Aceite de Onagra: tratamiento contra el dolor

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A nadie sorprende ya que durante muchos años hemos ignorado la sabiduría ancestral de los pueblos originarios. Lo bueno es que eso parece empezar a cambiar. El redescubrimiento de la onagra común u onagra vespertina es una evidencia de ello.

Empleada por los antiguos aborígenes norteamericanos para diversos fines rituales, alimenticios y curativos, ha crecido al margen de nuestras necesidades durante años, hasta que recientemente el aceite de sus semillas ha sorprendido al mundo entero, revelándose como un genial analgésico y tratamiento de diversos malestares. ¿Quieres averiguar cuáles son? ¡Sigue leyendo y te lo explicaremos!

La onagra y sus tesoros bioquímicos

Oenothera biennis L. es el nombre científico de esta planta tan común en América del Norte, Europa y Asia, también conocía como enotera, errarnoa, hierba del asno, hierba del vino o simplemente onagra. Y sus lindas flores amarillas esconden el potencial bioquímico de sus raíces y semillas, ricas en ácidos grasos esenciales (AGE) cuya importancia para la vida es absoluta, como son los de la serie Omega3.

Dichos ácidos grasos incluyen el ácido aspártico, ácido cafeico, ácido linoleico y su variante, el raro y valiosísimo ácido gamma-linoleico (AGL), ninguno de los cuales es sintetizado por nuestro cuerpo y deben ser ingeridos diariamente a través de la comida: unos 6 gramos de aceite de esta planta al día nos proveen de hasta 540 mg de dicha sustancia vital. ¿Tal vez era eso lo que sabían los antiguos nativos americanos?

Quién sabe. Lo que sí se ha comprobado es la utilización de sus raíces comestibles por culturas antiguas, incluso como un aditivo al vino de los griegos y latinos. ¡Un verdadero portento medicinal!

Un analgésico natural para esos días

Otra posibilidad es que los antiguos valoraran las propiedades analgésicas del aceite extraído de las semillas de onagra. Una sustancia ideal para combatir los dolores menstruales, sin efectos secundarios conocidos, más allá de alguna eventual indigestión debido a su consumo excesivo, como con cualquier aceite.

Las cápsulas de aceite de onagra, de hecho, se comercializan ya como una solución natural a los síndromes premenstruales y complicaciones dolorosas del período femenino, así como un aditivo ideal para facilitar la circulación sanguínea, reducir la caída del cabello, fortalecer las uñas y solventar problemas de la piel, como la psoriasis, el acné y otras aplicaciones atópicas.

Por alguna razón, sin embargo, sus empleos más habituales están vinculados con lo femenino. El alivio de los síntomas de la menopausia, incluidos los sofocos y la resequedad de las mucosas, e incluso el tratamiento para favorecer la fertilidad, son algunas de las supuestas virtudes de este aceite, que sin embargo no debe ser ingerido durante el embarazo.

Comercializado ahora de manera popular, el aceite de onagra tiene más y más presencia en las tiendas online de la rama naturista. Con un precio oscilante de acuerdo a la pureza del aceite y al envase en que se lo presente, pero que va de los 15 a los 30 euros por cada 100 cápsulas del aceite, es un suplemento natural y poderoso para nuestra dieta cotidiana.

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