Personas a las que les crecen diabólicos cuernos en diferentes partes del cuerpo

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Los cuernos cutáneos no son una manifestación diabólica, sino una condición médica sensible a diferentes causas. Según la ocasión, estos cuernos pueden ser un tumor maligno que debe extirparse por el bien del paciente, o nada más que una molestia benigna para quien los ha desarrollado.

Entre las condiciones médicas inusuales hay una que llama especialmente la atención. Dicha condición es la aparición y desarrollo de una especie de cuerno en el cuerpo de la persona y que, por lo general, se encuentra en algún punto de su cabeza, sea frente, rostro, oídos, etcétera. Estos “cuernos cutáneos” generan bastante atención por lo llamativos que son y, como es de esperar, por lo fácil que es calificarlos como una manifestación diabólica o similar.

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No obstante, los cuernos cutáneos tienen bases científicas, lo que no solo los convierte en fenómenos que pueden estudiarse, sino también en fenómenos susceptibles a tratamiento y supresión.

¿Qué son los cuernos cutáneos?

Los cuernos cutáneos pueden definirse como tumores cutáneos con una forma cónica. Como su nombre sugiere, ellos tienen la forma de un cuerno, aunque también pueden parecerse a madera o coral. Clínicamente se suelen denominar “proyecciones cónicas sobre la superficie de la piel”. Generalmente estos tumores son pequeños y localizados, pero también existen tipos más grandes.

Estos cuernos están hechos de queratina, mismo material del que están hechas las uñas. Por ello, los cuernos se pueden remover con un bisturí estéril. Lo más frecuente es que los cuernos sean benignos e inofensivos para la persona, pero ocurren casos en que se tratan de tumores malignos que deben ser extirpados por el bienestar del paciente. Cuando esto sucede, generalmente se está frente a una manifestación de carcinoma de células escamosas.

¿Qué causa los cuernos cutáneos?

Aún no se sabe cuál es la causa exacta detrás de los cuernos cutáneos, pero una hipótesis sugiere que la exposición a la radiación pudiera desencadenar esta condición. Parte de ella se basa en el hecho de que hay una mayor cantidad de casos de cuernos cutáneos manifestándose en la cara y las manos, dos partes del cuerpo comúnmente expuestas a los rayos solares. También hay casos que reportan la aparición de cuernos cutáneos en las cicatrices por quemaduras.

Respecto al diagnóstico, los cuernos cutáneos comúnmente se deben a razón de una lesión epidérmica subyacente, siendo las más comunes de su tipo las verrugas, la queratosis actínica (lesión potencialmente premaligna), o el carcinoma de células escamosas (una forma de cáncer de piel). Como toda enfermedad relacionada con las verrugas, es posible que los cuernos cutáneos tengan algún vínculo con la familia del VPH, especialmente con el subtipo VPH-2.

La queratosis actínica y el carcinoma de células escamosas pueden lucir clínicamente idénticos, lo que complica su correcta identificación. En este escenario, la única manera de diagnosticar correctamente la enfermedad o lesión debajo del cuerno es a través de una biopsia (muestra de tejido) que sea estudiada por un dermatólogo o patólogo.

Casos conocidos de cuernos cutáneos

A pesar de que se han registrado casos de cuernos cutáneos en los cinco continentes del mundo, ellos son más comunes de ver entre la población asiática, específicamente entre los chinos de 70 años en adelante. Todavía no se sabe qué es aquello que los chinos poseen o dejan de poseer para que esto ocurra.

Se mencionarán a continuación algunos casos conocidos de cuernos cutáneos.

“Hombre con cuernos de África”

Uno de los primeros casos de cuerno cutáneo registrados data de 1887, cuando el Dr. J.J. Jamprey hizo una descripción del “Hombre con cuernos de África”. En sus registros, el especialista especificó que la anomalía había sido causada por una deformación congénita relacionada a un desarrollo pronunciado de la región infraorbital en el hueso maxilar.

Lin Wen Teli

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Foto donde aparece Lin con uno de sus cuernos (Autor desconocido, VuStudents).

Lin Wen Teli fue un hombre chino al que le creció un cuerno cutáneo en la base de su cráneo. Su caso fue muy mediático en la década de los cincuentas, tanto así que la fundación Rockefeller le ofreció una alta cantidad de dólares para que pudiese viajar a Estados Unidos de modo que fuese estudiado, cosa que no pudo ocurrir por la avanzada edad de Teli (75 años).

Saleh Talib Saleh

Un cuerno cutáneo empezó a crecer en la parte posterior izquierda de la cabeza de Saleh Talib Saleh, un yemenita que superó los cien años de edad. Saleh declaró que podía sentir un crecimiento anormal en su cabeza a partir de los 77 años, pero que eso realmente no lo estaba molestando, y como no había instalaciones médicas cerca de él, él decidió por ignorarlo.

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Foto donde aparece Saleh con uno de sus cuernos más notorios (Autor desconocido, El Nido del Buho).

Conforme pasó el tiempo empezó a desarrollarse el cuerno en su cabeza, una característica que le habría hecho merecedor de visitas de personas de distintos países del Golfo, que estaban ansiosos por ser testigos del “milagro de Alá”.

Zhang Ruifang

Uno de los casos más mediáticos y recientes de cuerno cutáneo se centró en una anciana llamada Zhang Ruifang que, a sus 101 años de edad, desarrolló un cuerno de unos 6 centímetros de largo en la parte izquierda de su frente. Este cuerno habría empezado a manifestarse desde 2009, adquiriendo en 2010 una forma similar a la asta de una cabra. Aunque el cuerno generó miedo entre sus vecinos, la anciana de China declaró en su momento de que no le era una molestia.

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Zhang Ruifang con uno de los cuernos cutáneos (Damian Cuchúlain, Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International)

Los cuernos cutáneos no son una manifestación diabólica ni nada por el estilo. Todo lo contrario, son fenómenos corporales que pueden ser comprendidos, estudiados y tratados por la ciencia. Después de todo, son tumores cutáneos que son benignos en la gran mayoría de los casos, aunque también los hay del tipo maligno y que atentan directamente contra la vida de la persona.

A pesar de que todavía no se tiene muy clara la causa o causas detrás, no se descarta que se puedan descubrir eventualmente. Esto dependerá del interés que tenga la comunidad científica por ello, lo que a su vez está relacionado con la presencia que la enfermedad tenga o no dentro de la sociedad.

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