En México se está discutiendo una reforma que toca un costo poco conocido, aunque forma parte de casi todas las compras con tarjeta: la cuota de intercambio. Es el monto que la institución encargada de procesar el cobro le paga al banco que emitió la tarjeta.
Ese dinero, que ni comprador ni vendedor ven de forma directa, es ahora el centro de una propuesta capaz de reacomodar iste parte del negocio de pagos electrónicos en el país.
Qué proponen Banxico y la CNBV
Banxico y la CNBV abrieron a consulta un istema de nuevas disposiciones para las redes de medios de disposición, el nombre técnico que usan los reguladores para el istema de pagos con tarjeta. Esta consulta estará abierta hasta el 24 de septiembre de este año.
Y la propuesta busca reducir de forma gradual las cuotas de intercambio. También quiere que emisores y adquirentes compitan en condiciones más parejas.
Esta no es la primera versión de la propuesta. Su primer intento, en octubre del año pasado, planteaba topes de apenas 0.60% en crédito y 0.30% en débito. Y tras cientos de comentarios de la industria, el regulador dio marcha atrás en febrero de 2026. Esta vez, el número que se maneja es 1.30% para crédito. Viene acompañado de un plazo de transición más amplio y un tope conjunto para todo el sistema.
Hay ocho giros comerciales que no pagan nada por este concepto desde antes de la reforma. Entre ellos están gasolineras, estéticas, guarderías, misceláneas, consultorios médicos y dentales, tiendas de refacciones, instituciones de beneficencia y planteles de educación básica.
Cambios para agregadores y comercios
Los negocios que operan con agregadores de pago también entran en esta reforma. Según un análisis de YG Consultores, uno de los cambios más relevantes obligará a los agregadores a pagarle a cada comercio afiliado ese mismo día, en cuanto reciban el dinero autorizado por la operación. Esto significa que un comercio podría recibir su dinero más rápido que hoy.
Otra parte del proyecto busca romper la dependencia de una terminal hacia una sola red de pagos. La idea es que una misma terminal procese tarjetas sin importar qué banco las emitió o qué empresa las administra. Para los titulares de marca, se plantean además restricciones. No podrán cobrar tarifas distintas según qué cámara procese la transacción, sea suya o de un tercero.
El alcance de estas reglas no distingue giros. Aplica por igual a una tienda de abarrotes que a un negocio digital.
Esto incluye desde tiendas de conveniencia hasta plataformas de entretenimiento digital con licencia, como Winpot, que como cualquier otro comercio que procesa pagos electrónicos, opera bajo las mismas reglas de aceptación de tarjetas que rigen al resto del comercio en México.
Las fintech advierten sobre el riesgo a su modelo de negocio
A simple vista, el ajuste suena a un tema puramente técnico. En realidad, afecta de lleno a los ingresos de bancos y fintech, así como los programas de recompensas, el cashback y el negocio de la adquirencia.
Un banco con operaciones diversificadas puede absorber ese golpe apoyándose en créditos, seguros u otras líneas de negocio. Las fintech centradas en tarjetas, con menos líneas de negocio detrás, cuentan con mucho menos margen para hacerlo.
En el fondo, el debate va más allá de cuánto pueden cobrar los emisores. Se trata de definir quién controla la infraestructura de pagos del país. Y cuánto le cuesta a cada jugador usarla.
También está en juego qué negocios seguirán siendo viables una vez que la regulación apriete los márgenes.
Emilio Romano, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), lo plantea como una cuestión de mercado. Cada comercio tiene la libertad de negociar con la institución que le ofrezca las mejores condiciones.
Un cambio que todavía está en consulta
La propuesta sigue en consulta pública. Su versión final podría ajustarse según los comentarios que reciban Banxico y la CNBV antes del cierre de este plazo.
Lo que sí parece claro es que el modelo actual de comisiones por pagos con tarjeta va a cambiar en algún grado. Falta ver qué porción de ese ahorro realmente le llega al comercio, y si en algún momento se refleja también en lo que paga quien compra.
Fintech y bancos tendrán que adaptar sus modelos a márgenes más ajustados. Los comercios, por su parte, esperan cobrar más rápido y pagar menos por aceptar tarjetas. El resto dependerá de los detalles técnicos que aún faltan por resolver.
Contexto más amplio del crédito en México
Esta discusión sobre comisiones ocurre en un momento particular para el sistema financiero mexicano. Las Sofipos, instituciones que atienden a segmentos con historiales crediticios más limitados, muestran señales de mayor riesgo.
Ese indicador pasó de 22.40% a 25.41% en un año. Combina préstamos vencidos con otros que el banco ya dio por perdidos, por lo que la cifra no debe leerse como que uno de cada cuatro créditos está impago hoy.
Las empresas del país, por su parte, no pedían tan poco crédito bancario desde finales de 2021. Señal de que el sistema financiero ya viene ajustando márgenes por varios frentes.


