¿Sabes que tus palabras pueden hacerte más feliz?

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La felicidad y el bienestar son aspectos de la vida que muchas veces están relacionados con la buena alimentación, la actividad física, las posesiones materiales o trabajar en lo que apasiona para ganarse el sustento diario.

En un gran porcentaje puede resultar de esa forma, sin embargo, hay otros aspectos menos visibles que pueden contribuir a tener una mejor calidad de vida. Uno de estos aspectos es el lenguaje, o la forma de usar ciertas palabras para proyectar un estado positivo.

Esta afirmación se desprende de una investigación publicada en la revista científica Plos One, que ha comprobado que las palabras positivas activan el tiempo de reacción del cerebro en comparación con las palabras negativas o neutras.

Uno de los especialistas que encabezó la investigación es Luis Castellanos quien, al ser consultado sobre este hallazgo, explicó que este se determinó mediante el uso de encefalogramas.

“El uso de un lenguaje positivo hace que las personas estén más atentas y más concentradas, esto tiene como resultado una mayor perseverancia y creatividad en el desarrollo de sus tareas”, puntualizó el experto en neurociencia cognitiva.

El uso de las palabras

Los resultados de este estudio han sido publicados en el libro “La ciencia del lenguaje positivo”, en el que aparecen otros estudios sobre la forma de usar las palabras, así como consejos y ejercicios para mejorar la comunicación y conseguir un mayor grado de bienestar.

La idea es entrenar el lenguaje para usar las palabras más adecuadas y generar positivismo hacia quienes nos rodean. Este esquema derivará en más salud, un mayor estado de bienestar y longevidad, de acuerdo a los investigadores.

Este “entrenamiento” consta de tres etapas según las conclusiones de la investigación:

Etapa 1

La primera etapa se centra en tomar consciencia de las palabras que se usan a diario. Esto se puede determinar al recopilar los escritos del día o al grabar alguna conversación para posteriormente transcribirla.

En este punto se pueden identificar los usos que se le dan a ciertas palabras como el “no”, la falta de adjetivos positivos o el uso excesivo de muletillas.

Etapa 2

La segunda técnica es solicitarles a amigos y familiares que ofrezcan su opinión sobre el lenguaje empleado con ellos o terceras personas.

Etapa 3

El paso final es decidir qué palabras se quieren incorporar al lenguaje y cuáles deben ser desterradas.

Términos a incorporar

Castellanos sugiere añadir 10 palabras positivas para contrarrestar el odio y la tristeza. Estos términos son: amor, alegría, admiración, gratitud, inspiración, serenidad, diversión, interés, orgullo y esperanza.

“Aunque, por instinto de supervivencia, tenemos un lenguaje negativo, hay que saber elegir las palabras especialmente en momentos en los que se puede generar un sufrimiento hacia alguien más. Un lenguaje positivo otorga valentía y coraje. Esto construye un mundo positivo en cada persona”, explicó el científico.

Las palabras recomendadas son sugerencias, ya que cada persona debe identificar qué términos debe incorporar para mejorar su lenguaje.

Otras estrategias que recomiendan los expertos son: observar las reacciones de las personas al usar ciertas palabras y comprobar cuáles son las que funcionan mejor a la hora de darse ánimo a uno mismo. Utilizar un diccionario para seleccionar aquellos términos que proporcionen energía positiva es otra de las técnicas sugeridas.

Depurar el lenguaje generará un beneficio personal, ya que se despojará del negativismo y lo conducirá a descubrir el lado positivo de las cosas.

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