Estonia, el futuro tecnológico, cultural y social de Europa

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Estonia ha priorizado el desarrollo de su tecnología poco después de independizarse de la Unión Soviética a inicios de los 90. Desde entonces, el país báltico ha experimentado un proceso de transformación que le ha llevado a digitalizar su infraestructura y estar más allá de los estándares de uso tecnológico de inicios de siglo XXI.

La república báltica de Estonia es un país de la costa este del mar báltico, al norte de Europa. Es uno de los países menos poblados de la Unión Europea al contar solamente con 1,3 millones de habitantes para enero de 2020, y también de los que cuentan con menor territorio al extenderse solamente por unos 45.228 kilómetros cuadrados.

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Su ingreso en la zona euro es relativamente reciente, habiendo ocurrido en el año 2001.

Estonia ha hecho de la tecnología su principal bandera, habiendo empezado a inicios de los noventa un periodo de modernización que lo ha llevado a ser referente mundial en lo que servicios online se refiere, logrando el título extraoficial de “país más digital del mundo” y en donde la modalidad del teletrabajo es mucho más accesible y usual que en otros rincones del mundo.

Historia de una transformación

La República báltica de Estonia restauró su soberanía en el año 1991 después de la salida de los soviéticos. En ese momento era un país bastante frágil y que tenía muy poco de tecnológico, lo que lo hacía estar por debajo del estándar internacional para ese entonces. Una muestra de ello fue que menos de la mitad de su población contaba con línea telefónica, algo que ya era muy común en otros territorios.

Esto empezaría a cambiar poco después de la restauración de su independencia, cuando empezó a adoptar un modelo de economía de mercado.

Los precios de la mayoría de los bienes y servicios fueron liberados, dejando al gobierno solamente con el control de la energía, los alquileres y de otros servicios.

En el plano tecnológico, Estonia le proveyó computadoras a todas sus escuelas durante  los noventas, y a finales de la década, todas ellas contarían con acceso a internet. Simultáneamente, el país empezó a construir su propio sistema de telefonía digital después de rechazar la propuesta de Finlandia de devolver su sistema telefónico anterior.

En el año 2000, Estonia declaró una Ley de Telecomunicaciones con la que le confería al acceso a internet el estatus de Derecho Universal. Con esto, el gobierno consiguió expandir el servicio hacia las zonas rurales.

Dos años después, en 2002, el gobierno de Estonia le proveyó a sus ciudadanos un documento de identidad digital con el que pueden acceder al portal del gobierno las 24 horas del día. Esto ha fomentado la cercanía de la sociedad estoniana con el Estado, justificando el por qué el 87% de la población entre 16 y 74 años de edad se conecta todos los días al portal del gobierno.

A finales de 2014, Estonia se convirtió en el primer país en ofrecer residencia electrónica para gente fuera del país. Con este programa, estas personas pueden solicitar una tarjeta de identificación inteligente proveída por el Estado que les garantiza el acceso a los mismos servicios electrónicos que tendría un residente del país. Esta tarjeta, junto con un código pin, le permite a los ciudadanos firmar documentos digitales legalmente vinculantes en toda la Unión Europea.

Una sociedad digitalizada

En la actualidad, el 99% de los servicios públicos de Estonia pueden ser consultados en línea gracias al DNI digital provisto por el Estado. Con él, los estonios pueden registrar una empresa, renovar su licencia de conducir, pagar servicios básicos, consultar su historial médico, revisar las calificaciones de sus hijos, y votar. Los únicos tres servicios que aún requieren de presencia física son bodas, divorcios, y las transacciones inmobiliarias.

Debido a esta primacía de internet en el día a día de los estonios, la circulación peatonal y el contacto físico son muchos más reducidos allí que en la mayoría del mundo. Después de todo, los estonios cuentan con la infraestructura suficiente para trabajar, estudiar y hacer mucho más desde la comodidad de sus casas, elementos que hacen ver la presencia en lugares públicos como algo relativamente innecesario.

Esto ha contribuido a que el confinamiento a raíz de la contingencia sanitaria por el Covid-19 sea menos traumático en el país báltico que en otros lugares del mundo.

Así como otras administraciones, el gobierno de Estonia decidió cerrar centros comerciales, gimnasios y fronteras, pero esto no ha supuesto un gran impacto para el sector laboral ni el educativo dado que ellos ya se estaban llevando a cabo en el terreno digital.

Claves de la digitalización estoniana  

La digitalización de Estonia de unas décadas se construye a partir de ciertos pilares que configuran su solidez y vanguardismo actual. Tres de estas claves son:

Transparencia

La digitalización integral que el Estado estonio ha experimentado lo aleja bastante de ser una suerte de paraíso fiscal. Todas las operaciones dejan un rastro, y los ciudadanos pueden examinar qué instituciones tienen sus datos y verificar el uso que ellos le dan a los mismos.

Esta transparencia le facilita a la sociedad confiar en el gobierno, evitando la tentación que suponen la corrupción y los sobornos.

Participación ciudadana y empresarial

La plataforma digital de Estonia estuvo abierta desde un principio para el acceso de las empresas, y se estimuló también la participación de las mismas.

Esto ha contribuido a la postura gubernamental que indica que el gobierno en sí mismo no es el motor de la innovación, sino el sector privado. En cambio, el papel del gobierno sería facilitar tal innovación y permitir que el país avance.

Eficiencia

Nada de lo anterior existiría si la plataforma digital de Estonia no proveyese los resultados que tiene. Dado que la totalidad de los datos de los ciudadanos se encuentran digitalizados, Estonia ha tenido una mejora sustancial en todos sus servicios públicos, como el sector salud.

Actualmente, el 99% de los datos de los pacientes están digitalizados, lo que facilita su consulta tanto por ellos como por médicos, que están en la capacidad de ejecutar medidas preventivas.

Los servicios de emergencia también pueden brindar a los pacientes un tratamiento urgente mucho más adecuado después de revisar su historial médico de manera casi inmediata.

El desarrollo tecnológico de Estonia ha puesto a este pequeño país en la vanguardia tecnológica. Esto no ha estado exento de riesgos o inconvenientes. Por ejemplo, en 2007 hubo ciberataques rusos que afectaron parcialmente la funcionalidad de los servicios del país, lo que dio cuenta de la posible catástrofe que la República de Estonia pudiese sufrir si toda su plataforma se derrumba.

No obstante, las autoridades han trabajado en ello para ofrecer un soporte continuo y estable tanto a particulares como empresas e instituciones, en consonancia con el lugar que tiene la tecnología en la agenda de gobierno.

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