Historia del perfume: religión, alquimia, medicina y cosmética

Todos, alguna vez, hemos tenido la experiencia de recordar a una persona o suceso especial al percibir un olor o aroma. De inmediato, la remembranza nos recorre como si esa realidad estuviera allí mismo, a nuestro lado. El perfume y los olores nos transportan, son agradables y despiertan recuerdos a veces olvidados.

Hoy en día, utilizar perfume es algo natural. Las fragancias y la colonia forman parte de nuestro aseo diario, bien para nuestra propia comodidad o para agradar a otros.

Origen y usos del perfume alrededor del mundo

La palabra “perfume” viene de la unión de los vocablos “per” y “fumare”, que significa producir humo. En la prehistoria, quemaban hierbas aromáticas para rendir homenaje a sus dioses, y de ahí el origen del nombre.

Mujer Egipcia
Las exequias de un Gato Egipcio (John Reinhard Weguelin, 1886)

Fueron los egipcios los primeros en crear perfumes, consiguiendo aromas naturales mediante la fabricación de aceites, esencias balsámicas y ungüentos intensos.

Lo utilizaban tanto para embalsamar a sus muertos, como para fines cosméticos. Mezclado con alcohol o vino, tenía diversas aplicaciones en el campo de la medicina.

Para los griegos, el perfume era un don de Venus. En sus gimnasios se podían encontrar fragancias de diferentes tipos, como aceites, talcos y resinas; y fueron ellos los primeros en comercializarlas.

Vasijas de perfumes griegos
Vasijas de perfume talladas en alabastro representando una escena de la Ilíada de Homero (Grecia, siglos III – I a.C.)

Las personas a las que iban destinados estos perfumes eran de clase alta.

Utilizaban un aroma distinto para cada parte del cuerpo: para los brazos, menta; para los cabellos, mejorana; para el pecho, aceite de palma; para las rodillas, tomillo; y para las piernas y los pies, aceite de orégano; entre otros.

No me pidas más ( Lawrence Tadema - 1906)
No me pidas más (Lawrence Tadema, 1906)

El famoso médico de la Antigua Grecia, Hipócrates, considerado el padre de la medicina, utilizaba algún concentrado aromático para combatir ciertas enfermedades.

En Roma tenían un barrio de perfumes llamado Vicus Thuriarius. Los perfumistas estaban asociados profesionalmente en una corporación, la Aromatarium Collegium.

Según el historiador romano Suetonio, las unguentaria tabernae eran lugares donde se reunían vagos, libertinos y buscavidas. Muchas unguentariae estaban anexas a prostíbulos, siendo las prostitutas sus mejores clientes.

Perfumes romanos
Cupidos perfumistas. Fresco de la casa de los Vettii en Pompeya (National Geographic)

Con el cristianismo, el perfume cayó en desuso.

Mientras, Arabia era denominada por algunos clásicos la tierra de los perfumes. Los árabes que practicaban la alquimia en el siglo VIII mezclaban alcohol con aceites y resinas olorosas, y así dieron origen a perfumes más finos. Fueron estos los que crearon en España el arte de la perfumería que se extendió al resto de Europa.

En el lejano oriente, el perfume se introduce en Japón a través de China, que ya en el siglo VI contaba con grandes cosechas de flores, destinadas, en gran parte, al prensado de pétalos para fabricar fragancias. China concede al perfume y al sentido del olfato un gran poder.

Flores para preparar perfume
Flores seleccionadas para preparar perfumes (Pixabay)

Evolución y expansión del perfume

En el medievo, solo las clases más favorecidas utilizaba el perfume para mitigar el mal olor, ya que la higiene no era demasiado buena. Los que podían permitírselo, portaban un pomander, con preparados y hierbas aromáticas en su interior, que tenía la función de impedir que su dueño respirase el fétido olor de las calles y contrajese, por este medio, enfermedades infecciosas.

En el año 1190, el rey Felipe II de Francia reconoció la profesión de perfumista, cuyos profesionales, hasta la fecha, trabajaban por su cuenta. Les dio una concesión y fijó un lugar para venta del producto, convirtiéndose Francia, en siglos posteriores, en la cuna del perfume.

Perfumista
Decoración de la película El Perfume, Museo de Miniaturas y Cines de Lyon, Francia (Wikipedia)

Se creó una escuela de perfumistas. Los estudios eran de cuatro años, y, si se superaban, el alumno se convertía en maestro artesano perfumero. El maestro perfumero era el responsable de obtener una fórmula magistral, y de que se hicieran bien las mezclas, el prensado y la maceración de los pétalos de flores.

Varios países tomaron ejemplo del rey francés, e incluso algún monarca se atrevió a crear su propia esencia, como fue el caso de la reina Isabel de Hungría (1305 – 1380), que creo el primer perfume de la historia cuya base era el alcohol: el Agua de Hungría o L’eau hongroise.

Tiempos modernos

Con el renacimiento (siglos XV y XVI), se redescubrieron las costumbres grecorromanas, y, al contar ya con la imprenta de Gutenberg, se pudieron copiar e imprimir antiguos tratados de perfumera.

En esta época, con los avances en la química, se perfeccionan las técnicas utilizadas anteriormente para la extracción del perfume por medio de la destilación.

Flores utilizadas para la fabricación de perfumes
Mujeres extrayendo esencias de flores en el film El Perfume (Tom Tykwer, 2006)

La higiene personal en aquel entonces vuelve a caer en el descuido, por lo que, para disimular el hedor corporal, en lugar de lavarse, algunas mujeres se colocaban, entre las axilas y las piernas, esponjas perfumadas.

Se cuenta la anécdota de que el rey Enrique IV de Francia (1553 – 1610) nunca se lavaba, y, en la noche de bodas, su mujer casi de desmaya del hedor. También ha llegado hasta nosotros la historia de que algunas de sus amantes sentían nauseas al compartir el lecho con el monarca.

Enrique IV
Retrato de Enrique IV de Francia (Frans Pourbus El Joven, 1610)

Florencia y Venecia relevan a París y se convierten en las nuevas capitales perfumistas. Allí se elaboran los primeros frascos de perfume con la técnica del vidrio soplado.

La moda del renacimiento extendió el uso de guantes, y estos debían estar perfumados de jazmín, lavanda, rosas mimosas y naranjos.

En el Barroco, se seguían explorando posibilidades y conceptos para el perfume, lo que dio lugar a la aparición de nuevas fragancias y nuevas pequeñas botellas que contenían los aromas. En aquellos tiempos era tan importante el aroma como el envoltorio o la publicidad, tal y como ocurre hoy en día.

Luis XIV (1638 – 1715) fue un gran enamorado de los perfumes. Lo mismo que Luis XV (1715 – 1774), siendo conocida su corte como “la corte perfumada”.

Luis XIV
Luis XIV de Francia, el Rey Sol (Hyacinte Rigaud, 1701)

Con la Revolución Francesa aparece un nuevo perfume llamado “Guillotine”. Tras la llegada de Napoleón, los perfumistas volvieron a impulsar la industria.

El perfume contemporáneo

En la actualidad, aún se comercializa el “Agua de Colonia 4711”, el primer perfume unisex del mundo creado en 1796. Lo usaron Napoleón I y su esposa Josefina.

El agua de colonia tiene un olor más delicado y refrescante. Los perfumes de base floral utilizan ingredientes básicos como jazmín y rosas, o también gardenias, violetas, narcisos y lilas. Aparecen las fragancias cítricas de limón y naranja, para las que utilizan tanto las flores como los frutos del árbol.

Botella de Agua de Colonia
Colonia Lavanda Espacial, Edición Centenaria (Ach Brito)

Los más sensuales son los aromas orientales, compuestos por el patchouli y el almizcle.

Perfumarse bien es todo un arte. Hay que saber rociar el perfume en zonas donde se notan los latidos del corazón más intensamente, como las muñecas, los tobillos, las sienes, los lóbulos de las orejas y el busto. El calor del cuerpo en estos lugares es mayor y activará la fragancia haciéndola más duradera.

Hoy en día, importancia del perfume va más allá de tapar malos olores o de seducir. El hecho de haberse convertido en un elemento diferenciador indispensable para la marca personal de cada individuo, hace que sea de enorme utilidad tanto en el éxito de las relaciones personales, como en el de la resolución de crímenes.

Referencias

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