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Capitalismo industrial: qué es, características y cómo influyó la revolución industrial en el auge del capitalismo

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El capitalismo industrial nació tras la urgencia de dejar atrás los días del feudalismo, y con la llegada de la revolución industrial, los modelos económicos y sociales se enfrentaron a un cambio histórico. 

En esta entrada hacemos un repaso histórico por lo que fue la revolución industrial y cómo influyó en el desarrollo del capitalismo industrial, el cual sería adoptado por varios países potencia en busca de la estabilidad socioeconómica por medio de la innovación y la industrialización. 

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¿Qué es el capitalismo industrial?

El capitalismo industrial es un modelo de trabajo que presentó nuevos modos de producción y distribución tras la Revolución Industrial de Gran Bretaña, y luego se conoció como “la era de las máquinas”. En otras palabras, la definición de capitalismo industrial es el tiempo que abarca los últimos 200 años de crecimiento económico en Europa y América (siglos XIX y XX), y que con el paso del tiempo se fue extendiendo hacia otros horizontes en el mundo para dar paso al auge del capitalismo.

Origen

Antes del capitalismo existió el feudalismo y el mercantilismo, pero no estaba resultando bien. Fue entonces, en 1776,  cuando Adam Smith (1723-1790), el filósofo y economista francés, notó que el mercantilismo se había convertido en un “sistema regresivo”  que estaba creando desequilibrios a nivel comercial y, además, estaba evitando que las naciones avanzaran hacia la evolución. Las ideas de Smith ayudaron a que el mundo se abriera paso hacia el capitalismo y el libre mercado. 

El término «capitalismo», que viene del latín capitalis y significa “cabeza de ganado”, fue empleado por primera vez por el socialista francés Louis Blanc en el año 1840. Para Blanc el capitalismo era un “sistema de propiedad exclusiva” que se basaba en el trabajo industrial particular, por lo que no había espacio para la propiedad compartida.

Aunque se cree que fue Karl Marx quien acuñó el término “capitalismo”, no fue así, pero sí  contribuyó a que la palabra se usara con más frecuencia a partir de 1845.

Periodo de desarrollo

El capitalismo industrial, que se extendió desde el  siglo XVIII hasta los años 70, dio los primeros pasos de lo que sería el capitalismo de la actualidad. En ese periodo, en medio de la incertidumbre por la revolución industrial, llegaron a tiempo las ideas de Adam Smith y la economía se fue afincando en las minas de oro del colonialismo, pero también aumentó la demanda de productos nacionales y la expansión de las producciones. 

Además, las nuevas tecnologías fueron tomando parte de la historia, por lo que las industrias ya no eran tan rudimentarias y las construcciones de empresas cerca del agua o un molino de viento empezaron a quedar atrás. Ahora las industrias estaban en las ciudades, permitiendo el trabajo para miles de personas que fueron la mano de obra que ayudó a impulsar la economía. 

El capitalismo en la revolución industrial hizo que las personas con poder y estatus fueran las primeras en formar su riqueza, la cual se fue agrandando con el pasar de los años, y superaron así a los nobles, las familias banqueras y prestamistas. En esos tiempos inició el fortalecimiento de la burguesía y el dinero era palpable, tanto así que creció la demanda de la mano de obra para más empresas en ascenso, las cuales se mantenían en la producción de bienes. 

El capitalismo industrial se instaló para ser un sistema económico basado en una libertad (parcial) que permite inversión para obtener beneficios. De ahí nació la clase capitalista que se encargó de industrializar la producción de la mayoría de los bienes.

Países clave 

La expansión del capitalismo inició en Inglaterra, en el último cuarto del siglo XVIII, donde se hizo la transición del comercio a la industria capitalista, gracias a las ideas de Smith (Una investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones (1776), quien recomendó pensar mejor sobre las decisiones económicas para que fuesen autorreguladas pero respetando las libertades.

Con esta nueva visión, Inglaterra vio un aumento de casi el 90 por ciento en su producción agrícola entre 1700 y 1800. Por otro lado, Francia, un país que también estaba al tanto de las investigaciones de y, pasada la  Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas, dejó atrás el feudalismo para que prevalecieran las políticas del liberalismo político del siglo XIX, el cual se constituyó de la siguiente manera:

  • Libre comercio
  • Dinero sólido (oro)
  • Presupuestos lógicos  y equilibrados 
  • Ayuda mínima para los más pobres

A su vez, Estados Unidos trabajó, en lo propio y entre 1865 y 1920, figuraba como uno de los primeros países que contaba con las políticas del capitalismo industrial y halló la estabilización tras los hechos de la Guerra Civil. El país se convirtió en uno de los  grandes  representantes del capitalismo, formó un monopolio y empezó a pisar fuerte a nivel agrícola, comercial e industrial. 

Alemania y Japón también se sumaron al grupo de países que siguió los pasos del Reino Unido y se establecieron con esta nueva realidad.  Tiempo después, otros países como Italia, Portugal, Países Bajos, también adoptaron su propia versión del capitalismo basada en sus lineamientos políticos, culturales, ideológicos y sociales. España, por su parte, vio un retraso en la industrialización porque aún tenía problemas de comunicación, el capital no daba abasto para adquirir nuevos productos, y se atrasaron en el ámbito de la agricultura.

Características del capitalismo industrial

Sobre el capitalismo industrial y sus características, hay que hablar de las vertientes que lo constituyeron, como el nacimiento de nuevos puestos de trabajo, los negocios secundarios y la intervención del gobierno en el nuevo sistema económico y laboral. A continuación, explicamos un poco más sobre las características que influyeron en la consolidación del capitalismo.

División por clases socioeconómicas

La imagen del capitalismo se imprimió históricamente en una sociedad que se divide en dos clases. La primera es la clase capitalista, esa poseedora de medios económicos para hacerse cargo de la producción y distribución de bienes; la segunda es la clase trabajadora, que ofrece su mano de obra a los propietarios a cambio de un salario justo.

En este sentido, en capitalismo y revolución industrial, la economía está bajo la dirección de las grandes empresas y propietarios que establecen parámetros sobre los recursos. No obstante, la división de trabajo también está presente, y es por eso que la especialización, educación y capacitación son factores que influyen para que existan las subclases como, por ejemplo, la clase media o media-alta. 

La propiedad privada

La revolución industrial y capitalismo prácticamente fueron causa y efecto. Además del sistema de clases, también se instauró la misma extrapolación en el área de la producción de la mano de la propiedad privada. El comerciante capitalista industrial existe en el sector privado con maquinarias, plantas y propiedades; también se encarga de la su negocio y elige cómo administrarlo.

Así es cómo influyó la revolución industrial en la administración, los propietarios de las pequeñas y medianas empresas deciden y calculan cuánto producir, y cuántas personas  necesitan contratar para lograr sus objetivos. Dicho esto, también tuvo que ver la revolución industrial en la contabilidad, pues se creó una nueva forma de ver los negocios  con base en la libertad económica. 

Los beneficios

Las empresas se forman con el objetivo de obtener ganancias aunque sean proveedoras de distintos bienes y servicios.  para obtener ganancias. En el capitalismo, tras la industrialización, quedó claro que las compañías no existen solo para satisfacer las necesidades de los usuarios, aunque eso diga su política. 

Todo se trata de un ganar-ganar, porque si bien las empresas pueden estar al servicio de los consumidores, son estas personas las que tienen la capacidad de pagar por los beneficios y recursos que desea obtener. Esto se traduce en que el lucro puede incrementar a medida que hay trabajo e innovación tecnológica; los beneficios de amasar un buen capital industrial es poder mantener un equilibrio entre los bienes y las ganancias. 

Calidad de vida

A medida que se fue conviviendo con el capitalismo industrial, se entendió que los beneficios no solo debían estar dispuestos para los aristócratas, sino que debía extenderse a todos los niveles sociales. Es por ello que se vio un aumento de los salarios, y esto ayudó a crear varios sindicatos en representación de los trabajadores de las distintas áreas. 

Asimismo, la calidad de vida también mejoró para las sociedades con un modelo capitalista, porque tenían la capacidad monetaria para invertir en productos de primera necesidad, artículos para el hogar, coches, casas, etc.; había producción en masa y eso benefició a todas las clases sociales. 

Tras la primera y segunda revolución industrial, las personas se estaban alejando un poco más de la clase baja, tenían acceso a bienes y servicios y podían trabajar para pagarlos, pues la calidad de vida aumentó significativamente, beneficiando así a la clase media que se fue fortaleciendo cada vez más.

Libertades económicas y crecimiento

Las libertades económicas del capitalismo fueron creciendo de la mano de las políticas basadas en la democracia, el liberalismo individual y la teoría de los derechos naturales. Todo formó parte de un núcleo necesario para el funcionamiento de lo qué es el capitalismo industrial. 

Sin embargo, hay que dejar en claro que no todos los sistemas capitalistas son políticamente libres o se basan en la libertad individual. 

Ciertamente nada puede funcionar tan libremente como la palabra, pues el Estado también forma parte de ese núcleo y hay regulaciones. No obstante, el sistema capitalista también influyó en lo qué es el capitalismo comercial, y busca crear caminos para que exista trabajo y consumidores que valoren los servicios. En resumidas cuentas, el capitalismo es un conductor eficaz del crecimiento económico. 

La intervención del gobierno

Como se dijo anteriormente, el gobierno también forma parte de la evolución del capitalismo industrial y tiene mucho que ver con lo qué es el capitalismo mercantil, pues nada puede quedar solo a merced de la oferta y la demanda impuestas por las empresas. Aunque se cree que las sociedades capitalistas deben funcionar sin intervención del gobierno en el mercado, las cosas no funcionan de ese modo.

Esta idea de que los verdaderos capitalistas tienen un mercado libre,en cuanto a la relación oferta-demanda, es aquel en el que todos los precios se ajustarán en consecuencia, viene de la frase laissez-faire (francés), que significa “dejen hacer, dejen pasar” y se posicionó como una filosofía económica del libre mercado. 

Quienes se basan en la laissez-faire consideran que la intervención del gobierno, con regulaciones y leyes, puede ser un obstáculo para que la economía de libre mercado sea eficiente, y puede perjudicar de igual manera a la sociedad y a la economía.  

Pero, volviendo al punto, una sociedad capitalista también puede funcionar con la intervención mínima del gobierno para regular distintas industrias o instituciones financieras. Sin las regulaciones, una sociedad 100 por ciento capitalista no tendría mucha consideración por la clase baja, trabajadora o cualquier “agente externo” que pueda ser negativo para la economía.

Mercado competitivo

Otra de las características del capitalismo industrial es que necesita un mercado competitivo para en el cual no predominen los monopolios. En este sentido, la competencia a nivel económico hace que las empresas se esfuercen cada vez más para ser mejores que otras compañías; trabajan por destacar con sus productos en el mercado, buscan innovar y aplicar nuevas tecnologías, para superar a sus “contrincantes”.

Por medio de la innovación, en las sociedades capitalistas, se promueve un pensamiento más actualizado basándose en el beneficio del conocimiento, de la modernidad, y esto se va traduciendo en precios más bajos, y más ventas para la empresa.

El norte del capitalismo

Para que funcione la economía capitalista debe haber un norte fijado, y es la libertad de poder elegir una profesión para crecer y establecerse, la obtención de propiedad y equipos para trabajar, los negocios que se pueden emprender, etc. Dicho esto, en una economía liberal todos tienen el derecho de llevar a cabo su negocio, pueden gestionarlo y encargarse de su producción, también entendiendo que tienen una competencia que los obliga a innovar y ser mejor en la relación precio-calidad de sus servicios.

El desarrollo histórico del capitalismo industrial

El crecimiento del capitalismo industrial aumentó con el desarrollo del sistema fabril en el siglo XIX, creció la clase trabajadora, los sindicatos, y muchos otros datos que vamos a desarrollar en este resumen de la revolución industrial y la llegada del sistema capitalista. 

El inicio

La primera Revolución Industrial se dio en Gran Bretaña entre la mitad y el final de los años 1700. Sucedió con la llegada de la innovación, los primeros inicios de la modernidad, que se tradujo en el crecimiento de los bienes debido a la fabricación de máquinas, y luego se conoció como lo qué es el industrialismo en la actualidad. Esta corriente se extendió por todo el mundo, y  en Estados Unidos ocurrió la segunda Revolución Industrial al final del siglo XIX (1820-1870), que vio una sociedad enfrentarse a los avances de la tecnología y la eficiencia económica.  

La revolución Industrial fue un período de gran industrialización e innovación que influyó en el capitalismo industrial, el crecimiento de la clase trabajadora gracias a la mecanización de la agricultura y las empresas emergentes. En esa época, destacó la fabricación textil,  los barcos que funcionaban a vapor, el trabajo ferrocarrilero, etc. Sin embargo, esta nueva forma de vida económica también se vio afectada a nivel social y cultural. 

Por otro lado, algunos expertos en el tema sugieren que el capitalismo industrial surgió como un mecanismo de defensa ante la “superioridad comercial asiática” (en referencia a China), pues la región ya tenía economías internas parecidas a las de Occidente a principios del siglo XIX. 

No obstante, destacan que tras el aumento de la población a finales del siglo XVIII, se asomó la pobreza pero Inglaterra se extendió en el atlántico mientras que China se quedó atrás, y Europa y Occidente vieron el crecimiento económico, pero también se afinazó el colonialismo y la esclavitud.

Desarrollo y mantenimiento

En el transcurso de doscientos años, el capitalismo industrial fue tomando forma y se desarrolló gracias los cambios tecnológicos, las nuevas fuentes de energía, el trabajo con el hierro, acero y el carbón, y también por la instauración del sistema fabril; todo esto hizo que la innovación y la especialización en distintas áreas aumentaran la eficiencia económica. 

De hecho, países como China y Cuba repudiaron el modelo económico capitalista, pese a que China ya tenía algo de eso, solo que le dio la vuelta y asumió las ideas de Karl Marx, quien le auguraba un fin inminente al capitalismo. No obstante, la historia declaró que el capitalismo industrial se fortaleció y también fue adaptado en otras formas, según las políticas y culturas de otros países. 

Una de las frases del capitalismo más populares es la de Bill Gates, quien dijo que “el capitalismo ha funcionado muy bien. Cualquiera que quiera mudarse a Corea del Norte es bienvenido”.

Las ventajas y desventajas

Por otro lado, pese a las desventajas del capitalismo industrial, como la contaminación, que dio paso a la 1era revolución de la química (1789-1790), que fue un evento que involucró a varios químicos que se apegaron a la teoría del oxígeno de Antoine Lavoisier (1743-1794) y abandonaron “los fenómenos” como la combustión y la transformación de metales en óxidos (flogisto). Sin embargo, los historiadores aseguran que los personajes de la segunda revolución química tomaron el camino lógico y racional quedándose del lado de la teoría del oxígeno de Lavoisier, que nació en la 1ra revolución química. 

Asimismo, otro efecto negativo de los primeros años de la revolución industrial fue el trabajo forzado en el que los niños eran protagonistas, y las personas más desfavorecidas trabajaban en condiciones deplorables y llevaban una vida llena de insalubridad.

Es por ello que, para contrarrestar las frases capitalistas que avalaban el proceso, líderes socialistas como Fidel Castro (1926-2016) expresaron que el capitalismo es “inmundo, es asqueroso, es alienante (…) Provoca guerra, hipocresía y competencia”.

Ahora bien, en el lado positivo, el capitalismo industrial hizo que mejoraran los medios de transporte, los salarios, hubo innovación e invención y también generó un gran avance en la economía y la producción. En este sentido, estas bases sirvieron para crear un sistema cooperativo, diferente y equilibrado en una sociedad abierta; además, el capitalismo puede ser reinterpretado para su uso y conveniencia. 

Entonces, el industrialismo se mantiene y evoluciona cuando la sociedad está preparada para avanzar, aceptando que hay leyes y regulaciones que conviven para que el sistema capitalista pueda funcionar de forma efectiva.

Inventos de la revolución industrial

En esta sección se expondrán imágenes sobre el capitalismo que son las pruebas históricas de cómo se dio la innovación en aquella época rumbo a la industrialización. 

La Jenny giratoria

En 1770, la primera máquina de  hilar lana o algodón fue “la Jenny giratoria” una creación patentada por el británico James Hargreaves (1720-1778). Esto fue la prueba inicial del funcionamiento de la rueca en la industrialización de la industria textil.

Un modelo de 1811 de la Jenny Giratoria (Wellcome Images, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Fábrica de algodón

En Estados Unidos, en 1973 se construyó la primera fábrica de algodón tras la llegada del inglés Samuel Slater (1768-1835), quien llevó la tecnología de fabricación británica a Pawtucket, en Rhode Island. La fábrica funcionaba con un molino de agua y luego se fue replicando este sistema en otras partes del país para generar más empleo. 

Un hombre trabaja en las máquinas y carretes de hilo (1885-1985) (Center Kheel, CC BY 2.0, Flickr / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

El uso del carbón

La Revolución Industrial también funciona como una de imágenes de la segunda revolución de la química, la cual  tuvo el impulso del carbón como principal fuente de energía. Antes, las empresas usaban la madera, pero descubrieron que el carbón era tres veces más potente, así que Gran Bretaña aprovechó al máximo sus grandes depósitos de carbón. 

Lancashire, Inglaterra, a principios del siglo XIX, en los inicios del la industrialización (Wellcome Images, CC BY 4.0, via Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Ferrocarril transcontinental

Para el año 1869 estaba en marcha el primer ferrocarril transcontinental de Estados Unidos. Un logro que fue muy celebrado en el país, pues permitió el traslado de personas, mercancías y materia prima a toda la nación.

En Utah, 1869, personas se acercan a las vías del primer ferrocarril transcontinental (Marion Doss, CC BY-SA 2.0, Flickr / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

El telégrafo de Morse

El capitalismo industrial y la segunda revolución Industrial en Estados Unidos vieron surgir el telégrafo en 1836, un invento de  Samuel Morse (1791-1872) que enviaba señales eléctricas  por medio de un cable que, a su vez, permitió que toda la nación se pudiera comunicar.

Un dispositivo de Morse en Serbia que data de 1855 (Milica Buha, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

El teléfono de Bell

En 1876, el escocés Alexander Graham Bell innovó la forma de comunicarse gracias a su invención: el primer teléfono. Un año después fundó la Bell Telephone Company en 1877, y al año siguiente nació la New England Telephone and Telegraph Company, bajo el mando de Gardiner Greene Hubbard , el suegro de Alexander Graham Bell.

Uno de los primeros teléfonos Bell (1875) en Francia ((c) 2006 Zubro, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

El motor de combustible

En 1860, Jean Joseph Etienne Lenoir (1822-1900) obtuvo la patente del primer motor comercial de combustión interna, el cual le dio propulsión a un coche de tres ruedas que se desplazaba a 3,2 kilómetros por hora.

Luego, en 1878, el ingeniero alemán Nikolaus Otto (1832-1891) construyó el primer motor de cuatro tiempos, una primicia mundial; ese mismo año, el ingeniero escocés, Sir Douglad Clerk (1854-1932) mostró el mundo su exitoso primer motor de dos tiempos.

Japón guarda un motor de combustión cuatro tiempos de Otto (1887) (Daderot, CC0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

La electricidad y la bombilla

No es que la electricidad fue inventada literalmente por alguien, pero en 1879, Thomas Alva Edison, se encargó de crear la primera bombilla incandescente que se convertiría en un producto comercial de primera necesidad.  Por supuesto, otras personas estuvieron experimentando, pero fue Edison quien tuvo la versión más eficaz, resistente y viable a nivel económico.

Muestra de la evolución de las bombillas de Edison (Richard Warren Lipack, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons / Recorte, mejora de tono y resolución de la original).

Como se explicó anteriormente, la revolución industrial y el capitalismo industrial existieron como una especie de causa y efecto que fue evolucionando con el paso del tiempo. Aún con sus pros y contras, el modelo económico capitalista sigue siendo uno de los más favorables para países que creen en el libre mercado y en una sociedad con buena calidad de vida.

Referencias:

Cita este artículo

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Rodríguez, Yossimar. (2022, 23 febrero). Capitalismo industrial: qué es, características y cómo influyó la revolución industrial en el auge del capitalismo. Cinco Noticias https://www.cinconoticias.com/capitalismo-industrial/

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Yossimar Rodríguez
Yossimar Rodríguez
Periodista licenciada en Comunicación Social por la Universidad Católica Andrés Bello, Venezuela. Redactora en Cinco Noticias.
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