El día mundial del vitiligo planta cara a los cánones de belleza

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¿Has oído hablar del vitiligo? Probablemente sí, y lo hayas visto en numerosas personas a tu alrededor. ¿Sabías que hasta no hace mucho esta enfermedad constituía un verdadero estigma social? ¿Y sabías que hay personas luchando por combatir estos prejuicios y ampliar nuestro entendimiento, a veces sesgado, de la belleza? ¿Sí? ¿No? Continúa leyendo, te contaremos más sobre el tema.

El vitiligo en la historia

La primera mención en la historia del vitíligo o vitiligo ocurrió en el siglo I d.C., en los apuntes del enciclopedista romano Celsus, si bien no sería atendido como fenómeno médico hasta finales del siglo XIX, por el húngaro y dermatólogo Moritz Kaposi (célebre por el sarcoma que lleva su nombre). Pero el reconocimiento público de la enfermedad y su aceptación plena no ha ocurrido sino hasta décadas recientes, ya que a menudo se le tenía como síndrome vinculado con vidas licenciosas o producto de conductas éticas reprobables.

vitiligo michael jackson

Así ocurrió, por ejemplo, con el polémico cantante de pop Michael Jackson, a quien se acusó de haber intentado blanquear su piel y haberse provocado el vitiligo. Una afirmación arriesgada y superflua, pero que era una forma de condena social por las incontables cirugías plásticas a las que la celebridad se había sometido, detrás de una apariencia soñada y, posiblemente, inalcanzable. El vitiligo de Jackson fue confirmado en su autopsia.

autopsia michael jackson

Otros famosos con vitiligo son Charly García, cuyo medio bigote blanco se ha constituido en una marca personal más que en un motivo de vergüenza; John Hamm, quien acusó como responsable al estrés padecido durante la filmación de la serie Mad Men; y la modelo Winnie Harlow, de la marca Desigual, quien triunfa en el mundo de la moda sin vergüenza por su enfermedad.

La verdad del vitiligo

La verdad del vitiligo es que afecta entre el 0,5 y 3% de la población total humana, se manifiesta durante los primeros 20 años de vida y es una enfermedad autoinmune, en que las defensas del organismo destruyen los melanocitos responsables de la pigmentación de la piel. Se le considera una afección hereditaria, congénita, activada por factores externos de índole psicológica o física.

No tiene nada que ver con otras enfermedades, ni es contagiosa, ni sentencia en absoluto a quien la padece a nada, como no sea la ignorancia de los demás. Tampoco tiene cura, si bien es posible emprender tratamientos que retarden sus efectos y se repigmente muchas de las zonas afectadas. Actualmente se llevan a cabo numerosos estudios al respecto en diversas universidades y centros médicos mundiales y puede aprenderse mucho más al respecto, incluyendo el vitiligo en los bebés.

Sin embargo, lo más importante del caso es la oportunidad que presenta, sobre todo en el día mundial del vitiligo, celebrado cada 25 de junio, de recordarnos que la belleza es un constructo histórico y social, cuyas presiones padecen siempre los más débiles emocional y psicológicamente, conduciéndolos a sufrimientos innecesarios.

Junto a los trastornos alimenticios y las segregaciones de género y por sexualidad, esto constituye uno de los padecimientos más importantes en la juventud mundial contemporánea, víctima de la publicidad y los modelos inalcanzables de belleza. ¡Así que comparte esta publicación con tus redes sociales y únete a la campaña por la normalización del vitiligo!





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Julia Cotino

Julia Cotino

Diplomada en Literatura Hispánica y Máster en Literatura Creativa por la Universidad Autónoma de Barcelona. Apasionada de los libros en papel y del color rosa. Escribo para diversos medios online y blogs especializados.

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