El 11 de junio de 2026, Takeda anunció desde Japón y Cambridge, Massachusetts, unos resultados que colocan a zasocitinib —también identificado como TAK-279— en una posición poco habitual para un medicamento todavía experimental: en un ensayo fase 3 de comparación directa superó a deucravacitinib, el principio activo de Sotyktu, un tratamiento oral ya aprobado para adultos con psoriasis en placas moderada o grave. La noticia no significa que el nuevo fármaco pueda utilizarse ya en consulta. Takeda subrayó que zasocitinib sigue siendo un compuesto en investigación y que no ha sido aprobado por ninguna autoridad reguladora. Pero sí abre una puerta importante: la posibilidad de que una pastilla diaria alcance niveles de aclaramiento cutáneo que hasta hace pocos años se asociaban sobre todo a terapias inyectables.
El ensayo se llama LATITUDE Atlas, está registrado como NCT06973291 / TAK-279-PsO-3004 y fue diseñado como un estudio fase 3 aleatorizado, multicéntrico y doble ciego. Incluyó a 606 adultos con psoriasis en placas moderada o grave. Durante 16 semanas, los participantes recibieron una dosis diaria de zasocitinib de 30 mg o una dosis diaria de deucravacitinib de 6 mg. El criterio principal era exigente: PASI 100, es decir, desaparición completa de los signos medidos por el índice de área y gravedad de la psoriasis. No era simplemente “mejorar bastante”, sino llegar a una piel sin lesiones evaluables bajo ese sistema clínico.
Más de un 35% de los pacientes tratados con zasocitinib alcanzó PASI 100 en la semana 16, una proporción más de 2,5 veces superior a la observada con deucravacitinib.
El dato más llamativo fue ese porcentaje de aclaramiento completo. Según Takeda, más del 35% de los pacientes con zasocitinib logró PASI 100 en la semana 16, frente a una tasa más de 2,5 veces menor con deucravacitinib. El nuevo fármaco también fue superior en objetivos secundarios relevantes, como PASI 90 y una puntuación 0 en la evaluación global estática del médico, dos medidas que indican una desaparición casi total o total de las lesiones. La separación entre ambas curvas, siempre según la información comunicada por la compañía, empezó a verse ya en la semana 8. Esa rapidez importa: para muchos pacientes, el tiempo hasta notar un cambio visible pesa tanto como la magnitud final de la respuesta.
La historia de zasocitinib viene de más atrás. El compuesto procede de Nimbus Therapeutics, una biotecnológica de Cambridge, y Takeda acordó comprar el programa en diciembre de 2022 por 4.000 millones de dólares iniciales y hasta 6.000 millones si se cumplían determinados hitos comerciales. En aquel momento, el medicamento se conocía como NDI-034858 y estaba entrando en la fase decisiva de su desarrollo. Reuters ha descrito la molécula como un fármaco desarrollado con ayuda de inteligencia artificial; la literatura técnica y los materiales de Schrödinger hablan con más precisión de diseño computacional, cribado virtual y cálculos de energía libre para ajustar la selectividad contra TYK2. El matiz no es menor: no se trata de una “máquina” que escupe una cura, sino de un proceso químico guiado por modelos digitales y decisiones humanas.
Zasocitinib actúa sobre TYK2, una tirosina quinasa implicada en rutas inflamatorias vinculadas a la psoriasis. Deucravacitinib también pertenece a esa clase y Sotyktu fue aprobado por la FDA en 2022 para adultos con psoriasis en placas moderada o grave candidatos a terapia sistémica o fototerapia. Por eso el resultado tiene más peso que un ensayo contra placebo: compara dos pastillas de la misma familia terapéutica y pregunta, sin demasiados rodeos, cuál limpia más la piel en las primeras 16 semanas. Aun así, conviene no correr. Los datos son de primera línea, no un artículo revisado por pares con tablas completas de seguridad, subgrupos y abandonos. La compañía informó de un perfil de seguridad consistente con estudios previos y sin nuevas señales, pero el juicio clínico definitivo exige ver el paquete completo.
Antes de este ensayo directo, zasocitinib ya había mostrado señales fuertes. En marzo de 2026, Takeda presentó datos de los estudios fase 3 LATITUDE PsO 3001 y 3002: alrededor del 70% de los pacientes tratados consiguió piel clara o casi clara en la semana 16, y las respuestas siguieron aumentando hasta la semana 24 en ambos estudios. En un estudio fase 2b publicado en JAMA Dermatology, las dosis de 5 mg o más superaron al placebo en PASI 75 a las 12 semanas. Esa escalera —fase 2b, fase 3 frente a placebo o apremilast, y ahora fase 3 contra un rival aprobado— explica por qué el anuncio ha llamado la atención más allá de la dermatología.
La psoriasis no es una molestia estética. La Organización Mundial de la Salud la define como una enfermedad crónica, dolorosa, desfigurante y discapacitante, sin cura, que puede afectar piel, uñas y articulaciones. La forma en placas es la más frecuente. En la vida real, esto puede significar placas visibles en codos, cuero cabelludo o manos; picor que no deja dormir; ropa elegida para ocultar lesiones; y, en algunos casos, artritis psoriásica u otros problemas inflamatorios. El contraste casi irónico es que una decisión microscópica —ajustar la unión de una molécula a una zona concreta de TYK2— puede acabar cambiando si alguien se atreve a remangarse en verano.
Takeda afirmó que planea presentar los datos detallados en congresos médicos y que está encaminada para iniciar solicitudes de aprobación ante la FDA y otras autoridades reguladoras durante su año fiscal. Si los reguladores aceptan el expediente, zasocitinib entraría en un mercado ya poblado por Sotyktu, Otezla y terapias biológicas inyectables muy eficaces. La diferencia estaría en la promesa de una pastilla diaria con niveles altos de aclaramiento. De momento, esa promesa sigue siendo eso: una promesa respaldada por datos de fase 3, pero pendiente de revisión completa y aprobación.














