con el cual se obtienen trabajadores más eficientes, productos más económicos y procesos más agiles, impulsando a las empresas de todos los tamaños o sectores. ¿En qué consiste la división del trabajo entonces?

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¿Qué es la división del trabajo y en qué consiste?

La división del trabajo no es más que la separación de un único proceso en varias etapas o módulos, con la finalidad de que cada segmento de trabajo pueda ser llevado por una persona o equipo de trabajo en particular. De esta teoría económica se fundamenta la especialización del trabajo.

Ya que solo un grupo de personas se encargan siempre del mismo tipo de tareas, con el tiempo, estos suelen desarrollar mejores formas de hacer las cosas, lo que impacta de manera positiva en el producto o servicio final.

La división del trabajo es un fenómeno espontaneo dentro de las sociedades humanas, una de las claves de su desarrollo y un impulsor por excelencia de la productividad industrial.

Características de la división del trabajo

Existen varias características esenciales dentro de la división el trabajo:

Diferencia de capacidades

La división del trabajo parte de las diferentes capacidades que posee un individuo para ocuparse de determinadas tareas o grupo de tareas. En este sentido, cada responsable se elige según su fuerza física, pericia, experiencia, ingenio o conocimientos técnicos.

Las divisiones del trabajo explotan la diversidad de cualidades, haciendo que cada trabajador participe en el área que resulte de mayor provecho, generando un impacto positivo en el resultado final.

Aprendizaje por medio de la experiencia

Cuando la persona adecuada repite la misma actividad por un largo plazo de tiempo, va adquiriendo destrezas nuevas en el área, producto de la experiencia. Esto les permite a los trabajadores o responsables de una actividad, optimizar su ejecución, ya sea porque han desarrollado capacidades para hacerlo en menor tiempo o simplemente han ideado métodos propios con mejores resultados. Así nace la especialización.

En este contexto, si existieran dos candidatos con habilidades similares, se esperaría un mayor desempeño de aquel que ha conseguido más experiencia.

Ahorro de tiempo

Pasar de un grupo de tareas a otras, completamente distintas dentro del mismo proceso, requiere que los trabajadores cambien sus herramientas de trabajo, modifiquen su equipo (en ciertos casos), dediquen tiempo a preparar el área… Esto no es necesario si el mismo personal se encarga siempre de las mismas tareas.

Al no existir una rotación o un movimiento importante del personal se ahorra mucho tiempo productivo. Las tareas se terminan antes y con mejores resultados.

Importancia, influencia e impacto histórico

Aplicar la división del trabajo como una teoría o modelo de producción, en las fabricas y empresas en general, simbolizó un antes y un después dentro de las sociedades humanas.

Ya que la mano de obra no tenía por que conocer a la perfección todo el proceso, se hizo posible que personal no experto colaborara en áreas de trabajo más abiertas y de menor requerimiento, lo que abarató mucho los costes. Al evitar movimientos innecesarios, los procesos se dieron de manera más rápida y cada equipo de trabajo se fue haciendo mejor en sus labores.

Todo este grupo de beneficios inició una larga y compleja evolución que hicieron posible los modelos productivos de hoy día.

Un acercamiento histórico: cómo surge la división del trabajo

Desde un punto de vista general, es apropiado decir que la división del trabajo surge como una respuesta a un determinado contexto social, geográfico, cultural, tecnológico y generacional. Aquí una aproximación a la historia:

¿Cuál fue la primera división del trabajo?

La división del trabajo, como ya se ha mencionado antes, es una característica innata fundamental dentro de los seres humanos, presente desde la prehistoria, donde grupos sociales pequeños debían dividirse las labores como la cacería, el mantenimiento de los campamentos y la vigilancia. También llamada división natural del trabajo.

Con el paso del tiempo, la evolución de la sociedad dio paso a las comunidades agrarias que subsistían de la producción de alimentos, dando paso a uno de los más grandes motores de cambio: el excedente.

A esta se le conoce como la primera de las tres divisiones sociales del trabajo.

Del excedente a la economía

Una vez satisfechas las necesidades de alimentación de la comunidad, el excedente de los alimentos era la moneda perfecta para adquirir otros bienes y servicios, dando paso al comercio y al concepto de producción por beneficios. Así fueron naciendo otros grupos de trabajo que, aunque no se dedicaban a la siembra, podían alimentarse ya que servían a otras áreas vitales como la seguridad, la educación, la producción de artesanías o los negocios.

La cantidad y números de grupos sociales dependían directamente del sector agrícola, así como de la cantidad de excedente disponible para alimentarlos.

De la economía hacia la producción especializada

Finalmente, la revolución industrial trajo consigo la aplicación del concepto de división del trabajo en una empresa.

Los beneficios de tener pequeños lotes de trabajadores baratos, buenos en un solo trabajo fácil, superaban con creces a la idea de fábricas llenas de artesanos costosos expertos en todo el proceso. Surgiendo así el primer concepto de división del trabajo moderno.

Con la llegada de la tercera revolución industrial: la era tecnológica, las actividades manuales y repetitivas se han ido automatizando a pasos agigantados, forzando a la humanidad a replantearse su puesto en la cadena productiva.

Como consecuencia, se ha hecho necesaria una división de trabajo más reflexiva que no solo tome en cuenta las capacidades del individuo si no su factor diferenciador ante una potencial tecnología de reemplazo.

¿Qué es la división social del trabajo?

Desde un punto de vista evolutivo existe otra definición de división del trabajo que clasifica la separación de las distintas clases sociales según el trabajo que ejecutan. En ella se reconocen tres grandes tipos de división de trabajo:

  • La primera división: hace referencia a la separación de un único grupo o aldea ganadera en varios asentamientos diferenciables, que compartían costumbres, pero poseían rastros de propiedad privada.
  • La segunda división social del trabajo: Consistió en la separación de los artesanos y los productores, creando así los primeros registros de trueque y actividad mercantil.
  • La tercera gran división social: hace referencia al desarrollo de una economía basada en mercado y la figura de los mercaderes como clase dominante.

División del trabajo para Adam Smith

Diferentes economistas han estudiado el concepto de división del trabajo a través del tiempo, aunque pocos con tanta relevancia o detalle como el economista escoces Adam Smith, en su estudio de la riqueza de las naciones (1776).

La división del trabajo según Adam Smith, es una de los principales responsables del aumento de las riquezas por parte del estado gracias, inicialmente, al aumento en la producción de las industrias y al abaratamiento en los costes de producción.

Lo que Smith observó en su estudio

En su estudio, Smith observa que los obreros que se involucran en esquemas de división de actividades pierden menos tiempo cambiando de herramientas o desplazándose de un área a otra. Además, al dedicarse a una actividad especifica, estos desarrollaron nuevas máquinas y técnicas para hacer su trabajo de manera más eficiente.

En cuanto al coste de producción, también se observaron grandes beneficios ya que los empresarios no tenían que invertir en dotar a cada obrero de todas las herramientas necesarias para llevar a cabo un producto o servicio, solo las que eran necesarias para su tareas específicas.

Así mismo, un obrero encargado de una tarea básica para la que no se requería entrenamiento avanzado era mucho más barato.

Sus conclusiones sobre este modelo

Gracias a esta división los empresarios pudieron ahorrar una gran cantidad de capital y reducir los costes de sus productos. Pero, pese a todos los beneficios, Smith concluyó que este modelo también tenía claras consecuencias negativas.

Primero las grandes brechas salariales, producto de las características de cada tarea. Por ejemplo, aquellas que eran inherentemente riesgosas, desagradables o difíciles, tenían consigo un pago acorde, generando una división social en base al salario.

Finalmente, y como más notable contra, lo que Smith denominó un considerable freno al avance del conocimiento. A pesar de que algunos trabajadores se especializaban y aprendían de su área de trabajo, una gran parte raras veces desarrollaba mayor ciencia, sobre todo en las áreas con labores más básicas, monótonas o repetitivas.

Esta reflexión final fue lo que llevó a Smith a plantear que el estado estaba obligado a dar conocimiento al pueblo, como manera de frenar el deterioro intelectual y hacer que este modelo funcionara.

División del trabajo según Marx

Otro de los puntos de vista que destacan en el tema es la perspectiva de Karl Marx quien, apegado a un punto de vista central en común con Smith, se enfoca más en cómo surge la división social del trabajo.

Puntualmente señala que la especialización extrema lleva a los obreros a mecanizar sus labores, lo que resulta en actividades monótonas de carácter tedioso, desalentador y frustrante. Esto, con el tiempo, desembocaría en trabajadores menos cualificados para el proceso en general, incentivando la escasez de conocimiento.

En este punto Marx hace alusión al factor social y la lucha de clases presente dentro del contexto industrial de la época. En él, Marx establece que la división laboral podría usarse como una herramienta de control social, mediante la implementación de las jerarquías laborales.

En sus reflexiones de estudio, la división social del trabajo en Marx se establece como una necesidad técnica y no un objetivo al que se deba aspirar a toda costa. Aunque no se puede decir realmente que su objetivo inicial fuera definir qué es división del trabajo en si mismo.

Ventajas y desventajas de la división del trabajo

La división laboral, como ya se ha visto posee varios factores beneficiosos, así como barreras a superar.

Ventajas

Existen grandes ventajas de la división del trabajo, tanto desde un punto de vista industrial como moderno:

Reducción de costes

La división laboral se traduce en ahorro de costes de producción en forma de: menor cantidad de tempo muerto, baja inversión instrumentistas, escasa necesidad de mano de obra especializada en todo el proceso y labores más agiles.

Mejora la incursión de pequeñas industrias

Ya que se requiere de un grupo escaso de coordinadores con conocimiento real de todo el proceso productivo y una inversión menor en maquinarias (o herramientas), se abre la puerta para que industrias pequeñas puedan incursionar en todo tipo de áreas.

Mejora en los plazos de entrega

La experiencia se traduce en actividades que se realizan con mayor eficiencia, en menor tiempo y manteniendo los mismos estándar de calidad. Esto suele mejorar los plazos de entrega del producto o minimizar los tiempos de espera en los servicios.

Productos con precios más competitivos

El aumento en la producción debido a la división del trabajo y especialización también se traduce en una disminución de precios en el producto final.

Promueve la especialización

La división de procesos en actividades con roles específicos promueve la especialización laboral, especialmente en áreas creativas como el marketing, la planificación estratégica, la coordinación empresarial y logística, entre otras.

Facilita la selección del personal

Ya que no se debe calificar al personal a través de sus competencias en todas las distintas áreas del proceso productivo, sino en base a la división técnica del trabajo, la selección del personal se vuelve mucho más sencilla.

Posibilita la inserción laboral

Aunque ya se ha puntualizado las potenciales desventajas de los trabajos básicos y repetitivos, en la actualidad, la mayoría de estas actividades tediosas se automatizan, dejando solo labores básicas más humanas que requieren de poco conocimiento, posibilitando la inserción laboral de los obreros menos calificados o inexpertos.

Mejora del desarrollo tecnológico

La especialización va de la mano con el desarrollo tecnólogo ya que se requiere de experiencia y dominio de una actividad, para crear soluciones creativas que realmente apunten a solventar los problemas cotidianos de un área.

Desventajas

En contramedida a sus grandes virtudes, existen también algunas desventajas de la división laboral:

Alta dependencia productiva

Ya que un producto o servicio no es responsabilidad de una sola persona o grupo, si no que depende de una larga cadena de individuos para llegar a su fase de terminado, se crea una dependencia funcional del trabajo de otros.

Un fallo en cualquier eslabón de la cadena puede terminar causando estragos a lo largo de todo el proceso productivo. 

Proceso más difícil de controlar

Ya que los procesos se están dividiendo en muchas actividades pequeñas, es difícil saber en qué punto no se están teniendo los resultados esperados, por lo que el control y monitorización de las actividades se vuelve más demandante.

Riesgo de sobre-división

Cuando un proceso se sobre divide se generan muchas actividades monótonas, simples y repetitivas que terminan por convertirse en fuentes inagotables de tedio y frustración para el personal lo que afecta negativamente al desarrollo individual y al ambiente de trabajo.

Deterioro en el conocimiento técnico

Al carecer de una visión general de todo el proceso de producción, con el tiempo, los trabajadores comienzan a presentar una carencia de conocimiento técnico ya que deja de ser necesario para el desempeño de sus actividades.

Esta es una gran contra, sobre todo a nivel de desarrollo humano dentro de la industria.

Deterioro del espíritu creativo

La división excesiva del trabajo deteriora poco a poco el espíritu creativo de los trabajadores. Ya que nadie en sí mismo es responsable de que el producto o servicio salga al mercado, no existe una sensación de pertenencia o sentido de responsabilidad que motive al diseño de más y mejores bienes, a menos que ese sea su trabajo. Una característica que según define la división del trabajo en Marx empuja a los obreros a ser como maquinas.

La especialización del trabajo ha tenido sus criticas a través de grandes pensadores y economistas, pero eso no eclipsa las grandes ventajas que trae consigo, por el contrario, ha sido una forma de dar visibilidad a las medidas que hay que tomar para que la división del trabajo se pueda aplicar de manera exitosa, representando una fuente de auge no solo empresarial sino humano.

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