Psicología positiva: una herramienta para el desarrollo personal y organizacional

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La psicología positiva se erige como una novedosa disciplina dentro de las ramas de la psicología, encargándose del estudio de las emociones, motivaciones y comportamientos que generan bienestar en el individuo y en el grupo que le rodea.

Es una ciencia fascinante, porque sus profesionales tienen el conocimiento requerido no solo para diagnosticar mentalidades y conductas, sino también para cambios en ellas.

En efecto, los psicólogos son capaces de desarrollar programas de intervención con el fin de alcanzar metas y objetivos positivos, tanto en el ámbito individual como colectivo.

Por lo tanto, no debe perderse de vista la labor de los especialistas en el manejo de los procesos de cambio que experimentan las estructuras y equipos organizacionales.

El éxito de las organizaciones en la sociedad moderna depende, en gran medida, del modo en que los individuos, así como los equipos, puedan motivarse e incrementar su potencial para la creatividad e innovación. 

El éxito de las organizaciones

Mucho de lo anterior reside en la aplicación del conocimiento psicológico para mejorar las mentalidades, comportamientos, valores y creencias de los integrantes de las organizaciones.

La psicología tiene mucho que decir acerca de los significativos problemas de nuestro tiempo, incluyendo la globalización, los procesos de cambio y los factores de fusión, sobre todo en las diferentes culturas.

Las personas desean de todo corazón aceptar los procesos de cambio, sin oponer resistencia.

La gente debe comprender que el cambio resulta inevitable y también debe percibir por qué dicho cambio es necesario.

Es de gran importancia que las personas sepan lo que les espera y que sean capaces de planificar las estrategias, responsabilidades y roles que les corresponderá asumir.

En este contexto, el líder debe ejercer su rol buscando no solo que la organización alcance su objetivo, sino que sus integrantes se desarrollen profesional y subjetivamente.

Ejemplo de esto es el director o gerente que es líder a nivel organizacional y figura como un integrante que ejerce autoridad y busca no solo que la organización alcance sus objetivos, sino que sus integrantes se desarrollen individualmente.

El gerente que es líder a nivel organizacional

Las personas con alto desempeño y con alto grado de satisfacción en el trabajo necesitan percibir que están siendo valoradas y escuchadas por la figura del buen líder, sobre todo en la toma de las decisiones organizacionales.

Para ello, los miembros de la empresa deben sentir que su empleador se interesa por su bienestar y su futuro, dentro y fuera de la compañía, pues de ello depende el éxito de la organización.

Además, los empleados deben comprender la utilidad del cambio para sí mismos y para el equipo, a corto, medio y largo plazo.

Cuanto más fuerte sea la adaptación al cambio entre la antigua y la nueva cultura organizacional, mayor será la probabilidad de que las personas integrantes se identifiquen con la cultura emergente.

Ahora bien, en cuanto a los valores organizacionales, el autor Yarce en su obra “El Poder de los Valores en las Organizaciones” aduce que:

“En las organizaciones de hoy día existen muchos líderes sin valores que con valores. Lo primero es más fácil y más al uso de la terminología corriente”.

En las organizaciones de hoy día existen muchos líderes sin valores que con valores

A su decir, basta con desarrollar un tipo de habilidades de imagen y carisma para lanzarse tras la búsqueda del poder y llamarse “líder”, lo cual se consigue más por popularidad que por los resultados o preparación que tenga el mismo en el desempeño de sus funciones.

En referencia a lo expuesto, no es para nadie un secreto que muchas organizaciones en la actualidad están dirigidas por líderes arrogantes, sin valores ni preparación alguna. Esto se traduce en una indicación de fracaso futuro y resultados negativos.

Cabe destacar que los valores humanos son la mejor garantía de que una organización tenga éxito y se mantenga en la cima.

Una organización puede reunir todos los requisitos formales y técnicos, pero si tiene un “líder” bajo la premisa anterior, desde el punto de vista humano será constituida como una organización destinada al fracaso, porque lo que la legítima son sus valores.

Es relativamente fácil estar de acuerdo con la importancia que tienen los valores en las personas, en la familia, en las organizaciones y en la sociedad. Pero la clave es la empatía, ver cómo se vuelven reales, cómo interiorizarlos, ponerlos en práctica y proyectarlos hacia los demás a fin de que sean la base de una nueva cultura organizacional dentro de un clima positivo de trabajo.

La clave es la empatía

En algunas posiciones de diversos investigadores, se considera que los valores son metas deseables, variables en su grado de importancia y se orientan hacia la vida y la conducta de un individuo o de una institución. Para Schwartz, los valores son:

“Creencias sobre estados o conductas finales deseables que trascienden a las situaciones específicas, que guían la selección o evaluación de la conducta y de los acontecimientos y están ordenados según su importancia relativa”.

En efecto, Stephen Paul Robbins, en su libro “Comportamiento Organizacional” precisa que la actitud y los valores en el trabajo se traducen en el grado de compromiso del individuo hacia la organización con la que se relaciona de forma positiva y demuestra ser parte de ella.

Cuando la relación es negativa, se identifica con el ausentismo y la rotación.

Las teorías psicológicas aportan a sus practicantes métodos no solamente dedicados a explicar el comportamiento humano, sino también dirigidos a predecirlos.

Sin duda, el éxito y progreso tanto a nivel individual como colectivo radica en entender adecuadamente cómo funcionan los seres humanos y los grupos en un nivel psicológico.

En conclusión, el desafío actual de la Psicología Positiva no es más que utilizar los valores del buen liderazgo para garantizar el éxito de las organizaciones sociales y comerciales.

Para ello, se debe destacar el bienestar de sus integrantes, pues las entidades de trabajo dependen, hoy más que nunca, del alto desempeño de sus empleados.

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Adaysa Guerrero
Abogada licenciada por la Universidad Santa María de Venezuela. Escritora aficionada al coaching y al yoga. El amor es mi lema de vida.

Referencias: Robbins, S. (2004). (2018, May 17). Comportamiento Organizacional. (10ª Ed.). México DF, México: Pearson Educación. / Yarce, J. (2006). El Poder de los Valores en las Organizaciones. Bogotá, Colombia: Ediciones Ruz. / Schwartz, S. (2017). Evaluación de la jerarquía de los valores humanos de Schwartz en la adolescencia: diferencias de género e implicaciones educativas.

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