Cuando la cirugía estética termina convirtiéndose en una caricatura

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Desde tiempos inmemoriales los humanos nos hemos preocupado por nuestro aspecto, hay prueba de ello en todas las culturas y todas las edades. Desde el actual maquillaje, pasando por los penachos de los indígenas americanos a los tocados asiáticos, hasta los anillos con que algunas mujeres estiran sus cuellos, de una u otra forma hombres y mujeres siguen rituales asociados a sus patrones estéticos, o modificándolos.

A veces esa inquietud rebasa los límites y se sale de control. En nuestros tiempos se cuenta con la cirugía estética, un recurso maravilloso, pero que, tal como advierte el Doctor Mallent, cirujano estético de Valencia, puede convertirse en una bomba causante de graves consecuencias físicas, emocionales y psicológicas.

El ideal de lo artificial en la cirugía plástica

El empeño exacerbado por alcanzar los ideales de belleza puede llegar a puntos extremos. Es común que la gente tome como modelo deseable para su propio aspecto los rostros de las celebridades que admiran, pero últimamente han aparecido casos de personas que desean convertirse en copias de muñecos plásticos o dibujos animados, cuyas proporciones no se corresponden con las de un ser humano normal, y terminan adquiriendo un aspecto más bien grotesco, o dañando irremediablemente sus organismos.

Uno de los casos más recientemente conocidos es el de una mujer que está haciendo todo lo que está en sus manos, o mejor dicho, en las manos del cirujano plástico, para parecerse a una caricatura de sí misma, que le realizaron años atrás.

Se trata de la británica Krystina Butel, quien se enamoró de si misma cuando vio la caricatura que le hicieran a los 15 años. Tras el encuentro con ese arte, que consiste en exagerar y ridiculizar los rasgos naturales de las personas para llevarlos al dibujo, la reacción de Butel fue muy rara. En vez de divertirse con las grotescas formas de la caricatura y mostrarla a sus amigos, pensó “eso es, así es como debo lucir”, y desde entonces ha gastado 130 mil libras esterlinas para acercarse a su ideal. Fuente de la noticia – La Verdad

Claramente, la cirugía estética es un avance enorme y no debe menospreciarse de ningún modo. En estos casos lo que parece ocurrir es un desequilibrio emocional que obsesiona a la persona con determinados objetivos. El deber de un buen cirujano plástico es ser transparente y explicarle al paciente los beneficios y riesgos que toda cirugía implica, así como evaluar si el receptor del procedimiento médico está en condiciones para ello, incluyendo su salud mental y emocional.

El Dr. Mallent plantea, entre otras cosas, que la cirugía plástica no debería notarse. Los resultados de una buena cirugía estética no deben parecer artificiales sino encajar armónicamente en el cuerpo que se ha realizado, como si allí no hubiera pasado nada.

Algunos no se pueden detener con las cirugías

Hay sustancias adictivas, y costumbres que también lo son, como reportan los adeptos a los tatuajes o a los piercings, que siempre desean uno más. Algunas personas que entran al quirófano por motivos estéticos adquieren una extraña adicción a la cirugía. Nunca están conformes y, cuando los médicos indican que no es prudente seguir haciendo cortes y modificaciones en la piel, cambian de establecimiento para poder cumplir con sus deseos.

Evidentemente, el bombardeo de imágenes de personas estéticamente perfectas en la publicidad contribuye a que se desarrollen tales comportamientos obsesivos, dado que la mayoría de las personas no consideran las horas peinado y maquillaje, iluminación, técnicas fotográficas y retoque digital que hay detrás de la imagen admirada.

Una clínica de cirugía estética que asume con seriedad su papel frente a los candidatos a una operación está consciente de ello y se ocupará de evaluar a fondo cada caso para determinar el óptimo estado de sus pacientes y si los beneficios del quirófano superan a los riesgos o no. La ética del médico y del establecimiento son fundamentales no sólo para el aspecto, sino también para la salud de quienes acuden a ellas.

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Miguel Medina

Miguel Medina

Especialista en Comunicación Digital y Social Media. Content Manager, Editor y Redactor de Contenidos Web en diferentes revistas y medios de prensa online. Prosélito devoto del Lean Writing. Desayuno datos, almuerzo datos y ceno datos. El lector es el único que siempre tiene razón.

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