Combates navales. La batalla del cabo de San Vicente

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Aquel fatídico 14 de febrero de 1797, las malas decisiones de algunos fraguaron la tragedia en aguas cercanas al cabo de San Vicente. Un combate naval que puso a prueba la profesionalidad de la Armada española, cobrándose 404 muertos y 929 heridos…

Hace no demasiado tiempo, leí un libro que trataba sobre la Batalla de Trafalgar. Apasionado que soy por el tema, he decidido recopilar algunos de los combates realizados por nuestra Armada. Empezaré por el realizado en el Cabo de San Vicente.

Primeros movimientos

Los británicos habían abandonado el Mediterráneo, a causa de las perdidas sufridas. Esto no supuso impedimento para que el almirante Jervis saliera de Lisboa el 18 de enero de 1797, para realizar labores de vigilancia en el cabo de San Vicente.

Cabo de San Vicente en la actualidad
Cabo de San Vicente en la actualidad (123rf)

Mientras, la escuadra española se encontraba en Cartagena, mandada por don José de Córdova y Ramos, zarpando el 1 de febrero rumbo al Estrecho. El 4 de febrero, un mercante norteamericano avisa, a la escuadra española, de la presencia de 9 navíos británicos en las proximidades. Los españoles sabían que los británicos estaban cerca, aunque suponían que era una fuerza exigua, por lo que decidieron no adoptar medidas defensivas.

Nadie pensó en enviar alguna fragata, con el propósito de avistar la escuadra de Jervis con tiempo para adoptar medidas ofensivas. Se prefirió seguir navegando, amaneciendo el 14 de febrero cerca del cabo San Vicente. A pesar de la niebla, sobre las 09:30 se divisaron los primeros buques de Jervis.

situación del cabo de San Vicente
Mapa con la situación del cabo de San Vicente donde se libró la batalla

A primera hora, Córdova destacó, en misión de reconocimiento, al Pelayo y al San Pablo, ordenando al resto formar en líneas paralelas. Al divisar la escuadra enemiga, Córdova debió llevarse una gran sorpresa, sintiéndose angustiado por la lamentable formación. Acto seguido, ordenó formar en línea de combate, mura a babor y virando hacia el objetivo, que venía a sotavento. La maniobra de la formación española, fue caótica, quedando dividida en tres grupos, el principal con 17 navíos apelotonados.

El enfrentamiento

Jervis, que navegaba en dos columnas, las refundió en una, lanzándose al ataque a pesar de encontrarse a sotavento y en inferioridad numérica. La maniobra salió a la perfección, al llegar a la aleta de la división de Moreno, el Culloden, ciño el viento, y al llegar al Príncipe, los demás hicieron lo mismo, dejando cortada la línea. El teniente general Moreno inició el ataque a la vanguardia enemiga. Mientras, Jervis atacó la retaguardia española, mas a barlovento, acribillando a Mejicano, Salvador del Mundo, San Isidro y Santísima Trinidad, mientras que la vanguardia española viraba a sotavento y amenazaba rodear a la retaguardia inglesa.

situación de las Flotas en la Batalla del Cabo de San Vicente
Representación de la situación de las Flotas en la Batalla del Cabo de San Vicente (Tomás Mora / ABC)

Nelson, al observar el peligro, mandó a su Captain virar y atacar la vanguardia de los españoles. Su maniobra impidió que se produjera un contraataque español. En el maltrecho Captain, Nelson ordenó el abordaje del San Nicolás, al ver como dicho navío se tocaba con el tres puentes San José. En el combate murieron los dos comandantes españoles, Geraldino y Winthuysen.

Mientras tanto, la vanguardia inglesa apresaba al Salvador del Mundo y al San Isidro, haciendo que el Santísima Trinidad quedara aislado y sometido a un tremendo castigo. Córdova hizo señales de rendirse, no vistas por sus enemigos, que siguieron castigándole duramente. Esto dio lugar a que aparecieran en su ayuda el Pelayo y el San Pablo, a los que se unieron a continuación los Príncipe de Asturias, Conde de Regla, Francisco de Paula y San Fermín, mandados por Moreno. Poco a poco fue incorporándose el resto.

Combate en el Cabo San Vicente
Combate en el Cabo San Vicente (Thomas Whitcombe)

Jervis ordenó la retirada, mientras Córdova tenía la posibilidad de reanudar el combate, ya que sus fuerzas eran superiores a las de Jervis. Pero una vez más demostró su incapacidad e inseguridad: al dia siguiente, con Jervis aún a la vista consultó con el resto de comandantes, y estos prefirieron abandonar la persecución, excepto el Príncipe de Asturias, el Pelayo y el Conquistador, que preferían tomarse la revancha. Córdova ordenó la retirada a Cádiz, donde entró el 3 de marzo, con 404 muertos y 929 heridos.

Conclusiones

En Inglaterra, la alegría fue tal que Jervis fue nombrado lord Saint Vincent. Por el contrario, en España, se intentó hacer justicia a tanta ineptitud, dictándose sentencia el 10 de septiembre de 1799. A Córdova se le privó de empleo, prohibiéndole tener mando militar alguno, se le prohibió su residencia en la corte y en los departamentos de la Armada. La misma sentencia para Morales de los Ríos. Mientras que, a los comandantes de los Atlante, Glorioso, San Fermín y San Jenaro, se les privo de sus empleos, y, al último, desempeñar en el futuro ningún mando militar. Al del San Francisco de Paula, suspenso por seis años, al del San Ildefonso, por tres; a los del San Juan Nepomuceno y Conquistador, por dos años; por último, al del San Antonio, por un año. Mientras que todos los segundos de los navíos anteriormente relatados, recibieron penas paralelas, aunque más leves.

Hubo también alguna recompensa, como la del teniente general Moreno, y los comandantes Valdés, Hidalgo de Cisneros, Escaño y Bravo. A Moreno, Escaño y al jefe de escuadra Cárdebas, se les concedieron encomiendas en las Órdenes Militares.

Comentarios finales

Batalla de Trafalgar
Óleo de la Batalla de Trafalgar (Auguste Mayer, 1836)

¿Se puede considerar este combate un antecedente a Trafalgar? Yo no me atrevo a tanto, aunque sí nos da una idea de la situación de la Armada y, a la vista de las conclusiones, de la incompetencia de algunos de sus mandos.

Bien es cierto que la inactividad les ponía en clara desventaja con sus oponentes británicos, más acostumbrados a estar en continua actividad. Por otra parte, el estado de la marinería y de los navíos dejaba mucho que desear: dotaciones incompletas, faltas de preparación y entrenamiento, y armamento lejos de los avances realizados en ese sentido por británicos y franceses.

Debemos considerar que, tras una guerra, el gobierno español desmantelaba los buques de combate, dejándolos abandonados en las bases, mientras los ingleses, continuaban en actividad.

Espero haya sido de vuestro interés. De ser así, pronto estaré de nuevo con un nuevo combate naval.

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Ramón Martín Pérez
Aficionado y amante de la Historia, sin aditivos políticos o partidistas. Mi pasión es dar a conocer y divulgar, de forma sencilla, algunos aspectos de esa Historia que a todos nos gusta recordar. Autor del blog Cosas de Historia y Arte.

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