¿Te avergüenza reconocer que quieres ser rico? Entonces el dinero nunca llegará

Aunque en algunas culturas hablar de salarios es necesario para saber cuál es el valor real del trabajo que realiza cada uno, en la mayoría de ellas es de mala educación y genera situaciones incómodas.

Para Stefany O’Conell, redactora de la revista Success, admitir que tiene el deseo de ganar más dinero es algo que le produce vergüenza.

Admite que hubo un momento en el que la constante necesidad de ahorrar, y de demostrar que se preocupaba por sacar provecho a todas las ofertas, era para ella motivo de orgullo. Hasta que notó que invertir sus esfuerzos en generar mayores ingresos resultaba más productivo que invertirlos en ahorrar al máximo los recursos que ya poseía.

En la historia de la humanidad, siempre ha existido la creencia de que tener más ingresos está mal. Ésta ha sido reforzada con historias clásicas como la de Robin Hood, un héroe que robaba a los ricos para dar a los pobres.

La vergüenza de reconocer que se tiene mucho dinero o que se desea tenerlo ha atacado incluso a personajes cuyos aportes sobre conducta pasaron a la historia. Es el caso de Sigmund Freud, quien se avergonzaba de la fortuna familiar que había heredado.

Se necesita un cambio de paradigma

No siempre es sencillo para una persona aceptar que no está conforme con sus ingresos y que le gustaría ganar más dinero. Incluso cuando el salario es injustificadamente bajo, las víctimas no siempre son capaces de reconocerlo.

Para O’Conell, el primer paso para generar un cambio positivo en las finanzas personales, es ser capaz de admitir que se quiere ganar más dinero sin sentirse culpable por ello.

También recomienda evitar las asociaciones negativas que se crean con el dinero y sustituirlas por pensamientos positivos.

En lugar de pensar que el dinero atrae problemas y responsabilidades, hay que recordarse la cantidad de cosas buenas para los demás y para el entorno que se podrían hacer con él.

El dinero es una llave maestra que abre muchas puertas y hace más corto el camino hacia los objetivos, así que desearlo nunca debe ser motivo de vergüenza. Sí que debe ser motivo de vergüenza malgastarlo en cosas que no necesitamos o en comodidades que perjudiquen a terceros o al planeta.

Tener más dinero no debe significar ahorrar menos o gastar más. La tranquilidad y felicidad que aporta vida simple, sin muchas necesidades y sin gastos innecesarios, no debería despreciarse por el hecho de cobrar más a final de mes. Lo importante es que el dinero nos haga más libres, no más esclavos.

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