Las herencias más increíbles del mundo

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¿Quién no ha querido recibir una herencia multimillonaria? Sí, suena cruel, porque para que eso suceda, alguien tiene que morir. Conscientes de ello, muchos millonarios excéntricos habrán dejado, seguramente, a más de un familiar sorprendido al leer sus testamentos, cuando no doblemente deprimidos: sintiendo el duelo por la pérdida y por no recibir nada, o casi nada de lo que esperaban.

Son muchas las historias asombrosas de este tipo: herencias inesperadas, misteriosas o absurdas, puesto que una vez dado el paso hacia otro mundo, ¿quién podría ir a reclamar? A continuación te presentamos una selección de las más divertidas o extrañas anécdotas sobre herencias, para que te lo pienses mejor antes de maltratar a ese tío abuelo que vive en un barrio rico.

Las historias más increíbles sobre herencias

1- El caso de la mascota millonaria

La empresaria estadounidense Leona Helmsley sorprendió a todos en el año 2009 cuando, al leer su testamento, descubrieron que su perro había heredado doce millones de dólares, mucho más de lo destinado a su propio hermano. La mascota millonaria vivió cómodamente hasta el 2011, gastando cien mil dólares mensuales de manutención, en un famoso hotel perteneciente al emporio de su dueña fallecida.

2- El millonario misógino

M. Zinc, un famoso millonario de Estados Unidos que murió en 1930, dejó a su hija apenas cinco dólares como herencia y a su esposa ni siquiera uno solo. Según decía su testamento, todo su dinero sería depositado en un fideicomiso que, al cabo de 75 años, se usaría para crear una biblioteca con unas exigencias muy específicas: en ella ningún libro o documento podía tener como autora a una mujer y sólo los hombres podrían ingresar a consultar información. Por suerte, su hija ganó una impugnación y esa biblioteca, fantasía de un misógino, jamás fue construida.

3- La carrera de la cigüeña

Al abogado canadiense Charles Vince Millar, muerto en 1928, le pareció buena idea dejar su fortuna a la mujer que tuviera más hijos de todo Toronto, durante los diez años siguientes a su muerte. Lo que sucedió desde entonces en la ciudad es conocido como “la carrera de la cigüeña”, por la cantidad de mujeres que intentaron conseguir el dinero. En 1938 se repartió finalmente la herencia entre cuatro madres con nueve hijos cada una: setecientos cincuenta mil dólares para cada una.

4- El tatarabuelo visionario

El estadounidense Wellington R. Burt, quien murió en 1919 y era considerado una de las ocho personas más ricas de América durante el siglo XX, creyó que ninguno de sus siete hijos era merecedor de su fortuna, así que escribió en su testamento que la herencia no podía ser repartida hasta transcurrir 21 años después de la muerte de su último nieto. Muchos dirán que es un visionario que pensó mucho a futuro, sus hijos seguramente no habrán pensado lo mismo.

5- Desconocidos

El portugués Luis Carlos de Noronha Cabral da Camara decidió, 13 años antes de su fallecimiento, dejar toda su fortuna, incluidos sus bienes, a setenta personas escogidas al azar de la guía telefónica. Para ello realizó su testamento en un juzgado, frente a dos testigos que dieron fe del método de selección. Murió en 2007, así que no es posible que seamos uno de ellos, por mala suerte.

No te desanimes si no tienes ninguna oportunidad de ser nombrado en un testamento: ¡ya ves que muchas cosas extrañas pueden suceder! Podrías sorprenderte un día de éstos recibiendo una fortuna en tu cuenta bancaria. Mientras tanto, comparte este post con tus conocidos y permíteles soñar con una herencia de unos cuántos millones de euros.





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