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Ciutat Vella – Barrio del Carmen

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Tras la fundación de la ciudad por los romanos el año 138 a.C., y la posterior presencia visigoda, los árabes llegaron a la ciudad hacia el año 714, permaneciendo durante cinco siglos. Siglos durante los cuales nacieron generaciones que la consideraron como su patria, contribuyendo con su cultura y su trabajo a engrandecerla. La llamaron Balansiya, Hadiqat Al-Andalus (Valencia, Jardín de Al-Andalus).

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Un poco de historia

A la entrada en la ciudad de Jaime I el año 1218, era un extenso núcleo que se extendía fuera de los límites de la muralla, este es el caso del arrabal de Roteros. A partir del siglo XIII, por toda la ciudad —el que sería Barrio del Carmen, no sería una excepción—, se fueron creando, ante la necesidad de atender el nuevo culto, centros religiosos. Tal es el caso de iglesias como la primitiva de Sant Nicolau, la de Santa Caterina, la de San Miguel, y otras. En 1281 se dio autorización para crear un convento de carmelitas que, posteriormente, daría nombre al barrio.

En 1400, se abre el portal de Valldigna, y un año después, en 1401, se derriba la puerta de Roteros, se arregla la parte de la muralla recayente al rio y se da por finalizada la construcción de las Torres de Serranos. Mientras, los nobles aragoneses y castellanos van instalándose con sus palacios en la zona de Cavallers. Durante ese siglo XV, la ciudad crece gracias a un gran auge experimentado gracias al crecimiento mercantil.

A partir del 1522, derrotada la revuelta de les Germanies, que había sido promovida por los gremios, la nobleza triunfa y tras una cruel represión, llega la decadencia de los gremios. Entre 1647 y 1652 el barrio del Carmen sufre una terrible epidemia de peste, con un número de muertos considerable, que mermaría la población.

Felipe V, tras el éxito obtenido en la Guerra de Sucesión, manda cerrar todas las puertas y portillos de la ciudad, con la excepción de las puertas de Serranos, Quart, Sant Vicent y del Reial.

Llegamos al siglo XIX, cuando se producen diversos cambios urbanísticos en la ciudad y en el barrio, con la desaparición de los huertos situados al oeste de esta, que fueron urbanizados, apareciendo nuevas calles y edificios. Fueron derribadas las murallas e irrumpió una incipiente industrialización en el barrio. El 1 de diciembre de 1763, se colocan en Valencia los primeros faroles de aceite.

La división

El 5 de octubre de 1769, se dividió la ciudad en cuatro cuarteles: Serranos, Ciutat Vella, San Vicente y Mercado, estando nuestro barrio del Carmen en el de Serranos, siendo considerado por aquel entonces como un suburbio.

Durante la guerra contra los franceses, la participación ciudadana fue importante, centrándose en la defensa de las puertas de muralla correspondientes con el barrio. Siendo el 9 de enero de 1812, cuando el general Joaquín Blake salió al Portal Nou y Puente de San José, para rendir la ciudad. El general Suchet a su llegada, comenzó una fuerte represalia contra los defensores de la ciudad.

Tras la desamortización de 1836, se instala en 1839, el museo de Bellas Artes, en el convento del Carmen, por iniciativa de la Academia de Bellas Artes, agregándose diversas obras de arte procedentes de otros conventos y monasterios de la ciudad. Mucho tuvo que sufrir el barrio durante los años 1854, 1865 y 1885, a causa del cólera. Estableciéndose hospitales en la Misericordia, Beneficencia y diversos asilos.

A finales del siglo XIX y principios del XX, las autoridades municipales estaban muy ocupadas en la zona de l’Example, y no prestaron demasiada atención a la progresiva desaparición de algunas casas solariegas y palacios en El Carmen. La Exposición Regional de 1909, tampoco colmó las expectativas que tenían los profesionales del barrio.

Algunos incidentes

Tras la proclamación de la Segunda República, en 1931 comenzaron incidentes contra el clero, siendo incendiadas algunas iglesias. Y llegó la guerra. Los bombardeos franquistas sobre Valencia, efectuados por dos navíos, darían comienzo el 12 de enero de 1937, seguidos por bombardeos desde el aire.

Pronto hubo que tomar medidas de protección, como la construcción de un bunker en las bóvedas de las Torres de Serranos, para depositar allí una importante cantidad de obras de arte, procedentes del madrileño Museo de El Prado. En la ciudad fueron apareciendo diversos refugios como protección para la población civil.

Acabada la guerra, en 1942, se formó por iniciativa del Colegio de Arquitectos, una comisión encargada de estudias la reconstrucción de los barrios afectados. El Ayuntamiento proyectó la realización de viviendas para los que se habían quedado sin hogar. Esto hizo que muchos habitantes del Carmen abandonaran su barrio para instalarse en zonas periféricas.

Cuando ya parecía que los males de la posguerra tocaban a su fin, llegamos al mes de octubre año 1957, y se produce la gran riada que acapararía la necesaria atención por parte de la administración municipal. La noche del 13 de octubre se intentó avisar a los vecinos de lo que se les venía encima, pero casi sin tiempo para reaccionar.

A la una de la madrugada —ya del 14 de octubre— un tremendo torrente de agua penetraba en el barrio. Pero lo peor llegaría a las 13:30 de ese mismo día, cuando debido a las fuertes lluvias, el caudal del rio aumento, arrastrando todo lo que encontraba a su paso.

En la plaza del Carmen, las puertas de la iglesia de la Santa Cruz se abrieron por la fuerza del agua, saliendo los bancos de madera. El día 15 al desaparecer las aguas, los vecinos pudieron contemplar, con estupor los daños que estas había ocasionado. Habilitándose lugares para dar acogida a los que habían perdido su vivienda.

Desde entonces el deterioro del barrio fue constante. Surgiendo tras el fin de la Dictadura Franquista y la llegada de la Democracia, los primeros movimientos de lucha vecinal, encaminados a mejorar las condiciones, muy deterioradas del barrio.

Patrimonio existente en el barrio

Torres de Quart

Deben su nombre por ser la salida de la ciudad hasta el pueblo de Quart de Poblet, siendo el acceso proveniente de Castilla. También se les ha llamado puerta o portal de Cuarte y puerta de la cal.

Torres de Serranos

El nombre proviene de su situación, al noreste de la ciudad, como entrada natural desde los caminos que llegaban de la comarca de Los Serranos: camino real de Aragón. Aunque algunas fuentes defienden que pudo tomar el nombre de una familia principal que habitaba en una calle próxima.

IVAM (Instituto Valenciano de Arte Moderno)

Institución el 30 de diciembre de 1986, para desarrollar la política cultural de la Generalidad Valenciana, concierne al conocimiento, fomento y difusión del arte moderno

Centro Cultural de la Beneficencia

Levantado en 1841 sobre los restos de un antiguo convento, alberga el Museo de Prehistoria de Valencia y el Museo Valenciano de Etnología. Se creó para albergar a indigentes, hasta que en 1982 se dedicó a la educación de niños: para el 1995 convertirse en un centro cultural.

Portal de la Valldigna

es un portal sin puerta, que toma el nombre del Monasterio de Santa María de la Valldigna, que se encuentra en Simat de Valldigna. Abierto sobre la Muralla árabe del siglo XI, en el año 1400 era la puerta que daba acceso a la morería. Es un arco de medio punto de estilo gótico valenciano, hecho en sillar, restaurado en 1965.

Mercado de Mossen Sorell

Existía en ese lugar una pequeña plaza desde el siglo XVIII, agrandada en el XIX, al quedar destruido el palacio gótico de Mossen Sorell.

Centro del Carmen

El Real Monasterio de Nuestra Señora del Carmen se estableció en la ciudad, el año 1281 en el barrio de Roteros, que estaba fuera de las murallas árabes. En 1356, al construirse la nueva muralla tardomedieval queda dentro. El desamortizado convento y su iglesia (parroquia de la Santa Cruz a partir de 1842), rebasan los límites de la historia de la ciudad, dando una amplia visión de la arquitectura valenciana.

Casa-museo del pintor José Benlliure

En 1957, doña María Benlliure Ortiz, hacía donación al Ayuntamiento de València de la casa familiar donde vivió y trabajó su padre, el pintor José Benlliure Gil, junto a numerosas obras de arte, siendo origen de la actual Casa-Museo.

Convento de San José y Santa Teresa

En 1588 fray Ambrosio Mariano de San Benito, fraile carmelita descalzo colaborador de Santa Teresa de Jesús, en sus fundaciones, de paso por Valencia, obtiene del arzobispo San Juan de Ribera, permiso para fundar un monasterio de la Orden de las Carmelitas, que procedían del monasterio de Villanueva de la Jara (Cuenca)

El lugar escogido para la construcción fue la plaza del Portal Nou, intramuros de la ciudad y cercano al lienzo de la muralla, siendo habitado —sin acabar— en 1609 y recibiendo el nombre de Convento de San José y Santa Teresa, aunque conocido popularmente como de San José.

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