Grandes escritores y sus manías, rituales y rutinas

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En el diccionario de la RAE, la palabra «manía», en una de sus varias acepciones, es definida como una «preocupación caprichosa y a veces extravagante por un tema o cosa determinados». El Larousse, igualmente como una de varias acepciones, la define como «costumbre caprichosa y extravagante».

Ambas definiciones caben en este caso, ya que eso es exactamente lo que tienen esos genios de la literatura que son el tema central del artículo: las preocupaciones, manías y rituales a veces caprichosos, a veces extravagantes, a la hora de escribir esos personajes, tramas y universos que han fascinado a millones de lectores durante muchos años.

Manías

Juan Rulfo, el gran escritor mexicano, escribió su aclamada novela Pedro Páramo en papelitos de distintos colores en los que redactaba las distintas situaciones presentes en la novela y, según los colores, Rulfo establecía jerarquía e importancia dentro de la historia; luego los pasaba a limpio. 

Manías de Juan Rulfo
Juan Rulfo

Stephen King, el maestro del terror, también tiene sus manías para escribir, al igual que sus rituales. Se levanta temprano en la mañana, pone música y se sienta a escribir (en un trailer que está en las afueras de su casa, con música rock como ambiente musical). Cuando escribió La Torre Oscura se despertó de un profundo sueño con toda la historia en la cabeza; se sentó a escribir y no paró sino hasta días después, habiendo terminado todo ese primer tomo de la historia. King dice que obtiene sus ideas para historias al ver una cosa, o quizás dos, que sean interesantes; luego se pregunta “¿Qué pasaría si…?” y de ahí en adelante, de la respuesta a esa pregunta, obtiene una historia.

Manías “nobel”

Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, generalmente comienza a escribir a las siete de la mañana; es maniático del orden y tiene muchas figuras variadas de hipopótamos a su alrededor.

Gabriel García Márquez, otro Premio Nobel, eterno padre de Macondo y de los Buendía, Eréndira y tantos otros también tenía sus manías: escribía descalzo y vestido (nunca en pijama), y siempre debía tener una flor amarilla en la mesa. No llevaba notas de las ideas que se le ocurrían para cuentos o novelas, simplemente tomaba aquellas que pululaban en su mente, no las olvidaba y las desarrollaba posteriormente en sus obras.

Gunter Grass
Gunter Grass

El autor de El Tambor de Hojalata, Gunter Grass, alemán y también ganador del premio Nobel de Literatura, escribía solo durante el día y creaba de cinco a siete páginas. Mientras leía y oía música tomaba un largo desayuno entre las nueve y las diez, trabajaba después de comer y luego un descanso vespertino durante el cual bebía café. Retomaba su trabajo y escribía seguido hasta las siete de la noche.

Rutinas y revisiones

García Márquez también era rutinario: se despertaba a las cinco de la mañana, leía dos horas, se bañaba y desayunaba; luego revisaba el manuscrito del día anterior y continuaba. Decía que no tenía bloqueos, y sí mucho trabajo. Para probar sus historias, algunas veces las relataba a un grupo de gente en algún seminario o conferencia para ver cómo reaccionaba la gente ante ellas, y luego escribía lo contrario a lo que había dicho.

La rutina de la autora norteamericana Louisa May Alcott, mundialmente conocida por su novela Mujercitas, consistía en escribir hasta trece horas diarias seguidas sin descanso. Lo hacía de pie, y las hojas las colocaba en un atril que situaba en el centro de una habitación. Obtenía las ideas de su propia vida (Mujercitas y su saga, junto a Ocho Primos y su secuela, fueron casi netamente retratos de su vida familiar, y Relatos de Hospital se nutrió de las experiencias que obtuvo Louisa mientras fue enfermera en el frente de la Guerra Civil Norteamericana). Alcott escribió hasta el día de su muerte.

Manías de Louisa May Alcott
Louisa May Alcott

La inglesa Jane Austen también tomaba temas y tramas de su vida y de la gente que vivía su alrededor para crear sus historias. Era igualmente una escritora muy estricta consigo misma y constantemente revisaba y modificaba sus textos, llegando incluso a reescribirlos completamente. Escribió varias de sus novelas en un escritorio portátil que su padre le regaló al cumplir 19 años, y nunca se separó de él. Siempre estaba dispuesta a experimentar con nuevos enfoques e ideas, y nuevas experiencias que luego serían mostradas en sus novelas, no entregaba nada a su editor sin que antes lo hubiese leído y comentado su hermana Cassandra, y discutido ambas, incluso. Sus otros familiares también tenían voz y voto en sus personajes y tramas, y a menudo ella tenía en cuenta las sugerencias de aquellos en quienes más confiaba. 

León Tolstoi era, de igual manera, extremadamente meticuloso en sus escrituras y revisaba estrictamente sus manuscritos cada día, hasta varias veces. Tolstoi, uno de los más renombrados escritores rusos de todos los tiempos, autor de Anna Karenina, La Muerte de Iván Illich y Guerra y Paz, tenía en su esposa Sofía Behrs a su copista y editora más férrea. Sofia copió el manuscrito de Guerra y Paz siete veces (cualquiera que haya leído esa novela recordará su extensión y sabrá apreciar infinitamente más el enorme trabajo que realizó Sofía tantas veces, y a mano). 

Isaac Asimov, el célebre escritor de ciencia ficción, creador de las leyes de la robótica y de inolvidables novelas tales como La Serie de los Robots y Fundación, era un arduo trabajador: escribía por 8 horas durante toda la semana en espacios pequeños y cerrados, sin ventanas y con bombillos. A diferencia de Tolstoi, nunca revisaba más de dos veces sus textos porque, según él, perdía el tiempo.

Manías de Isaac Asimov
Isaac Asimov

Los místicos

Tanto la escritora chilena Isabel Allende, autora de novelas como La Casa de los Espíritus y Eva Luna, como Jack Kerouac, uno de los escritores Beatniks más apreciados por los lectores alrededor del mundo y autor de la clásica novela En El Camino, se alejan bastante del pragmatismo casi militar de las rutinas y manías de sus otros colegas y abrazan más el misticismo y la espiritualidad a la hora de escribir, y ambos usaban velas. 

Allende, como buena latina, tiene mucho del realismo mágico en sus manías al escribir: al iniciar su trabajo enciende una vela y si esta se apaga hasta ahí escribe ella. Realiza conjuros y también tiene fetiches: comienza los libros cada 8 de enero.

Kerouac también se acogía bajo el manto del misticismo y lo religioso como preludio de la sesión de trabajo, y no estaba exento de manías al escribir: tenía un ritual en el que encendía una vela, con cuya luz escribía, y luego la soplaba al terminar la labor. También, antes de empezar a escribir, se arrodillaba y rezaba a Jesús por la preservación de su lucidez y energía. Le encantaba el número 9 y, por ello, como parte de su rutina, ponía la cabeza en el suelo y lo tocaba nueve veces con la punta de sus dedos.

Jack Kerouac
Jack Kerouac

Otros maniáticos

Francis Scott Fitzgerald, autor de grandes clásicos de la literatura universal como El Gran Gatsby y Tierna es la Noche, entre otras, nunca pudo tener un horario que llamase normal para escribir, empezaba a hacerlo a las cinco de la tarde y no paraba sino hasta la madrugada. Decía que escribía en arrebatos creativos, de los cuales lograba escribir hasta ocho mil palabras seguidas. A medida que pasaba el tiempo, incluía la bebida en el proceso, ya que decía que sin ella no podía crear. Se convirtió en un maniático de la ginebra y su ciclo llegó a ser el de escribir, tomar, escribir, tomar. Se sabe a dónde lo llevó esa triste costumbre caprichosa.

Por su parte, Mark Twain, padre de Tom Sawyer y Huckleberry Finn, iba a su estudio en la mañana y ahí permanecía escribiendo hasta las cinco de la tarde. Nunca almorzaba, y no le gustaba que le molestaran mientras creaba sus historias. Si su familia le necesitaba para alguna cosa, simplemente tenían que soplar un corno (una trompa) y él salía a su encuentro, y una vez terminada su jornada diaria, leía sus escritos del día a su familia después de la cena. 

Manías de Henry Miller
Henry Miller

Henry Miller era extremadamente metódico y espartano a la hora de trabajar, llegando incluso a redactar sus ‘mandamientos’ o reglas para la escritura. Entre ellas se incluía no escribir más de una obra seguida, no ponerse nervioso, mantenerse calmado, salir y ver gente y sentirse humano, olvidarse de los libros que se quiere escribir y concentrarse en el que se está escribiendo, trabajar sólo con y por placer y poner siempre la escritura por delante. Todos los cumplió.

George R. R. Martin, autor de la saga Canción de Hielo y Fuego (fuente de la serie Game of Thrones de HBO), detesta darles pistas a sus lectores sobre el futuro de sus personajes. El autor asemeja su proceso creativo de la saga a la crónica de una guerra mundial vista de todos los ángulos posibles. Dice, en entrevistas, que la imaginación es lo único que le limita en su labor literaria.

Para cerrar, Ernest Hemingway. Con sus propias palabras habla de su proceso creativo, y todo lo que encierra para él:

“Cuando trabajo en un libro o en un cuento escribo cada mañana tan pronto como pueda hacerlo, después de la primera luz del día. No hay nadie que te perturbe y hace frío, y vienes a tu trabajo y te calientas mientras escribes. Lees lo que has escrito y dado que siempre te detienes cuando sabes qué sucederá luego, continúas desde ahí. Escribes hasta que llegas a un lugar donde aún tienes tu jugo y sabes qué sucederá luego, y te detienes y tratas de vivir hasta el otro día, cuando empiezas de nuevo. Has empezado digamos que a las seis de la mañana y puedes continuar hasta el mediodía o terminar antes. Cuando paras te sientes vacío y al mismo tiempo nunca vacío, sino lleno; así como cuando le has hecho el amor a alguien que amas. Nada puede lastimarte, nada puede pasar, nada significa nada hasta el otro día, cuando lo haces otra vez. Es la espera hasta el otro día lo que lo hace tan difícil de superar”. 

Silvia Mendoza es profesora de idiomas, literatura y cultura. Blogger y anglófila diplomada de UniLeón que muere por el té, el café, la música, el cine y mil cosas más. | Twitter |

El Metro literario: recorrido por las estaciones más culturales del Metro de Madrid

Madrid y la literatura configuran uno de los matrimonios más estables de la cultura española, una relación indisoluble que es el orgullo de los madrileños. La capital de España tiene diez estaciones de metro con nombre de escritor@s.

¿Pero cuántos sabrían decir qué dos literatas tienen estación de metro, cuál es la línea metropolitana más literaria o cuál es el único poeta extranjero que tiene estación propia?

Metro Concha Espina

Concha Espina fue finalista al Premio Nobel de Literatura en tres ocasiones y en una de ellas (1926) perdió por tan solo un voto. A pesar de esta proyección internacional, seguramente sean pocos los viajeros de la línea 9 de Metro que recuerden cuál es su obra más conocida, “La Esfinge Maragata”.

Más suerte tuvo Vicente Aleixandre, el poeta que, en 1977, fue galardonado con el mayor reconocimiento literario mundial. Durante años, su casa –conocida como La Velintonia– fue el centro neurálgico de la Generación del 27. En ella se leyeron por vez primera “Sonetos del amor oscuro” de Federico García Lorca y en ella Aleixandre ejerció como anfitrión de poetas de la talla de Pablo Neruda o Miguel Hernández.

Hasta el año 2018, la estación Vicente Aleixandre era conocida como Metropolitano y se encuentra en el distrito de Moncloa (línea 6 de metro).

Vicente Aleixandre

Escritor y lector compulsivo

El poeta cordobés Luis de Góngora no ha sido merecedor, al menos hasta la fecha, de una estación metropolitana en la capital madrileña, pero sí el poeta con el que mantuvo una terrible enemistad: Francisco de Quevedo.

De Quevedo se han escritos ríos de tinta, pero hay algunas curiosidades sobre su biografía que no son por todos conocidas: además de escritor prolífico, era un ávido lector, hasta el punto de crear distintos artilugios que le permitiesen seguir leyendo mientras comía o cuando estaba en la cama.

Cuando falleció, su biblioteca albergaba más de cinco mil ejemplares y siempre que hacía un viaje se hacía acompañar de un centenar de ellos. Libros que, sin duda, se habría llevado para recorrer la línea 2 del Metro de Madrid, en donde se encuentra “su estación”.

Metro literario Quevedo

Uno de los grandes poetas de las letras hispanas y “padre del modernismo” es Rubén Darío, el más internacional de los poetas nicaragüenses. La estación que honra su memoria se encuentra en la línea 5, bajo el Paseo de Eduardo Dato.

Junto a Lope de Vega y Calderón de la Barca, Tirso de Molina –pseudónimo de Fray Gabriel Téllez– es considerado uno de los grandes dramaturgos de las letras españolas, autor de obras inolvidables como “El burlador de Sevilla”, “Don Gil de las calzas verdes” o “El convidado de Piedra”. Actualmente, la estación de Tirso de Molina se encuentra en la plaza homónima y pertenece a la línea 1.

Cinco reinas bajo su tutela

Además de Concha Espina, la otra estación que evoca a una de nuestras grandes literatas es La Latina. Se encuentra en la línea 5, bajo la plaza de la Cebada, en el barrio del mismo nombre.

La Latina

Con este sobrenombre se conocía a Beatriz Galindo, la cual era capaz de hablar en latín con gran fluidez y traducir perfectamente a los clásicos con tan solo quince años.

Estos méritos no pasaron desapercibidos a Isabel la Católica, que la nombró maestra de latín de la reina y de sus hijas. Bajo su tutela estuvieron nada más y nada menos que cinco reinas: las castellanas Isabel la Católica y Juana La loca; Catalina –reina de Inglaterra–, e Isabel y María, ambas reinas de Portugal.

Nuestro recorrido literario se completa con las estaciones de Menéndez Pelayo y Miguel Hernández, ambas en la línea 1; Antonio Machado (línea 7); y las de Antonio Saura y Blasco Ibáñez, en la línea ML-1.

Metro literario Menéndez Pelayo

El río Turia. Un río de vida y protección

Transcurre el año 145 a.C. cuando Roma ha enviado a uno de sus más prestigioso generales, Quinto Fabio Máximo Emiliano, a Lusitania con el propósito de dar un merecido escarmiento y, de paso, intentar poner fin a la resistencia de un sencillo pastor, Viriato, que tiene en jaque a las guarniciones situadas en el territorio.

Esta parte del objetivo no pudo realizarse, salvo con la intervención de la traición. Traición que llevaría a cabo tres de sus lugartenientes, en el año 139 a.C., previo pago de una importante cantidad por parte del gobernador romano Servilio Cepión.

Como decía, la campaña fue un éxito y, una vez dada por terminada, el ejército expedicionario recibe la orden de regresar a Roma. El camino habitual es recorrer la Vía Heraclea, que posteriormente será la muy conocidaVía Augusta. Es el itinerario elegido. Con lo cuál los soldados que no han sido licenciados inician su camino hacia casa.

Tras días de camino, llegan a una zona que parece ser la idónea para tener un merecido descanso. Nos encontramos ya en el año 138 a.C. Es allí, donde el cónsul en Hispania, Junius Brutus, ha decidido fundar un asentamiento.

Restos del asentamiento romano.
Ruinas de La Almoina, actualmente en el centro de Valencia, entre la catedral, la basílica y el Almudin.

El lugar es idóneo, pues está cerca del mar, con lo cual tiene una buena salida marítima, y en una isla fluvial, formada por la bifurcación del río Turia, que le supone una importante protección de cara a los posibles intereses de conquista de otros pueblos.

No nos olvidemos que el lugar, se encuentra equidistante de dos de los núcleos de población iberos más importantes en esa época: el asentamiento de Arse (Sagunto), y el de Saetabis (Xàtiva), lo cual permitía el control de un territorio, en el que no había ninguna ciudad Romana, cerca.

Un río de vida

Es indudable que el río Guadalaviar, tras nacer en la Muela de San Juan, a casi 1.700 metros de altitud, tiene una larga bajada a lo largo de las laderas de la Sierra de Albarracín, hasta llegar a la planicie y unir sus aguas al río Alfambra. Cambia allí su nombre y pasa a ser el río Turia.

A partir de ese momento, más sosegado su caudal, emprenderá una labor de vida. Una labor de vida, pues son multitud las zonas que recibirán la riqueza de sus aguas para ir creando y desarrollando una importantísima riqueza agrícola y ganadera que ha llegado hasta nuestros días.

Centrándonos en el asentamiento de Valentia Edetanorum, recién creado, es la riqueza que trae el río Turia, la que dará lugar a una de las vegas mas importantes, no solo de la zona, posiblemente de toda la península: la Huerta Valenciana.

Así las cosas el lugar no podía ser mejor para dar descanso a los sufridos legionarios romanos.

Un río protector

Como comentaba, al estar ubicado el asentamiento en una isla formada por el río Turia, también representaba un problema: el hecho de poder salvar el río, tanto hacia fuera como hacia dentro.

El tema se resuelve por medio de los vados naturales, y en la construcción de diversos puentes, en principio muy sencillos –no estaba la economía para grandes dispendios, en ese momento–, que las continuas avalanchas y riadas se encargarán de destruir al cabo de los siglos venideros.

‘Esta persona no existe’: una web que hace reflexionar sobre la vida moderna

El mundo ha cambiado, y mucho, especialmente desde que internet irrumpió en nuestras vidas. Las redes sociales han creado una nueva manera de comunicarnos y no siempre sabemos quién se encuentra al otro lado de la pantalla.

Gracias a la tecnología deepfake, el sitio web This Person Does Not Exist (Esta persona no existe) produce una nueva fotografía de un ser humano (hombre, mujer o niño de cualquier edad y origen étnico) cada vez que se refresca la página, una y otra vez. 

Pero por imposible que pueda parecer, no son fotografías reales, aunque nadie lo diría. Son imágenes creadas por una red de confrontación generativa, un tipo de sistema de aprendizaje automático que crea nuevos ejemplos modelados a partir de un conjunto de especímenes con los que se entrena el sistema. 

Millones de caras de humanos que no existen, pero que tiene un nivel de detalle que las hace completamente convincentes: un niño de ojos helados que puede reír o llorar en cualquier momento; una joven preocupada de que sus poros puedan mostrarse…

Esta web ha alimentado los temores actuales sobre cómo la inteligencia artificial puede engañar, confundir y, en general, causar estragos en el comercio, la comunicación y la ciudadanía.

Pero, ¿estas personas que no existen son diferentes, en realidad, de todos los perfiles de Tinder en los que deslizaste a la izquierda, o las caras en la multitud en el metro a las que quizás nunca vuelvas a ver? 

Internet ha mejorado nuestras vidas, pero también las ha perjudicado. Hoy cualquiera puede entrar fácilmente en una discusión acalorada con una cuenta de bot que genera respuestas aleatorias, o con un agente de servicio al cliente automatizado que combina solicitudes de entrada con respuestas de salida.

Un creyente de que la Tierra es plana muere al intentar comprobarlo

Mike Hughes, también conocido como ‘Mad Mike’, de 64 años y creyente de que la tierra es plana, murió el pasado sábado tras un corto vuelo en el desierto de California.

Hughes construyó un cohete de vapor con sus propias manos, el cual fue el causante de su muerte.

Las imágenes del cohete artesanal muestran su paracaídas desplegándose inmediatamente después del despegue y siendo destruido por la estela, dejándole sin ningún tipo de seguridad ni mecanismo que frenara su descenso.

Hughes, ferviente creyente de que la Tierra es plana, planeaba ir lo suficientemente alto como para conseguir ver la curvatura de la tierra con sus propios ojos y confirmar así su teoría. 

Con la ayuda de su compañero Waldo Stakes, Hughes estaba tratando de alcanzar una altitud de 5,000 pies (1,525 metros) propulsado por su propio cohete a vapor, según Space.com. 

El lanzamiento se estaba filmando para el llamado «Canal de la Ciencia», que ha recibido fuertes críticas por alentar las acrobacias arriesgadas de Hughes.

En un tuit, el Canal de la Ciencia dijo que Hughes había muerto persiguiendo su sueño.

Escritores fantasma: las “caras B” de la literatura

Marlowe, Corneille o Maquet son autores desconocidos para el gran público…, pero no así “sus obras”.

Coloquialmente se les conoce como “negros literarios”, una profesión que se podría definir como aquella en la que se contrata a una persona para escribir a cuenta de otra. Estos autores forman parte de la literatura más marginal, de esa que apenas se cuenta.

Los “escritores fantasma”, el calco literario del término anglosajón “ghostwriter”, han existido en todas las épocas de la historia y su labor ha abarcado todo tipo de géneros (memorias, biografías, ensayos, monografías…).

Los grandes tampoco se libran

La sombra de la duda subyace tras la figura de William Shakespeare (1564-1616), que muy probablemente utilizó a Christopher Marlowe en algunas de sus obras.

Christopher Marlowe
Christopher Marlowe

No eligió a un segundón, fue uno de los más famosos del periodo isabelino y el introductor del verso blanco. Son muchas las voces autorizadas que le señalan como el autor de tapado de “Enrique IV”.

Los franceses tampoco se libran. Después de una agria polémica en el país vecino y de un análisis detectivesco más propio de un asesinato que de una autoría literaria, se ha llegado a la conclusión de que “El Tartufo”, “Don Juan” y “El avaro” no fueron escritas por Moliére (1622-1673), sino por Pierre Corneille, un contemporáneo suyo.

Pierre Corneille
Pierre Corneille

A pesar de todo, el caso más flagrante lo encontramos en Alejandro Dumas padre (1802-1870). Es conocido que recogía datos y esbozaba los argumentos que luego escribiría un ejército de negros a su servicio, para finalmente retomar la labor literaria y darle al conjunto su toque más personal.

Se sospecha que llegó a tener en nómina más de setenta escritores fantasma. El más famoso fue, sin duda, Auguste Maquet, que participó “activamente” en el proceso de creación de “Los tres mosqueteros” y “El conde de Montecristo”.

Auguste Maquet
Auguste Maquet

La relación entre jefe y empleado se fue deteriorando con el paso del tiempo hasta que, finalmente, Maquet tomó la determinación de denunciar a Dumas. Un juez condenó a este último a pagar a su negro literario una elevada cantidad de dinero. Esto está muy bien pero, ¿quién conoce dos siglos después a Maquet?

Howard P. Lovecraft (1890-1937), el maestro de la literatura de terror, vivió a ambos lados de esa sinuosa frontera. Durante un tiempo fue el escritor en la sombra de los relatos de Harry Houdini, el conocido escapista. Para él escribió un relato titulado “Bajo las pirámides” (1924).

Howard P. Lovecraft
H. P. Lovecraft

Posteriormente llegaría su momento de gloria literaria, pero cuando falleció –a la edad de cuarenta y seis años– dejó varios relatos inconclusos que acabaría terminando August Derleth.

Autoría desde el más allá

Charles Dickens (1802-1870) tiene el honroso mérito de haber escrito una obra desde el más allá y a golpe de dictado. No se habían cumplido todavía tres años de su fallecimiento cuando publicó “El misterio de Edwin Droad”. Al impresor –Thomas Power James– no le tembló la voz al explicar que Dickens se la había dictado durante una sesión de espiritismo.

Ya en nuestro país, Alejandro Sawa (1862-1909) fue el prototipo de escritor decimonónico bohemio y maldito. Al parecer, fue la fuente de inspiración de Ramón Valle-Inclán para crear a Max Estrella, el protagonista de “Luces de Bohemia”.

Alejandro Sawa
Alejandro Sawa

En 1890 Sawa coincidió en París con el escritor nicaragüense Rubén Darío (1867-1916), por aquel momento exiliado en el país galo. Ambos establecieron una fuerte amistad que se tornaría en laboral, en donde Sawa actuó como escritor en la sombra.

En fin, la creación artística está llena de tabúes y leyendas, y los escritores por encargo forman parte de sus renglones torcidos y malditos.

Si quieres tener más músculos, vete a dormir

Aunque no lo parezca, dormir al menos siete horas diarias puede considerarse como una eficaz estrategia para el desarrollo muscular. El sueño es un elemento fundamental para la recuperación y el entrenamiento.

En los programas de actividad deportiva, el descanso adecuado permite asimilar el trabajo físico más eficientemente, lo que ayuda a alcanzar una mejor tonificación y mayor volumen muscular.

Con la ejecución de los distintos ejercicios se llegan a producir microfracturas en las fibras musculares que al ser restauradas por el mismo organismo ayudan al crecimiento y fortalecimiento de los músculos trabajados.

El músculo crece desde la almohada

Todas estas “reparaciones” ocurren durante la etapa del sueño. Además, cuando duerme, el cuerpo produce una gran cantidad de la hormona de crecimiento que, entre otras funciones, ayuda al proceso de desarrollo de la masa muscular.

El descanso apropiado también favorece la termorregulación del cuerpo y estimula la función cognitiva. Durante el sosiego, se genera un proceso de restauración y fortalecimiento de la energía corporal.

La mayoría de las personas necesitan, aproximadamente, unas siete u ocho horas y media de sueño cada día. De estas, por lo menos un 80% deberían tener lugar durante la noche.

Sin embargo, al aumentar la intensidad en las rutinas de entrenamiento, se deben aumentar los periodos de descanso, de esta forma se permite la recuperación necesaria destinada al crecimiento muscular.

¡Con las pilas bien cargadas!

Por otro lado, una duración insuficiente de descanso por la noche podría limitar el rendimiento físico y producir efectos negativos en la salud metabólica.

Los niveles de testosterona se ven afectados según la cantidad de sueño que obtenga el cuerpo. Esto se debe a que la mayor cantidad de producción de la hormona masculina tiene lugar mientras el cuerpo está en descanso.

De acuerdo con una investigación reciente, los hombres que dormían menos de cinco horas al día durante una semana presentaban niveles de testosterona significativamente más bajos que aquellos que lograban descansar durante toda la noche.

La baja calidad del sueño también altera la función neuroendocrinal y la glucosa en el metabolismo, por lo que se vería afectada la metabolización de los carbohidratos, el apetito, el consumo de alimentos y la síntesis de proteínas.

¿Cuánto tiempo es mejor?

El Journal of Clinical Sleep Medicine (USA) publicó un estudio sobre las consecuencias metabólicas negativas que se pueden generar en el organismo debido a un sueño deficiente.

Durante el informe se analizó la duración, la estabilidad y calidad del sueño en unos  225 pacientes representativos que completaron el Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh (ICSP) y el Cuestionario de Apnea de Berlín.

Los resultados arrojaron que los participantes con la mejor calidad del sueño tuvieron una menor prevalencia de obesidad.

Según la investigación, la prevalencia de obesidad es más baja entre los participantes que informaron de 5 a 7 horas de sueño por noche y más alta entre los encuestados  que manifestaron dormir fuera de ese rango de tiempo.

No dormir suficiente puede ser peligroso

La baja calidad del sueño no solo afecta el rendimiento deportivo o metabolización de los alimentos. Los trastornos del sueño también se relacionan con el aumento a la sensibilidad del dolor.

Al verse afectado el sistema cognitivo por la falta de descanso, el riesgo a lesionarse es mayor. También se afecta el sistema inmunológico y hace al cuerpo más vulnerable a las enfermedades.

Como la alimentación también influye en la conciliación del sueño, se debe mejorar los hábitos alimenticios para favorecer un descanso de calidad durante las noches.

Estimular un sueño de calidad

El consumo de grasas, mayormente de origen animal, hace más lenta la digestión, por lo que se recomienda reducir su consumo en las cenas.

Bebidas estimulantes como el café, gaseosas o alcohol afectan a los neurotransmisores que ralentizan la adrenalina. Por lo tanto, su consumo debe ser limitado unas pocas horas antes de dormir.

Para garantizar un buen descanso, se recomienda mantener un ambiente agradable, libre de ruidos y a una temperatura entre los 18°C y 23°C. También usar ropa liviana y cómoda y evitar exceso de luz que pueda alterar el reposo.

Realizar una actividad relajante como leer un libro o escuchar música suave puede estimular el sueño. La práctica de una rutina de relajación por las noches como meditar o tomar un baño caliente ayuda a alcanzar la somnolencia con mayor facilidad.

Una alta calidad del sueño y tener una hora de acostarse estable pueden reducir el estrés, normalizar el metabolismo y ayudar a tener músculos más grandes y fuertes.

Arnold Schwarzenegger y Jackie Chan se enfrentan en el primer trailer de ‘The Iron Mask’

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«¡Cuando tenga el sello del dragón, gobernaré el mundo!»

Signature ha presentado un avance oficial de la película «The Iron Mask», que es un título nuevo para la película originalmente conocida como «Journey to China: The Mystery of Iron Mask», o «The Mystery of the Dragon Seal in Malasia». Su estreno está previsto para el 10 de abril.

Se trata de una loca película de fantasía y aventuras, una coproducción China-Rusia-Estados Unidos, con un gran presupuesto y que presenta a dos de los actores principales de la marca: Jackie Chan y Arnold Schwarzenegger.

La trama involucra al viajero y cartógrafo inglés Jonathan Green que viaja a China y termina cayendo en una aventura fantástica.

El extraño elenco también incluye a Rutger Hauer, Charles Dance, Jason Flemyng, Xingtong Yao, Anna Churina y Narupornkamol Chaisang.

Aaron Paul enseña su lujosa casa diseñada por él mismo en un impresionante paraíso natural

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Aaron Paul y su esposa Lauren abren las puertas de su espectacular nueva casa en Idaho, donde el actor y su familia viven desde hace tan solo seis meses.

Concebida y ejecutada desde cero por Aaron, junto con el diseñador de interiores Jake Arnold y Pearson Design Group, la residencia es un auténtico paraíso de madera y piedra hecho a medida y totalmente personalizado, donde se evocan los recuerdos de la infancia del actor.

Una chimenea acogedora es el escenario perfecto para una partida matutina de backgammon con el sonido de fondo del río y las familias de ciervos que cruzan a menudo por el jardín cubierto de nieve.

Y cuando más aprieta el frío, le espera una encantadora sauna, construida con cedro recuperado, o disfrutar de la naturaleza junto a su hija tirándose en trineo.

Sampat Pal Devi y las Gulabi Gang, el ejército de los saris rosas

En India, el feminismo tiene una protagonista legendaria: Sampat Pal Devi. Su historia de vida, no solo se narra en el libro “El ejército de los saris rosas” sino también inspiró una controvertida película, la “Gulabi Gang” donde se relata el fenómeno de la violencia machista que dio origen al surgimiento de este movimiento feminista.

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Breve biografía de Sampat Pal Devi

Sampat Pal Devi nació en 1960 en India, en la localidad norteña de Uttar Pradesh. Creció en un entorno familiar de casta baja (denominación dada por el hinduismo al tono de piel oscuro). A la edad de 11 años, sus padres (campesinos humildes) le dieron de baja en el colegio para casarla con un vendedor de helados de 24 años.

Tras haber sido víctima del matrimonio infantil que dio lugar a una relación marcada por el agravio y las vejaciones, a la edad de 44 años, Sampat Pal, decidió involucrarse en causas feministas, convirtiéndose en una activista que lucha contra la violencia doméstica y cualquier forma de violencia hacia las mujeres.

Hoy en dia, Sampat Pal es uno de los rostros más visibles del feminismo, el cual persigue la emancipación de la mujer, fomentando la toma de consciencia de la colectividad con el propósito de erradicar la dominación, la opresión, la violencia y la explotación de las féminas.

El carácter combativo de Sampat Pal Devi, la estimuló a crear un grupo de mujeres con apenas 25 integrantes en sus inicios y que hoy cuenta con cientos de miles. Dicha organización, recibe el nombre de las Gulabi Gang. En la recluta, se aglutinan muchas “dalits” de la casta más baja de India, también conocidas como “intocables”.

La organización de mujeres creada por Sampat Pal: Gulabi Gang

En el año 2006, Sampat Pal fundó un peculiar movimiento feminista denominado Gulabi Gang, que se trata de una organización constituida por un grupo de mujeres que se encarga de ayudar a féminas maltratadas, haciendo uso de la ley del Talión (ojo por ojo y diente por diente) contra los agresores.

Gulabi Gang
Las Gulabi Gang, en la región de Bundelkhand (Lecercle / Flickr CC BY-NC-SA 2.0).

Así pues, las Gulabi Gang, toman la justicia por su propia mano, usando uniformes de saris rosas y portando palos de bambú (lathi o bastón) para emplearlos como armas, de ser el caso,  pues consideran la aplicación de un antiguo principio de justicia que otorga al agresor un castigo proporcional al daño prodigado a la mujer maltratada.

Se ha cuestionado mucho la forma de proceder que emplean las Gulabi Gang, que hoy aglutina hasta 400.000 mujeres en resistencia. Incluso, muchos analistas consideran que hacer uso de la fuerza y de la violencia solo empeora la situación, calificándolas de parapoliciales.

No obstante, las Gulabi Gang, defienden sus particulares métodos de resistencia. Asumen la postura de que la India en un país oprimido por los hombres e insisten en que, en una sociedad caracterizada por la violencia machista, el matrimonio infantil y la tradición de la dote; sus metodologías aunque poco ortodoxas, han dado resultados.

El ejército de los saris rosas y el liderazgo de Sampat Pal

A las Gulabi Gang también se les conoce como las guerreras del ejército de los saris rosas, dirigido por Sampat Pal hasta el año 2014, donde fue destituida de su cargo en medio de denuncias de irregularidades. Pese a lo anterior, su liderazgo se mantiene vigente y su influencia es reconocida en los movimientos feministas del mundo.

Sampat Pal no terminó sus estudios. Aunque su nivel de instrucción es bajo, ello no fue óbice para que lograra aprender a leer y escribir. De hecho, escribió el libro “El Ejercito de los saris rosas” en el que narra la lucha a favor de las mujeres oprimidas y desfavorecidas en India y relata con precisión su historia de superación personal.

Sampat Pal Devi y las Gulabi Gang, el ejército de los saris rosas –  Sampat Pal Devi.

El ejército de los saris rosas tiene gran alcance entre quienes defienden los derechos de las mujeres maltratadas. Sus métodos no solo incluyen autodefensa y resguardo personal, sino también autoconsciencia. A las Gulabi Gang, se les instruye también en aras de su alfabetización y en actividades manuales para producir sus propios ingresos.

La banda del sari rosa como también se les conoce, cuenta con el apoyo logístico y financiero de diversas organizaciones no gubernamentales y empresas sin ánimo de lucro. Su lucha para erradicar la creciente violencia de género en India, les ha dado visibilidad a escala global debido al respaldo de dichos entes.

En materia de igualdad de género, el activismo femenino de la cultura hindú ha logrado empoderamiento debido a la incesante labor de Sampal Pat. La característica esencial que distingue a sus combatientes es el típico vestido de la India, el sari rosa.

De acuerdo a la investigación realizada en India por la Fundación Vicente Ferrer, alrededor del 80% de las mujeres en India son forzadas a casarse sin consentimiento. Adicionalmente, muchas féminas ni siquiera han concluido la etapa de la pubertad cuando contraen matrimonios concertados o acordados.

En India, la tradición prohíbe a las mujeres a casarse con quienes ellas decidan. Esto se debe a que la pertenencia a castas diferentes prohíbe los matrimonios voluntarios. Las Gulabi Gang se sublevan contra el régimen de castas por considerarlo injusto y contrario a los derechos humanos.

Pese a las críticas de sus detractores, Sampat Pal, se ha convertido en un activista a tiempo completo. A su decir, los derechos de los mujeres no pueden seguir cercenándose y en declaraciones recientes, ha reconocido que su experiencia de vida le permitió desarrollar una particular empatía frente al padecimiento de las mujeres.